El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 9 de enero de 2009

 Blog de Xavier Velasco

Déjà vu

Si uno mira hacia atrás y se ve cuando niño, queda la sensación del que dejó de ser. Supuestamente somos hoy día tan distintos que nos miramos con distante benevolencia, no exenta de ternura y hasta comodidad. Menos cómodo, en cambio, es aceptar que somos en esencia más o menos lo mismo que éramos entonces. Salvo excepciones raras, quien era solitario en esos años lo sigue siendo ahora, y es a menudo presa de sentimientos similares a los de aquellas épocas. Más aun si recibe un idéntico estímulo.

     La primera vez que estuve en un partido de tenis era, si no recuerdo mal, el viernes de una serie Copa Davis entre México y Australia. Tenía, junto a un par de amiguillos -ninguno había cumplido los diez años-, la impresión fresca del triunfo secreto. Cada uno a su modo se las había ingeniado para entrar sin boleto; estábamos de nuevo reunidos, listos para atacar con las libretas de autógrafos al final del partido (a los grandes no parecía estorbarles demasiado que saltáramos de las gradas a la arcilla y brincáramos ante a las cámaras de TV). ¿Qué podía uno hacer, mientras tanto? Tratar de entenderle al juego, cosa que conseguía a lo largo de uno o dos sets, ayudado por unas cuantas preguntas esúpidas. Y después, sin saberlo, enviciarse.

     Me recuerdo, ya con trece años, asistiendo a un campeonato nacional entero con un pie lastimado. Caminaba a brinquitos sobre el otro, o de plano aguantaba el dolor, pero de ningún modo me iba a perder el desenlace del torneo. No quedaban amigos, para entonces. Mi afición era ya la de una suerte de lisiado social, que entonces para colmo andaba cojo, aunque contento. Y aquí es donde se ha abierto la ventana. Ahora, octubre del 2008, me dispongo a ir cojeando a ver jugar a Novak Djokovic.

     Sucedió ayer, ya noche, pasado el Nadal-Gulbis. Buscaba un baño y encontré por sorpresa un desnivel en el piso. Puedo certificar que mi pie se ha ensanchado cuando menos en la proporción que en los últimos veinte años han crecido las dimensiones de las raquetas. Hasta ayer por la noche, disfrutaba la libertad de movimientos que brinda una acreditación de prensa, casi tan auspiciosa como las libertades que uno se toma cuando niño. Hoy, otra vez camino con trabajos. Lo pienso un rato antes de salir a comprar una Coca-Cola, y de cambiar de cancha ni hablemos. La misma sensación. He estado aquí, he sido el que soy ahora. Ya me he aislado del mundo en otras ocasiones con tal de compartir la tensión del tercer match-point consecutivo y sufrir cada golpe en carne propia. No se entiende ese vicio si no se ha estado ahí.

     Los botes de pelota. Los golpes de raqueta. Las carreras. Los gritos. Todo está en su lugar, lo recuerdo tan vívidamente como el dolor del pie, que volverá tan pronto lo apoye contra el suelo. Luego esta excitación, saberte donde más querías estar, salivar virtualmente ante el programa del día. Se es niño para siempre, he ahí el problema.

[Publicado el 15/10/2008 a las 14:09]

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Comentarios (9)

  • Después de “devorar” en tres tardes “Este que ves”, de leerte aquí y sin el ánimo del psicoanálisis, me parece que existe demasiado apego a la niñez y no es algo que ni siquiera esté en posición de opinar, sino por el contrario, creo que de alguna manera, ahora comprendo; no soy la única persona a la que le ha dolido crecer. :) Puede ser que seguimos siendo un poco niños al fin y al cabo.

    Pero de lo que sí estoy segura es que como fuimos somos y que nuestro pasado nos determina en nuestro presente.


    Saludos

    Comentado por: Mouette el 20/10/2008 a las 07:28

  • Te das tiempo de leer todos los comentarios?
    Si no es asi, deberias de leer los largos que provienen de las personas que se creen profundas (normalmente tipas que a fin y al cabo te quieren ligar, hasta besos te mandan!)

    Si es asi eres mi idolo!

    Comentado por: Ana el 17/10/2008 a las 02:24

  • Yo no sé nada de tenis, pero espero que pronto estés recuperado del porrazo que te diste.

    Saludos.

    Comentado por: Marce el 17/10/2008 a las 01:49

  • ...... pinche Karlovic!!. ( lo ùnico que tiene, es servicio )

    Comentado por: Novak el 16/10/2008 a las 23:14

  • Comenzando por el final, como hago cuando leo el periódico, te diré, que hasta cierto punto es un problema lo de no perder la condición de niño aunque uno se haga mayor. Perderla completamente es riesgo seguro de vagar como alma en pena tiritando de frío. Otra cosa es ser 100% Peter Pan, y negarse a crecer. Hay cosas que, por más que uno mire a otro lado, no van a desaparecer y hay que mirarlas de frente aunque no sin los trucos que cada uno tenga por convenientes para que el dolor no le quiebre del todo. El humor puede ser un antídoto eficaz, aunque no siempre posible.

    Tu recuerdo y la sensación de haber vivido el mismo episodio, sólo que con unos cuantos años menos, es hermoso. El tenis parece que es junto con la escritura otra de tus pasiones. Yo sin ser seguidora, y tengo la sensación que me repito cuando digo esto, me meto de lleno sin esfuerzos en un partido si me decido a verlo, como casi con cualquier deporte. En concreto, vi a Djokovic las pasadas olimpiadas jugar contra Nadal y no me disgustó nada su manera de jugar, su técnica para mí es más refinada que la de Nadal. Pero el mallorquín es un toro, o un matador, como le adjudicaste en uno de tus históricos post. Es bravo y noble, dos cualidades envidiables tanto en una cancha como en la vida.

    Muchos besos.

    Comentado por: Guada el 15/10/2008 a las 23:16

  • Es similar a cuando no sabes como acercarte a la mujer que te trae con las ojeras mas grandes que un mapache y descubres que esa sensacion de vacio estomacal, sudor de manos, y semi-afloje de mastike ya te lo habia probocado hace unos 22 años pamela la niña mas chula de todo tercero de kinder y para alguien de tercero de kinder eso es todo el mundo, te das cuenta que a la de hoy no le puedes dar ese tremendo jalon de greñas arrancador de moños o si?

    Comentado por: chaviman el 15/10/2008 a las 19:53

  • uuuuuuuuuuuuuuuuuyyyy!!!

    Ver a Novak en vivo debe ser como entrar a una especie de casa de la risa con
    montaña rusa ( o serbia ) incluída.

    Me encanta el Tenis de Novak, precisamente por que deja de tomarse en serio el juego y juega como un niño.

    Me has recordado el comienzo de una película de Win Wenders, que reza lo siguiente:

    "Als das Kind, Kind war", ( cuando el niño era niño)...

    http://www.youtube.com/watch?v=eLAGqZ0PJ9s&feature=related

    Comentado por: Tamiris Lippl el 15/10/2008 a las 19:30

  • vicios así, contraidos por placer y que surgen de la aparente nada son los que le dan sentido a la vida. ni un pie roto, ni la aparente soledad o el asalto dela nostalgìa podrán hacer nada para alejarnos de esos momentos en los que somos niños eternamente.

    disfruta el torneo, faltaba màs...

    Comentado por: gabriel revelo el 15/10/2008 a las 16:39

  • Pobrecito...Ahora, lo de seguir siendo niño es una ventaja. Que habite tu niño en tí para siempre, lo que dejará salir siempre más de una picardía y encontrarás más de una respuesta ingeniosa a su lado. Para todo, créeme.
    Estoy feliz de leerte así tempranito. Anoche me quedé hasta tarde poniéndome al día con tus anteriores textos. Están todos buenísimos. Un beso y que mejore el pie.

    Comentado por: Camila el 15/10/2008 a las 15:18

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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