LA CERRADURA
Hace menos de una semana que vi en la tele El ángel exterminador pero hoy he sufrido su representación en casa. A las ocho y media he tratado de salir del piso para comprar el periódico y a diferencia de todos los días a la misma hora la puerta se ha resistido implacablemente. Se trataba de la misma puerta de la noche anterior, la puerta familiar y de la propia familia pero de forma inesperada ha manifestado su voluntad pétrea, antagonista, irreductible. Nunca antes vimos en ella la menor señal de autonomía o de ligera oposición. De ninguna manera podría ocurrírsenos que un cerrojo tan dulcemente engrasado expresara una agresividad tan dura como imprevista, efecto acaso de numerosos resentimientos apilados en el tiempo y compactados mediante subordinaciones y dolorosas obediencias.
¿Qué puede recriminarnos la negación de esta puerta blindada? La impotencia para acceder a su lenguaje interior y, a aún más, a las características particulares de su vida, convierten este accidente en una situación inquietante y su muda expresión en un trauma del tamaño al menos de la hoja y del considerable peso que posee su alma. Su terquedad se opone al giro habitual de las llaves y no responde a ninguna consideración lógica, como parece lícito y cruel a la vez. ¿Merecemos en consecuencia esta conducta? No cabe la menor duda de que la merecemos sin importar los precedentes pero conocer actualmente el mal que le habremos infligido queda fuera de nuestras capacidades humanas. Su acción procede de una dinámica cuyo sentido sólo cabría explorar en el sistema donde se despliega la vida y el lenguaje peculiar de los objetos. Un dialecto inaudible al que los humanos somos extraños y donde nuestra conducta es tanto juzgada como sancionada. El objeto nace para cumplir una función unívoca pero, a menudo, nosotros confundimos su ser con su función tal como si su existencia no consistiera más que en servicio. De este oprobio constante nacerá su odio. De este desdén surge su terminante. Su cierre de esta mañana, sin revelar el porqué de la razón. ¿O sí? Porque, siendo parte de un ángel exterminador, ¿cómo no sospechar que fuera consciente del momento elegido para cortar el paso, de la desazón que ha provocado y del consecuente temor al mal? ¿No será, en fin, la rotura, el recuento de todo ello? ¿La voz sin luz que habla en la profundidad de la avería?
[Publicado el 11/4/2007 a las 10:30]
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Comentado por: mauricio el 22/5/2008 a las 21:31
Comentado por: chiqui el 11/4/2007 a las 20:25
Hace poco desperté en la noche recordando una palabra que mi padre usó en mi niñez y al mudarnos de barrio nunca volvió a utilizar. Tiempos, los sesenta del siglo pasado. La palabra, La puerta del campo, que después supe era el nombre dado a la puerta por las que entraban y salían las empleadas del servicio, o las de adentro, como también aún dicen. Un buen tiempo esa puerta fue un misterio, no me atrevía a pasar por allí porque el camino que la atravesaba estaba lleno de hierba alta y descuidada que escondía piedras con las que se podía tropezar. En muchas ocasiones la veía mal cerrada, entreabierta. Se la trataba igual que a sus usuarios. En realidad, era apenas una puerta.
Comentado por: caborca el 11/4/2007 a las 20:25
Onagro y Pla, me uno con ustedes y la idede estar ahí cuando el otro lo necesita. Gracias por su reflexiones sobre el tema.
Comentado por: chiqui el 11/4/2007 a las 20:23
Don Vicente, no cambie esa puerta por una nueva. Ya no las hacen igual. A las antiguas se les arregla, se les pinta y se les trata con cuidado y duraran para siempre. Las nuevas están hechas de conglomerado u otro material artificial. No es fácil encontrar una autentica, de madera sólida.
Comentado por: chiqui el 11/4/2007 a las 20:06
Comentado por: Enea el 11/4/2007 a las 19:53
Yo creo que la puerta vivía como cualquier puerta, indiferente al mundo y sin conciencia propia.
Pero de tanto escuchar las conversaciones en su casa, de tanto escuchar reflexiones, empezó a reflexionar y a tomar conciencia de sí misma.
Hoy decidió tomar el primer paso hacia su autonomía.
De aquí a unos meses deberán cambiarla por una inconciente que cumpla su papel de puerta como todas las demás, y estarán tomando el café con la puerta actual, comentando sus vivencias y pesares.
Comentado por: Fátima el 11/4/2007 a las 17:24
Y de pronto la puerta mostró su verdadero aspecto de objeto sujeto. ¡Como no iba a ser así!, ¿hasta hoy no se había dado cuenta de que esa puerta tiene dos caras?.
Ya nunca volverá a estar seguro de cual es la hora adecuada para salir de casa con la tranquilidad de que no llegará tarde.
¡Ya era hora! no era buena esa seguridad de que ella siempre estaría dispuesta a franquearle el paso ante su más mínimo gesto.
Estoy con chiqui, dele coba a la puerta hombre.
Comentado por: grillo el 11/4/2007 a las 17:17
Hace años, antes de morir mi padre, volví de EE.UU. a visitarlo. Había comprado un nuevo local y muy orgulloso nos llevó para que lo viéramos. Con una sonrisa, casi de niño, me entregó la llave de la puerta y me dijo “anda a ver si la puedes abrir”. Yo cogí la llave y la metí en la cerradura .Instintivamente, como si lo hubiera hecho todos los días, con la uña del dedo gordo de la otra mano hundí el pequeño circulo que contiene la cerradura, al mismo tiempo que le di la vuelta a la llave. La puerta se abrió. Mi padre no lo podía creer…ni el resto de los que estaban allí tampoco. Yo fui la más sorprendida.¿Por qué habría hundido el círculo con la uña del dedo al mismo tiempo que di la vuelta a la llave? Nunca encontré una explicación racional.
Trate con cariño esa puerta!
Comentado por: chiqui el 11/4/2007 a las 16:12
Cuánto tiempo ha retrasado el paso a través de ella, qué habría sucedido si se hubiera abierto como siempre.
Con su gesto ha cambiado el ciclo de la rutina, de la historia, tal vez era absolutamente necesario que ese día, en ese momento, se mantuviera cerrada contra toda lógica y costumbre.
Comentado por: el color del cristal el 11/4/2007 a las 12:29
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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