El espejo
"Entre todos los objetos que nos rodean sólo hay uno que aparenta envejecer al mismo tiempo que nosotros, el espejo". Esta cuestionable consideración de Eloy Tizónen en Labia, lleva consigo sin decir nada malo una seña mortal. El espejo de la casa no cambiará de sitio ni materialmente se deteriorará lo suficiente para ser igual a nuestro deterioro de años pero su función, diaria y unívoca, lo lleva a fundirse con su naturaleza y la nuestra.
Pero el espejo tan sólo refleja, no enferma. Da la estampa violenta de nuestra decrepitud pero él mismo no crepita en lo más mínima. Más que desvencijarse y madurar al compás de nuestro quebrantamiento y madurez se mantiene unánime e incólume ante ellas. De ese modo es como su presencia materializa su especial crueldad. No habla, no tose, no protesta, no se duele. Impertérrito registra el derrumbamiento que el paso de los años se sitúa ante él. Pero no presenta por ello abatimiento alguno ni igual ni parecido al que sufrimos. Cualquier espejo cumple un proceso autónomo por cerca de nuestro ser que simule su presencia. Y ese proceso de desgaste con los años siempre será menos evidente que el nuestro y su posición, siempre vertical, retrata con dura indolencia nuestro declive.
Espejo luciente para la juventud bella, espejo trágico para la vejez irremediable. Ojalá, a la manera que lo veía Tizón, envejeciera con nosotros y su decadencia proporcionara, mediante aberración, alguna coartada, un reflejo supuestamente imperfecto.
Pero no: límpido y sultán, nos confunde y nos insulta.
[Publicado el 12/4/2011 a las 09:48]
diario de un excluido,sin trabajo, sin futuro, sin miedo... yo con menos miedo el viernes me ocurrio algo que me hace pensar asi, largo de contar,aunque todavia acumulo bastante debido a la infancia en fin largo de contar al final "SIN TRABAJO SIN FUTURO CON BASTANTE MENOS miedos" UN GRAN PASO PARA MI....
Comentado por: pj el 25/4/2011 a las 10:12
Comentado por: Ottilia el 24/4/2011 a las 20:41
"Un grupo de prestigiosos vaticinadores como Jared Diamond o Paul Ehrlich predicen para un futuro relativamente cercano "un colapso total". Colapso en el abastecimiento de víveres, colapso en la construcción de viviendas, colapso de la organización. Recuerdan estos "científicos", arúspices de lo aciago, al Ortega y Gasset y el barrio de Salamanca de los años veinte. O, en general, a toda la burguesía intelectual y fina que, por si no hubiera sido suficiente la hecatombe sufrida unos años antes con la Gran Guerra, ahora veía acercarse, y bien armada, a la avalancha de las masas que ni siquiera permitían pasear tranquilo, merendar cómodamente en una sala de té o acudir al teatro entre la clase educada, aseada y bien vestida de siempre.
La rebelión de las masas de 1929 encuentra hoy, un siglo después, su multiplicado correlato en el omnipresente y espeso vaho que desprende la temida superpoblación no ya del barrio o de la playa familiar, sino del atlas general del mundo. Puede que no hubiera alimentos para todos si las producciones del porvenir no variaran, pero los transgénicos y los insecticidas, los nuevos sistemas de riego, los cultivos con o sin tierra, y en general las inéditas aplicaciones bioquímicas, se encuentran preparados para atender un problema que reporta beneficios seguros, en la política, en la economía, en la salud y en la paz social.
De otra parte, todos los países que perviven tras desbancar a los dictadores se desarrollan y educan en el laicismo, ansían la vida confortable y disminuyen el culto a la fertilidad. La gigantesca proliferación de seres humanos en apenas cien años (de 1.100 millones a 7.000 millones) es obra de las zonas más pobres (subsaharianas, especialmente), pero esos alumbramientos por llameantes que sean se apagan poco a poco y en proporción al nivel de renta alcanzable.
El ascenso social coincide con el descenso de la natalidad y, sin muchas dudas, el miedo a la superpoblación en Occidente es el miedo a la fuerza de la pobreza que, en su desesperación, empuja a emigrar de cualquier modo y en avalancha hasta las ciudades más hermosas y ricas."
Extracto del artículo de Vicente Verdú aparecido en el último número de EL PAIS SEMANAL.
Probablemente el miedo a la superpoblación sea un miedo burgués, de los que vivimos confortablemente a este lado del mundo llamado desarrollado. ¿Y qué? Lo importante es que al menos haya gente con miedo ante lo que supone el arma de destrucción masiva genética más poderosa que todos los megatones juntos. Si una especie, da igual la que sea, rompe el equilibrio de un ecosistema, debido a su superpoblación, dicho ecosistema se rompe, y la especie tiende a invadir otros ecosistemas para su expansión selectiva. En el caso de la especie humana, la raíz de ese comportamiento selectivo es la misma, y nada tiene que ver, en última instancia, el que los burgueses tengan miedo a perder su poder. Si sólo tienen ese miedo los burgueses, peor para todos, porque todos deberíamos estar preocupados por mantener el equilibrio natural en el planeta, un planeta de recursos limitados. Si todo lo reducimos a problemas sociológicos, ambientalistas, el problema de la selección natural estará ahí presente, seguirá su curso evolutivo. No digo que no se tengan en cuenta los análisis de orden sociológico o político; pero no nos quedemos ahí. Porque el problema de la superpoblación no sólo va a afectar a los más ricos, sino que está afectando ya, dramáticamente, a los más pobres. No es verdad que el nivel poblacional haya bajado con los últimos avances científicos, en medicina, por ejemplo. Al contrario; lo ha acelerado. Si las muertes no son ya tan prematuras en los países menos desarrollados, la gente llega a la edad reproductiva sana, y ello supone potenciar, lógicamente, la reproducción (ya se sabe, la jodienda…). Si esto no fuera así, no se explicaría el ascenso de la población mundial en los últimos 400 años, que coinciden con el desarrollo exponencial de la ciencia y de la técnica. De modo que, al contrario de lo que usted expone en su artículo, señor Verdú, el miedo debería extenderse a todas las capas sociales, a todos los estamentos e instituciones, ya no le hablo de las distintas iglesias o de la religión ecologista, que a fuerza de imponer sus creencias, unos por el pecado que supone la anticoncepción, y otros en culpar al capitalismo del problema, están dejando el problema sin resolver, mientras el medioambiente se va deteriorando a pasos agigantados y la gente sufre por hambre y sed. Si vamos a esperar a que los ricos sean buenos y repartan su riqueza, podemos esperar sentados, no a que surja el milagro, sino a ver como acabamos con la Civilización y con toda la especie.
Comentado por: Rod el 24/4/2011 a las 19:07
Un espejo genial de nosotros mismos es la novela de Fidel Vela,EL RUTA.SIGÜENZA-ALCALÁ, que recomiendo leer
Comentado por: Cardenio el 22/4/2011 a las 18:31
diario de un excluido;libro para leer"el descubrimiento del cielo" de harry mulisch... por mi parte aqui seguimos en este mundo de falsos espejos...
Comentado por: pj el 20/4/2011 a las 10:10
"Regarder, c'est ëtre peintre. Souffrir, c'est être poête. De l'union de la plastique et de l'âme, on peut faire naître le plus bel art vivant intégral : le théâtre."
-Henry Bataille-
Joyeuses Pâques !
Comentado por: Pauline el 20/4/2011 a las 09:56
Comentado por: pj el 19/4/2011 a las 10:37
diario de un excluido; en su articulo cuentos chinos, un poco duro con zp.el ha echo lo mismo que todo el mundo pedirle dinero a china que se ha convertido en el banquero del planeta... un gigante con pies de barro, no, un gigante con pies de papel...yo sigo en mi busqueda....mi vida dia tras dia sigue igual...
Comentado por: pj el 18/4/2011 a las 11:17
Ciertos discursos que se tienen por científicos aspiran a ser eso, una imagen especular del mundo, acaso útil; pero no faltará quien confunda, una vez más, lo que el espejo muestra y lo que no está en el espejo ni puede estar sino fuera de él, porque está vivo.
Comentado por: vv el 17/4/2011 a las 00:05
El espejo nos muestra lo ilusorio de la apariencia, por muy verosímil que esta sea. Pero mientras que bajo la apariencia de más acá del espejo adivinamos un latido de vida, bajo la apariencia del espejo no hay nada, es una apariencia muerta, un espectro inane, una imagen de la muerte que somos.
La idea de la eternidad es intolerable; por eso el hombre se ha imaginado mortal, y se entrega a la ilusión de su individualidad efímera. Pues todo individuo no es, en efecto, sino el resultado de una pulsión de muerte, y para la muerte ha sido creado.
Comentado por: v el 16/4/2011 a las 21:32
Mundo de espejos.
Cual en "La fábula de los espejos" de Borges, estaríamos apresados en un mundo hecho de espejos, en las instancias y estancias del Emperador Amarillo; presos del mundo del valor, de una economía autónoma, distante y virtual, pero que de múltiples maneras responde a nuestros deseos e ilusiones; espejos por todas partes: espejos exteriores,interiores (de nuestras endiosadas subjetividades), espejos de un social ficticio y virtual..
La fábrica de los sueños ha sido banalizada y extendida al infinito; vivimos en la ficción espejil de vivir vidas de ensueño, de cine; superrealizados a través de la interiorización del mundo de las pantallas;cada cual provisto de una (o varias) pantallas interiores que emiten continuamente nuestro ser, nuestro rol, en los escenarios continuos del mundo, en la constante escenificación de no se sabe bien qué película o qué cosa.
Presos que se sienten libres en las jaulas de un real hecho de una continuidad de espejos sin fin.
Podremos algún día romper esta maldición rompiendo los espejos y con ello las cáceles todas?
pejos sin fin.
¿Podremos algún día esos espejos esas cárceles cristal?
Comentado por: pe. el 15/4/2011 a las 10:29
Comentado por: pj el 14/4/2011 a las 12:13
Cierto, el espejo refleja nuestra imagen, y ello implica que nos devuelve juntos nuestro aspecto y nuestra aparienica, nuestro físico y nuestro estado de ánimo, independientemente de la edad que le mostremos.
El espejo puede ser "luciente " y "trágico" a la vez, tanto para la juventud como para la vejez. Él sólo atiende a nuestra mirada interior.
Comentado por: Sabela el 13/4/2011 a las 15:26
diario de un excluido,fukushima nivel 7 todos esos que decian que las centrales nucleares occidentales eran super seguras ahora deberan comerselo con patatas, yo sigo en mi busqueda....
Comentado por: pj el 13/4/2011 a las 10:16
"Les miroirs feraient bien de réfléchir un peu plus avant de renvoyer les images."
-Jean Cocteau-
le sang d'un poête
Comentado por: Pauline el 13/4/2011 a las 09:56
Comentado por: Marta el 12/4/2011 a las 21:31
En realidad los espejos son una especie de retratos, pero a la inversa, como el que obtuvo Doryan Gray tras su pacto con el diablo. En ellos vemos la decrepitud física que no siempre se corresponde con la decrepitud espiritual o moral. Podemos sentirnos aún jóvenes, con fuerzas, con vida, pero basta con una mirada al espejo para que este nos dé la medida exacta que distancia nuestro deseo de la realidad. Por eso, conforme pasan los años, el espejo va pasando de ser un cómplice obediente y amable de nuestros deseos a un cruel y burlesco acusador de nuestros sueños de inmortalidad. El espejo es el reloj infalible que marca las horas de nuestras células, la oxidación inevitable de la estructura carnal que soporta, que contiene, que limita nuestra ansia de eternidad.
La Muerte, esa gran Señora, fría y despiadada, siempre manda a heraldos que anuncian su próxima llegada. Desde su reino de sombras estos mensajeros llegan a nosotros a través de los espejos, los puentes y caminos que comunican el oscuro reino de la Impasible Dama con el reino de la vida en el que nos fue permitido estar. Agradezcamos que esos mensajeros aparezcan en la vejez y no antes, con una enfermedad prematura, porque, en ese difícil diálogo que establecemos con ellos, vamos asumiendo poco a poco nuestro inevitable final.
Pero mientras tengamos fuerzas e ilusión gritemos lo contrario que Millán Astray: ¡Viva la vida!
Comentado por: Un bárbaro el 12/4/2011 a las 18:33
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
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