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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Vicente Verdú

DRAMAS

No es buena idea, cuando alguien nos cuenta sus penas, salir con otras penas semejantes para darle a entender la solidaridad. La idea de procurar alivio al sufriente comunicándole detalles de otro  sufrimiento propio sólo será eficaz si no coincide con el momento mismo en que aquél transmite su dolor, escenifica su tormento, se encuentra, en fin, tratando de ocupar el  protagonismo frente al  interlocutor fiel. De esa manera el desdichado obtiene  beneficio de su fracaso: recicla el fracaso ante el otro, en captación de la atención y la compasión del otro. Consigue el amor o la admiración de los otros a través de la pena y así, al cabo, puede obtener réditos de su minusvalía, obsequios para su tormento, reconocimiento, en fin, para su vida.  El desgraciado obtiene pues recompensa y esto es, al cabo, lo que importa. La recompensa en forma de reconocimiento es a lo que aspiramos, puesto que si los demás nos distinguen con su atención y asumen nuestro avatar, estamos salvados. Somos, en definitiva, una unidad  alimenticia, una identidad digna de ser expedida y consumida en el mercado general. El mal en nuestras vidas puede reportar bien si obtiene esta legitimación como bien –o argumento- trágico o dramático en la consideración de los otros.

[Publicado el 14/6/2007 a las 10:03]

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Comentarios (7)

  • No estoy de acuerdo con el autor.
    La pena no tiene nunca ningún beneficio.
    Los dramas se sienten, se sufren, nunca se representan. No se busca el protagonismo con ellos.
    La mejor forma de unirse a la persona que sufre el drama es hacerlo en silencio. No hay que decir nada. No son necesarias palabras, sólo la presencia o el abrazo fuerte, en silencio.
    Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

    Comentado por: Flor Zapata Ruiz el 24/6/2007 a las 21:26

  • No negaré el dominio lingüístico y expresivo de don Verdú, pero me gustó más el primer texto.
    El nuevo flujo seminal de nuestra era.
    No ha sido suficiente que los ascensores o los lavabos públicos, los aeropuertos o las consultas, fueran empapados por el jarabe musical de sus ambientes.


    (Lo cité en un comentario esta mañana).

    Esta bien: la existencia boga, mecido en la biologìa sin melodía, el ojo admira la belleza pero el oìdo se puede turbar, inmóviles o no, todos bailan...

    No sé.
    No me gustan las reescrituras, porque echo de menos a los textos anteriores.

    Lu



    @ escarola:
    ¿es carola?


    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 15/6/2007 a las 00:16

  • Es el artículo del blog de ayer publicado hoy el el periódico, perfeccionado:


    La música ha ido filtrándose y ocupando tan ampliamente nuestras vidas que pronto será como un plasma natural donde la existencia boga. Probablemente -aunque de otro modo- siempre fue así puesto que no hay crecimiento sin haber sido bien mecido, ni, al fin, biología sin melodía. Si la actualidad resulta especialmente sonora es a partir de la abundante música producida, tanto aquella que se vende, se anuncia o se descarga, como la otra que se brinda sin aviso y envuelve el ocio, el trabajo o la penitenciaría, el aparcamiento o la terraza como un fluido amniótico que da pavor imaginar los efectos de su eventual interrupción.

    La noticia en otros webs
    webs en español
    en otros idiomas
    No ha sido suficiente que los ascensores o los lavabos, los aviones o las consultas médicas unieran su destino al hilo musical. Las firmas componen ya su identidad aliándose a determinadas colecciones de CDs o a temas que ordenan componer expresamente para comunicar su esencia. El aroma intangible de la música calará en el cliente y conferirá carácter al artículo.

    Aquello que todavía se ofreciera sin música denotaría su antigüedad porque lo nuevo se combina desde ahora con un cuidado e ineludible trago musical, y su fragancia transparente. Las firmas eligieron antes la densidad de un color para diferenciarse: el azul de IBM, el rojo del Alfa Romeo, el amarillo de Shell. Un paso más y al cromatismo carnal sigue la cautivadora espiritualidad del ritmo. El ojo capta, pero el oído se deja captar. El ojo admira la belleza, pero el oído se puede turbar.

    Nada como la musicalidad para conquistar el alma puesto que ni el alma ni la música conocen la tiranía de lo racional. El auge de lo emocional y de la aventura controlada se corresponde con el sentir musicalizado y los vértigos de su discurso fuera del sentido común. Siendo, además, exactos, el alma o su delirio no son otra cosa que un imprevisto compás. Son tan intangibles como una música y tan complejos como los ademanes sinfónicos.

    Más aún, la música posee la naturaleza de la verdad sin mezclas. Representa al espíritu desprovisto de aditivos y al alma fuertemente blindada ante las arteras maniobras de la explicación.

    Finalmente, para bien del encantamiento del mundo, la música narcotiza o estimula sin que podamos verla venir. Actúa como un sedante o una anfetamina cuya alquimia aporta, en el universo general del marketing, la fórmula para llevar a comprar. Entrar en un comercio, permanecer en el supermercado, decidirse inexorablemente por el objeto, son algunas de las acciones al alcance de la sutil estrategia del elemento musical.

    Precisamente, el hilo de música que desde hace más de medio siglo ha franqueado casi todas las puertas y penetrado por todos los orificios, se ovilla en el iPod personal, cuaja en el cazafantasmas del MP3 y circula por la vasta malla del ciberespacio. No hay contemporaneidad sin el acicate de la música puesto que una segunda realidad sonora ha ido sumándose notablemente a los ruidos del tráfico, al son de los ríos y las tormentas, a los borborigmos del cuerpo, las burradas de los políticos y los surtidos roces del amor.

    Según el testimonio reciente de Klaus Heymann, presidente del supersello musical Naxos, dentro de unos diez años el servicio musical será recibido igual que el del agua, el gas o la electricidad. Los hogares pagarán una cuota mensual y dispondrán de un suministro continuado y amplio: músicas de cualquier tipo, para cualquier lugar y a cualquier hora.

    Fiesta y música conformaron un binomio indisoluble desde el origen de la Humanidad. La actual cultura del consumo y del entretenimiento, que ha realizado ya la utopía de confundir la vida y el arte, el autor y el público, la estética y el crimen, ha creado también la fusión entre el estar vivo y la alta fidelidad. Ni los coches, los perfumes, los teléfonos, los hijos, la amante o El Corte Inglés, serían concebibles sin su aura musical. Necesariamente, inmóviles o no, todos bailan.




    Comentado por: escarola el 14/6/2007 a las 16:32

  • Ya sabe Lucía (o entérese en el blog de Azúa) que no le tengo mucho cariño a las jotas. Y a ud menos.

    Comentado por: escarola el 14/6/2007 a las 16:18

  • Vicente:

    Por favor, ya le conté mi tragedia. Tenga pena, lástima o compasión si quiere, pero trate de que los artistas que venden un placer estético ajeno, dejen de considerarme un toro de lidia. Es insoportable. Prometo que haré padecer a sus familias si no me liberan en un acto público. Espero mi reconocimiento y la parte del botín que me corresponde por haberme tomado ilegal y unilateralmente como musa, sin mi consentimiento.
    Que tenga usted una buena vida.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 14/6/2007 a las 15:45

  • "La recompensa en forma de reconocimiento es a lo que aspiramos, puesto que si los demás nos distinguen con su atención y asumen nuestro avatar, estamos salvados.

    escarola como siempre, no entendió ni jota.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 14/6/2007 a las 15:41

  • ¿Conseguir el amor o la admiración de los otros a través de la pena? Nunca, excepto unos pocos artistas afortunados, que las disfrazan asépticamente para que resulten digeribles, para que los demás se reconozcan en ellas, las hagan suyas. ¿Cómo si no, cómo si no es a través de su egoismo (su placer estético) llegar a los demás? Eso hace ud mismo.(Tengo un día modorro, no doy para más)

    Comentado por: escarola el 14/6/2007 a las 10:29

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

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2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

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1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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