El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La ciudad

Unos tipos de cabeza simple quieren acabar con las grandes ciudades. Efectivamente son mentes "naturistas" y exponen como sevicias de la gran ciudad sus aires tóxicos, la emisión de los automóviles y las calefacciones, los aires acondicionados y el humo de los que todavía fuman, aun en las terrazas o las aceras. Los detractores de la gran ciudad no le encuentran atractivos: concentración, prisas, agresividad, distancias, incomunicación, basuras.

Sin embargo una gran ciudad, desde Nueva York a Hong Kong, es una obra maestra de la historia urbana. Y de Toda la historia del arte. Una urber de estas características no se hace en una generación ni en cuatro. Esere sedimento de diversidad y misterio, de grandes construcciones y arquitecturas extraordinarias, anchas avenidas y callejones insondables, de mescolanza de razas y clases sociales, de metros atronadores cargados de promiscuidad, de ricos y delincuentes, de delincuentes y ricos, de supermercados y superalmacenes y superteatros y supermuseos, no se hace de la noche a la mañana. El máximo monumento de la modernidad es la gran ciudad. ¿Serán tan simples que desean peatonizarla, ajardinarla, des montar su modelo por un simulacro  campestre, entre  lo grotesco, estéticamente insoportable y los político, correctamente político para la más ignorante de la población?

Una gran metrópoli es una entidad se respeto. Si se quiere vivir aire puro,   prados y vacas existe el campo y sus muchas oportunidades de indudAble placer y recompensa pero ni ese placer es el mismo en el campo que en la ciudad a la que machaconamente se le opone. La ciudad es una cosa, una extraordinaria construcción de la humanidad y el campo, si se apura su idiosincrasia, una vana secreción de Dios.

La primera, se supone, también procede de Dios pero efectivamente de un Dios más culto, más complejo y mejor vestido. El campo queda como el modelo de una obra divina confundida con la perfección mientras la ciudad, de acuerdo con el desprestigio de la torre de babel, una fabricación maldita. Puesto que hoy todo lo fabricado es anatema y lo brotado de por sí una bendición.

Maldita es a, sin embargo, esta bastarda distinción. ¿Cómo puede compararse la riqueza de Londres, París o Chicago con las aldeas que las circundan? Gente rica y por lo general de mucho mundo, dicen querer regresar a la paz rural, pero la paz rural, en efecto, es como una residencia para la tercera edad, tan lastimosa de fuerzas como de perspectivas. No quiere decirse con ello que la urbe de millones de habitantes sea un reflejo del paraíso terrenal pero acaso sí es la mejor encarnación del imaginario infierno, si se tratara, en ambos casos, de perseguir similitudes míticas.

Pero ni eso. La Gran Ciudad tiende a la confusión, la aglomeración y el martirio o el crimen, paralelamente a la oferta de la diversidad, la individualidad y el goce estrambótico de su excepcional realidad.

En ningún otro lugar puede hallarse las nuevas estéticas y sus parodias, sus experimentos y sus aventuras. Es decir,  las nuevas maneras de vivir y de crear, de  morir, de amar o de apartarse. Las Grandes Urbes, condenadas oy como pozos de reptiles, equivalentes a pozos destructores  de la condición humana, asimiladas a la deshumanización y a toda clase de crímenes que hacen de la humanidad un producto depravado, incluso ahora cunado mas de la mitad del género humano es urbano.

¿No entienden nada? ¿Creen que la bendición se hallaba en la aldea y la pérduda del campanario ha "sonado" a más de media humanidad. En realidad no saben entender sino a estos pastores de ovejas que aman los riachuelos, los bosques de encinas y el gorjeo de los pájaros. Lo demás es vicio o calamidad. Son estos pensadores efectivamente, melancólicos y, a la vez reaccionarios, amantes de la vuelta atrás. Condenan los rascacielos, los aparcamientos subterráneos, el semáforo y el coche; propugnan el regreso a la cabaña, la paja  y la mula. No se puede ser más burros de vocación.

Desearían al parecer la inversión del costoso camino hacia la creación de la Mobra maestra de la gran ciudad, sea Nueva York. Marid o París cotando con la premisa de que fuera eliminado este proceso civilizatorio y todos los demás. ncluso conglomeraciones como Kuala lampur, Abdis Abeba, Lagos o Nueva Delhi, cargadas de excrementos animales, deberían ser abolidas en nombre de la vida pastoril  donde las deposiciones de los animales se reciben en un cesto para abonar alelíes.

En todas estas capitales del tercer mundo, con un tercio de visión urbana, la vida pastoril ha querido insertarse por la fuerza de la tradición en las calles y, a la fuerza, como en Nueva Delhi, se ha convertido, en una pestilente astracanadas que han conve4rtido el espacio urbano en un caos mortal.

La ciudad es una cosa y el campo es otra. No hay punto medio. El movimiento del campo a la ciudad, puesto que se gana más pidiendo limosna en la Zona R0sa, que en cultivar maíz, es un ef4ecto de lo mismo.La ciudad no ha nacido para  liberas al campo ni el campo, ahora en el capricho de los alcaldes ricos se halla para liberar de la ciudad. Tanto uno como otro se han convertido en dos polos de la evolución y en tanto no establezcan entre sí una relación de tú a tú, sin complejos ni compromisos será imposible pensar en armonía con lo real.

Muchos de los habitantes de las grandes urbes desean la paz bucólica de sus antepasados. Pero nunca serán sus antepasados sino versiones teatrales de la vida en la antigüedad.

Igualmente muchos de los pobres campesinos que se establecen en la ciudad serán, a la fuerza, un pintoresco paisaje en ella. Ninguna integración verdadera es imposible. Vivirán hacinados en pisos patera, vivirán con unos pesos o dólares que invariablemente compararán (dolorosamente) con los precios de mercado en sus aldeas verdaderas.

La fusión raramente se produce. Hay ciudades, criminales, suicidas  que esperan para matar a sus emigrantes  a quienes deseen habitarlas sin su pasión natal. Como hay campos, a la vez, preparados de antemano para ser camposantos que guarecen a la  población advenediza.¿Zonas peatonales? ¿Para quién? ¿Para los pobres campesinos  cuyos sus ancestros ideológicos paseaban por la calle mayor o para quienes tener, además de los teatros y los antros, los excitantes y los parques temáticos, una alameda con albero apisonado  en remedo de los  escenarios en los que se hicieron novios y novias en aquel tiempo que el tiempo urbano ha clausurado aquí y allá?   

[Publicado el 21/9/2011 a las 09:00]

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Comentarios (7)

  • Buena la narrativa , la remenbranza y hasta el recorrido... PERO...Si nos enteramos de que somos 7,000 millones de personas que construyen ciudades, que las modifican que consumen papel y que para ello hay que talar 300 millones de arboles y que son solo unos cuantos rios los no contaminados por la poca sanidad urbana existente. Conocer y disfrutar ciudades limpias ,cultas como NY, chicago o en buena parte los centros historicos de Tokio, la Ciudad de Mèxico o Paris y Roma no tiene igual hoy ...pero adentrase en esas mismas ciudades en donde no hay los servicios publicos elementales es otra cosa.Recuerdo la inmejorable reflexion del filosofo Ortega y gasset respecto al urbanismo : La tecnica hace la deferencia en la evolucion de las ciudades y del hombre mismo porque en las ciudades es donde se refleja el bienestar, el confort y la cultura ,..pero..no podemos regresar a las cavernas debemos caer en el equilibrio de ciudades como Prega donde lo verde no pierde nada con lo construido y praga no es una ciudad nueva, ahi hay orden, talento y ganas de hacer las cosas bien, no hay qque aferrarse a decir los que quieran vivir entre mierda y mulas como en la india o en cualquier provincia mesoamericana que lo disfrute , pero que no invite, porque la inseguridad ,lo atropellos y la contaminacion de las grandes urbes es axficciante hoy por hoy . y veamos opiniones de gente autorizada an la materia como la de Jose Fariñas y otros doctos urbanistas que nos invitan a reflexionar al respecto. Saludos Maestro Verdu.

    Comentado por: israel pozos el 23/11/2011 a las 13:43

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    Comentado por: Hotels in Amsterdam el 16/11/2011 a las 16:28

  • los adoquines, no les oí, es posible que brillaran de gris ,lo oyeron mis antepasados en london pero yo no recuerdo los carruajes, ni las murallas, ni tan siquiera el puente vequio cc, veo los dedos que quieren arrancar el tallo verde del fango, y veo Broklyn puede recorrer el puente en diez mintos, o menos.. así son mis ojos y mis dedos
    tengo, arrancaré el tallo verde del fango ...

    Comentado por: Enea el 06/10/2011 a las 15:15

  • Desde allí, al cabo de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo......



    "Las ciudades invisibles". Italo Calvino

    Comentado por: marta el 28/9/2011 a las 20:52

  • Cuanto tiempo Don Vicente. Esto de no meterme por aquí. Me presenté a Primarias en UPyD, toda una aventura que he compartido en mi blog (del que le recuerdo que es usted el padrino porque fue el que me dio la idea de hacerlo en aquel programa de libros de Canal Sur al que asistí para hablar de NO FICCION).

    Hoy he hecho una entrada de amor y odio sobre los políticos, bueno he hecho de simple copia y pega puesto que es un artículo de un abogado que fue maestro mío.

    http://jlmartinezhens.blogspot.com/2011/09/los-politicos-de-antonio-balboa.html

    Comentado por: Jose Luis el 22/9/2011 a las 17:44

  • En una defensa tan bien articulada de las grandes ciudades, en las que se destacan aspectos tan deseables por todos como el tráfico, la contaminación,
    los atascos, el hacinamiento, la suciedad etc, sólo echo en falta algunos detalles, como defender los atropellos peatonales,
    menospreciar a quienes sufren enfemedades derivadas de la contaminación (unos flojos y unos rústicos, sin duda, incapaces de adaptarse al ritmo urbano),
    , celebrar el gusto clorado del agua, el delicioso olor a humo de algunas calles, y hasta reivindicar la figura del delincuente urbano (especialmente los carteristas, pero también, por qué no, los navajeros).

    Comentado por: ambipur el 22/9/2011 a las 10:57

  • Dieu a fait la campagne et l'homme a fait la ville.

    La ville a une figure, la campagne a une âme.

    J'arrive à l'instant de la campagne.
    Sourire.

    Pauline.

    Comentado por: Pauline el 21/9/2011 a las 19:05

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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