El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

El frigorífico (2): la vida congelada

Tener un frigorífico no es ya signo alguno de estatus. El estatus se manifiesta a través de los diferentes modelos de este electrodoméstico pero el frigorífico, como el coche, no posen ya poder simbólico de por sí dentro de la clase más amplia. Todos ellos sólo simbolizan en términos relativos dentro del sistema general de los aparatos  semejantes.

De este modo hay frigoríficos pobres y ricos, de mejor o peor calidad y de buen o mal diseño pero todos pueden ser contemplados como depositarios de una misma función esencial que divide el tiempo en dos gracias a su inducción del bajo cero.  De este modo, prácticamente  cualquier hogar se haya provisto de este ingenio que prolonga, gracias al helor,  la perennidad de los alimentos y que incluso, en su extremo, introduce una escalofriante fórmula de eternidad en la cocina.

Frutas y verduras, carnes y pescados, transitan por el espacio culinario cumpliendo el circuito tradicional alimentario: adquisición,  tratamiento y consumición de las comidas. Sin embargo, otra división más compuesta por  productos que se adquieren no para ser ingeridos de inmediato sino para ser sometidos a un enfriamiento extremo, añaden al hecho vital de comer un carácter adicional de relación con la muerte. No la muerte hedionda sino  una suerte de muerte incorrupta  de la que sólo volverán a la tibieza de la realidad  mediante un nuevo y delicado procedimiento biológco. El cuerpo del alimento abandona, en fin, durante un intervalo su condición de vivo para asumir una muerte teóricamente eterna y como consecuencia artificial deliberadamente marcada en la fecha de caducidad o en las mentes del amo.

El amo o el ama de casa son pues también dueños del doble destino que se le atribuye actualmente al,  llamado, vívere. Un doble destino consistente en decidir que la vivacidad del vívere se desarrolle desde su recolección a su  maduración y de su maduración a su descomposición de una manera espontánea o que la cadena se interrumpa mediante una barrera de hielo que paraliza la carrera existencial de las cosas. Que cambia, en fin, lo natural por lo sobre-natural, lo cálido por lo congelado, el infierno en llamas por el desierto helado, el color por la lividez, la ternura de la carne por la piedra. Transustanciación del producto en su cadáver yerto, no libre sino controlado, no elocuente sino enmudecido, no sexual sino emasculado.  El congelador realiza esta función múltiple y extraordinaria transformando,  mediante el frío artificial, el ser natural en artificio.

No importa si sus caracteres organolépticos se recobran más o menos al  descongelarlos, lo decisivo es que pierde prácticamente todas sus cualidades bajo aplastadas por el poder del frío,  tal como si hubiera efectivamente muerto en todos sus aspectos peculiares.

El congelador de la nevera procura esta muerte, tan terrible, para  alargar paradójicamente la vida. O, lo que sería lo mismo, detiene el tiempo que se acercaría a esos cuerpos y los protege de su contacto.  Serán, al cabo, provisiones que nos darán sustento pero son también  provisiones que per-viven en virtud de haber sido desprovistas. El terror implícito en este quehacer extirpatorio ha venido superándose humanamente con la colaboración de una sociedad que ha debido experimentar simultáneamente las operaciones de injerto de órganos y prótesis, la omnipresencia de la cirugía estética contra las marcas de la edad, la creación de productos transgénicos en los cultivos vegetales y en las granjas.

La manipulación de los alimentos forma parte, en consecuencia, de una  manipulación general en todos los campos, se trate de la información o de la alimentación, del cuerpo o del carácter. Se trate en definitiva de la realidad o su doble en el orden de las apariencias.

Una operación como el congelado aterraría a la sociedad de hace  cien años y todavía hasta cincuenta  el congelado se veía como la creación de inquietantes cadáveres.

La naturalidad con que ya actualmente se congela todo y en cualquier hogar se corresponde con la aceptación general de que la vida puede y debe ser controlada, y en su asíntota tratar de hacerla interminable, sea mediante la cosmética anti-edad o a través de los cuidados médicos para la vejez sin nombre donde parece alargarse sin término la prolongada esperanza de vida. (CONTINUARÁ)

[Publicado el 30/11/2010 a las 14:22]

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Comentarios (6)

  • "En los aledaños del infierno", tercer libro y primera novela del poeta Abelardo Martínez, finalista del XX Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, uno de los más importantes de las letras españolas.

    Comentado por: Poemasdesdelaprision el 09/12/2010 a las 00:03

  • SR.verdu ahora estoi en la biblioteca de mi pueblo escribiendole este e-mail.NO es una biblioteca muy grande pero muchas veces me pregunto si con tanto conocimiento que ahora poseemos ¿ no nos habremos vuelto mas imbeciles? la evolucion va aparejada a la imbecilidad? ."El crash de la Informacion" Max Otte, editorial ariel, me gustaria conocer su opinion sobre este libro, gracias

    Comentado por: PJ el 02/12/2010 a las 19:12

  • Bienvenue Barbaro,
    heureuse de ton retour.....

    Comentado por: Pauline el 01/12/2010 a las 11:42

  • Il a neigé dans l'aube rose
    Si doucement neigé
    Que le chaton croit rêver:
    C'est à peine s'il ose
    Marcher.

    Il a neigé dans l'aube rose
    Si doucement neigé,
    Que les choses
    Semblent avoir changé.

    Et le chaton noir n'ose
    S'aventurer dans le verger.
    Se sentant soudain étranger
    A cette blancheur où se posent

    Comme pour le narguer
    Des moineaux effrontés.

    Maurice Carême.

    Comentado por: Pauline el 01/12/2010 a las 11:39

  • HOLLOS, qué burro soy, quería decir ABUJEROS (jeje)

    Comentado por: Un bárbaro el 30/11/2010 a las 18:53

  • "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
    Así comienza "Cien años de soledad". La llegada del hielo a Macondo ("-Este es el diamante más grande del mundo." diría un estupefacto Aureliano Buendía ante el bloque de hielo nunca antes visto)esa llegada, acabaría para siempre con la inocencia primigenia del pueblo.
    Cuando el gitano que lo exhibe lo corrige (No. Es hielo.)Aureliano Buendía afirma:"-Este es el gran invento de nuestro tiempo"
    Atrás habían quedado los inventos maravillosos y mágicos de Melquíades, ya muerto cuando el hielo llegó con otros gitanos a Macondo.
    El hielo inauguraba la época de otros inventos y novedades muy distintos, que cambiarían para siempre el hasta entonces pacífico y atemporal devenir de Macondo.
    Tras el hielo sucede la primera muerte del pueblo, que aparece de esta manera por primera vez en la terrible geografía de la Muerte; tras el hielo llegan las instituciones, curas, soldados, alcaldes, políticos, fábricas, putas, negocios, multinacionales, desarrollo....
    El hielo inaugura en Macondo la civilización moderna, la pérdida definitiva de la inocencia primigenia de un pueblo que a partir de entonces entra en el tiempo histórico.
    Acaso podríamos calibrar la sofisticación y madurez de una cultura por su descubrimiento y comercialización del hielo.
    En Europa se conoce su uso desde los romanos. En España es habitual su consumo para conservar los alimentos y como uso medicinal a partir del S.XVI.
    El hielo se producía entonces en los neveros, grandes hollos construídos en los lugares más idóneos de las altas montañas, que al comienzo de la primavera se llenaban con nieve muy compactada que acababa por solidificarse convirtiéndose en hielo. Este se cortaba en bloques y se extraía a principios del verano, cuando era bajado a lomos de bestias a los nucleos urbanos para su comercialización.
    El Reino de Valencia fué el mayor consumidor de España e incluso lo exportaba a Ibiza y norte de África.
    Aún pueden verse restos de estos neveros en las altas montañas de toda España, que fueron las únicas fuentes de consumo de hielo hasta finales del S.XIX en que empezaron a funcionar las fábricas.
    Con ellas, las neveras sustituirían a los neveros.
    El frío, el hielo...Un slogan publicitario de una marca de frigoríficos afirmaba que el frío conserva y el calor destruye. Pero ¿qué se conserva y qué se destruye?
    El frío conserva la frescura de lo que ya está muerto y destruye lo que acaba de nacer.
    El calor, por el contrario, conserva lo que acaba de nacer o lo que es vida en potencia. La bucólica imagen de un pajarillo empollando sus huevos.
    Si algo caracteriza a la muerte es la frialdad y es recurrente la descripción de la desolación como un lugar frío e inhóspito. El paisaje natural de Frankenstein son los hielos eternos del Polo.
    Buscamos el calor, el calor vital, el calor humano...
    Pero, claro, hablo así porque hace un frío que pela. Si estuviésemos en pleno Agosto alabaría las virtudes del frío, del agua fresca, de la frescura del rostro, de esas empañadas jarras de cerveza helada que apuramos con delectación bajo un sol abrasador...
    Pero miro por la ventana y veo el cielo plomizo, los árboles sin hojas, las calles mojadas y solitarias...y tan sólo un elemento hace entrañable el paisaje: una diminuta columna de humo blanco que se eleva desde la chimenea de una casa cercana, señal inequívoca del acogedor calor.

    (muy divertido el comentario anterior de Pauline)

    Comentado por: Un bárbaro el 30/11/2010 a las 17:28

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

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2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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