El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
EL PERDÓN
Resulta fácil perdonar cuando se entienden bien las excusas del otro pero si esas explicaciones no se reciben o parecen falsas, la ofensa queda exenta de razón, colgando como una pedrada que puede volver a herirnos sin sentido y sin previsión. ¿Perdonar bajo estas condiciones será pues una temeridad? ¿No convendría en estos casos situarse lo más lejos posible de la amenaza de aquél?
Muchas rupturas para siempre se basan tanto en un gran rencor como en un gran pavor. El otro se trasmuta en un temible desconocido y, simultáneamente, en un enemigo, pero un enemigo monstruoso. Un mal fatal, sin cabeza ni proporción. ¿Cómo perdonar entonces a este monstruo descabezado?
Al necio puede ofrecérsele cualquier grado de compasión pero el perdón requiere que quien lo reciba sea en algo consciente de nuestro obsequio. El que perdona, al cabo, tras el esfuerzo de ahogar su orgullo, espera una inteligencia, aún parcial, de su gesto y su valor.
En el extremo, el perdón no valdría nada si la inteligencia del otro sobre nuestro esfuerzo fuera tan exacta que igualara virtuosamente nuestra generosidad. Siempre se necesita para que el perdón tenga lugar en cuanto obsequio, que se realice como donación. Una donación sin total contraprestación. Puede ser que la donación de perdón siembre una deuda para el futuro pero el acto de perdonar sólo se cumple con un déficit de recompensa.
La recompensa al esfuerzo de negar parte del yo sólo se obtiene, paradójicamente, del propio yo. El yo se resarcirá del daño recibido mediante un procedimiento de regeneración semejante al de los órganos que recrecen autónomamente. El yo se reconstituye a partir de su misma mutilación. O bien, el orgullo menoscabado por la ofensa se recupera mediante el orgullo procedente del pedestal del perdón, puesto que el perdón es una facultad que nos iguala a los dioses. Quien puede perdonar posee poder. El perdón engrandece a su protagonista porque pudiendo redimir al otro de su culpa opera como un Salvador. Todo el esfuerzo que requiere perdonar indica notoriamente que se está ascendiendo.
[Publicado el 23/5/2007 a las 10:30]
vete al carajo con tus monsergas... este post huele a cura rancio dando el sermón de los domingos... y si por perdonar somos dioses y tú te crees dios qué haces fastidiándonos acá la existencia y cómo no te fuiste ya a tu cielito lindo?
Comentado por: Basilio Pozo Durán el 09/7/2007 a las 01:29
El perdón como cualidad humana nadie caréese y, siento que cuando perdonamos entendemos asumiendo parte de esa culpa o razón en dosis de humildad y tolerancia, pero jamás lo hacemos absoluto, cuando la conciencia sucumbe en el intelecto el orgullo crece, justifica aptitudes, impone lejos de aceptar y es difícil perdonar con sinceridad, el espíritu enferma endosado de contradicciones. Nadie esta exento de culpas en esta vida, el pensamiento carece de verdad absoluta, por eso quizás jamás perdonemos con total verdad. Solo en la iluminación que no es mas que la “no menté” (la anulación del yo) se puede alcanzar.
Comentado por: Montes el 25/5/2007 a las 19:58
Gracias, grillo, por la matización. Totalmente de acuerdo: "si el esfuerzo es recíproco", para ello hace falta también humildad recíproca.
Comentado por: , el 24/5/2007 a las 17:54
Escarola, me alegra que haya releido sus palabras. No se preocupe, yo también lo hice.
Fíjese que curioso, en ambos casos nos hemos parado para, partiendo de interpretaciones iniciales distintas, intentar entender la posible posición del otro. Las aclaraciones sirven para despejar la duda que queda cuando uno hace un ejercicio de ese tipo.Es agradable.
Le deseo un buen día
Comentado por: grillo el 24/5/2007 a las 10:51
Comentado por: Inculta el 24/5/2007 a las 10:12
@Grillo.
Lo que quería decirle es que ofencerse es un acto voluntario, que mucha gente se cree en la obligación de emprender aunque no tenga ganas. A mi nunca me apetece, así que sólo me ofendo si me veo obligada, muy obligada a ello. Porque ofenderse significa ausmir y ensuciarse con la ofensa, cultivar la mala leche. Soy amarga pero no me amargo...procuro no hacerlo. Y por supuesto, no me refería a ninguna ofensa entre nosotros, ud. nunca me ha ofendido ni por asomo.
Comentado por: escarola el 24/5/2007 a las 09:27
Don Vicente. Supongo que este es el último comentario del día. Lleva una racha increible.No cambie la fórmula. Perdón por mi atrevimiento en aconsejarle...Buenas noches.
Comentado por: CHIQUI el 24/5/2007 a las 00:30
ESCAROLA, no cambié de estilo (espero que Enea no se ofenda) me divirtió su confusión. A veces tengo días tontos y hoy era uno de ellos. Espero amanecer mañana con los pies en el suelo. De todas formas, las preguntas eran sinceras y le agradezco las respuestas. Gracias
Comentado por: CHIQUI el 24/5/2007 a las 00:24
Madrid 11 de Marzo del 2004, Estación de Atocha. A pesar del hierro retorcido, de la sangre derramada, apesar de la sinrazón, del odio y del estruendo, está la luz y la vida...
perdón, 11 de Marzo, esta es la segunda canción del cd de Lebrijano, la segunda. La primera empieza: el Rey lloraba de pena cuando salió de Granada, la Alhambra Granad, Granada, Graná... las noches de luna llena olor a jazmin se oye a una mujer cantar.. Granada... Grana...
Puertas Abierta... cómo pudo Lebrijano juntar también la Historia sin recor.... Puertas Abiertas... Granada Granada Granada.... Estación de Atocha... impresionante Lebrijano
Enea
Comentado por: Enea el 23/5/2007 a las 23:06
Vaya,parece que me he confundido de destinatario (es que, chiqui ud. se ha subido a la enésima potencia y ese cambio de estilo me ha desorientado). Todo lo del olvido, para ud.
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 22:35
Enea: escuchemos mejor al Grand Jacques, que sabe mirar la verdad a los ojos, por mucho que duela "On n'oublie rien, de rien, On s'habitue, c'est tout"
Hay que reconocerlo, todo eso que nos gustaría olvidar, no se olvida. Sólo se olvida lo que no importa.
Grillo, es mejor que no nos ofendamos innecesariamente. Yo, por lo menos, intento ofenderme lo mínimo.
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 22:26
","
Si no se molesta haré una matización. El intento de comprensión con el otro surge si el esfuerzo es recíproco, si el que ofende pide el perdón y el ofendido lo otorga. Cuando el perdón solo se otorga puede o no haber ese intento de comprensión del otro, lo que parece que hay es otra oportunidad.
Comentado por: grillo el 23/5/2007 a las 22:10
Comentado por: grillo el 23/5/2007 a las 21:52
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 19:10
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 19:09
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 18:04
El perdón es un esfuerzo de comprensión con el otro, un intento de ponerse en su lugar. Bonito artículo don Vicente.
Comentado por: , el 23/5/2007 a las 16:43
Querido Vicente:
Comencé a leer con mucho interés el libro de Satish Kumar “El Buda y el Terrorista”, pues esta historia siempre me resultó inspiradora: el más cruel de los hombres está a punto de convertirse en un santo. Ejemplo de lo difícil que resulta decidir o juzgar en que punto de “"evolución espiritual”" (si es que existe tal cosa) se encuentra cada cual.
Diré primero lo que me chocó del libro y luego lo que me dio que pensar.
El tono general del relato se me antojó demasiado discursivo. En ocasiones los diálogos entre los personajes semeja un mosaico o encolado de doctrinas o escritos budistas. Sobre todo, el motivo central de la peripecia, el encuentro entre el Buda y Angulimala (al que alude el título) parece más un debate ideológico o un análisis psicológico. Desde que supe de esta historia o leyenda por vez primera (en una “sheshin” o retiro de meditación con Rafu) me lo había figurado mejor como una danza.
Anguli-mala recibe ese nombre porque porta el “"mala"” o collar de los dedos (anguli) de sus víctimas. Se encuentra al Buda en una emboscadura y quiere matarlo. Se abalanza hacia él con su espada y el Buda huye. Se interpelan. Y, cuando Angulimala quiere huir, el Buda lo persigue. De nuevo Angulimala, enfurecido, vuelve a atacarle pero no logra alcanzarle. Quiere de nuevo escapar del Buda, pero no puede. Angulimala aun estando quieto no para de moverse. El Buda aun moviéndose está quieto.
Esta danza es una metáfora de nuestra relación con la Sabiduría. Procuramos buscarla sin poder todavía alcanzarla. Tampoco podemos zafarnos de ella.
A propósito de este encuentro también me llamó la atención que, siendo el Buda quien era, todavía estaba dentro de su karma o destino el ser objeto de tan malas intenciones, como ocurría también con Devadata.
Me pareció interesante del libro de Satish Kumar la parte final relativa al perdón. Angulimala abandona su pasado de horror pero debe afrontar antes las consecuencias de sus actos. Ha hecho tanto mal que no puede retribuirlo. Pide perdón y tras un debate es perdonado por los familiares de sus víctimas. El pueblo entero asume la retribución, aunque sea meramente económica, de los crímenes. Angulimala había cometido sus fechorías movido por el afán de venganza, pero en algún punto tiene que acabar el ciclo de los rencores.
Lo interesante es que la conversión de Angulimala, su petición pública de perdón, da a la ciudadanía agraviada la oportunidad de perdonar. Se puede perdonar a alguien que, arrepentido, pide disculpas, pero ¿se puede perdonar a quien persiste en sus fechorías? Puede que podamos perdonar en un acto íntimo y personal. La petición pública de perdón por parte de Angulimala aupó al perdón otorgado por sus víctimas al rango de la celebración de un ritual, toda una catarsis o purificación colectiva. Todos grandes gestos. El perdón es la cura para el rencor, no la venganza que es estopa añadida al fuego.
Al cesar en su violencia, Angulimala también ha perdonado. Me recordó la historia de Phoolan Devi, que también cambió las armas por el Dharma. ¿Conoció ella acaso y se sintió inspirada por la historia de Angulimala?
Ojalá que la humanidad entera (es decir, cada cual en su vida) pueda seguir este ejemplo hacia la Paz.
http://yogasala.blogspot.com/2005/11/angulimala-o-el-perdn.html
Y también
http://garciaweil.blogspot.com/search/label/%C3%81rt%C3%ADculos%20actuales
Comentado por: Joaquín el 23/5/2007 a las 16:33
Escarola, enséñame a olvidar, perdonar ya sé. La dichosa memoria, con frecuencia, no nos hace caso, parece que a ti sí.
Perdonarse a si mismo...otra cosa que tengo que aprender...quizás te tendría que cantar aquello de
Escarola
Bellísima escarola
Lala la lá...ta tá tatara…
¡No me dejes tú vivir… TAN… soola!
Enséñame esos trucos tan maravillosos, levantarías un gran peso de mis cansados hombros. ¡Cómo me gusta dramatizar! De vez en cuando.
Comentado por: chiqui el 23/5/2007 a las 14:59
pensar... eso es lo que me dice su texto. el feudalismo y el vasallaje, se prometían relaciones entre ellos y los rituales que las consagraban, darse la mano, besarse, excedentes... en fin .... pensar... feudo.... Marx cambió el pensamiento... el siglo XX se recordará históricamente como un siglo de horrores, fuera de él eso son los hechos significativos. El feudo, Marx y dejar pensar sin que eso lleve a la guerra
bello, pues
Enea
Enea
Comentado por: Enea el 23/5/2007 a las 14:06
"Hay que tener calma porque normalmente todo suele durar como mínimo y como máximo una vida"
Me ha gustado todo el comentario de "..."
El perdón no es algo que se le dé al otro, sino que vuelve al que lo otorga, es una acción reflexiva (de self). Permite aliviar al ofendido de la carga de la ofensa, de tener que alimentar un odio que ni necesita ni desea llevar a cuestas. Lo que sí debe hacer es alejarse, para no volver a ser víctima y para no tener que estar a la defensiva (otro estado emocional no demasiado placentero). Si no se puede huir entonces hay que luchar, en mi opinión, a no ser que esté aún más allá de todo esto; pero creo que esta última opción sólo se reserva a personajes como Jesucristo: "Padre, perdónalos" aunque sepan lo que hacen.
Comentado por: Cisco el 23/5/2007 a las 13:17
Todo reto dialéctico conlleva un reconocimiento del oponente, de sus fuerzas y capacidades. En la lucha, en la confrontación de opiniones, nuestros argumentos son puestos en juego y expuestos a las embestidas de los demás. Es así como se perfilan, definen y enriquecen- Esa , en sí, sobre todo si se dejan a un lado sentimientos personales, supone un placer intelectual. Y llegar a un acuerdo puede ser firmar la rendición, y relajar esa tensión adrenalínica que tanto nos pone, pero también es emocionante. A mi me parece más equitativo el pacto, el acuerdo, que conlleva el entendimiento y el perdón mutuos. No creo en el perdón como dádiva, el perdón gratuito, ni lo practico. Yo no perdono lo que me parece imperdonable (pocas cosas, la verdad) ; olvido antes que perdono, pero si la ofensa se basa en un malentendido, hago todo lo posible para resolverlo, porque muchas veces no hay nada que perdonar y sí mucho que aclarar. Es cierto lo que dice, sr. Verdú, perdonar puede tomarse como una ofensa, porque presupone cierta superioridad sobre el perdonado, mayor capacidad de juicio y generosidad. La victoria es para quien perdona. En cuanto a perdonarse a sí mismo, algo que sí hacemos contínuamente y con la mayor magnanimidad, ¿cómo sería la cosa?
Comentado por: escarola el 23/5/2007 a las 13:10
Estoy de acuerdo con mucho de lo que dicen los comentadores, especialmente Don Antonio; la situación que describe él es muy frecuente. Me sorprende el comentario de CHG, parece que para esta persona las ofensas sólo tienen que ver con la traición entre parejas...Eso que lo de no perdonar mantiene la pasión suena a telenovela...y lo de que si se perdona se vuelve a la rutina...hombre (o mujer!) por qué no empieza a pensar de cintura para arriba. Por favor, no me perdone, según usted volvería al tedio.
Aclaro que no hay aquí intención de ofender...si de divertirme. Perdón don Vicente!
Comentado por: chiqui el 23/5/2007 a las 13:02
Tuve que acordarme de esa acre pero divertida anécdota futbolera (ya no sé bien con qué actores: ¿San Sebastián y el Madrid?), según la cual, cada vez que cierto equipo recibía al otro de visitante, el cual -sin tener, a la sazón, nada que perder ni ganar- alguna vez lo había precipitado al descenso, el diario principal de la provincia anfitriona rugía así:
"Olvidar, sí. ¡Perdonar, jamás!"
(Ojo con el juego de palabras. Al revés es simple: 'te perdono, pero no lo olvido', es común y silvestre.
Mientras que 'olvidar' supone un perdón implícito mudo. ¡Pero ellos, no!
Decían olvidar, pero, 'jamás perdonando', mostraban que tampoco olvidaban; es decir, mentían.)
Personalmente me he sorprendido -creyendo que 'jamás de los jamases' perdonaría cierta falta o afrenta-, riéndome, pasado el tiempo, de mi cerrazón pasada.
Hay un dicho útil que usa mucho la gente de este país teutón ante la ofuscación:
"Duerme tres veces y después hablamos".
Comentado por: HjorgeV el 23/5/2007 a las 11:42
Ofensas, perdones, depende de las atrocidades sucedidas, supongo. Aún así, ofensas y hasta perdones surgen en tiempos de ofuscación. Hay que dar siempre una oportunidad a lo que vendrá, o simplemente uno se percata de que aunque cierres la puerta el mundo entrará tarde o temprano por la ventana. Cerrarse caminos voluntariamente puede parecer un acto de supervivencia, pero la vida da muchas vueltas y dos personas inteligentes no deben mutilarse definitivamente de esa manera. No sé si vamos mutilando el yo a base de ir acumulando malentendidos, pero al menos vamos conociendo nuestra forma de comportarnos ante las situaciones adversas. Todo lo cual tal vez no sirva para dejar de comportarse en ocasiones futuras como un animal irracional, pero sí para asumir mejor el ridículo y la vergüenza y al menos saber callar cuando convenga y estar más calmados. Y, ¿porqué no?, hacerlo mejor en el futuro. Romper con alguien "para siempre" me resulta extraño: se vive también con el pasado que nos visita y hay que llevarlo en la maleta y cuidarlo porque nos pertenece, y llevar cadáveres propios malolientes de paseo es demasiado lastre.
Todo esto es muy discutible, claro. Una de las cosas que se aprende en seguida es que tarde o temprano uno se tiene que volver a tragar sus propias palabras...
Hay que tener calma porque normalmente todo suele durar como mínimo y como máximo una vida.
Comentado por: ... el 23/5/2007 a las 11:21
Yo soy de los que perdonan pero no olvidan como buen gorrion.
@todos:
Anoche me puse a leer los cuentos de Larrosa y no pude parar hasta leer toda la web.
¡Este señor es un genio desperdiciado , os aconsejo que deis una vuelta por alli, creo que os sorprendera, como a mí.
Publicado por: Gorrión | 23/05/2007 10:20:41
Comentado por: Gorrión el 23/5/2007 a las 10:29
Hace unos años, Vattimo- si no estoy mal- dictó una conferencia en Bogotá. Uno de sus grandes postulados era que la sociedad colombiana necesitaba aprender a perdonar y a ser perdonada, haciendo referencia a la posibilidad de reinserción de guerrilleros, paramilitares, etc. Cayó como un baldado de agua fría.
Independientemente de mi resolución luego de la propuesta, que no viene al caso, me pregunto: ¿y si no deseamos perdonar, en sentido amplio? ¿Y si la ausencia de perdón es lo que nos permite la existencia de la pasión, de la hybris griega? Una vez se perdona, se regresa al estado pasivo de la relación; si no se ha perdonado, la tensión sigue en pie, y así, en muchos casos, se anhela ver más a la otra persona que si ésta hubiera sido perdonada.
Sí, nos asemeja a los dioses. Si perdonamos, nos asemeja al Dios del Nuevo Testamento. Y si no perdonamos, si no existe la redención que nos permita pedir el perdón o perdonar, nos pareceríamos al Dios del Antiguo Testamento, al de Job, al de Sodoma y Gomorra.
Dios como personaje literario: ¿a quién nos queremos parecer, entonces?
(www.rastreandoadedalo.blogspot.com)
Comentado por: CHG el 23/5/2007 a las 10:24
En algunas ocasiones ambas partes se consideran ofendidas o engañadas y en ese caso, ¿Quien debe pedir perdón? yo en ese caso lo único que hago es dialogar si puedo y aclarar las cosas (si puedo o me dejan) antes de pedir perdón por una cosa que me pondria en la situación de malo siendo tal vez bueno, porque no puedo dár la razón a quien no la tiene y quedar como un imbecil. Y perdonadme si no me he explicado satisfactoriamente , puesto que soy un escritor muy malo ,tal vez el peor dela historia del Universo.
WWW.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/5/2007 a las 10:13
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
05/7/2008 10:46
Publicado por: no-on
05/7/2008 09:29
Publicado por: maite
04/7/2008 22:36
Publicado por: no-on
04/7/2008 20:57
Publicado por: evocación
04/7/2008 20:32
Publicado por: a releer. El domingo comentadas.
04/7/2008 19:32
buenas queria saber si es legal...
Publicado por: fernando jose gil hernandez
04/7/2008 18:13
Hay que ver la tirria que le ha...
Publicado por: vaya
04/7/2008 18:01
Publicado por: escarola
04/7/2008 17:50
Publicado por: escarola
04/7/2008 17:31
Publicado por: escarola
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