El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
UMBRAL
Morimos también a través de los demás. Unas veces porque su desaparición nos despedaza o nos mutila la existencia y otras porque el mundo se deshace con sus ausencias. En ocasiones los dos destrozos se suman.
La muerte de Umbral para los amigos periodistas es el final de una época. Lo que sigue será de otro modo y, para algunos, acaso deteriorado porque su pérdida anuncia desde su altura la culminación de un horizonte generacional que transfigura el porvenir del periodismo y la habitual referencia que unos y otros profesionales se intercambian como componentes de la misma especie. Pero también los lectores de un par de generaciones han de sentir que no tener a Umbral en los periódicos, en la vida pública, en las librerías evoca no sólo su defunción sino el fin de una función histórica de cuya representación formaban parte y que no podrá en adelante volverse a repetir.
En un determinado momento de la vida de cada cual se registra la impresión de que aquello que ya no está, la moda que no se estila, el vocabulario que no se emplea, los autores y personajes que no aparecen, no da precisamente lugar a la alborozada llegada de un sustituto, mejor o peor sino, simplemente, que lo perdido constituye una pérdida absoluta, una irremisible pérdida.
Pérdida sin remisión, sin reemplazo, sin ocasión para algo nuevo. Lo nuevo sólo sigue siendo nuevo para quien posee la disposición de reinaugurarse pero ciertamente la facultad para otro estreno adicional decae y con ella se recibe la certera información de que la vida efectivamente termina.
La muerte de Umbral ayer, medio tapada con la muerte de Puerta, une dos nombres que mencionan inesperadamente la entrada a otro espacio. Ese otro espacio tras el umbral o la puerta será regenerador para la población más joven y, sin embargo, degenerador para todos los que habrían preferido que el mundo detuviera su paso a cambio de no experimentar que un amigo, un personaje compartido, una etapa, una historia mostraran su fin.
[Publicado el 29/8/2007 a las 10:30]
No leí mucho a Umbral, sólo de vez en cuando su columna que era lo único que rescataba del Mundo cuando caía en mis manos, pero me gustaba su prosa. A los adictos les deja sin su dosis diaria de sí mismo, por eso se notan tanto las ausencias peridísticas, como la que menciona María -que yo también lamenté durante mucho tiempo-, como la de Haro. Espero que del sr Verdú nos quede cuerda para rato.
Comentado por: escarola el 29/8/2007 a las 20:29
veo que estás triste Vicente.
"Estoy triste, pero siempre estoy triste", confesaba el gran Neruda.
"Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir..." proclamaba el gran Vallejo.
debe ser que, al menos por tu lado, Umbral se lo merece.
"Mirar el río hecho de tiempo y agua,
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río,
y que los rostros pasan como el agua". (Borges)
Comentado por: lolichka el 29/8/2007 a las 20:28
Comentado por: miniyo el 29/8/2007 a las 16:16
Prefiero que me respondan como hace mi padre cuando para fastidiar le hablo de "su época": que esta también es mi época. Mis padres, que por muchos lados son unos retrógrados van por el segundo traslado de casa en dos años, con la pereza que a mí me daría, mientras se proponen mutuamente -una y otra vez- el divorcio, y proyectan el tercer traslado, construcción de vivienda incluida, para dentro de unos dos años. Son unos pequeños especuladores, y tienen una vida pequeña, pero por lo menos no se entierran antes de tiempo.
Comentado por: miniyo el 29/8/2007 a las 16:14
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:50
Por otra parte, don Vicente, replantearse la muerte cuando ella le toca a un amigo, un famoso o un pillo es un acto de escasa sabiduría, por muy bonito que lo escriba.
En el breve poema final del libro "Retablo de duelos" digo así (y lo repito cada mañana antes de agradecer a Dios y al Naturaleza la vida terrenal de los sentidos):
Hasta la muerte...
que es hoy.
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(No hay que olvidarlo)
Repito algo que dije en el correo sobre Gafas:
Un nick anónimo de un comentarista en un blog es una máscara también. Por eso, nadie los respeta. Son los bufones del siglo XXI. Sin embargo, donde uno pise en sitios de bloggers encuentra la misma necedad: gente que se esconde por miedo, por hipocresía o falta de talento genuino e inseguridad personal.
Hace un par de días escribí otro poema (bastante más largo que el anterior, a partir de una palabra (una bella palabra utilizada por Verdú, que no figura expresamente en el diccionario de la R.A.E. pero es perfectamente lógica y fue magníficamente conjugada: "entrañamiento".
Todavía no había noticias sobre el fallecimiento de Paco y de Puerta:
El juicio de Paris. Jean Antoine Watteau.
MORIRSE ES UNA DEUDA Y UN ATAJO.
Siempre quise morir en una cama
y que la muerte llegara dulcemente,
a cerrarme los ojos, las creencias,
el amor que le tuve al mundo entero,
brindando su respuesta sigilosa.
Nunca urdí algún temor por la existencia
ulterior, sucesiva;
descorriéndole el velo ante el azogue,
la corteza fue hundida en la metáfora
del ingrávido tiempo del portento.
Rebotan en los fondos las sinapsis
descaminadas, etéreas.
Las maniobras sin bridas ni coraje,
cavan tumbas, declives, proscripciones,
descuidados murmullos en la tierra,
y sin embargo,
la huella está que arde:
desnuda sus noctámbulos deseos.
Redundancia de vestales que niegan,
de varón huidizo que atosiga
o desmaya.
En medio de la Luz está la Sombra
y viceversa:
El factor de los órdenes no altera su producto:
lo multiplica y reduce en palabras,
en picos como pinzas o floretes,
en cenizas de viento, en terremotos.
La fama era una odiosa letanía
contemplada de lejos, se movía
y el espectáculo al fin me socavaba
-sin nada que guardar-
de un parco golpe cruel tras breve ensayo.
Eso quise y soñé,
más tarde o más temprano,
ser música de Paris, su reducto,
llevarme la mirada deslumbrante
de un pez en alta mar, una espesura
de un cuadro de Watteau por los pasillos
en la ralea de un monte de Ares encelado,
-sin nada que decir pues no hace falta-.
Vivir es demasiado entrañamiento.
Morirse es una deuda y un atajo.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:48
La silla vacía.
Una silla vacía
de voces y de guerras.
Una sombra chinesca,
deshilachada foja
que dibuja tu ausencia.
En el tiempo hay un sitio,
en el sitio una pena,
en la pena hay un cielo
donde brama la noche
en que encuentro tu nombre
en una silla ajena.
Hoy tu silla y mi silla
lloran la duermevela,
como dos adversarios
que perdieron la tierra.
http://premioparalucia.blogspot.com
En el blog de Azúa, mi amigo Ortega escribió una crítica bastante dura contra Umbral, quien fue el primero que se animó a llamar "decadente" a Sabina, siendo él mismo un personaje del decadente machopederastismo español.
Sin embargo, he disfrutado algunos libros. Sobre todo "La belleza convulsa".
Otros directamente no pude terminarlos porque me parecieron espantosos y ni siquiera recuerdo bien sus nombres (aunque anden ocupando espacio en la biblioteca, todavía).
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:39
La sensación que describe, magnífica por cierto, de pérdida irreparable (periodística), la sentí (y siendo joven) con la muerte del gran Ángel Fernández-Santos. Sus críticas cada viernes en El Pais, aunque no entendía la mitad de lo que decían, me transportaban directamente al mundo mágico que es el cine. Ahora hay otros, que lo hacen mejor o peor, pero la ilusión por el binomio periódico-cine del viernes ya ha desaparecido.
Comentado por: Maria el 29/8/2007 a las 15:15
Umbral era un gran escritor aunque hace algún tiempo que sus columnas perdieron el interés de antaño.
Un abrazo.
Álvaro
Comentado por: Álvaro Fernández el 29/8/2007 a las 12:55
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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