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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Vicente Verdú

DEL RELOJ II

En el principio, fue el reloj de sol. Dios era el supremo relojero y, además de ello, quien nos marcaba la hora. El cosmos funcionaba como el corazón del reloj y el reloj encarnaba al corazón mecánico del cosmos.

Después las torres de la iglesia o del cabildo portaron el reloj de la comunidad. El vecindario se guiaba por los sones que ordenaban las campanas de instituciones públicas y sagradas.

El reloj fue así, a la vez, comunitario e institucional, signo de dominio y de gloria absoluta. Justamente, el paso al reloj de bolsillo coincide con el fin del antiguo régimen y la instauración individualista. Cada cual transporta su hora como un ajuar.

En punto o no. ¿Lleva usted hora? ¿Tiene usted hora? ¿Me da la hora? El tiempo se privatiza y se anuda al pulso humano, duplica la cadencia de la sangre como una segunda contabilidad de la existencia.

Un fluido propio y natural discurre bajo el discurrir de las manecillas adquiridas como objeto.

La hora está en nosotros, es de nuestra propiedad, a la vez que se observa en los aparatos municipales. El uno se afirma frente a la totalidad.

La autoridad marca las pautas que deben seguirse pero leemos su cronometría en nuestra esfera liberada de su reino.

Poseer un reloj fue hasta hace medio siglo equivalente a introducirse en la edad de la razón. Se hacía la primera comunión y se recibía el regalo de un reloj, la máquina más racional del mundo.

Aquella comunión religiosa se emparentaba con la comunión civil y sus razones, puesto que recibir el reloj simbolizaba ingresar en la regla y asumirla. La hora pegada al cuerpo. El tiempo pegado a la piel, la seña del sentido marcada en la muñeca.

¿Cómo los presidiarios? ¿Cómo en los campos de concentración? El reloj de pulsera nos ata y nos libera. Nos hace partícipes como ciudadanos de su tiempo y nos libera en cuanto amos inmediatos de una información que en el pasado regulaba exclusivamente Dios o el Tirano, la jerarquía y la misma fe, puesto que el reloj del pueblo suponía hacer creer en la hora que dictaba el ayuntamiento o la parroquia.

Con el reloj personal el tiempo se democratiza, finge relativizarse y perder carácter institucional: emigra desde la arquitectura gubernamental a la anatomía, desde la piedra a la carne, desde la devoción a la manipulación, desde el ámbito universal hasta el círculo de su íntima presencia.

[Publicado el 19/3/2007 a las 10:30]

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Comentarios (4)

  • No sé por qué me salió "Axial". Sólo quería decir ”así”… Vaya programa de....que tengo.

    Comentado por: chiqui el 20/3/2007 a las 00:47

  • VE, Antonio, es mejor no llevar reloj! Especialmente si , como dice estA jubilado, para que lo quiere?

    Comentado por: chiqui el 20/3/2007 a las 00:43

  • en este momento miro el relog y veo que marca las cero oras diez minutos del dia veinte de marzo y me doy cuenta de que ya es muy tarde para escribir un comentario sobre el relog y me doy cuenta de que si no hubieran reloges habria estado tan tranquilo sin este agovio que de repente me ha sacudido el espinazo al pensar que debo acostarme pues a pesar de no tener ganas, el relog me ha indicado que tengo las horas contadas y justas para descansar un poco. ¡Maldito relog, que nos hace prisioneros del tiempo!
    WWW:antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 20/3/2007 a las 00:19

  • Don Vicente, el reloj no da para tanto. Figúrese que yo hace años que no me lo pongo. Cuando doy clase tengo asignado al más empollón para que me diga cuando faltan cinco minutos para acabar.
    Debe de haber en casa una docena de relojes (de los últimos 3 o 4 años) No se como se rompen. El problema es que en este país es más barato reemplazarlo que encontrar un relojero que lo arregle. Con frecuencia hay que mandarlo a la compañía. Algunos de los relojes, todos bien elegantes, son baratos y otros bien caros. Quería probar a ver si llevando uno caro lo cuidaría mejor, mi marido.
    La semana pasada, sin ir mas lejos, encontré en el coche uno de esos plásticos duros en forma de C. Al principio me pareció una pieza del coche - que con mas de 200.000 millas se nos está deshaciendo. Reconocí el tal plástico por la pieza donde enrollan los relojes de $15 dólares. Ibamos los dos...mire a su muñeca y llevaba el último caro que le compré en Octubre (un record). Le pregunté que de dónde había salido ese plástico; a regañadientes me dijo que el día anterior tenía que dar una presentación y se le había olvidado el bueno en casa. Ni corto ni perezoso se metió en una tienda y se compró uno de los baratos para no cometer la imprudencia de pasarse de su tiempo. Yo no sé que habrían hecho ustedes...yo le habría dicho al de al lado que me tirara de la chaqueta cinco minutos antes del final… Axial nos va en este país!

    Comentado por: chiqui el 19/3/2007 a las 21:50

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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