El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 9 de enero de 2009

 Blog de Xavier Velasco

Doce quehaceres en quiebra / I

Thelma Tixou, vedette.

Thelma Tixou, vedette.

1. Vedette. Encarnación plebeya de la diosa Afrodita, femme fatale injertada en flor del fango, estandarte noctámbulo, carne de cabaret y genuina alborotadora de masas. Teóricamente era capaz de bailar, cantar, actuar, y en general todo lo relacionado con las artes de motivar a la concurrencia mediante una combinación de técnicas esencialmente pavlovianas. De una vedette solía esperarse que la sola visión de sus formas, a menudo en extremo generosas, ejerciera un estímulo inmediato sobre diversas glándulas, comenzando por las salivales. Me recuerdo en mitad de la adolescencia mirando de reojo esas fotografías de efectos licantrópicos, capaces por sí solas de convertir al niño de mamá en un degenerado del carajo. Al fin de su reinado de lentejuelas, la vedette fue enterrada por la bailarina de mesa.

2. Organillero. Desde que los conozco, escucho que la gente les da dinero para que no se pierda la tradición. Personalmente, creo hacerlo porque me traen de vuelta la textura de las idas al Centro con mi madre y mi abuela, que por ningún motivo me dejarían regresar a la casa sin una dotación de aquellos dulces y juguetitos que sólo se encontraban en esas calles donde nunca faltaba un cilindro. Todavía no sé por qué los cilindreros u organilleros se visten de uniforme -caqui o azul marino-, pero entiendo que lleven esas gorras que alternativamente les protegen del sol y reciben los óbolos del público. Hoy los veo imantados por los semáforos, extendiendo la gorra ante los automovilistas, que traen su propia música y no la cambian por la del organillo, aunque traen más monedas y complejos de culpa que los de a pie. Su último enterrador: el iPod.

3. Perforista. A estas alturas del campeonato, el gran héroe sin rostro de la computación en braille no lograría explicar el valor de su gesta sin provocar las risas de sus oyentes. ¿Dónde tenían la cabeza los infelices habitantes del siglo XX, que soportaban el martirio indecible de agujerar tarjetas de cartón para ingresar los datos más elementales en una computadora del tamaño de una sala de juntas, que además era sólo controlada por curiosos científicos de bata azul? Eran, no obstante, aparatos más simples que un videojuego de bolsillo. Hablar con ellos no resultaba más meritorio que aprender varias suertes en el yo-yo. El capturista, descendiente directo del perforista, terminará dormido bajo la misma lápida; por lo pronto, sus pesadillas están sobrepobladas de scanners y terminales usb.

4. Taquimecanógrafa. Siempre vi a la taquigrafía como una ciencia oculta. Todavía hoy no consigo enternder la estrambótica idea de un lenguaje con signos especiales para cada palabra. Tanto eso como los cursos de lectura rápida producen una cierta repugnancia en quienes preferimos ver que cada palabra tiene todas sus letras y vale darse el tiempo para cachondearlas. Como buen control freak, desconfío de un método de compresión que deja a mis palabras a merced de otras manos. Peor aún si esas manos tienen algún poder sobre mí. Una vez que Bill Gates, Steve Jobs y los otros terminen de echar tierra sobre este noble oficio, ya entenderemos cuán ingratos fuimos.

[Publicado el 25/9/2008 a las 23:58]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (3)

  • Woff... woff... woff, woff, woff, woff!!

    Y hablando de vedettes, yo también soy bien perra, chiquititoooo!!

    Besitos de coco, negro, canela y anís...
    Muas!!

    Comentado por: Mesalina el 30/9/2008 a las 04:59

  • Buenísimas tus definiciones Xavier.

    ( Sigo afectada por el post anterior )

    Comentado por: Tamiris Lippl el 29/9/2008 a las 18:01

  • xavier:

    justamente hace unos días vi a uno de estos organilleros en uno de los muchos cruces de la ciudad de méxico y me hice la misma pregunta que tú ¿alguién los escuchará?, es una lastima pues los considero un elemento representativo del méxico de antaño. ojalá y se puedan reponer al paso de los años y acecho de la tecnología, por más que yo también contribuya a su olvido.

    por cierto, también le tengo desconfianza a esos cursos de lectura rápida.

    saludos!!!


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 28/9/2008 a las 02:07

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres