La muerte disfrazada
Muchos escritores. sociólogos, psicólogos o moralistas, han reprochado a la época actual su inclinación a escamotear, disfrazar, ocultar o apartar el hecho de la muerte. Les parecía a todos ellos que una prueba más, y muy rotunda, de la ligereza de nuestro tiempo sería rehuir la carga de esta tragedia y optar, en cambio, por quitarla de la vista sea a través de los hospitales, las ambiguas instituciones que constituyen los tanatorios y las terapias de todas las clases para superar el duelo.
El muerto que hace un siglo se comportaba como un personaje social alrededor del cual se reunía la familia y hasta la vecindad en los momentos de su último suspiro, ha sido abandonado a su casi completa soledad. Igualmente, los entierros han desparecido casi por entero y el momento del cementerio ha reducido su ritual a unos minutos. La cremación después no es sino el colofón de una historia que se quiere borrar cuanto antes.
Siendo la muerte el factor fundamental de la existencia ha pasado, sin apenas tiempo suficiente, a ser un incomodo de la vida. Para el muerto, claro está y para todos los prójimos cercanos.
Pero ¿está mal entonces tratar de disminuir su protagonismo menos y paliar el sufrimiento mediante artificios y estratagemas por cínicas que parezcan? Un sentimiento trágico de la vida, muy del gusto del pensamiento religioso, quiere para sí la pitanza del dolor pero un aire laico y amante del placer reacciona defensivamente ante el fuerte padecimiento que desprende la muerte en los seres queridos. ¿Habrían de aguantar estos el daño pasivamente porque está mal luchar contra él o debe combatirse el mal sea de la naturaleza que sea y en provecho de la vida viva?
[Publicado el 11/4/2011 a las 11:41]
El espejo nos muestra lo ilusorio de la apariencia, por muy verosímil que esta sea. Pero mientras que bajo la apariencia de más acá del espejo adivinamos un latido de vida, bajo la apariencia del espejo no hay nada, es una apariencia muerta, un espectro inane, una imagen de la muerte que somos.
La idea de la eternidad es intolerable; por eso el hombre se ha imaginado mortal, y se entrega a la ilusión de su individualidad efímera. Pues todo individuo no es, en efecto, sino el resultado de una pulsión de muerte, y para la muerte ha sido creado.
Comentado por: v el 16/4/2011 a las 20:09
Sobre el tema parece que Baudrillard ya dijo casi todo o lo más importante.
Cultura esta nuestra de la positividad (la eficiencia, la blancura, la transparencia), se distanciaría cada vez más de la muerte (real, pero ante todo simbólica) en tanto es algo improductivo, incognocible, lleno del halo del misterio y tal vez de la nada... inservible para el pensamiento de lo hiperreal y lo concreto.De ahí el distanciamiento, el enterramiento de la muerte, que no se quiere ver ( "que no quiero verla", decía Lorca), su aniquilación y expulsión de lo real.
Y todo ello simbolizaría esa nuestra relación parcial, sesgada, discriminatoria, con la vida y el mundo en sus complejidades y contradicciones: hacemos, nombramos, solo una vida en tanto positividad, funcional, productiva, transparente, blanca, clara...
Y no admitimos-renegamos- de todo lo que no fuera eso: misterioso, turbio, indecible, oculto. Solo queremos monedas contantes y sonantes, solo queremos realidad, realidades contantes y sonantes;nos hemos convertido en autenticos fanáticos de lo real, de nosotros mismos como reales, como vidas contantes y sonantes.Empresarios, gerentes, manager de las propias vidas:hasta ahí hemos llevado/nos ha llevado la miseria de una cultura en verdad de la muerte, de la anulación y eliminación de lo Otro, de la mitificación de un Real absolutizado y tiránico erigido en nombre de una vida suplantada, blanqueada, cercenada en nombre de una racionalidad neta, limpia; de un orden social que cada vez más se vislumbra como orden de los cementerios, de los zombies limpitos y ordenados.
Ahí es donde nos ha llevado toda una historia de la voluntad de ordenamiento y control perfecto del mundo y de la vida; por ahí hemos llegado a este impasse en donde se encuentra la cultura, el ser occidental, siendo incapaz de saltar sobre si mismo, sobre una sombra que le domina e impele de moverse y buscar nuevas rutas: apresados en esa cultura de lo real a toda costa (de una vida secuestrada en lo real, que en verdad es una cultura de la muerte más radical), somos incapaces de revolvernos, de rebelarnos contra un poder, un dominio y una muerte que hemos hecho propia, nuestra al fin.
Comentado por: p.. el 12/4/2011 a las 09:30
Difícil respuesta, si se ha de optar entre el sentimiento trágico de la vida, entendido este como una enfermiza fijación en la muerte y el dolor, o un hedonismo voluntariamente inconsciente que nos llevaría a vaciar la vida de su significación. Pues, aunque parezca paradójico, la conciencia de nuestra mortalidad nos aporta una mayor significación a la vida, nos la encarece, nos la hace importante, bella, valiosa, y por tanto, digna de respeto en nosotros mismos y en los demás.
A menudo la ciencia-ficción, género literario considerado erróneamente menor, es el medio ideal para clarificarnos el movimiento latente, de fondo, que subyace en los síntomas y señales culturales de una sociedad determinada. En ese futuro imaginado, dichas fuerzas, ahora sólo latentes, emergerían con todo su poder, determinando las formas de vida, la sociedad, hacia la que, se supone, nos encaminaríamos si dicho movimiento de fondo ha sido bien interpretado.
Con respecto al tema de la consideración cultural de la muerte me viene a la memoria una novela y una película: “La fuga de Logan”.
La película La fuga de Logan (USA, 1976) nos sitúa en el año 2274, en una metrópoli futurista altamente tecnificada, donde vive la humanidad superviviente de la guerra y la polución, y cubierta por una cúpula que les aísla del exterior. Todas las necesidades de la población están cubiertas, los ciudadanos disfrutan la vida sin freno: comodidades, ocio, sexo libre, relax... "Mother Computer", un supercomputador, es el "poder establecido" y rige los destinos de esta humanidad, imponiendo una vida programada y estableciendo que todo ciudadano, al alcanzar la edad de 30 años, debe ser rejuvenecido en un ritual llamado "el carrusel". Este ritual es en realidad una ejecución.
La película nos habla en definitiva de una sociedad a la que se le ha hurtado no sólo la experiencia de la muerte, a través de la desaparición de los rituales y ritos en torno a la muerte, sino también una sociedad en la que la vejez es ocultada, eliminada, como algo inútil y vergonzante. ¿Nos suena de algo? Cirugía estética, reclusión en residencias, exclusión laboral, carga familiar y social…¿nos suena en algo la ciudad de Logan en nuestro modo, cada vez más acentuado, en que tratamos la vejez y la muerte?
¿Cómo es esa sociedad hedonista, joven, despreocupada que aparece en La fuga de Logan? Básicamente una sociedad manipulable y perfectamente adaptada y acrítica a los designios del poder. ¿Feliz? No sé. En todo caso, inhumana.
Así que me quedo con lo que dice Chabela, que no nos quiten la muerte ni el duelo por los que quisimos, pues ello dota de humanidad y significado a nuestra vida.
Comentado por: Un bárbaro el 12/4/2011 a las 00:32
Pues es verdad que cada día hay menos rituales y tiempo de asimilar el golpe. Cuanto antes desaparezca el muerto mejor. En los pueblos siguen manteniéndose las tradiciones pero poco más. Y esto en el mundo anglosajón no pasa.
Comentado por: Jose Luis el 11/4/2011 a las 21:23
Estas nuevas prácticas en boga,acerca del duelo,son un reflejo de la sociedad en que vivimos, que ni si quiera se da tiempo para compartir el dolor.Luego tenemos los consultorios de psicólogos y psiquiatras atestados de personas atacadas por múltiples conflictos.No hay ser humano por superficial que se muestre en sus afectos que no padezca hasta sus raíces la pérdida de un familiar,de alguien realmente amado.Debemos concedernos tiempo de duelo y expresarlo.Debemos aprender a asumir esa pérdida en nuestra vida,en nuestro entorno.Debemos internalizar esa ausencia con la debida pausa.
Comentado por: Chabela el 11/4/2011 a las 14:31
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
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