El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
CONTACTOS
Parece acaso lo contrario según las reglas solidarias, pero lo específico de nuestra especie no es el contacto con los demás sino la distancia. Según aprendí en un libro de Miguel Catalán (Anatomía del secreto) son, por ejemplo, especies de contacto, “que se apiñan por placer y permanecen piel con piel durante horas”, el hipopótamo, el cerdo o el erizo.
Pero hay especies de “no contacto” entre las que se encuentra el caballo, el perro, el gato, la rata y también los seres humanos. No nos aguantamos demasiado cerca y menos rozándonos las carnes. Puede ser que este rechazo no predomine siendo cachorros o bebés pero en cuanto los “no contacto” llegan al estado adulto su confortabilidad requiere la holgura espacial, olfativa, táctil, visual, sonora. Y no ya para pensar o atacar mejor sino como hábitat esencial de la supervivencia.
El hacinamiento nos mata pero basta la excesiva proximidad para enfermarnos el cuerpo y la mente. El individuo (indivisible) requiere para su definición una esfera en la que reine el olor y el amor propio y ningún otro, impere en esa aura del ego. El abrazo de amor, la asociación religiosa, el equipo, el vecindario son elecciones desde la soledad primigenia donde nos fundamos, nos reconocemos y elegimos en libertad distante. Nada que ver con el apelmazado y pantanoso cosmos del cerdo, los erizos o el hipopótamo.
[Publicado el 11/9/2007 a las 10:25]
Comentado por: José el 14/2/2008 a las 06:11
Comentado por: Enea el 12/9/2007 a las 14:54
Enea, parece mentira, viniendo de tí esos reproches... ¿Has oído hablar de la asociación de ideas, sociedad ilimitada donde las haya? ¿No sabes que tu técnica de escritura está basada precisamente en el flujo libre de la conciencia? Lo mío es un tipo de discurso más lógico, pero no creas, a veces, me gustaría ser como tú, para decir lo que me diera la gana, y ya a estas alturas, con lo que te conozco(bueno, no a tí, a tú discurso) , ni se me ocurre criticarte.
Comentado por: escarola el 12/9/2007 a las 09:24
son los misántropos, los cascarrabias,
repase el diccionario .. cascarabia.. no tiene nada que ver con el artículo ni con misantro
ah!, el toro día , digo el otro día vi un documental leonas reunidas ( en la TVE2) con sus cachorros, el León en la Selva a espacio medio lento lo pusieron.. sólo me fijé en la melena, no pusieron los músculos pusieron la melena.
qué hermosos son los animales.
Parece acaso lo contrario según las reglas solidarias, pero lo específico de nuestra especie no es el contacto con los demás sino la distancia
m.. uf! sabe lo que ha dicho.. es todo... contacto y con quién.. qué especie la nuexfkwogfjnk
qué especie ésta, la nuestra
Enea
Comentado por: Enea el 11/9/2007 a las 23:56
No, pienso que es una necesidad básica, fundamental -en eso estamos de acuerdo-, que en casos extremos produce misantropía.
misántropo, pa.
(Del gr. µ?s?????p??).
1. m. y f. Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano.
Y...
cascarrabias.
(De cascar y rabia).
1. com. coloq. Persona que fácilmente se enoja, riñe o demuestra enfado.
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Comentado por: escarola el 11/9/2007 a las 23:27
¿Estás segura escarola de que la necesidad de soledad o aislamiento significa misantropía? creo que la soledad es al hombre lo que el apiñamiento al cerdo, cuanto antes se sepa mejor, y de todas formas hay veces que es reconfortante dedicarse a uno mismo - e incluso necesario, requiere un esfuerzo además - y no por ello se es misántropo o narcisita, a fin de cuentas el narciso necesita al otro de forma patológica. Quizá no sea más que la condición de la libertad.
Comentado por: cascarrabias el 11/9/2007 a las 23:15
Si, Adela, es en parte la necesidad de singularizarnos, de separar nuestro yo, para no ser devorados por el resto en tensión con la necesidad contraria, la de recibir calor, amor y contacto. Es el deseo de la fusión amorosa, el deseo de comunión etílica de los amigos, la ebriedad de los conciertos, de los partidos, de las fiestas…Soportamos a los demás en esas situaciones. Pero necesitamos nuestro así llamado espacio vital, nuestro territorio. Y los detestamos cuando nos invaden sin pasaporte ni permiso, cuando se presentan como algo ajeno y extraño, odioso, una atávica amenaza. Esa necesidad de aislamiento y soledad es más profunda en algunas personas que la opuesta: son los misántropos, los cascarrabias, que no soportan contaminarse con las costumbres, olores, pieles, perfumes ajenos, que desearían que el mundo por el que pisan y pasan fuera en definitiva la prolongación de sí mismos.
Comentado por: escarola el 11/9/2007 a las 22:28
precioso, Lucía.
ese señor de la foto está algo derrumbado, digo por los brazos y la ventana,,, me ha interesado muchísimo ese libro. mañana lo encargo. es que no entiendo esa reunión de animales. qué bien
Enea
Comentado por: Enea el 11/9/2007 a las 21:58
hagamos contacto, Vicentico:
VENITE CONMIGO.
Si me dijeras “Venite conmigo”
lamería el blando camembert
de tus labios exangües.
Secaría el sudor de tus pies.
lirios descalzos,
con mi lengua de ratón sediento.
Pondría rosas en las tumbas
de los amantes desconocidos
y sol en los almacenes
de los veteranos de guerra.
Adoraría a vírgenes, hechiceros y magas,
dando gracias
a suicidas y demonios,
al Rey de Inglaterra
al bastonero de las escolleras,
a tu nuca
de tan minúscula santidad.
Sería el leño del quebracho
que atiza el fuego
de la conjurada salamandra,
la endecha elemental,
el tumulto de las caravanas circenses.
Pagaría mis impuestos,
hasta los más injustos.
Dejaría de correr maratones
contra pájaros cautivos
y sobre todo, sobre todo,
dejaría de vivir en tiempo condicional
de rocíos de ópalo
para estancarme
en las aguas trascendentes
del lago incondicional.
Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 11/9/2007 a las 21:56
Comentado por: chiqui el 11/9/2007 a las 21:03
Comentado por: chiqui el 11/9/2007 a las 21:02
Puede que, piel contra piel, sintamos que nos falta espacio, que nuestro cuerto se erice, irritado, si ese contacto es forzado, de pura necesidad, por un mero calentarnos, como esos erizos. Sin embargo, no estoy tan segura que seamos espíritus independientes, que en el territorio del alma lo nuestro sea la distancia. Más bien temo que somos patéticamente gregarios. O quizás, simplemente, somos una paradoja, como dice Bauman, obligados por el grupo a mostrar nuestra singularidad como condición para ser aceptados como iguales. Quizás sólo nos apartamos porque ardemos en deseos de ser abrazados.
Comentado por: Adela el 11/9/2007 a las 20:07
Nada que ver con el apelmazado y pantanoso cosmos del cerdo, los erizos o el hipopótamo.
......
absolutamente nada... nada que ver..
leeré ese libro.
nada que ver, nada.. si es la distancia, y es poco en pocas personas, las que une ...
amistad, claro... déjame ver el mar.
contacto.
Precioso su texto, expone el ser dentro y els er que entendí esencial del penasamiento pero es contacto, no invasión...
bellos los erizos que andan en el mar qué de patitas tienen de dos en dos van cuando se juntan nunca en manada...
en manada van los cabllos, los hipopótamos ( dinosaurios sin templo, cabeza grande entre el recuerdo de un caballo que navega, ños hipopótamos se parecen a los cabllos de cara sólo que áun son cachorros, los cerdos son para carne a la brasa de los humanos, pero si no... mira que comen de todo... son como una bolita de grasa, dulces y tiernos o muy agresivos.. )
leeré ese libro
Enea
Enea
Comentado por: Enea el 11/9/2007 a las 14:58
Schopenhauer dijo:
"Para defenderse del frío invernal, los erizos decidieron juntarse los unos a los otros para calentarse con su propio calor animal, pero, al acercarse, se pincharon y entonces se alejaron nuevamente; al alejarse, tuvieron de nuevo frío y se volvieron a acercar para calentarse, pero se pincharon nuevamente y, una vez más, se alejaron, buscando alternativas para protegerse del frío y de las picaduras. Todo esto hasta que, después de varios intentos, los erizos encontraron la distancia adecuada que les permitía no pincharse, sino calentarse, es decir, protegerse al mismo tiempo del frío y de la picadura”.
Comentado por: escarola el 11/9/2007 a las 12:30
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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