El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
EL LUGAR, LA VIDA Y LA MUERTE
Así como el carácter se deja influir por el clima o por el mes de nacimiento, aparte de por los hados y por la historia, tiene también que ver, incluso en el mismo país, por la ciudad donde se viva.
Las ciudades son como hogares grandes y de la misma manera que el ambiente familiar, sus tufos, sus voces, sus costumbres, modelan la personalidad y hasta la idea del mundo, el medio urbano decide más de lo que, a menudo, se tiene en cuenta. Las localidades pequeñas o medianas invitan a la repetición y el agradable consuelo del control del tiempo. Las grandes urbes, por el contrario, son un constante estímulo de la novedad, junto a la sevicia de la ansiedad y la desazonante persecución del tiempo.
En una ciudad de 15.000 habitantes parece que ya se sabe todo, mientras, en las megalópolis, el mundo se percibe resueltamente como inabarcable.
En la gran ciudad es permanente la sensación de que no conocemos algo más y que, por más que intentemos, siempre nos perdemos una situación, un espacio o una experiencia que merecería la pena.
Quienes mueren en los pueblos podrían alcanzar la satisfacción de haber habitado el orbe pero quienes se despiden en los grandes cementerios metropolitanos desaparecen con la viva impresión de que apenas han podido vivir una mínima porción del mundo.
[Publicado el 21/9/2007 a las 10:49]
Veo que todavía no han visto la última de Tarantino, eso es sencillamente imperdonable. Lo veo en mi bola mágica, evidentemente. Chiqui, si ud tuviera una y de esta marca, -las otras no se las recomiendo- sabría que vivo en una ciudad de provincias. Si la bola es en blanco y negro quizá el color gris no destaque lo suficiente.
La bola me la he comprado este fin de semana, Terra, por eso me equivoqué respecto a lo de Mozart; prometo que mientras la bola me funcione, no volverá a ocurrir.
Comentado por: escarola el 23/9/2007 a las 23:49
Si las circunstancias personales lo propician, hoy, más que en ningún otro tiempo conocido, encontramos medios que nos transportan con comodidad de un sitio a otro, lo que nos permite amar y gozar tanto de lo grande como de lo pequeño, y durante el tiempo que decidamos. Es una de las maravillas de esta época, que tiene, como sabemos, sus contraprestaciones, sus dos caras en todo.
La opción de apegarse a lo conocido y entrar en el círculo fijo de lo repetitivo, ofrece la ventaja, casi extinguida, de saber como será cada día de nuestra vida; pero el final seguirá siendo, para la mayoría, un misterio. Si decidimos movernos -aunque no salgamos en la foto- y optamos por vivir abiertos a los posibles cambios y experiencias nuevas, que evidentemente encontraremos en abundancia y con facilidad en las ciudades grandes; también es posible regular los estímulos y acomodarse en alguna medida.
Uno puede recibir influencias de todo tipo, incluídas las astrales, y encontrar difícil acomodo en ninguna parte, pero lo significativo, lo verdaderamente importante, al menos desde mi punto de vista, es que podamos eligir personalmente, que nadie lo haga por nosotros.
Que pasemos buena noche
Comentado por: francesca el 23/9/2007 a las 21:48
Y crece, crece, crece, crece la dulzura del trato inteligente y acogedor.
Y, sobretodo, no importa. ok no es importante, simplemente ES gracias a los otros que SON al son de un ritmo que te atrapa sin querer nada de ti.
A bailar!!!
Comentado por: Leo para la sonrisa de Ronaldinho el 23/9/2007 a las 16:47
Comentado por: electroshock en los pies el 23/9/2007 a las 16:38
¿Problemas con el apodo?
Vean otra de samurais:
http://www.youtube.com/watch?v=g6dMTwURRns
Comentado por: ghost dog el 23/9/2007 a las 16:26
Efectivanente, en los pueblos existe una repetición que convierten los minutos en avenidas doradas de hojas aleteántes que nos saludan en otoño, ferias ambulantes con perfume a pinchitos morunos con las verbenas de verano, carne de membrillo en latas de conserva para el otoño y en navidad las viandas traen las bendiciones de confecciones elaboradas en otros pueblos más ajenos al tiempo y su paso porque tienen conventos que nuestras tías con sus bólidos visitan para aprovecharse de las efervescentes manos de las religiosas.
mis labios se abren y se comen el pastelillo consciente de lo judas que podemos llegar a ser
por culpa de nuestra glotonería, pero las clases de natación y los paseos nos purgarán.
aunque lo más intrigante es saber que en esas manos, gloria del cielo de mis encías, se durmíó el tiempo atrapado en un programa mental llamado fe cristiana...se apagó la curiosidad y se deshizo la luz.
según nos vamos alejando de los pueblos con conventos la realidad se hace relativa, los flashes de los infinitos mundos existentes dentro del planeta se elevan como una escena de película de aventuras donde me veo avanzando a lo indiana jones pero con cara de: qué pasada!!!
la ciudad trae consigo una diversificación de tonos, de cronómetros, de rítmos personales y una curiosidad insaciable síntoma de energía vital.
acordaros que en los pueblos se pagan los ataúdes desde que uno se casa...la esperan.
en el libro del hagakure se le aconseja al guerrero que imagine en cada minuto que muere de mil maneras diferentes y extremadamente violentas, de hecho el samurai debe sentirse muerto para vivir en armonía, no puede esperarla.
las megalópolis nos hacen un poco samurais por peligrosas...
expuestos a accidentes de tráfico, atentados terroristas, choque de trenes, robos, ataques al corazón, violaciones, ajustes de cuentas, terremotos, etc...seguimos adelante
conscientes de que no llegará un día, sino de que está ahí, justo en mi hombro derecho mirando cómo termino este texto.
Comentado por: rayo el 23/9/2007 a las 10:21
Comentado por: Chiqui el 23/9/2007 a las 03:05
Y para las noches mías (que son blancas, grises, negras o de 'coloraines', según marque la aguja larga del reloj o le marque yo a mi reloj sin agujas):
http://www.youtube.com/watch?v=MGX_pcaieMM&mode=user&search=
Comentado por: . el 22/9/2007 a las 23:10
Comentado por: ? el 22/9/2007 a las 22:55
Cuando los tres cerditos y el lobo vieron llegar a la realidad real no se lo pensaron cuatro veces: huyeron despavoridos, cogidos de la mano. En la curva de la carretera, donde seguía aún el árbol de Slawomir (el cual estaba tranquilamente sentado junto a su escopeta dibujando un retrato de Copérnico) se dieron la vuelta para ver por última vez las casitas de su dulce y rutinario cuento.
Esto no es lo que vieron realmente, que nadie se sienta engañado. Es el coincidente sueño que tuvieron los seis:
http://www.youtube.com/watch?v=8aFo5K9srhI&mode=user&search=
Desde entonces todos son nómadas y nadie les espera en ninguna parte. Y la realidad real tiene tantos lugares que defender que ya ni se acuerda del suceso ni de ellos. De hecho los considera un expediente zanjado más. Para los cerditos y para el lobo, que nunca zanjaron expediente alguno, aquello sólo es el momento gracias al cual se echaron una siesta en el árbol de Slawomir, junto a Franz, Witold y un tal VV que los recogió en la carretera con su cucaracha Volksvvagen.
Comentado por: nadie el 22/9/2007 a las 22:48
"Y por la tarde, cuando a los jardineros les coge una rabieta y empiezan a darse patadas en la espinilla primero entre ellos y luego también a mí, suena el timbre de la puerta y todos nos quedamos quietos y sorprendidos, aunque de hecho esto pasa todos los días y a la misma hora. Entonces (también como cada día y a la misma hora) entra por la puerta una vaca de ojos tristes y tras ella nuestro amigo Witold, con una mancha de humedad en la cabeza. Nos sentamos los anfitriones en el sofá (he tenido que comprar uno de tres plazas) y Witold nos pone las espuelas a los tres e inmediatamente después nosotros se las ponemos a él y a la vaca, tras esperar unos minutos a que se callen, pues siempre se enzarzan en discusiones formalistas de pura cortesía"
Franz Kavvka, "Diarios. Las tardes con Witold Gomvvrowicz"
Comentado por: herederos de Max Brod el 22/9/2007 a las 21:56
Comentado por: Mourinho el 22/9/2007 a las 21:08
"Paradójicamente, sin embargo, la figura del loco empezaba a encarnarla yo porque me fui soliviantando de tal manera que hasta llegué a desear, en una tregua, que ellos me convencieran a mí y así poder reconquistar, mediante la rendición, la paz. Si seguí pugnando fue, no obstante, porque mi rendición potenciaría su autoridad y ya la había sufrido otras veces. Seguí luchando y ahí encontré mi mayor perdición porque los jardineros, viendo de qué modo me sobresaltaba por un asunto tan trivial, pensarían en el escaso interés que revestiría mi vida y en las cosas tan pobres en que me afanaba. ¿Qué podía finalmente hacer? Acabé dejándolos plantados y metiéndome en el chalet. Ahora pagaba las consecuencias de confiar el jardín a unos sujetos que en numerosas ocasiones anteriores habían planteado sorprendentes problemas y presentando las más disparatadas facturas con la misma imperturbabilidad con que ahora negaban. Cediendo y cediendo de mi parte habían continuado en el jardín durante unos diez años. ¿Con esta llegaríamos decididamente al fin? ¿Reaccionarían después de haberme visto tan afectado? Fui a ducharme y al mirar por la ventana me pareció ver a un empleado subido a una escalera y cortando unas ramas de aquellos dichosos árboles. Pero observé que afanosamente, con encono, cortaba precisamente las ramas del árbol que las tenía más cortas. ¿Una ignorancia irredimible? ¿Una tajante señal de su poder para acentuar mi paranoia? ¿Una denuncia criminal contra mi falta de juicio y de atención?
Desde aquel día los jardineros se instalaron en mi casa.
Ellos son ahora los que se duchan conmigo jugando con la pastilla de jabón, ellos son los que me vacían la nevera, los que se arriman a mí cada noche mientras duermo. A veces cuando me paro repentinamente porque he olvidado apagar un interruptor, al darme la vuelta, choco de bruces con la nariz de uno de los jardineros que me siguen a todas partes. Ya he dejado de soliviantarme al ver sus muecas, sus risas y sus lloriqueos cuando se van a esconder tras el sofá. Es más, ya me he habituado con una tranquilidad pasmosa a que, en el bar, se tiren por encima el café con leche que continúo pidiendo con delicadeza al camarero. Nunca pido entonces un segundo café con leche. Simplemente me quedo acodado con las manos en la cabeza mirándolos un rato largo y hasta se me escapa brevemente la sonrisa. Entonces se ruborizan y se dedican a tirarme bolitas de pan a la nariz."
Franz Kavvka, "Los árboles"
Comentado por: herederos de Max Brod el 22/9/2007 a las 20:56
En el libro de sabiduría de Kantem Spolterak también se realata el momento previo a la lucha, la cual puede ser todo un símbolo de la paz, porque es el momento que precede a ese estado mental que llamamos alma inmaculada y que domina todo nuestro ser desde que nacemos. La verdadera sabiduría se manifiesta entre los puntos equidistantes de ambos términos, sin huir de los conflictos que llevan la paz, pero se mantiene en ellos por firmeza. Los papeles, que son los que blablabla, blabla, bla.
Comentado por: Segunda Reencarnación de Vuda el 22/9/2007 a las 16:47
SOBRE LA PAZ INTERIOR Y LA PAZ EXTERIOR: LA FÁBULA DE LA AVISPA
Según mi experiencia, la generosidad es un sentimiento que proviene de la energía y la fuerza vital.
Cuando nos sentimos llenos de energía, joviales o contentos (casi tres palabras intercambiables) también experimentamos generosidad. No me refiero tanto a la generosidad económica (que quizá también) o a la generosidad de tiempo, trabajo, dedicación o atención (asimismo ligados a la sensación de plenitud), pero sobre todo a la generosidad que conlleva sentimientos de perdón, de comprensión, de armonía y paz dentro de sí y con respecto a los otros.
En estos momentos plenos o pletóricos hasta una avispa que nos ronde deja de parecernos hostil y se convierte en una maravilla de la creación, en una joya voladora. Admiramos sus brillantes colores. No queremos matarla. Comprendemos su lugar en la naturaleza. Pero no por eso deja de ser una avispa y de tener un aguijón.
Es preciso estar atentos y tener cuidado siempre. Creo que la comparanza de la avispa es bastante explícita de lo que pretendo exponer.
Es un tópico suponer que la alta sabiduría requiere o conlleva una distancia respecto a los conflictos terrenales. Pero muchas escuelas insisten precisamente en que cualquier comprensión ha de ser contrastada con las dificultades de la vida ordinaria. De tal modo se aconseja que el ermitaño se confronte con el mundo tras sus retiros y meditaciones. Precisamente, desde una perspectiva espiritual, somos habitantes del cuerpo y de la tierra precisamente para tener materia con la que trabajar. Tener paz de espíritu y claridad de la mente retirados en un paraje natural, donde examinar el pasado y comprender el presente es un buen ejercicio. También es buen ejercicio lograr la ecuanimidad en mitad de la vorágine de un día cualquiera.
El Bhagavad Gita, uno de los venerados libros de la sabiduría en India, relata una conversación entre Krishna y Arjuna ante la inminencia de una batalla, con esa vibración de los momentos cruciales en nuestras vidas. Ahí es donde debe manifestarse la verdadera sabiduría. En nuestras vidas corrientes, las batallas son otras, ya no son de armas de metal, sino más bien de papeles escritos o impresos, de correos electrónicos y conversaciones por teléfono. Y tal vez no nos vaya la vida en ellas, pero nos lo tomamos como si así fuera. También el espíritu zen del samurai consiste en mantener la firmeza en la batalla. Se ha meditado en la paz del retiro y el silencio. Y luego no se huye de los conflictos sino que se lleva la paz a los conflictos y se mantiene en ellos, con firmeza.
Comentado por: Joaquín el 22/9/2007 a las 08:24
Comentado por: Chiqui el 22/9/2007 a las 03:42
Chiqui:
Perdóname. Creo que te he ofendido sin querer. Lo siento de veras.
La verdad, no tengo nada contra Verdú. Es más, me divierte. Sobre todo porque tiene varias facetas. Una de ellas es su verbo florido y muy poético. Otra es la de su capacidad para formar conjunto de palabras y de embrujarnos con ellas, como si se trataran de una droga. (Efecto Enea. Ella me entiende. Y sabe que lo digo en broma y en serio, es decir, honestamente.)
Ahora, todo esto no impide mi Lectura Atenta. Y cuando veo incongruencias enormes, patinazos o simples sandeces, soy sincero y lo digo. (Después de haber revisado a conciencia si cabe hacerlo.)
Si los comentarios estuvieran solo para alabar, deberían ponerlo en la entrada.
Por otro lado, yo no atacaba a Verdú con lo de ayer (ese era el 'efecto colateral': cada cual puede pensar y sentir como quiera): DEFENDÍA a Picasso, Einstein, Bergman y tantos más.
Te ruego me perdones, igual.
Comentado por: HjorgeV el 22/9/2007 a las 02:54
A usted le gustan los vientres planos y las bermudas que no se atreve a probar -salvo en las salas de cine-, y las flores verbales de Verdú, que, tal potentes floripondios, no solo atontan -ahora claro está, haciendo perder la razón- a Enea.
... en cuanto a Chiqui, eso ella y usted...
.....enea no pierde la razón por leer lo que tanto le gusta...
es todo un placer: Vida y muerte entre palabras que invierten que con o sin corbata es todo un hecho que la vida es muerte
...
me fascinan los escritos de vicente... es una vena que pierde entre abrigos y una corbata que él no lleva
Enea
Comentado por: Enea el 22/9/2007 a las 00:10
Gracias Chiqui, no sé por qué, pero sospecho, que usted vive en una ciudad de abolengo, asomada a un orgullo tradicional,viajada en la tradición, orgullosa de cada uno de sus ladrillos... Detrás de mi casa, a unos metros, entre el muro y la selva, un río marca mis horas...
Comentado por: rolando gabrielli el 21/9/2007 a las 18:32
DESDE LA OSCURA PROVINCIA/SUS NALGAS SON MÁS BLANCAS/ATERCIOPELADAS EN LA PENÍNUSULA...allí habita el Cid Campeador/en el negro agujero del porvenir...
Comentado por: rolando gabrielli el 21/9/2007 a las 18:23
Escarola, ¿vives en una ciudad de provincias gris? Yo te hacIa en Madrid; y tu buen carácter y disposición... no sé a qué viene lo de arpía.
Comentado por: Chiqui el 21/9/2007 a las 18:10
Interesante, Grabielli. Afortunado usted desde la ventana de su casino... y su prosa, como siempre, fluyendo como un rio.Gracias.
Comentado por: Chiqui el 21/9/2007 a las 18:01
Todo influye Escarola,mas que las estrellas el clima,mas que el clima el medio agro o urbano,los genes y el ambiente familiar y mas aún que eso,lo que cada uno quiere que sea,la personalidad.
En cuanto a lo de las ciudades,difiero de Verdú en la distinción que hace entre grandes o pequeñas,todas son iguales.
En otro tiempo fueron espacio de libertad y novedad.Hoy son,todo en la ciudad es mentira nos dice Rilke,precisamente lo contrario.Lugar donde toda incomodidad tiene asiento.
Comentado por: maleas el 21/9/2007 a las 17:20
BLOG, BITÁCORA, DIARIO
(Bigger than life?)
Ciudades...Ciudades....
En esta loca carrera de la competencia por llegar a algún lado primero, yo sigo creyendo en la voz del río. El silencio de su cálido verano, la corriente de su invierno. No hay más que dos estaciones en el lugar que habito en este mismo río. En la estación seca, las hojas del bosque envuelven al río y no deja de ser un secreto acuerdo entre estos dos grandes poderes. ¿No hay misterio en la golosina del tiempo? Enero se despide del calendario con una prisa algo calculada por la sombra de sus días. El verano sopla en el trópico. Estoy sentado en el Lobby del Hotel El Panamá, espacioso, cruzado por la brisa, tropicalísimo en la luz. Construido a mitad del siglo pasado, el antiguo hotel, lujo del espacio, permanece adivinado por los espejos del tiempo. Cuando ingresé en medio del bullicio del comercio callejero y el voceo de los taxistas, escuché nítido: Mr. Más extranjero que yo mismo, lo miré con un dejo de recién llegado. Paso frente al gran Casino Fiesta que franquea el Hotel con otro hotel y sus nuevas palmeras que se iluminan en la noche. La vía se llama Veneto. Hey, Mr, insiste el hombre de color con voz potente Caribe. Le sonrío, alzo una mano, como diciéndole soy de aquí, y no es tan cierto, de allá, y tampoco. Como entrar en detalle. La ciudad ha cambiado y no. La zona está rodeada de casinos, hoteles, comercio, gente, y en el Lobby veo los toros de la barrera con un ambiente de brisas cálidas, hermosas mujeres, una película sobre la ciudad que se erige en numerosos rascacielos sobre el mar. Yo, sigo igual. Only you, tarareo, sin que esté de moda. La informalidad de los turistas, sus pasos descomplicados, el tiempo cruza lentamente y no he escuchado un celular en 20 minutos. Los botones permanecen como estatuas hasta tanto no tienen que trasladar las maletas de los visitantes. La ciudad fuera del Hotel es otra realidad. Prefiero pasear frente a la piscina azul con sus recamaras casi al pie del agua, separadas por un antejardín y el bar bullicioso que en las noches se anima. Ambiente relajado, rostros de satisfacción, pienso en los altos cielorrasos de los cuartos del Hotel El Panamá, sus recámaras espléndidas, colosales, por donde desfilaron muchos presidentes y hombres importantes en el pasado siglo. En sus mesas de noche la fruta tropical jugosa y desconocían por completo el celular y tal vez los primeros años, el televisor. Sólo noticias esporádicas entraban a sus lujosos cuartos. La cena o un buen desayuno, tal vez la cita hacia alguna reunión. El Hotel El Panamá contaba con una zona boscosa en sus faldas. Todo eso ya desapareció. La Avenida España, que pasa por frente de sus jardines, quema carburante, humo, bullicio. La ciudad respira como puede y se asfixia a su manera, sopla y resopla. Voy a un seminario sobre Los Edificios Altos en Panamá. Los rascacielos. Esos gigantes de Chicago, Nueva York, Los Ángeles, de Dubai, Singapur, Tokio, Hong Kong, Shangai, Kuala Lampur, Sydney, Barcelona, Londres, que tienen por techo el cielo y que saben que en algún lugar del planeta alguien ascenderá un peldaño más de su larga, infinita escalera. En Panamá suman 237 los edificios altos. Un récord para una ciudad de un millón de habitantes. Y hay un boom en su construcción. La silueta de la ciudad pareciera cambiar cada noche. Ya no es el mismo encuadre. Alguien se subió unos pisos más en algún punto de la ciudad de preferencia frente al mar. Vienen Torres espectaculares para la ciudad de Panamá. ICE Tower, tendrá 102 pisos de apartamentos. Algo insólito en la arquitectura mundial. Un edificio para dialogar con las estrellas frente al Océano Pacífico. La cara azul de ciudad de Panamá. Planetarium, es otro de los rascacielos ya en diseño, y que contará con dos torres: una de 72 pisos y otra de 82, unidas como las famosos Petronas por unos anillos de acero. A mi lado en el seminario, el Ingeniero griego Sócrates Ioannides, unos de los constructores de Las Petronas, agita su cabeza de Einstein, blanca, grande y la mirada alerta. Me confiesa, que esas maravillosas Torres costaron mil millones de dólares y ocupan 150 mil metros cuadrados de superficie. Se elevan sobre 450 metros de altura. La arquitectura es noticia en Panamá, como en las grandes capitales que construyen sus íconos para embellecerlas, atraer a los visitantes y convertir el diseño en una nueva religión postmoderna. El canadiense Frank Ghery inició con su museo en Bilbao, el Guggenheim, esta nueva percepción de la arquitectura con un valor agregado, puesta en ad valorem, para el sitio donde se construye la edificación que rompe todos los moldes del pasado y se anima aventurar con su expresión estética, mensaje, impronta, en medio de las personas que la convertirán en icono, punto de encuentro, reunión y convocatoria de los sentidos. Los íconos tienen el peso del futuro, son las nuevas catedrales, son los templos sagrados de la modernidad, el gran espacio de todos. Para algunos, castillos en el aire, lujo de los nuevos tiempos, delirio de la belleza, del arte y de la tecnología, y un poco más. Pero ya fueron construidos. Nos miran desde sus alturas como pigmeos, con sus grandes gafas de cristales y nos invitan a soñarlos, disfrutarlos, a palpar su piel de hierro, cemento, sus secretos rincones y distancias, la altura de sus pasiones. ¿Nacieron para encantar nuestro dorado ocio? Nos sobrevivirán, sin duda, están hechos de acero y sueños. Y los sueños son tan tenaces como la esperanza. Los iconos nacen de la mano de los grandes arquitectos: Piano, Calatrava, Ghery, Nouvel, Foster, César Pelli y otros Estudios que diseñan la arquitectura global. Tomo algunos apuntes en mi Blog desde esta cosmopolita ciudad, que tiene en fila una docena de edificios entre 40 y 102 pisos. Es un hecho que la arquitectura es noticia porque la ciudad tendrá que adaptar una nueva infraestructura para brindar servicios básicos a estos gigantes que se tomarán el cielo. De hecho, vienen cambios en el transporte urbano. Un paso absolutamente urgente y necesario. Se transforma el paisaje de la ciudad. Las ciudades reciclan su futuro. Aquí concentramos casi todo. Desde la felicidad a la neurosis. El estrés. La educación y los vicios, el deporte. La ciudad nos alimenta como a Rómulo y Remo. Loba de nosotros mismos, un pelo en el gran edificio de la red urbana.
Comentado por: rolando gabrielli el 21/9/2007 a las 15:28
Ja. Me temo que Maleas se habrá atragantado con el primer párrafo. Pero sí, no es lo mismo nacer con calorcillo ambiental que en pleno rigor invernal.Entre otras cosas te sacan menos de paseo y eso influye. Ya sé que uds me tienen por una arpía y pensarán que he nacido en tiempos fríos pero se equivocan . Hoy mientras paseaba por esta gris ciudad de provincias le preguntaba a las piedras ¿Qué me dáis? Una ciudad de provincias es encontrarse siempre los mismos puentes, las mismas calles, los mismos locos, los mismos cuerdos, los mismos patos (creo), los mismos cafés(no tengo queja), la misma barra de pan(la única decente), el mismo centro comercial (yo no daré nombres), los mismos fantasmas(que ya ni espantan),los mismos aromas (a pan, a jamón, a sudor, a gas, a río) siempre lo mismo. Y es cierto que en días señalados, las calles vacías se cargan de una atmósfera en la que el tiempo parece haber adquirido un peso específico, un espesor en el que se aletargan los músculos y patina el pensamiento, como un anticipo del cementerio. Y si encima tocan las campanas, pues…que no toquen, por mí que no toquen.
Comentado por: escarola el 21/9/2007 a las 13:38
Comentado por: Ducados el 21/9/2007 a las 12:41
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
16/5/2008 23:08
Publicado por: La primera impresión es la que regula el amor y la amistad
16/5/2008 21:52
Hola Vicente Primero de todo...
Publicado por: Xavi Rodrígeuz
16/5/2008 21:19
Publicado por: alicedd
16/5/2008 19:02
Estimado Vicente: Te escribo...
Publicado por: Gustavo
16/5/2008 17:15
Pero no se asuste ante tanta...
Publicado por: escarola
16/5/2008 16:34
Publicado por: escarola
16/5/2008 14:48
Un respeto a las fiestas me...
Publicado por: José Luis
16/5/2008 12:06
Publicado por: será posible
16/5/2008 09:20
Publicado por: escarola
16/5/2008 00:00
Publicado por: Kubelik
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