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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Vicente Verdú

FLORES

Tras la aromaterapia, la cromaterapia y la taloseterapia, echo de menos la terapia a través de las flores. No mediante su color, su olor o su morfología sino de todos sus elementos juntos. Las flores efectivamente no las venden baratas pero nada se me ocurre que ofrezca más beneficio a cambio de su precio.

No se trata de la compañía de los animales que a fin de cuentas vienen a personificar los anhelos y miserias de sus amos, sus pulmones, su corazón, su boca fétida. No se trata, desde luego, de la asistencia vivencial de los perros, los pájaros o los gatos que siempre introducen una inquietante presencia a la habitación añadiendo los padecimientos propios de una categoría vital demasiado compleja.

Las flores viven y dejan vivir. Acompañan con el silencio exquisito y se expresan sólo para ser apreciadas. Son incomparablemente más narcisistas que los perros pero incalculablemente más respetuosas. Se dejan mirar sin necesitar observarnos, nos permiten disfrutarlas sin pedir después nada a cambio. Son además tantas, tan diferentes y sin embargo tan disciplinadas siempre que pueden ingresar en nuestro espacio sin invadirlo, respirar a nuestro lado sin transmitirnos un mal aliento, morir suavemente como seguramente preferiríamos morir nosotros mismos. Los cementerios se colman de flores asumiendo implícitamente que ellas son al cabo lo mejor que podríamos haber ofrecido de nosotros mismos, la imagen y semejanza de una existencia donde sin clamor se ama y luce, y sin dolor se desaparece.

[Publicado el 30/8/2007 a las 10:30]

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Comentarios (24)

  • Yo necesito saber sobre cursos de cromaterapia florales en España...
    Gracias,

    Comentado por: Maria el 11/3/2008 a las 01:06

  • cuanta paja mental... c'mon...
    porque no hacen lucha en el barro que es más divertido?

    Comentado por: diego el 15/12/2007 a las 04:19

  • or! sí que sabe! Lu, caray! me encantó el escrito. de Vicente, claro.. ahora voy a conmoverme a ver si lo consigo
    Enea

    ( usaaaaaaa, qué fuerte...)

    Comentado por: Enea el 30/8/2007 a las 21:46

  • hoy estoy parca, Escarola me ha puesto voz en su primer comentario. Sólo un matiz: un jardín hermoso, síí... paz, relax, perderse en él, es tan bueno como unas nubes.
    Y sí, Verdú parece muy convencido de lo que él mismo piensa, pero eso nos pasa a todos ¿no?

    Comentado por: Bis el 30/8/2007 a las 21:10

  • Omar ¡Qué sorpresa verlo por estas tierras!

    Ni que lo hubiera derivado yo hacia este noble sitio desértico.



    Adiós enea.
    Sé que estas apariciones de extraterrestres la conmueven.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 21:05

  • la imagen y semejanza de una existencia donde sin clamor se ama y luce, y sin dolor se desaparece.

    como esas personas que "adoras" (Umbral)son como esas personas que como en la foto de la entrada te han alimentado tanto... tanto que el recuerdo es siemrpe ,uy bello. muy bello
    Enea

    Comentado por: Enea el 30/8/2007 a las 20:54

  • Pido disculpas a todos los gallegos del auditorio por el hecho de que aquí, también, tengan que soportar a Luisa Angélica Folino particiando de este foro. Pero bueh, la vida es así. Para todo aquel que le interese estudiar las especies que trata la zoología extraterrestre, también, podrán encontrar huellas de este especímen en el sitio de blogs del diario Clarín online : weblogs.clarin.com del sitio www.clarin.com


    Omar Belt

    Comentado por: Omar Belt el 30/8/2007 a las 20:38

  • "La noia que s'ha posat a ballar", una canción suya.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 19:26

  • ¿La noia de Serrat quizás?

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 19:20

  • Santa Para Noia.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 19:14

  • Santa Paranoia.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 19:02

  • Diosa no sé, pero para santa vas

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 19:01

  • escarola:
    ¿A ver si con esto me alcanza para ser diosa?

    Estoy difundiendo por internet estas consideraciones:


    El problema a conceptuar no es el romance virtual, como estrategia de supervivencia de personas frustradas en su pareja copulativa o en que viven en soledad. Ni tampoco son destacables sus consecuencias éticas, la obscenidad o el morbo que a tantos hombres frívolos entusiasma. En última instancia, la relación virtual en nada difiere de la vida real y concreta. Cambian los envases pero no las aburridas historias que generan.


    Hay dos asuntos que deben ahondarse en este complejo tema:

    Primero:

    El comportamiento patológico de algunas personas que no comprenden la diferencia entre medios y fines, y con conductas psicóticas perversas, onanistas, narcisistas e incurables. Se acercan al Otro desde un lugar redomado arrogándose facultades amatorias para terminar convirtiéndose en acosadores morales.
    Existe una incipiente obra académica , a partir de la observación de universidades experimentales – de las que reniego por sus métodos antiéticos de espionaje orwelliano- sobre relaciones personales.
    Hay un un interesante libro, accesible en librerías argentinas de la psiquiatra francesa Marie France Irigoyen, al respecto.
    “Existe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas, mentiras, humillaciones o insinuaciones, un proceso de maltrato psicológico en el que un individuo puede conseguir hacer pedazos a otro. Es a lo que denomina violencia perversa o acoso moral.
    El acoso moral propiamente dicho se desarrolla en dos fases: la primera es la fase de seducción perversa por parte del agresor, que tiene la finalidad de desestabilizar a la víctima, de conseguir que pierda progresivamente la confianza en sí misma y en los demás; y la otra, es la fase de violencia manifiesta.
    El primer acto del depredador siempre consiste en paralizar a su víctima para que no se pueda defender. Pretende mantener al otro en una relación de dependencia o incluso de propiedad para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmensa en la duda y en la culpabilidad, no es capaz de reaccionar.
    Todos estos son una serie de comportamientos deliberados del agresor destinados a desencadenar la ansiedad de la víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva, que, a su vez, genera nuevas agresiones.”

    Desde la cátedra de investigadores ajenos a la problemática proviene la frase identificatoria: "Siempre nos quedará Paris", como un guiño a Casablanca.

    La asignatura pendiente es si cabe aguardar esperanzas para Rick Blaine e Ilsa Lazlo. Una liberación de los opresores del sistema sin violencias ni horrores de la guerra.

    Segundo: Hay que considerar la enfermedad sistémica del entorno que encubre con secretos, aplaude, copia, se ríe y divierte y enriquece con la perversión. Ocurre que estas personalidades carentes de límites, y generalmente con altos grados de poder de mando, dejan a su paso una horda de víctimas.

    Cuando planteé los sucesos que me tocó padecer como “monita” predilecta de una banda de los mezquinos entramados de Joaquín Sabina, con Sony B.M.G., Endemol Argentina y sus redes internaciones y algunas productoras independientes locales pero masivas de televisión, sorprendió tanto la novedad de la denuncia “acoso moral virtual” que fui considerada poco menos que una indeseable. Se me acusó de xenófoba, loca, ridícula, delirante, maníaca, atacándome desde el aspecto intelectual, físico y psíquico sin escrupulosidad. Hubo personas de alto nivel intelectual, sociólogos y encuestadores, jueces (hasta en la Corte), fiscales, que se dejaron tentar frente al simplismo de sus ideas esteriotipadas de libros y ciencias que venían de culturas fornáneas, que ejercen la penetración intelectual y el embrutecimiento como objetivo para lograr así el “homo consumidor”
    La tesis de Daniel Miller sostiene que el papel que en otras épocas cumplió el proletariado como vanguardia de la transformación social e histórica, pasa ahora a manos de la clase consumidora. Somos los consumidores actuales los que tenemos la capacidad de hacer una revolución. Pero no es fácil.

    En ese esquema, la entrega de nuestros recursos materiales, económicos y eduacionales no le va en zaga. Forma parte del proyecto que alientan para beneficio de unos pocos elegidos.


    Las consecuencias sociales y políticas de la revelación pública habrían sido nefastas al gobierno oficialista. Por esto fui expresamente prohibida en medios masivos (el silencio fue canjeado con prebendas económicas ofrecidas por el Ministro Aníbal Fernández, tal como denunció Julio Bárbaro ante la prensa) y la peligrosidad y extremada solvencia monetaria de los integrantes de los clanes denunciados impidió que periodistas y colegas abogados se animaran a intentar cualquier delación o litigio al respecto.

    A los hombres los educan desde pequeños en el valor de guardar secretos. Pactos de complicidad. No traicionar al compañero que comete un acto impropio o aún peor, un delito. Se les enseña a defraudar así a la comunidad a la cual deben respeto. No existen leyes que protejan a las personas víctimas de acoso moral, ni en casos reales. Aspirar a protección ante casos de abuso tecnológico amparado por miembros de los Servicios Secretos, será por el momento impensable.
    Habrá que esperar dos lustros para que esta realidad de manipulación que ejercen los países del Norte llegue a la comprensión cabal de la masa de espectadores.

    Por eso me constituí ( para quienes no se enteraron) en Comandante General del Mundo y Papisa de la Iglesia Luciangélica.
    Al fin y al cabo, como dice aquel proverbio irlandés: “A scholars ink lasts longer than a martyrs blood."


    La tinta de los estudiosos perdura más que la sangre de los mártires.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 17:56

  • Por cierto, que no ha llegado ud a la cumbre de la autopromoción, no se crea, le queda el cargo de diosa o reina de los cielos (o de los infiernos, como prefiera) o, en caso de radical excepticismo, explorar nuevos universos.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 17:05

  • He dado marcha atrás y he leído su largo comentario, Lucía. No estoy de acuerdo en la mayoría de sus juicios pero me he gustado, será que está impregnado de estilo verduliano.No creo que Verdú imponga veredictos o dicte sentencias, más bien le veo como un diseccionador de las cosas comunes, que bajo su mirada descubren su lado menos común. Es cierto que en ocasiones existe entre mi pensamiento y su tradicionalismo un gran desfase o abismo, pero me creo suficientemente armada de espíritu crítico para soportarlo sin necesidad de perderme las excelencias de su estilo.
    Sus apreciaciones sobre la metáfora de la flor como condición femenina están muy bien Lucía, ha expresado ud lo que en mí fue sólo un fugaz pensamiento. El destino que las mujeres a veces elegimos de ser flor en lugar de ser plenamente individuos, y que a la postre resulta tan trágico como la de una flor cortada en su sazón.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 16:59

  • Pues la base ideológica de mi comentario no era más que una idea bastante común. Tan común como la idea contraria.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 16:34

  • Los hombres no comprenderán la diferencia, chiqui.
    Escarola (con quien suelo coincidir pocas veces) ha estado acertadísima en su comentario.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 16:06

  • Escarola lleva razón. Nada más triste que ver morir un ramo de flores. Tal como las cultivan hoy no pasan ni tres días antes de que esto ocurra. Un jardín es otra cosa, pero requiere mucho trabajo.

    Cómprese una maceta con unas orquídeas, asegúrese que todavía tiene capullos cerrados, no requieren mucho cuidado y le ofrecerán su belleza durante meses. Cuando se marchiten, ponga la maceta en otro lugar menos visible y siga regándola de vez en cuando. En meses volverán otra vez a sorprenderlo con su hermosura. Son caras pero una maceta le dará el placer que le habrían dado cientos de flores mutiladas y en proceso de putrefacción

    Comentado por: chiqui el 30/8/2007 a las 15:22

  • La manía recurrente de los psicoanalistas, y en especial del señor Verdú, quien hace gala de una misoginia extrema y de un comportamiento donjuanesco de voyeur onano- narcisista, es que cualquier simbología o sintagma puede ser utilizado para la terapia de otros. Nunca contemplan su propia terapia porque consideran haber alcanzado un grado de perfección tal que los coloca en un pedestal de sabiduría.

    Como si curar a alguien de sus enfermedades y obsesiones fuera posible por un decreto que ellos, la providencia de sus palabras, pudiera resolver, sus comentarios tienen una estética de sentencia bíblica.

    El patético caso de este señor incoado del derecho de sentar jurisprudencia sapiencial es utilizar a las flores como representación onírica de las mujeres. De ahí, de esta perversidad manifiesta, que las patologías de histeria femenina anden sueltas y algunas damas como toros en el ruedo, den cornadas y provoquen heridas en los corazones ardientes de estos romanticones de la ciencia de curación mental.

    A las flores les resulta indiferente que se las observe. No es parte de su ser natural el pensar en esos términos. Inversamente, a los seres humanos, esa mirada experimental de espionaje les provoca daños que en personalidades lábiles será irreversible. En otras dejará apenas cicatriz y cumpliendo el mandato de la evolución de las especies las fortalece y perfuma (para seguir con la absurda metáfora de las flores).

    Los cementerios se colman de mujeres que padecieron la tortura de ser esclavizadas como vírgenes que debieran danzar ante dioses humanos hasta caer extenuadas, pero también, se atiborran de pusilánimes observantes del espectáculo, que con el poder, el prestigio y el dinero que esas bailarinas ingenuas generan de las masas incultas compran sus productos en tiendas de placeres sadomasoquistas para sus personalidades de tinte dionisíaco-diabólico.
    Este tipo de conductas, propias de las clases aburguesadas, no caen solas sino que arrastran tras de sí imperios, civilizaciones enteras, culturas. Son sinónimo de decadencia, de frustración, de animadversión al sexo opuesto.
    Utilizan retazos del conocimiento universal, sin articular en teorías críticas coherentes, porque con esa data informativa alimentan un prestigio que los posiciona para continuar un modelo decadente y desenfocado.

    ¿Por qué leo a Vicente Verdú si su postura me parece francamente atrasada en varias décadas y abominable? Porque hay tal cantidad de idiotas que lo siguen como a un maestro, que siempre es bueno aprender el idioma de esos intrigantes para estar a la altura de sus ataques infantiles pero muy bien escritos y con ínfulas de profesor.

    Las mujeres, ni flores ni toros ni termos de agua caliente, ni pelotas de fútbol ni barbadas bigotudas, ni musas ad honorem, tenemos que aprender a distinguir quienes son los que frenan el vehículo o construyen nuestros techos de cristal para enseñarles a vivir bien.

    De la felicidad del resto depende la nuestra.
    Sin dudas.
    Por eso soy humildemente la Comandante General del Mundo entero y Papisa de la iglesia Luciangélica.




    Escribir sin corregir tiene sus consecuencias.
    No importa. Alguien lo hará por mí y el mensaje llegará a buen puerto.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 14:23

  • La manía recurrente de los psicoanalistas, y en especial del señor Verdú, quien hace gala de una misoginia extrema y de un comportamiento donjuanesco de voyeur onano- narcisista, es que cualquier simbología o sintagma puede ser utilizado para la terapia de otros. Nunca contemplar su propia terapia porque consideran haber alcanzado un grado de perfección tal que los ponga en un pedestal de sabiduría.

    Como si curar a alguien de sus enfermedades y obsesiones fuera posible por un decreto que ellos, la providencia de sus palabras, puede resolver sus comentarios tienen una estética de sentencia bíblica.

    El patético caso de este señor incoado del derecho de sentar jurisprudencia sapiencial es utilizar a las flores como representación onírica de las mujeres. De ahí, de esta perversidad manifiesta, que las patologías de histeria femenina anden sueltas y algunas damas como toros en el ruedo, den cornadas y provoquen heridas en los corazones ardientes de estos romanticones de la ciencia de curación mental.
    A las flores les resulta indiferente que se las observe. No es parte de su ser natural el pensar en esos términos. Inversamente, a los seres humanos, esa mirada experimental de espionaje les provoca daños que en personalidades lábiles será irreversible. En otras dejará apenas cicatriz y cumpliendo el mandato de la evolución de las especies las fortalece y perfuma (para seguir con la absurda metáfora de las flores).

    Los cementerios se colman de mujeres que padecieron la tortura de ser esclavizadas como vírgenes que debieran danzar ante dioses humanos hasta caer extenuadas, pero también, se atiborran de pusilánimes observantes del espectáculo, que con el poder, el prestigio y el dinero que esas bailarinas ingenuas generan de las masas incultas compran sus productos en tiendas de placeres sadomasoquistas para sus personalidades de tinte dionisíaco-diabólico.
    Este tipo de conductas, propias de las clases aburguesadas, no caen solas sino que arrastran tras de sí imperios, civilizaciones enteras, culturas. Son sinónimo de decadencia, de frustración, de animadversión al sexo opuesto.
    Utilizan retazos del conocimiento universal, sin articular en teorías críticas coherentes, porque con esa data informativa alimentan un prestigio que los posiciona para continuar un modelo decadente y desenfocado.
    ¿Por qué leo a Vicente Verdú si su postura me parece francamente atrasada en varias décadas?
    Porque hay tal cantidad de idiotas que lo siguen como a un maestro, que siempre es bueno aprender el idioma de esos intrigantes para estar a la altura de sus ataques infantiles pero muy bien escritos y con ínfulas de profesor.
    Las mujeres, ni flores ni toros ni termos de agua caliente, ni pelotas de fútbol ni barbadas bigotudas, ni musas ad honorem tenemos que aprender a distinguir quienes son los que frenan el coche o construyen nuestros techos de cristal para enseñarles a vivir bien.
    De la felicidad del resto depende la nuestra.
    Sin dudas.
    Por eso soy humildemente la Comandante General del Mundo entero y Papisa de la iglesia Luciangélica.




    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 14:20

  • Excelente oda a las flores.

    Como siempre, me encanta lo que escribe.

    Saludos.

    Comentado por: Arse el 30/8/2007 a las 13:56

  • Excelente oda a las flores.

    Como siempre, me encanta lo que escribe.

    Saludos.

    Comentado por: Arse el 30/8/2007 a las 13:56

  • Pues no sé qué clase de terapia será esa que provoca pensamientos tan fúnebres… A mí la belleza de las flores no me perturba, me parece demasiado previsible y limitada, otros fenómenos de la naturaleza son mucho más atractivos, como el cambiante mapa de las nubes, la belleza inquietante de los animales salvajes o el temblor de las tormentas. De todas formas me gusta ver su colorido en el campo o en los jardines, respirando a sus anchas, así sí producen alegría pero cortarlas para contemplarlas, para ver cómo rápidamente languidecen y se marchitan es un poco absurdo, y al final, contraproducente ¿no?.
    Por otra parte los humanos, que somos unos retorcidos hemos creado con ellas un código, les hemos dado un complejo significado, que ya pertenece a los lenguajes muertos o perdidos.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 13:15

  • Las flores, como una el título de una película, son de otro mundo. Uno en que las guerras no existen y no necesitas trabajar 10 horas al día para (sobre)vivir.
    Las abejas hacen de intermediarias, y cuando una le quiere decir una cosa a otra que está un poco lejos, envía a una abeja a decirselo.


    En lo que no estoy de acuerdo, perdone que discrepe, en lo de que no se le ocurre nada que, por su precio, de más beneficio. A mi, en particular, los libros. Cada vez que salgo de la librería, con uno o dos dentro de una bolsa, me da la sensación que estoy robando. Tantas horas tengo allí proyectadas, y por ese precio.

    Comentado por: Maria el 30/8/2007 a las 10:59

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).

Bibliografía

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

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1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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