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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Vicente Verdú

ESCRITORES MAL VESTIDOS

Hay escritores que escriben vestidos de cualquier forma. No quiero decir mal vestidos, que obviamente también, sino que se disponen a escribir sin poner atención a sus ropas. La escritura no es un oficio sagrado y no requiere por tanto la liturgia en sus vestimentas, tampoco se realiza incorporando a su quehacer una categoría simbólica y, en consecuencia, a diferencia de los jueces que con su saber imparten La Justicia, el autor no imparte mediante sus habilidades y conocimientos nada socialmente  decisivo.

Si embargo, ¿cómo soslayar que el acto de escribir forma parte de la exposición y comunicación en público? ¿Cómo mutilar la obra del proceso creativo y sus diferentes circunstancias? No existe escritor que al crear el texto olvide el destino de lo que se propone escribir o está escribiendo. Nadie escribe para sí mismo sin mirada alguna, aun siendo la propia. Ni siquiera los suicidas cometen el suicidio para ellos solos. El suicidio, justamente alcanza su valor basándose en el contenido de la comunicación que el cuerpo (vestido o desvestido, siempre en el ámbito del vestido) trasmite a los seres que lo reciben como muerto. El muerto habla de sí enfáticamente a través de las concretas ropas definitivas que muestra. Con ellas se autodefine en cuanto rastros de su carácter y su desesperación, en cuanto pistas de su última estancia aquí tanto sometido al peso de su vida personal como sujeto que experimenta ese peso personalizado y, en consecuencia, irradia la condición de su pesar.

Las ropas, todas las ropas, son excrecencias táctiles, sonoras y pictóricas de nosotros mismos. Ropas que cantan o musitan, que invitan a ser abrazadas o que separan y limitan. ¿Pintar desnudo? La elección de apartar las ropas es el síntoma directo de su importante presencia. Deshacerse de las ropas no es prescindir de ellas. Desprenderse de las prendas es un acto explícito  que enfatiza su potencia y su influencia.  Lo incomprensible de no tenerlas en cuenta, de creer que será lo mismo escribir de esta guisa o de la otra, con una pinta o cualquiera, delata un lamentable déficit de sensibilidad en el creador. Este creador, frecuentemente lelo igualmente en varios aspectos relacionales, supone que crea con la mente o con el cuerpo exentos pero tanto la mente como el cuerpo se materializan a través de una representación física de la que parte la acción creativa y sus peripecias. El sujeto que crea palpa y mira a la vez que necesariamente se ve, respira a la vez que transpira, se abalanza sobre el lienzo o el papel como una figura concreta, un personaje con vestuario determinado para cumplir la partitura o los matices de una función.

No es lo mismo la mujer o el hombre atractivos sin la correspondencia de sus apropiados vestidos. La belleza de una mujer o de un hombre son altamente vulnerables a llevar una birria de ropas. A través de ellas se realzan o se descalifican, mediante la acción de sus prendas se llega a la prestancia o al desastre.

El ser humano es un ser vestido. ¿Cómo puede crearse desdeñando ese atributo? Efectivamente se sufre a menudo el caso de artistas, actrices, cantantes y poetas,  incapaces de vestirse bien. Nunca son lo mismo sus versos o sus interpretaciones que si acertaran a elegir bien sus ropas. El error que tan conspicuamente exhiben les convierte en ejemplares  erráticos puesto que la carencia de criterio en el vestido denota ofuscaciones en el  criterio general y no en su periferia sino en su centro.

De esta característica desorientación pueden esperarse estragos en otros aspectos importantes de la elección estética.  Quien no viste bien siempre será justificado objeto de recelo. Quien no atiende a su propia composición al colocarse frente al cuadro o el teclado descuida, de antemano, un indispensable rigor inicial y presencial. La forma es la esencia del producto y tanto más cuanto más se afirme en ella.  El ejercicio de la creación, en todas sus modalidades, requiere por ello la máxima atención a las formas, la atención integral de las formas porque en definitiva toda obra maestra lo es formalmente o no nunca lo será.

[Publicado el 03/7/2007 a las 11:33]

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Comentarios (45)

  • Me imagino a los escritores decimonónicos escribiendo en bata. Eran gente cómoda y desaseada, que no se preocupaba de cambiarse por la mañana. La verdad es que odio las batas, tanto las de ellas como las de ellos. Mi suegra siempre me ofrece una bata cuando paso frío; lo hace para irritarme. Bueno, por lo menos así entro en calor. En fín, espero que los escritores de hoy en día no escriban en bata. ¿No nos podría decir Verdú qué ropa ha escogido con ocasión de este artículo? ¿NO lo podía decir al comienzo de cada uno de sus artículos, como una especie de advertencia preliminar? : Cuidado, este artículo fue escrito en...

    Comentado por: escarola el 17/7/2007 a las 19:58

  • Filemón Pi

    Me ha hecho gracia verme en su reseña de ayer... no parezco yo. Me debió entrar algo raro... bueno, me salió así.

    El escritor para dar vida a un espacio en blanco llenándolo de letras se rodea de una serie de elementos que no son imprescindibles para escribir pero que él necesita. Se viste o se desviste, busca un lugar, escoge un momento y unas condiciones ambientales, lapiz, pluma, máquina... se arropa. Todo esto que hace y que se procura y que no es el exacto hecho de escribir habla de él, quizás en un sentido distinto, tanto como sus letras con las que pretende hablar más de lo que piensa o de lo que quiere transmitir que de él mismo. Previo al acto del suicidio es necesario escoger el método, la forma, cuando hacerlo y a lo mejor como quiere uno que lo encuentren. Esto último me parece más difícil ya que, aunque las notas suicidas dicen lo contrario, resulta difícil pensar que haya algo que alguien le importe ( salvo dejar de sufrir) si ha decidido suicidarse de verdad, otra cosa es que se le haya ido la mano. En ninguno de los dos casos, creación y suicidio, son banales esas circunstancias. Distinto es que haya intención de comunicar algo con todos esos preparativos, pero comunicar se comunica siempre que se hagan visibles.

    Se podría decir que el ropaje nos cubre y nos descubre a la vez.

    A mi me parece que el ropaje verbal convierte al ensayista en literato y a una idea simple en literatura.

    Esto y otras cosas me sugiere el escrito del día. Libremente he escogido esto.

    Comentado por: grillo el 04/7/2007 a las 18:22

  • dijo una vez Proust, en su libro conocido sus... que a una mujer le gusta no ponerse el vestido, sino cuando se lo quita sólo para un hombre... así es.. pues...

    bello el decir en él

    Enea

    Comentado por: Enea el 04/7/2007 a las 00:49

  • muérase nomás, yo me voy a tomar mate.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 04/7/2007 a las 00:38

  • la atención integral de las formas porque en definitiva toda obra maestra lo es formalmente o no nunca lo será.

    03/07/07 | Enlace permanente

    ... me desmuero
    Enea

    Comentado por: Enea el 04/7/2007 a las 00:29

  • Angélicas locuras, mmmmmm... los hijos de Lady Di iban sin corbata, Elton... un cinturón de cuero marrón en una camisa al alto al levantar los brazos

    cracivii
    Enea

    Comentado por: Enea el 04/7/2007 a las 00:24

  • K, no Pi.

    Pi por radio, al cuadrado.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 04/7/2007 a las 00:07

  • Filemón K:
    Hoy un aplauso para vos.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 04/7/2007 a las 00:06

  • Flanagan:

    Usted también se puede ir al cara jo.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 04/7/2007 a las 00:04

  • El señor Verdú usa corbata de seda.
    El señor Verdú tiene los ojitos verdes.
    El señor Verdú escribe siempre lo correcto.
    El señor Verdú sabe sintaxis, gramática y tiene conocimientos muy especializados de Filosofía.
    El traje del señor Verdú siempre está bien planchado.
    El señor Verdú es amigo de sus amigos y viene de una clase que se hinca ante la cultura que supieron imponerle sus mayores, los clásicos, los burócratas de la monarquía y los empleados de los Papas.
    El señor Verdú tiene un auto lujoso, buenos móviles con cámaras de fotos y viaja por el mundo, en clase ejecutiva -como mínimo- a hacer su duro trabajo.
    El señor Verdú es un gentleman de la primera hora, con aspiraciones intelectuales de izquierda, porque es muy chic.
    El señor Verdú prefiere a las mujeres bellas bien vestidas para que sean acordes con su elegancia.
    El señor Verdú, dice la verdad siempre por eso su amigo Polanco publica sus apreciaciones en el diario.
    El señor Verdú es un comentarista que tiene un estilo del que debo aprender si quiero ser una poetucha a favor del apestoso sistema tradicionalista burgués, y del montón como él.



    Por mí, el señor Verdú se puede ir bien al

    c a r a j o.


    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 04/7/2007 a las 00:03

  • Me refiero a los mensajitos entre amiguetes, claro. Los comentarios sobre el post de arriba se agradecen siempre.

    Comentado por: Flanagan el 03/7/2007 a las 23:07

  • Oigan, los del blog de Azúa, no empiecen a invadir el resto de los blogs con sus charlas, please. Es que si se llena esto de comentarios no hay dios que los lea. Gracias.

    Comentado por: Flanagan el 03/7/2007 a las 23:05

  • Ay, Albert, se va el tiempo sin que una lo sienta. Yo sé que ya te oía cuando empecé la universidad...debes de ser muy listo para haberme engañado y hacerte pasar por mayor que yo.

    Bueno, habla con Asier a ver si quiere tener un hermano catalán. Yo, como no soy de ningún sitio, encantada. Qué despiste el mío.
    Soy mala mujer de negocios, todo esto lo deberíamos estar discutiendo en mi blog y subir mis “Stocks”…


    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 22:56

  • yo mayor , soy joven , del 1966

    Comentado por: albert pla el 03/7/2007 a las 22:33

  • Qué es eso de las competencias...?quiero saber dónde demonios me meto con usted! También necesitamos la autorización de Asier. Si le digo la verdad…dos hermanos es más de lo que yo puedo supervisar y Asier ya lo era desde hace mucho. Además usted es mayor que yo y para eso ya tengo uno real…que nunca me pegó!!!

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 22:26

  • Don Mairena, gracias por su intervención. Parece un señor que sabe de lo que habla. Yo ya estaba dudando de mis comentarios sobre Machado...usted los confirma, agradecida...déjese caer por aquí con mas frecuencia.

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 22:21

  • bueno va me dejan ser hermano suyo , pero con autonomia , quiero las competencias en estupefacientes .

    Comentado por: albert pla el 03/7/2007 a las 22:18

  • De acuerdo...o te harE la vida imposible!

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 22:18

  • hermanos, pues. Me acicalare primorosamente y estare hecho un pincel.

    Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 22:06

  • Pues sí, el ensayo de Verdú –que por otra parte ofrece algunas observaciones interesantes sobre la ropa como signo-- confunde por lo menos tres cosas: 1) la realidad del autor histórico, el que se viste bien o mal en la vida real; 2) la imagen de sí mismo que pretende presentar el autor en sus textos: Machado recuerda al lector su torpe aliño indumentario, mientras Wilde o Proust quieren hacer lo contrario; 3) la idea que formamos nosotros del autor real y el autor/personaje, que no siempre coincide con (2). Se equivoca también al sugerir que el que persigue la forma en la escritura la persigue en todo lo demás. La experiencia demuestra lo contrario. Todos conocemos a escritores excelentes que no se cuidan o visten mal. Nadie más “formal” que Machado, nadie más conservador en cuanto a su poética, pero qué desastre su manera de vestirse. Cuenta JRJ: “En aquella época, iba vestido con un gabán descolorido viejísimo, que sólo conservaba uno o dos botones de una fila, los cuales siempre llevaba abrochados equivocadamente, y debajo los pantalones los sujetaba con una cuerda lo mismo que los puños, atados con trozos de guata en vez de gemelos. Al marcharse Antonio Machado [después de una visita] era preciso barrer donde había estado sentado por las huellas que dejaba de migas de pan, tabaco y ceniza, papeles mascados que comía a menudo..”

    Comentado por: Mairena el 03/7/2007 a las 21:58

  • Pues, hermanos tú y yo Asier. Me encanta tener un hermano menor.

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 21:54

  • "hermanos asier y yo ? en principio no"

    tranquilo Pla, la idea de tener un hermano mayor me resulta perturbador.


    Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 21:50

  • No Albert, hermanos los tres, pero si quieres la independencia, como buen catalan, te la damos.Un abrazo

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 21:41

  • hermanos asier y yo ? en principio no

    Comentado por: albert pla el 03/7/2007 a las 21:12

  • tienes razon, chiqui! un abrazo

    Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 20:46

  • Albert y Asier (hermanos?, creo que sí) Requiere, últimamente muy poco trabajo participar en Azúa. Nos estamos haciendo vagos. Presentados con un texto como el de Verdú, donde hay que pensar, lo mejor es colgar una foto o decir una tontería. Too bad!

    PD. Me retiro, va a parecer que me pagan por hacer esto!

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 20:39

  • Gracias, Filemón por contestar. Esta respuesta más adecuada a una critica inteligente que la anterior.
    Sigo pensando que, como todos sabemos el desaliño de Machado...hasta indicado por el mismo, es inevitable no llevar esa imagen a su obra... para algunos.
    Yo no percibo su escritura ni vieja, ni desaliñada ni descuidada. Para mi tiene la naturalidad que tenía Bécquer. Muy difícil de conseguir y haciendo una selección de vestuario muy cuidadosamente. Saludos

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 20:32

  • Sí, Chiqui, recuerda, "ya conocéis mi torpe aliño indumentario", escribió Machado en su famoso Retrato. La verdad, no me vendría mal que algún exégeta de Don Vicente Verdú me explicara bien por qué donde yo no veo sino camisas, corbatas y calzoncillos él ve "la parafernalia que rodea al acto de dar vida o quitarla(creación vs suicidio)". Probablemente se me escapen muchas claves de lectura de este texto. Ignoro si Vicente Verdú maneja un código de símbolos determinado y cuando habla de polainas y zaragüelles se refiere, en realidad, a la moral kantiana o a la semiótica de Pierce. Hasta ahí no llego. Que alguien con más luces me lo explique, por favor. Sí, la última frase es incuestionable, por supuesto que todo ejercicio de creación requiere la atención integral a las formas y que toda obra maestra lo es formalmente o no lo es. Eso está claro. No hace falta ponerle tanto ropaje verbal a un cuerpo teórico tan simple. Me quedo con Claudio Rodríguez y aquel hermoso poema que dedicó a su ropa tendida.

    Comentado por: Filemón Pi el 03/7/2007 a las 19:55

  • No acabo de entender esta afición a descalificar rotundamente o a poco menos que formar una religión de adoradores. El señor Verdú me parece un buen escritor y su artículo interesante, aunque discutible en algunos aspectos. Yo creo que cuando las personas tienen algo realmente atractivo, ello termina "contaminando" su presencia física, pero yo hablaría más del cuerpo que del vestido. Conozco personas que transmiten un poder de seducción enorme y es probable, sin embargo, que su vestuario sea mediocre. Un mal atavío puede volverse atractivo en el cuerpo de un hombre o una mujer seductor. A mí por ejemplo, me atrajo la manera de hablar y gesticular del señor Verdú en la presentación de un texto suyo en la Casa del Libro, pero no sabría decir si vestía bien.

    Comentado por: David P. Montesinos el 03/7/2007 a las 19:54

  • Quién diría, cuando se lee a Machado, que era desaliñado?

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 18:52

  • Grillo, andamos por los mismos caminos.
    Tú crees que hay gente por aquí que sea necesario explicarle lo que Verdú implica en su artículo?

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 18:47

  • DON VICENTE, Gracias por semejante prodigio. Tiene ropa para todo! Lo volveré a leer.

    Don Flemón Pi: es envidia o caridad?

    Usted también se acicala cuando escribe, pero tiene un gusto distinto, pero la inteligencia necesaria para reconocer una marca autentica.

    Comentado por: Chiqui el 03/7/2007 a las 18:43

  • Está claro que nunca llueve a gusto de todos.

    A mi este artículo me parece muy interesante, hay cosas que me gustan y otras que me apetece discutir.

    No veo que hable solo de las ropas si no de la parafernalia que rodea el acto de dar vida o quitarla ( creación vs suicidio) y me llama la atención el paralelismo que podría parecer que propone.

    Me ha gustado su artículo Sr. Verdú, por muchas razones y una de ellas es porque induce a la polémica.

    Me disgustan las descalificaiones rotundas e irracionales, prefiero la crítica que tiene intención de hacerse entender.

    Lamento no poder pararme ahora, lo intentaré más tarde.

    Comentado por: grillo el 03/7/2007 a las 18:32

  • Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 18:20

  • Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 18:19

  • Cierto. Ultimamente, catedratico de chorradas y para mas inri, sin presencia.

    Porque definitivamente Ian Fleming no es:

    http://www.007magazine.co.uk/images/factfiles/novels/fleming.jpg

    Comentado por: asier el 03/7/2007 a las 18:12

  • Este tío es todo un catedrático en chorradas.

    Comentado por: Flanagan el 03/7/2007 a las 17:43

  • vaya parida

    Comentado por: albert pla el 03/7/2007 a las 16:56

  • Aunque la escritura no requiera de la “liturgia en sus vestimentas”, me cuesta entender cómo un escritor puede practicar el arte de crear imágenes a través de la palabra y tener un gusto pobre para escoger el ajuar del personaje que será él mismo en la gran narrativa que es la historia de la literatura.

    Comentado por: glamorosa y lectora el 03/7/2007 a las 16:32

  • los vientres planos son rocas secas, Dosto no olía mal, sí es posible que las cortinas de la vieja que pedía demasiado a cambio, describió bien la maldad que parte de la bondad y sus papás. era la nieve que surcaba la tierra, dehelarla no esfácil Marx. Crimen y Castigo

    la pregutna subyacente, Marx crimen? a quién castigo

    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2007 a las 16:19

  • puede que hayas nacido en el lado oscuro del mundo, yo nací en el lado oscuro que el cariño no se paga con dinero. Jarabe de palo

    lo cracivii de vicente es que no pretende tener razón... bello
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2007 a las 16:06

  • Sí, claro, el descuidado Kafka, el desaliñado Machado, el desharrapado Rimbaud, el maloliente Dostoievski, el obeso Balzac, el desdentado Onetti, el desgarbado Borges, el zarrapastroso Sánchez Ferlosio, el austero Coetzee, el mugriento Verlaine... recelemos de ellos y de todos los que descuidaron ese "indispensable rigor inicial y presencial".

    Lástima que con lo preciosos y bien vestidos que van algunos escritores, su literatura no esté a la altura de su corbata.

    El pijerío intelectual del señor Verdú no tiene desperdicio. Su camisa de marca vale más que muchas de sus palabras.

    Comentado por: Filemón Pi el 03/7/2007 a las 15:17

  • bueno,bello Maiakoski
    crasivii ( se pronuncia más o menos así)
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2007 a las 14:47

  • El ser humano es un ser vestido
    ...... de alma ( el alma es buena, no como el espíritu que puede serlo o no serlo, cierto , pero no siempre son sinónimos: emisor-recptor)

    L. de Arania murió en un accidente de carretera, iba en moto, dicen. Byron, creo que murió en la guerra y Maiakoski abrió el cajón y scó la pistola...

    el hombre va vestido, cierto!

    cacuvii ( bello! Maiakoski)
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2007 a las 14:45

  • lo rompió! qué bien, qué bello. me desmuero
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2007 a las 12:25

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).

Bibliografía

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

/upload/fotos/obras/portada_no_ficcic3b3n1_med.jpg

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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