El frigorífico (2): la vida congelada
Tener un frigorífico no es ya signo alguno de estatus. El estatus se manifiesta a través de los diferentes modelos de este electrodoméstico pero el frigorífico, como el coche, no posen ya poder simbólico de por sí dentro de la clase más amplia. Todos ellos sólo simbolizan en términos relativos dentro del sistema general de los aparatos semejantes.
De este modo hay frigoríficos pobres y ricos, de mejor o peor calidad y de buen o mal diseño pero todos pueden ser contemplados como depositarios de una misma función esencial que divide el tiempo en dos gracias a su inducción del bajo cero. De este modo, prácticamente cualquier hogar se haya provisto de este ingenio que prolonga, gracias al helor, la perennidad de los alimentos y que incluso, en su extremo, introduce una escalofriante fórmula de eternidad en la cocina.
Frutas y verduras, carnes y pescados, transitan por el espacio culinario cumpliendo el circuito tradicional alimentario: adquisición, tratamiento y consumición de las comidas. Sin embargo, otra división más compuesta por productos que se adquieren no para ser ingeridos de inmediato sino para ser sometidos a un enfriamiento extremo, añaden al hecho vital de comer un carácter adicional de relación con la muerte. No la muerte hedionda sino una suerte de muerte incorrupta de la que sólo volverán a la tibieza de la realidad mediante un nuevo y delicado procedimiento biológco. El cuerpo del alimento abandona, en fin, durante un intervalo su condición de vivo para asumir una muerte teóricamente eterna y como consecuencia artificial deliberadamente marcada en la fecha de caducidad o en las mentes del amo.
El amo o el ama de casa son pues también dueños del doble destino que se le atribuye actualmente al, llamado, vívere. Un doble destino consistente en decidir que la vivacidad del vívere se desarrolle desde su recolección a su maduración y de su maduración a su descomposición de una manera espontánea o que la cadena se interrumpa mediante una barrera de hielo que paraliza la carrera existencial de las cosas. Que cambia, en fin, lo natural por lo sobre-natural, lo cálido por lo congelado, el infierno en llamas por el desierto helado, el color por la lividez, la ternura de la carne por la piedra. Transustanciación del producto en su cadáver yerto, no libre sino controlado, no elocuente sino enmudecido, no sexual sino emasculado. El congelador realiza esta función múltiple y extraordinaria transformando, mediante el frío artificial, el ser natural en artificio.
No importa si sus caracteres organolépticos se recobran más o menos al descongelarlos, lo decisivo es que pierde prácticamente todas sus cualidades bajo aplastadas por el poder del frío, tal como si hubiera efectivamente muerto en todos sus aspectos peculiares.
El congelador de la nevera procura esta muerte, tan terrible, para alargar paradójicamente la vida. O, lo que sería lo mismo, detiene el tiempo que se acercaría a esos cuerpos y los protege de su contacto. Serán, al cabo, provisiones que nos darán sustento pero son también provisiones que per-viven en virtud de haber sido desprovistas. El terror implícito en este quehacer extirpatorio ha venido superándose humanamente con la colaboración de una sociedad que ha debido experimentar simultáneamente las operaciones de injerto de órganos y prótesis, la omnipresencia de la cirugía estética contra las marcas de la edad, la creación de productos transgénicos en los cultivos vegetales y en las granjas.
La manipulación de los alimentos forma parte, en consecuencia, de una manipulación general en todos los campos, se trate de la información o de la alimentación, del cuerpo o del carácter. Se trate en definitiva de la realidad o su doble en el orden de las apariencias.
Una operación como el congelado aterraría a la sociedad de hace cien años y todavía hasta cincuenta el congelado se veía como la creación de inquietantes cadáveres.
La naturalidad con que ya actualmente se congela todo y en cualquier hogar se corresponde con la aceptación general de que la vida puede y debe ser controlada, y en su asíntota tratar de hacerla interminable, sea mediante la cosmética anti-edad o a través de los cuidados médicos para la vejez sin nombre donde parece alargarse sin término la prolongada esperanza de vida. (CONTINUARÁ)
[Publicado el 30/11/2010 a las 14:22]
"En los aledaños del infierno", tercer libro y primera novela del poeta Abelardo Martínez, finalista del XX Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, uno de los más importantes de las letras españolas.
Comentado por: Poemasdesdelaprision el 09/12/2010 a las 00:03
SR.verdu ahora estoi en la biblioteca de mi pueblo escribiendole este e-mail.NO es una biblioteca muy grande pero muchas veces me pregunto si con tanto conocimiento que ahora poseemos ¿ no nos habremos vuelto mas imbeciles? la evolucion va aparejada a la imbecilidad? ."El crash de la Informacion" Max Otte, editorial ariel, me gustaria conocer su opinion sobre este libro, gracias
Comentado por: PJ el 02/12/2010 a las 19:12
Comentado por: Pauline el 01/12/2010 a las 11:42
Il a neigé dans l'aube rose
Si doucement neigé
Que le chaton croit rêver:
C'est à peine s'il ose
Marcher.
Il a neigé dans l'aube rose
Si doucement neigé,
Que les choses
Semblent avoir changé.
Et le chaton noir n'ose
S'aventurer dans le verger.
Se sentant soudain étranger
A cette blancheur où se posent
Comme pour le narguer
Des moineaux effrontés.
Maurice Carême.
Comentado por: Pauline el 01/12/2010 a las 11:39
Comentado por: Un bárbaro el 30/11/2010 a las 18:53
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Así comienza "Cien años de soledad". La llegada del hielo a Macondo ("-Este es el diamante más grande del mundo." diría un estupefacto Aureliano Buendía ante el bloque de hielo nunca antes visto)esa llegada, acabaría para siempre con la inocencia primigenia del pueblo.
Cuando el gitano que lo exhibe lo corrige (No. Es hielo.)Aureliano Buendía afirma:"-Este es el gran invento de nuestro tiempo"
Atrás habían quedado los inventos maravillosos y mágicos de Melquíades, ya muerto cuando el hielo llegó con otros gitanos a Macondo.
El hielo inauguraba la época de otros inventos y novedades muy distintos, que cambiarían para siempre el hasta entonces pacífico y atemporal devenir de Macondo.
Tras el hielo sucede la primera muerte del pueblo, que aparece de esta manera por primera vez en la terrible geografía de la Muerte; tras el hielo llegan las instituciones, curas, soldados, alcaldes, políticos, fábricas, putas, negocios, multinacionales, desarrollo....
El hielo inaugura en Macondo la civilización moderna, la pérdida definitiva de la inocencia primigenia de un pueblo que a partir de entonces entra en el tiempo histórico.
Acaso podríamos calibrar la sofisticación y madurez de una cultura por su descubrimiento y comercialización del hielo.
En Europa se conoce su uso desde los romanos. En España es habitual su consumo para conservar los alimentos y como uso medicinal a partir del S.XVI.
El hielo se producía entonces en los neveros, grandes hollos construídos en los lugares más idóneos de las altas montañas, que al comienzo de la primavera se llenaban con nieve muy compactada que acababa por solidificarse convirtiéndose en hielo. Este se cortaba en bloques y se extraía a principios del verano, cuando era bajado a lomos de bestias a los nucleos urbanos para su comercialización.
El Reino de Valencia fué el mayor consumidor de España e incluso lo exportaba a Ibiza y norte de África.
Aún pueden verse restos de estos neveros en las altas montañas de toda España, que fueron las únicas fuentes de consumo de hielo hasta finales del S.XIX en que empezaron a funcionar las fábricas.
Con ellas, las neveras sustituirían a los neveros.
El frío, el hielo...Un slogan publicitario de una marca de frigoríficos afirmaba que el frío conserva y el calor destruye. Pero ¿qué se conserva y qué se destruye?
El frío conserva la frescura de lo que ya está muerto y destruye lo que acaba de nacer.
El calor, por el contrario, conserva lo que acaba de nacer o lo que es vida en potencia. La bucólica imagen de un pajarillo empollando sus huevos.
Si algo caracteriza a la muerte es la frialdad y es recurrente la descripción de la desolación como un lugar frío e inhóspito. El paisaje natural de Frankenstein son los hielos eternos del Polo.
Buscamos el calor, el calor vital, el calor humano...
Pero, claro, hablo así porque hace un frío que pela. Si estuviésemos en pleno Agosto alabaría las virtudes del frío, del agua fresca, de la frescura del rostro, de esas empañadas jarras de cerveza helada que apuramos con delectación bajo un sol abrasador...
Pero miro por la ventana y veo el cielo plomizo, los árboles sin hojas, las calles mojadas y solitarias...y tan sólo un elemento hace entrañable el paisaje: una diminuta columna de humo blanco que se eleva desde la chimenea de una casa cercana, señal inequívoca del acogedor calor.
(muy divertido el comentario anterior de Pauline)
Comentado por: Un bárbaro el 30/11/2010 a las 17:28
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
Publicado por: Rosita Gracia
15/5/2012 23:48
Publicado por: jorge juan
15/5/2012 23:23
Sigo desde hace mucho tiempo...
Publicado por: Angel Polo
12/5/2012 11:09
Y tras la crisis, ¿qué? Creo...
Publicado por: iluso
10/5/2012 11:56
Desde mi pequeña cueva, apoyo...
Publicado por: quique pastor
10/5/2012 09:05
La racionalidad te hace buscar...
Publicado por: Seth Knight
07/5/2012 21:01
Si afirmara que el hombre no...
Publicado por: + o -
07/5/2012 12:09
Que la narrativa flaquea no es...
Publicado por: El Pozo y el Numa
02/5/2012 20:54
Estoy de acuerdo con lo que...
Publicado por: Marta
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres