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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Vicente Verdú

ESTETAS

Ayer quedé sorprendido cuando un intelectual de primera fila mundial confesó en la mesa, con la mayor desenvoltura y desparpajo, que él no entendía nada de cuestiones estéticas. ¿Se puede poseer un pensamiento brillante y ser opaco a la belleza? No poseer gusto por los colores del mundo, carecer de capacidad para descubrir la belleza no escrita de un cuadro, sufrir la impotencia para distinguir entre una arquitectura de calidad y una horterada ¿puede ser compatible con una inteligencia admirable?

No es la primera vez que tropiezo con autores de este tipo que desmienten con el adefesio de sus ropas o el desatino de sus juicios estéticos la creencia de una mente lúcida que sirve para alumbrarse en todas las direcciones espirituales.

Desde luego, siempre he sospechado del criterio de los pintores, los directores de cine, los escritores o los diseñadores, que elegían mal sus faldas, sus bolsos, sus calcetines o sus corbatas. Sentirse indiferentemente con unas ropas u otras suele ser indicio de poca sensibilidad integral o de una sensibilidad polarizada o profesionalizada. Un poeta, pongamos por caso, no lo es para una especial actividad sino para una general visión del mundo. Un artista tiene que ser, por definición, un esteta. Un intelectual, efectivamente, no es un poeta pero ¿cómo deglutir, sin consecuencias, la declaración de que es un tonto para lo estético? De inmediato, no importa cuánto le admiremos, el hombre o la mujer lúcida se empaña, su clarividencia se ensombrece, su imagen se atasca o se colapsa.

[Publicado el 20/9/2007 a las 11:00]

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Comentarios (26)

  • Don Jorge, no se dirija a mí. Me tiene encasillada y no tiene ni idea de quién ni cómo soy. No iba - lo de la bilis - contra mí, usted lo sabe. Siempre es un caballero conmigo. Su bilis va dirigida a Verdú y no a sus escritos (usted sabrá porqué) No me molestan sus críticas hacia este autor, que son válidas, sino la forma de exponerlas. Siempre esperando, como un halcón, para descabezar al palomo.Es un problema que usted debe resolver para vivir más tranquilo. No se moleste en contestarme.

    Comentado por: Chiqui el 21/9/2007 a las 17:42

  • Escarola, lo que quise decir es que Mozart podía crear belleza celestial, y a la vez tener una estética verbal personal bastante dudosa.Esto como caso extremo de lo que planteaba V.V.
    Que no tenía nada que ver con el tema de las mujeres.

    Comentado por: terra el 21/9/2007 a las 14:25

  • Es un esteta, un snob.Si tiene una moral está fundada en la estética o subordinada a ella. ¿Y qué? ¿Porque produce tanto malestar esa manera de pensar? ¿Nos sentimos rechazados porque no podemos encajar en sus baremos? ¿Es su exigencia tan brutal? Podemos rechazar su pensamiento, tacharlo de elitista, o podemos aprovechar esa visión de las cosas para platearnos algunas preguntas como las del artículo, ¿un artista lo es necesariamente en todos los sentidos y aspectos de su existencia? Y sobre todo disfrutar de su prosa.
    Como yo ayer disfruté de la película de Tarantino, Death Proof. Diálogos como tiroteos. Tiroteos como diálogos. ¿Y por estos blogs la han puesto mal?

    Comentado por: escarola el 21/9/2007 a las 10:08

  • Doña Chiqui:

    ¿Bilis? Perdóneme. Pensé que le había escrito con la mayor educación posible y rigurosidad temática, y sin enviarla -por simetría- a usted misma a un lugar más lejano que la Bermudas, como sí hizo usted con mi opinión sin ni siquiera entenderla; ni considerarla, claro.

    Como bien dice la Diosa Enea: tenemos lecturas diferentes.

    A usted le gustan los vientres planos y las bermudas que no se atreve a probar -salvo en las salas de cine-, y las flores verbales de Verdú, que, tal potentes floripondios, no solo atontan -ahora claro está, haciendo perder la razón- a Enea.

    Me parece muy bien. Cada quien es libre de escoger su propia corbata. (Ojo a la metáfora.)

    Por lo demás: sí, lo sé, lamentablemente, hay mucha gente que cuando uno no coincide con sus gustos y se atreve uno a exponerlo racionalmente, expelen: "¡Lárguese, si esto no le gusta!"

    Usted no solo ha vuelto a escaparse del tema (desdeñando mi demostración gráfica de las sandeces de ayer: no siempre es así), sino a creer que uno es tan tonto como para caer en esos camisetismos del tipo "mire que yo leo su bitácora".

    Si la lee: ¡¿Yo qué culpa tengo?!

    ¡Ja!

    Comentado por: HjorgeV el 21/9/2007 a las 09:34

  • Pues no tengo ni idea, Terra, pero estoy harta de ese tópico. La mujer es empujada hacia abajo por la sociedad, al mundo de la infancia y de las necesidades elementales, al mundo de lo práctico. Es difícil escapara ese destino.A veces, como pasaba en Auschwitz, se escapa por la chimenea. Pongamos que en este caso la chimenea puede ser la imaginación. O internet.

    Comentado por: escarola el 21/9/2007 a las 09:31

  • Y la correspondencia escatológica entre Mozart y su madre?
    Qué mayor distancia entre lo sublime y lo terrenal?


    Comentado por: terra el 21/9/2007 a las 08:18

  • Tiene un nombre esto, que quería evitar: sandez.

    ¡qué educado!
    Yo usé "imbécil".



    Pero, chiqui tiene razón. El uso magistral del lenguaje en Verdú provoca no reparar en lo que dice. Leerlo es como ver un desfile de alta costura. Uno no se podrá comprar esos vestidos, que por otra parte son estrepitosamente caros, pero el placer estético de verlos en la pasarela con modelos altas y delgadas -las únicas aptas para usarlos, por otra parte- no tiene comparación con la mejor película de Amenábar.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 21/9/2007 a las 04:47

  • Don Jorge, ¿De dónde deduce que no estoy de acuerdo con usted?, por ejemplo hoy. Me hacen sentir incomoda los hombres con corbata y demasiando acicalados. Me gustan los bohemios, adoro a Cortazar con todo su desgarbo y naturalidad...vivo en un país de desgarbados!

    Me gusta leerlo a usted en su blog, pero cuando entra aquí la bilis (no se por qué motivo) le es difícil de contener. Conocí al señor Verdú hace muchos años, cuando no llevaba corbata...no ha cambiado mucho, pero sí… me gustaba más sin corbata, todos hemos cambiado. Lo que no le podemos negar es su uso y dominio único del lenguaje. ¡ Eso es suyo con o sin corbata! Eso es lo que me importa. Si no le gusta, por qué pierde el tiempo por aquí?
    Buenas noches. Saludos
    Sí, mi debilidad, los tropicanos de vientre plano y en bermudas! Sólo los he visto en el cine. Ninguna experiencia que declarar.

    Comentado por: Chiqui el 21/9/2007 a las 03:55

  • Aquí le va más verdura:

    "No es la primera vez que tropiezo con autores de este tipo que desmienten con el adefesio de sus ropas o el desatino de sus juicios estéticos la creencia de una mente lúcida".

    Tiene un nombre esto, que quería evitar: sandez.

    5 fotografías de Picasso, para que vea que trato de no hablar por hablar.

    http://www.wdr5.de/lilipuz/programm/zeitkreisel/media/1_bild/06-10-23_picasso_gr.jpg
    http://www.wdr.de/themen/kultur/ausstellungen_2/picasso_duesseldorf/_img/picasso1_400h.jpg
    http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/fotos/picasso.jpg
    http://www.pablo--picasso.de/images/artist/49.jpg
    http://rippeportal.de/pub/evas-rippe/dackelblick/picasso.jpg


    Comentado por: HjorgeV el 21/9/2007 a las 02:31

  • Me olvidaba.

    Es parte de la época.

    Ahora muchos periodistas y escritores, en general, tienen el tiempo y el dinero para ponerse frívolos y pensar en una corbata para cada día del mes.

    A la vuelta de la esquina del tiempo, algunas décadas atrás, muchos no tenían ni donde caerse muertos y su tiempo también lo usaban para luchar por ideales que han desaparecido, no para ver qué corbata me pongo hoy. Lea la historia de su país, doña Chiqui. No hace daño.

    Comentado por: HjorgeV el 21/9/2007 a las 02:19

  • Doña Chiqui:

    Bonita forma de apartarse del tema y hacer saber al mundo sus debilidades y experiencias tropicales. Usted, para variar, defiende su Camiseta Verduliana, no las ideas ni los conceptos que 'su' autor vierte aquí. Encuentro más de una patinada en la entrada de hoy. Lo siento mucho.

    Un solo ejemplo:

    "Sentirse indiferentemente con unas ropas u otras suele ser indicio de poca sensibilidad integral" (sic)

    ¡Ja!

    ¿Contraejemplos? Alberto Unapiedra, famoso por no perder el tiempo en su aspecto (Einstein). ¿Vio alguna vez al primer o segundo Woody Allen? ¿Sabe la relación que tenía Bergman con la vestimenta? ¿O los grandes de la música clásica? ¿Muchos grandes poetas y pensadores? ¿Sabe usted cómo vestía Picasso 'normalmente'?

    Otro ¡ja!

    (Además, el riesgo de pensar como Verdú, por si usted no lo entendió, es no poder seguir viéndose en el espejo. A eso me refería. En fin.)

    Comentado por: HjorgeV el 21/9/2007 a las 02:11






  • NO TE SALGAS DEL MARGEN.




    No te salgas del margen.
    No inventes nada.
    Si te aprieta el pecho,
    escupe la bilis.
    Si te duelen los ojos
    gime en la oscuridad.
    No insistas con caprichos.
    No engordes la huella de tu sombra
    en el suelo.
    Repite las palabras
    que antes otros usaron
    como si fueran una creación genial
    y tuya.
    No fumes o fuma como si no fumaras.
    No amargues el destino de tu prójimo
    con furia incontenta.
    Mantén la frente alta,
    el orgullo bajo,
    el pelo siempre brilloso.
    Levanta los premios
    con la mano izquierda,
    -con cara de sorpresa-
    para que todos crean que
    la alegría brota de tu corazón.
    No olvides usar corpiño:
    nada mejor que un buen sujetador.
    Llama a los parientes por el cumpleaños.
    No uses escarbadientes, en público.
    Mejor aún, no uses escarbadientes.
    Defiende el derecho de los perros,
    pero no olvides luchar contra las plagas.
    (si es necesario, mátalas).
    No tuerzas la cabeza.
    Camina erguido
    como un granadero patricio.
    Reza por los pecados
    de tu prójimo y oculta,
    con cinismo y esmero, los tuyos.
    Lústrale los zapatos a tu rey.
    Confía en tu horóscopo,
    en tu carta astral,
    en la borra del café
    y en las grafologías.
    Niega el exabrupto,
    la pasión y el oleaje de los sentidos.
    Recoge las fotocopias del piso.

    Y si todo esto
    que te digo,
    no alcanza para que seas
    un perfecto imbécil,
    continúa como hasta ahora...
    Vas muy bien.







    http://premioparalucia.blogspot.com/2007/06/no-te-salgas-del-margen.html








    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 20/9/2007 a las 23:53

  • Escarola, la idea del español pudiente y profesional es de ir de puntan en blanco. De ahí que el psiquiatra fuera así. No estoy negando la existencia del hombre bien vestido y elegante en este país, pero proporcionalmente es bien bajo.

    Don Jorge...tiene usted interés en los hombres bellos? Váyase al trópico!

    Comentado por: Chiqui el 20/9/2007 a las 22:14

  • Curioso. El otro día ví un documental de Médem sobre la esquizofrenia y el único de los especialistas que iba de punta en blanco era el psiquiatra estadounidense invitado. Los españoles, bohemios o a su aire. Supongo que como allí todos los conferenciantes españoles irán trajeados...

    Comentado por: escarola el 20/9/2007 a las 21:47

  • Es una pregunta atrevida, pero justa y acorde al texto: ¿Se creerá una belleza Verdú?

    Comentado por: HjorgeV el 20/9/2007 a las 21:45

  • Bueno, incluso en la clásica New England se puede distinguir a un español conferenciante.Todos vienen excesivamente pulidos. Cuando se sientan se puede ver que ese día han estrenado zapatos (muy mal gusto!). Uno se debería integrar a la cultura y al sitio que visita. Yo le aconsejaría a Don Vicente que traiga ropa usada...que no se compre nada nuevo, que se olvide de la corbata -la usan solo los banqueros - y de las colonias. El azulado, como camisa, le queda muy bien. Zapatos cómodos...las distancias son largas y no es fácil tomar un taxi. Bueno el señor Verdú ya ha vivido por aquí y estoy segura que no se nos presentara como un paleto. No me asuste con lo de las crisis nerviosas… pero si ocurre llamaremos a una ambulancia. Esto es América y todo lo solucionan la policía y las ambulancias! Esperemos que Bush no tenga que intervenir, eso sería otro cantar.

    Comentado por: Chiqui el 20/9/2007 a las 21:38

  • Vaya, para una vez que soy buena...Pues yo que ud me andaría con cuidadito, porque no sé si desprecia la sociedad de consumo pero lo que es la vestimenta para importarle mucho ¡no vaya ud a darle un disgusto!Yo le definiría como "homo estéticus". El homo esteticus tiene prohibido por su psiquiatra salir de casa en determinados días del ciclo astral y frecuentar ciertas playas y barrios a riesgo de sucumbir a una severa crisis nerviosa.
    Ah, y ya nos contará...

    Comentado por: escarola el 20/9/2007 a las 21:15

  • Efectivamente Escarola. Fuera de los famosos que están todos agrupaditos en NY y Los Ángeles (y aun a algunos famosos) a la gente le importa un pito como salgas a la calle o lo que lleves. Nadie mira al otro con sentido crítico o para decir si su gusto anda en la cabeza o en los talones. Es, para mí, lo mejor del país. Hay tantos estilos como personas.

    El señor Verdú vendrá por esta área a dar una conferencia a la que pienso asistir...he mirado todos mis armarios y cajones y francamente estoy en un estado de vigilia. Que va a decir este hombre cuando me vea...no encuentro nada que le vaya a parecer aceptable. El pelo... De pronto me doy cuenta que el pelo lo he llevado por más de 30 años así, y que mi ropa es bien parecida porque compro cosas cómodas y en las mismas tonalidades. y lo mas importante: Quién dice que el señor Verdú tiene la última palabra en estética? Aunque la tuviera: ande yo caliente...No estoy dispuesta a sufrir un ápice en nombre de la estética o para atraer la atención de… ¿quién?. Nunca más dolores de pies ni vestidos que no sabe una como sentarse para no enseñar medio cuerpo o poder moverse libremente.

    Escarola ¿cómo se le ha ocurrido preguntarme tal cosa? Desprecio a los que siguen la moda y sus modales, muñecos de la sociedad de consumo a la que tanto critica Don Vicente.
    Escarola, mala...

    Comentado por: Chiqui el 20/9/2007 a las 20:40

  • Creo, ud me lo dirá Chiqui, que en EEUU suelen usar la vestimenta como una forma de reafirmación de la personalidad más que para mimetizarse en un determinado contexto social, que allí las extravagancias indumentarias son más frecuentes, que se personaliza más el estilo. Aquí intentamos, por el contrario, ajustarnos a determinados patrones estilísticos; puede que coexistan varios en una misma temporada, pero no nos salimos de ellos ni para ir a comprar el pan.

    Comentado por: escarola el 20/9/2007 a las 19:12

  • También está el caso del intelectual que para apreciar algo tiene que estar encuadernado o enmarcado; si no hay posibilidad de tener la opera a su alcance tendrán toda una pared llena de CDS y…cómo no, vino de reserva…Pero te traerá uno barato afirmando que ha descubierto una joya. Son incapaces de distinguir un árbol de otro y quedaran petrificados ante la vista de un perro. Se perderá la más hermosa puesta de sol porque te estará contando la última exposición que ha visto; diseccionando la obra del artista hasta dejar la tela, de nuevo, en blanco. Se horrorizará si tus hijos pequeños, en el piso de arriba, hacen ruido: te mirará rojo y lleno de desconcierto. En su cara reflejada la interrogación “que vais a hacer con estos salvajes”. En contadas ocasiones se interesará por tu vida… pero con gracia te interrumpirá con un “antes de que se me olvide”… y volverá a engrosar su lista de actos culturales y nuevas ideas para nuevos libros, conferencias o simplemente para desesperar a una de las dos personas que lo escucha. Estos monstruos suelen estar solteros, el matrimonio crea una situación demasiado real para ellos…suelen ser hombres y visten a lo clásico para no perder tiempo.

    Comentado por: Chiqui el 20/9/2007 a las 18:28

  • pero ¿quién define la norma? He ahí la cuestión. Cansado de escuchar siempre lo del buen gusto y mal gusto, que no es más que una manera más arisca de decir que su opción estética es más o menos similar a la nuestra. Una breve y poco importante intolerancia más. Sin embargo, a juzgar por el sentimiento de rechazo absoluto que algunas prendas nos inducen, debe de ser cierto que traslucen algún rasgo más profundo de la personalidad aunque no creo que éste sea el de la inteligencia. Teniendo en cuenta que, en general, en España, consideramos las camisas hawaianas de mal gusto; sin duda debido a sus contrastes y estridencias, tal vez refleje la estética un deseo de pasar desapercibidos. ?

    Phoolan Devi pasó a la acción política pero sólo después de haberse vengado, con la ayuda de su pareja del momento. Hay sentimientos que por más que se deseen o aconsejen resultan difíciles de alcanzar.

    Comentado por: Ross el 20/9/2007 a las 15:25

  • A propósito de Benet. Hace ya años en algún programa cultural televisivo (por raro que parezca), don Juan asistió invitado, junto al diseñador y pintor Alberto Corazón y junto al arquitecto Saénz de Oiza. Peroraba Corazón sobre el diseño, lo bello y otros vuelos cuasi religiosos, con una estridente corbata, más cerca del adefesio que de la cortesía debida a los telespectadores. Ya se sabe que hay ‘artistas’ que sobreactúan y se deforman y amaneran con sus ropajes, tatuajes y peinados; justamente para significar su importancia y su singularidad. Pero este tema viene de muy atrás, Baudelaire incluso recurría a estas argucias leoninas para llamar más la atención o para irritar al respetable gusto pequeño-burgués.
    Ppero prosigamos, Don Juan, mientras tanto hablaba Corazón, se había pasado en el servicio de alguna bebida alcohólica y se encontraba ya incómodo y un poco fuera de lugar. ¿Pero cómo –interpeló desde fuera del campo televisivo- se puede hablar de buen gusto cunado se lleva puesta esa corbata? Silencio sepulcral. Y Corazón no sabía qué decir, ni donde meterse.
    Pero no todo es tan claro don Vicente. Ni en su caso mismo, que sé y conozco que se preocupa en exceso en estas cuestiones de las apariencias estéticas. Dulces fantasías, tal vez
    ¿Se puede tener buen gusto e ir vestido de mamarracho? ¿Pero quien define la norma?
    Vanidad de vanidades…

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 20/9/2007 a las 14:06

  • A mí no se me ocurre juzgar la capacidad de los artistas o los intelectuales por otra cosa que no sea su obra. No creo que la estética tenga mucho que ver con la lucidez del pensamiento(véanse sino las camisas hawaianas de F.Saváter)-, pero sí con la belleza y musicalidad de las palabras ( aunque es cierto que existen construcciones de pensamiento y fórmulas bellas, se encuentran en un plano mucho más abstracto ) En todo caso quizá exista una sensibilidad para las letras, sus sonidos y composiciones, y otra para los colores y las líneas (pintura, arquitectura, moda) y quizá otra para la música y quizá incluso otra para los olores y sabores. También habrá mentes capaces de integrarlo todo, y otras que dominen por separado cada una de las partes, y otras que sólo algunas-.
    Los genios descuidados me caen simpáticos- sobre todo ellos.

    Comentado por: escarola el 20/9/2007 a las 13:56

  • Grave lo que denuncia.Tiene muchas caras esa impostura.Leyendo a Proust me di cuenta de la ignorancia supina de la mayor parte de los novelistas españoles en cuestiones tales como la filologia o la botanica,algo esencia en mi opinión para poder dar una representación del mundo pluridimensional.
    ¿Y que decir de esos intelectuales incapaces de distinguir entre una regla de tres directa o inversa? o con un desconcimiento absoluto de las reglas basicas del álgebra?.
    Juan Benet fue la excepción,caso casi unico en la historia de la literatura española.En gloria esté.

    Comentado por: maleas el 20/9/2007 a las 12:22

  • Ésteta
    Estéta
    Estetá

    Comentado por: HjV el 20/9/2007 a las 11:19

  • EL BUDA Y EL TERRORISTA


    Comencé a leer con mucho interés el libro de Satish Kumar “El Buda y el Terrorista”, (Edicionesi, Aldaia, 2004), pues esta historia siempre me resultó inspiradora: el más cruel de los hombres está a punto de convertirse en un santo. Ejemplo de lo difícil que resulta decidir o juzgar en que punto de “"evolución espiritual”" (si es que existe tal cosa) se encuentra cada cual.

    Diré primero lo que me chocó del libro y luego lo que me dio que pensar.

    El tono general del relato se me antojó demasiado discursivo. En ocasiones los diálogos entre los personajes semeja un mosaico o encolado de doctrinas o escritos budistas. Sobre todo, el motivo central de la peripecia, el encuentro entre el Buda y Angulimala (al que alude el título) parece más un debate ideológico o un análisis psicológico. Desde que supe de esta historia o leyenda por vez primera (en una “sheshin” o retiro de meditación con Rafu) me lo había figurado mejor como una danza.

    Anguli-mala recibe ese nombre porque porta el “"mala"” o collar de los dedos (anguli) de sus víctimas. Se encuentra al Buda en una emboscadura y quiere matarlo. Se abalanza hacia él con su espada y el Buda huye. Se interpelan. Y, cuando Angulimala quiere huir, el Buda lo persigue. De nuevo Angulimala, enfurecido, vuelve a atacarle pero no logra alcanzarle. Quiere de nuevo escapar del Buda, pero no puede. Angulimala aun estando quieto no para de moverse. El Buda aun moviéndose está quieto.

    Esta danza es una metáfora de nuestra relación con la Sabiduría. Procuramos buscarla sin poder todavía alcanzarla. Tampoco podemos zafarnos de ella.

    A propósito de este encuentro también me llamó la atención que, siendo el Buda quien era, todavía estaba dentro de su karma o destino el ser objeto de tan malas intenciones, como ocurría también con Devadata.

    Me pareció interesante del libro de Satish Kumar la parte final relativa al perdón. Angulimala abandona su pasado de horror pero debe afrontar antes las consecuencias de sus actos. Ha hecho tanto mal que no puede retribuirlo. Pide perdón y tras un debate es perdonado por los familiares de sus víctimas. El pueblo entero asume la retribución, aunque sea meramente económica, de los crímenes. Angulimala había cometido sus fechorías movido por el afán de venganza, pero en algún punto tiene que acabar el ciclo de los rencores.

    Lo interesante es que la conversión de Angulimala, su petición pública de perdón, da a la ciudadanía agraviada la oportunidad de perdonar. Se puede perdonar a alguien que, arrepentido, pide disculpas, pero ¿se puede perdonar a quien persiste en sus fechorías? Puede que podamos perdonar en un acto íntimo y personal. La petición pública de perdón por parte de Angulimala aupó al perdón otorgado por sus víctimas al rango de la celebración de un ritual, toda una catarsis o purificación colectiva. Todos grandes gestos. El perdón es la cura para el rencor, no la venganza que es estopa añadida al fuego.

    Al cesar en su violencia, Angulimala también ha perdonado. Me recordó la historia de Phoolan Devi, que también cambió las armas por el Dharma. ¿Conoció ella acaso y se sintió inspirada por la historia de Angulimala?

    Ojalá que la humanidad entera (es decir, cada cual en su vida) pueda seguir este ejemplo hacia la Paz.

    http://yogasala.blogspot.com/2005/11/angulimala-o-el-perdn.html

    Comentado por: Joaquín el 20/9/2007 a las 11:12

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).

Bibliografía

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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