Para estos amigos
A las seis y cuarto llegó Pedro con su esposa, Nerea, creo que me dijo, una chica muy flaca y con los dientes sobresalidos como si estuviera ya adelantando su proceso de momificación. En realidad era más fácil describirla como una momia algo forrada de carne que como una persona delgada. Resultaba tan flaca que llevaba el vestido atado a los huesos, un vestido entre azul y blanco que se anudaba a la cintura como si se ciñera a un poste de la luz. Se trataba, sin embargo, de una chica fácil de alegrar si se le acertaba su punto de interés y entonces sonreía con los dientes de momia por delante con los pelos de momia cayéndole por el rostro muy marcado por la calavera y los ojos, sin embargo, aún vivos. Su interés primordial o con el que reía más fácilmente no eran las hijas ni tampoco su profesión de modista ni sus diversiones en los fines de semana sino su afición a chatear en Internet. Gracias a esa práctica que compartía con su marido, aunque cada uno por separado, había logrado amistades insólitas, interesantísimas y divertidísimas. El marido, establecía una diferencia capital entre los chateos de su mujer a la que consideraba una aficionada y los suyos que parecía demostrar el diferente escalafón en el que se encontraban o la profundidad de la dedicación electrónica la que se entregaban. Mientras él ligaba en Internet ella marujeaba en Internet. Pero no era fácil establecer si uno era por ello más feliz que el otro. Los dos a la vez parecían en el límite de su satisfacción. Porque gracias a esos contactos habían establecido, después, reuniones en ciudades como, Granada, o La Coruña y, en los encuentros, se habían reunido con un total de 40 o 50 personas, profesionales, empleados de oficina, funcionarios, con quienes habían bromeado a propósito de sus nick names. Internet parecía componer el lado más interesante y dichoso de sus existencias como un trasmundo donde se desenvolvían con la libertad que se supone correspondiente a un mundo nuevo. En las noches, entre el silencio, cada personalidad destilaba una secreción dulce o ácida, sabores ignorados hasta entonces que se paladeaban como un néctar al margen de las convenciones de la cotidianidad, las rutinas del vecindario y las tonterías del cara a cara. En el enmascaramiento de Internet se formaba entre todos una alcoba mágica de sexualidad, de intimidades y de despropósitos por donde se accedía a una segunda experiencia, a un segundo erotismo, a un segundo yo no sólo querido sino inexplorado... ¿Cómo puede haber todavía gente cuerda que no valoren los incontables provechos y aventuras de la vida en la pantalla?
[Publicado el 07/11/2007 a las 10:49]
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Enea, me gusta leer a estos dos que parecen tristes pero que no lo son. El que no parezca triste a veces es un poco idiota ¿no?
Creo que he descubierto lo de Internet. Es un lujo el escrito diario. Pero me parece que estoy más loca que antes, aunque no peor.
Comentado por: Volveré el 07/11/2007 a las 17:47
Cuenta, cuenta, Delibes en ese cuento El Cuco, que el Cuco adulto carece de sentimientos familiares ( qué de bello, como conoce la naturaleza!) y encomienda la crianza a los bastardos como los nobles... la crianza... mmm sólo la crianza... mmm bellísimo... El Cuco, no entiende de hijos... sólo picotea... me encanta Delibes... bueno dice Lorca, por contrastar, que gracias a sus nodrizas, claro que no era El Cuco, aprendió canciones populares y... tantas cosas... claro que la Educación era el nido real: su familia... bello Lorca, muy bello tambien.
Enea
La Grajilla es un cuento maravilloso de Delibes... "quia...quia.. y se posó en el hombro de mi hijo"
qué bello es amar así habla tanto de sus hijos de su vida de la naturaleza... pero cada uno pues...
me fascina ese observatorio.... Delibes, pues.
m
Formas de ser.
Enea
Comentado por: Enea el 07/11/2007 a las 15:37
Y aunque algunos especialistas dicen que este pájaro puede decir cu-cu-cu... o incluso con cuatro, yo sinceramente sólo le he oído decir cu-cú...
Miguel Delibes
cada uno pues....
qué bello
en Sebano se pueden ver olmos, castaños, pinos, cerezos avellanos... así es... sí realmente...
la alondra empolla un huevo gigante, sabe que le satisface, pero luego le deja morir... m cosas...
El Cuco es un cuento de Delibes, y mata a muchos, porque es un ave solitaria, (no Delibes, que me encanta) y así termina el cuento de Delibes El Cuco muere como mata el ... más o menos...cosas... me encanta leer.
Enea
Comentado por: Enea el 07/11/2007 a las 15:13
este teto me recordó al de la boda y los comensales que van cayendo de tanto comer, eso sí somos ciento y... bueno las discotecas también están llenas, así es, y creo que Gran Hermano o programas parecidos van de feria en feria tienen audiencia. Formas de ser...
me alucinó... pero bueno realmente... Gran Hermano también se ve.
qué distintos podemos llegar a ser, ni bien ni mal... qué aluciné buscar conocer en masa... m pero será que comen así... cada uno pues... me parece absurdo pero ... ya no hay butacas en las plazas del pueblo ( lo dijo en otro texto) ahora está internet y cada uno se satisface como puede.
alucinante, me pareció... qué cosas...
bueno a mi vecina no le gustan las discotecas, dice que los jóvenes no saben comunicarse... mmm pero le encanta Gran Hermano
qué formas más distintas de ser, verdad? insisto no me parece mal ir a un confeti de esas caractarísticas´
qué distintos somos... bueno así es....
( uf, qué fuerte, todos en masa... es como una forma de Gran Hermano, no?, bueno.. no sabría pues...)
m
enea
Comentado por: Enea el 07/11/2007 a las 14:59
Encuéntrense las 4 diferencias:
LA VIDA EN LA PANTALLA
A las seis y cuarto llegó Pedro con su esposa, Nerea, creo que me dijo, una chica muy flaca y con los dientes sobresalidos como si estuviera ya adelantando su proceso de momificación. En realidad era más fácil describirla como una momia algo forrada de carne que como una persona delgada. Resultaba tan flaca que llevaba el vestido atado a los huesos, un vestido entre azul y blanco que se anudaba a la cintura como si se ciñera a un poste de la luz. Se trataba sin embargo, de una chica fácil de alegrar si se le acertaba su punto de interés y entonces sonreía con los dientes de momia por delante con los pelos de momia cayéndole por el rostro muy marcado por la calavera y los ojos sin embargo, aún vivos. Su interés primordial o con el que reía más fácilmente no eran las hijas ni tampoco su profesión de modista ni sus diversiones en los fines de semana sino su afición a chatear en Internet. Gracias a esa práctica que compartía con su marido, aunque cada uno por separado, había logrado amistades insólitas, interesantísimas y divertidísimas. El marido establecía una diferencia capital entre los chateos de su mujer a la que consideraba una aficionada y los suyos y parecía demostrar el diferente escalafón en el que se encontraban o la profundidad de la dedicación electrónica a la que se entregaban. Mientras él ligaba en Internet ella marujeaba en Internet. Pero no era fácil establecer si uno era por ello más feliz que el otro. Los dos a la vez parecían en el límite de su satisfacción. Porque gracias a esos contactos habían establecido, después, reuniones en ciudades como, Granada, o La Coruña y, en los encuentros, se habían reunido con un total de cuarenta o cincuenta personas, profesionales, empleados de oficina, funcionarios, con quienes habían bromeado a propósito de sus nicknames. Internet parecía componer el lado más interesante y dichoso de sus existencias, como un trasmundo donde se desenvolvían con la libertad que se supone correspondiente a un mundo nuevo. En las noches, entre el silencio, cada personalidad destilaba una secreción dulce o ácida, sabores ignorados hasta entonces que se paladeaban como un néctar al margen de las convenciones de la cotidianidad, las rutinas del vecindario y las tonterías del cara a cara. En el enmascaramiento de Internet se formaba entre todos una alcoba mágica de sexualidad, de intimidades y de despropósitos por donde se accedía a una segunda infancia, a un segundo erotismo, a un segundo yo no sólo querido sino inexplorado. ¿Cómo puede haber todavía gente cuerda que no valore los incontables provechos y aventuras de la vida en la pantalla?
13/07/07 | Enlace permanente
Comentado por: pasatiempo el 07/11/2007 a las 13:07
Comentado por: Jorge el 07/11/2007 a las 12:02
Comentado por: Grillo despanzurrado el 07/11/2007 a las 11:52
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
10/2/2012 11:23
sr. verdu;me encanta leer sus...
Publicado por: PJ
10/2/2012 10:27
La technologie et la science...
Publicado por: Pauline
08/2/2012 13:45
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06/2/2012 12:08
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03/2/2012 18:31
Sartre se quedó en el discurso...
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02/2/2012 14:24
De acuerdo con lo de la opinión...
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02/2/2012 12:22
"El bien o el mal" ... Tal vez...
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