El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
LA PODA
El jardinero más joven repetía que había podado los tres árboles que hay frente al chalet en la misma medida, y yo sostenía que habían dejado dos sin podar cuando vinieron a comienzos de agosto y que era ésta y no otra la razón de que se viera tan disparejos. Que yo no pudiera precisar el día exacto no invalidaba las cosas pero ellos se basaban en que si yo no recordaba la fecha con precisión tampoco recordaría cómo quedaron exactamente los árboles. Fue inútil que repitiera que, desde el primer momento, la diferencia entre el de la izquierda y los otros dos era tan grande que cualquiera lo habría apreciado de lejos. Yo mismo, incluso, esperaba que volvieran esa misma tarde o al día siguiente para rematar la tarea porque era evidente que no podía darse por concluida.
Escuchaba mis propios alegatos y los creía incuestionables, pero el jardinero joven, teñido de plata, me replicaba que fue él quien cortó las ramas y era imposible que hubiera dejado unas más largas que otras, pero todavía mucho menos que cortara las de un árbol y no las de los otros. Efectivamente era insólito pero así fue desde aquel mismo día, les dije, no podía serenarme en la terraza del chalet y beber una cerveza tranquilo.
¿Les parecía exagerado? ¿No les parecía una faena? Es decir, ¿no reconocían desorden alguno por su parte? Sostenían que los tipuana crecen muy deprisa y que, en general, los árboles como las personas, unos crecen más deprisa que otros de modo que si dos de ellos tenían ahora las ramas mucho más largas, era culpa de la naturaleza y no de su desaplicación.
¿Cómo soportarlos? La diferencia entre un tipuana y los otros era tan clamorosa como para descalificar cualquier explicación de crecimiento natural y en tan pocos días. ¿No estaban viendo, como yo, la formidable diferencia? No la veían o no la aceptaban, así que, lejos de considerar mis razones u ofrecerme alguna excusa, por vaga que fuera, parecían dueños de una palabrería inagotable y de una impertinencia rayana en la locura.
Paradójicamente, sin embargo, la figura del loco empezaba a encarnarla yo porque me fui soliviantando de tal manera que hasta llegué a desear, en una tregua, que ellos me convencieran a mí y así poder reconquistar, mediante la rendición, la paz. Si seguí pugnando fue, no obstante, porque mi rendición potenciaría su autoridad y ya la había sufrido otras veces. Seguí luchando y ahí encontré mi mayor perdición porque los jardineros, viendo de qué modo me sobresaltaba por un asunto tan trivial, pensarían en el escaso interés que revestiría mi vida y en las cosas tan pobres en que me afanaba. ¿Qué podía finalmente hacer? Acabé dejándolos plantados y metiéndome en el chalet. Ahora pagaba las consecuencias de confiar el jardín a unos sujetos que en numerosas ocasiones anteriores habían planteado sorprendentes problemas y presentando las más disparatadas facturas con la misma imperturbabilidad con que ahora negaban. Cediendo y cediendo de mi parte habían continuado en el jardín durante unos diez años. ¿Con esta llegaríamos decididamente al fin? ¿Reaccionarían después de haberme visto tan afectado? Fui a ducharme y al mirar por la ventana me pareció ver a un empleado subido a una escalera y cortando unas ramas de aquellos dichosos árboles. Pero observé que afanosamente, con encono, cortaba precisamente las ramas del árbol que las tenía más cortas. ¿Una ignorancia irredimible? ¿Una tajante señal de su poder para acentuar mi paranoia? ¿Una denuncia criminal contra mi falta de juicio y de atención?
[Publicado el 17/9/2007 a las 13:04]
incompetencia...es que me desquicia.. y no debería..porque se ve por todas las esquinas, parece la orden del día. Y dentro de mi profesión se ve muuuucha.
Si a mis 25 años pienso así.. no me gustaría lidiar conmigo dentro de otros 25.
Comentado por: isabel el 20/9/2007 a las 14:22
Coincido: es un placer el podar, olvide Vd. a los jardineros y compre unas tijeras. Respecto a la situación, no me cabe duda que le tomaron el pelo. Es la vieja lucha del trabajador manual contra el intelectual y me recuerda a una anécdota que cuenta Baroja en sus memorias cuando decidió cultivar verduras en su huerta de Vera del Bidasoa y empezo a recibir pullas de los aldeanos. Un saludo maestro!
Comentado por: dicky del hoyo el 20/9/2007 a las 09:18
@todos ustedes
Yo diría que, en vista de que no hay manera de que se marchen por las buenas, el sr Verdú está intentando echarlos fingiendo una conducta demencial. En realidad pienso que nos lo ha contado todo exactamente al contrario de como ha ocurrido.
Comentado por: escarola el 18/9/2007 a las 09:38
Edgar Degas. El baño de la mañana (1890).
LA SIN ROSTRO.
La sin rostro acomete de tropel la bañera,
su piel encantadora es marfil que resucita
las venas que se enmarcan por el gozo que espera
del morbo hacia el deleite, placer de estagirita
de motejar en sueños la voz de la sordera.
¿No ves que sus cachetes tremolan de alegría
por amor a las olas que sin prisa se exhiben?
La niña es un retrato de aquél que le decía
encendiendo tizones de los que oteando viven
que tirara sus ropas de rebato a porfía.
El pecho está a la vista de un cielo que especula
con doradas colmenas de sales presurosas.
Acaso el hombre ardiente que mira y la fabula
con cálido arrumaco la envolverá entre rosas,
pináculos letales de avariciosa gula,
su vara bien enhiesta,
a la hora de la siesta.
Repito especialmente para Enea, que se fue a duchar por si alguien la espiaba.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 18/9/2007 a las 01:07
Me ha encantado, qué bueno, me he reído mucho, Sr. Verdú, pero sólo me pregunto qué es aquello que le impide despedirlos y buscar otros, ¿son acaso familiares, o bien es lealtad, compromiso? No, si al final va a ser que les ha cogido cariño, la verdad es que se lo tiene que pasar usted muy bien.
Comentado por: todosnosotros el 17/9/2007 a las 21:33
Fui a ducharme y al mirar por la ventana me pareció ver a un empleado subido a una escalera y cortando unas ramas de aquellos dichosos árboles
ah! reacordé de la nevera, pensé.. pero no lo puse pues eran los ojos que no podían... que quitaban la nevera del árbol!!!!! qué sufrimietno pobre árbol!
bueno, a mí me gustan los frigoríficos, grandes con puertas que parecen blindadas pero se abren al mínimo gesto y humo, humo y más humo hielo!
uah!
bueno, pues
E;enea
Comentado por: Enea el 17/9/2007 a las 19:36
Fe de erratas:
Donde dije escarola debí decir "cuide su locura", lo que confirma que si se sustituye la boca por el teclado no se descarta el errado. A ver que pasa cuando sustituyamos la cabeza por una cebolla
Comentado por: grillo el 17/9/2007 a las 18:08
hay que saber podar ( eso es importantísimo para la naturaleza)
se llama Graellsia isabelae, y sólo le gustan los pinos en el bosque, el pino albar ( pino silvestre) sus alas son verdes, verde intenso como el pino silvestre...
el lince ibérico está en grave peligro de extinción, y es tan bello tanto.. que es imposible entenderlo
Enea
Comentado por: Enea el 17/9/2007 a las 17:23
Comentado por: Enea el 17/9/2007 a las 17:15
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 17/9/2007 a las 17:09
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 17/9/2007 a las 17:05
Verdulero: haga lo que hice yo.
Tome las tijeras y pode el árbol que corresponda.
Una vez, dos veces, mil veces.
Algún día los jardineros se darán cuenta del error y se pondrán de su lado de locura.
(que siempre hay un lado que nos salva).
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 17/9/2007 a las 17:03
Sumido, ¿cuando dice vuelven a escribir se refiere a que escriben otra vez lo mismo o a que escriben de manera distinta? Las hojas, las ramas, no paran de escribir con la ayuda del viento ¿No tendrá más que ver con la lectura que se hace de ese movimiento?
¡Hala Escarola, al rico pase! ¿para tres días que vamos a vivir encima nos los vamos a complicar?. Pero la verdad lo de las explicaciones no lo entiendo, a lo mejor es porque se lo dice asumido y solo a sumido. A lo mejor sumido lo entiende.
Chiqui, no se si tiene gato para mi que está más relacionado con el tomate ¿Cuantos árboles cree usted que tiene el Sr. Verdú? Dejemos claro que estamos jugando y no menospreciando la magnífica, frondosa y, lamento decirlo, destartalada parcela del Sr. Verdú. (no he podido evitarlo)
Comentado por: grillo el 17/9/2007 a las 16:52
Muy gracioso, Escarola. Me temo que en este suceso, narrado con tanta gracia, hay gato encerrado. Don Vicente, sólo puedo identificarme con usted y sentir su frustración...Llevo mucho tiempo viendo y leyendo cosas, que yo interpreto de una forma clara e inconfundible, pero el resto del personal que me rodea me dice que estoy equivocada. Como usted, también deseo que de verdad me convenzan para no sentirme paranoica perdida. ¿Está usted seguro que tiene tres árboles?
Comentado por: Chiqui el 17/9/2007 a las 15:43
Comentado por: cuide a su locura el 17/9/2007 a las 15:21
Sumido: debería usted llevarse la contraria y desatascar este sumidero atiborrado de hojas que le lleva al desconcierto. Vuelva a distraer la mirada y déjese de monsergas. Esa seriedad en la que se ha instalado huele a falsa seguridad, y usted sabe que sobran explicaciones cuando uno siente la necesidad de exponerlas a menudo. Siéntase libre otra vez, piérdase en el mundo hasta que desaparezca esa susceptibilidad que le tiene ahora agarrotado.
No se pode más y disfrute del circo olvidado.
Comentado por: cuide su locura el 17/9/2007 a las 15:11
Hay momentos pasajeros en la vida de una persona en que no sabe ver las ramas de los árboles. Pero se aprende a desconfiar de ese estado en el que, por compensación, uno ve hacia el interior de sí mismo con un enfoque distinto y necesario. Y llega el día en que se vuelven a apreciar todos los detalles de las ramas y el movimiento de las hojas vuelve a escribir nuestras vidas.
Por otra parte, intento imaginar a quien, al no saber ver en su interior (¿por no querer complicarse la vida? ¿por no dedicarse algo de tiempo? ¿por terror al riesgo más mínimo?) tampoco sabe ver el mundo exterior y le pide explicaciones.
Me atrevo a afirmar que el mundo exterior nunca es un amigo hasta que uno baila con él como salida del propio atolladero.
Comentado por: sumido en el desconcierto tras lo de los rusos el 17/9/2007 a las 14:05
¿Un episodio de la Pantera rosa?
Poda Rosa-
Bueno, yo sinceramente, creo que no puede tratarse de menos que de una conspiración. El sindicato de jardineros contra el sr. Verdú- Algo les habrá hecho, alguna observación impertinenete, qué se yo.
Pero esté al tanto de otros síntomas: disminuciòn del número de margaritas, crecimiento caótico de las zarzamoras, esas cosas...Ya sabe cómo se las gastan.
Comentado por: escarola el 17/9/2007 a las 13:47
Comentado por: Chiqui el 17/9/2007 a las 13:22
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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