Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 20 de noviembre de 2008

Blog de Xavier Velasco

Flor de Lotto / XIII

XIII. Etiqueta rigurosa. 

-Amiguito, estas cosas las tienes que mirar con frialdad estratégica. ¿Cuándo has visto que un muerto guarde luto? A ellos no les importa, están más fríos que una almeja nadando en jugo de tomate -Mauricio Morazán transpira buen humor, le ha hecho tanta gracia el semblante de alarma de su interlocutor que no puede evitar sentir ternura. Todos fuimos así, rememora, al tiempo que acomete a cucharadas su platillo-bebida predilecto: Cocktail de bloody mary con almejitas.

     -Sólo quiero saber quién los mató. Quién me los puso ahí, por qué carajo -a lo largo de las dos horas y media que le tomó encontrar al facilitador, Segismundo Andersón ha pasado del desconcierto al horror, del horror a la culpa y de la culpa a la indignación, pero a su voz quebrada se asoma un sollozo.

     -Lo único que tú necesitas saber es cómo resolver el problema objetivo: traes cargando unos fiambres y te urge deshacerte de ellos. No es mi bronca, amiguito, ¿qué esperas que haga yo, si son tus muertos?

     -¡Mis muertos! Mierda, no sé ni cómo se llamaban, ni de dónde eran, ni por qué los mataron. Según la Corleonetta, eran sus escoltas. ¿De dónde sacas tú que son míos?

     -Los cadáveres son de quien los esconde. ¿Tienes alguna prueba de que no fuiste tú quien se los echó? Mira, Andersón, yo sé lo que te digo: estás haciendo demasiadas preguntas y eso es muy peligroso para tu salud. Otros por menos que eso se despiertan con el cuerpo cortado.

     -¿Qué harías tú en mi lugar, entonces?

     -Los que más saben de estos menesteres aconsejan primero recobrar la paciencia. Ve el lado bueno, chico: tú estás vivo, ellos no. Andas de suerte, pícaro. Pero ahí está el problema y todavía tienes que resolverlo. ¿Qué haría un profesional, si fuera tú? Está en cientos de libros de autoayuda: si tu problema es grande, pártelo en pedacitos. Ahora mira otra vez el lado positivo. Alguien, que de seguro te tiene en buena estima, se ha tomado el trabajo de cortar los cadáveres por ti. Ya no es un gran problema, sino varios pequeños. Ninguno pesa mucho, además. ¿Te imaginas la bronca que te ahorraron con ese detallazo? ¿Cuántos pedazos tienes, en total?

     -No sé. No me paré a contarlos -Segismundo se ha puesto taciturno, como si la tranquilidad del facilitador, que no pierde paciencia ni apetito, le robara la fuerza para repelar.

     -Mi querido Andersón, es muy conmovedor todo este asunto, pero mi tiempo tiene su valor y su precio. Voy a decirte lo que yo creo, nomás por el aprecio que te tengo. Esos chicos sabían lo que tú vas a hacer. Sabían también por órdenes de quiénes y por cuánto dinero. Alguien te ha hecho el grandísimo favor de callarlos y partirlos en trozos como Dios manda, y tú encima te quejas, cerdo ingrato.

     -¿Pero cómo, Mauricio? -se ha cubierto la cara con las manos, que todavía no dejan de temblarle.

     -¿Cómo que cómo, pues? Entérate, Andersón: eres un asesino muy bien pagado. ¿No se te ocurre cómo? ¿Te parece difícil comprar una caja de bolsas de basura y veinte metros de cuerda? Si puedes hacer eso, ya tienes la mitad de la bronca resuelta. Echas cada pedazo de fiambre en una doble bolsa, lo acompañas con piedras bien pesadas y amarras los paquetes procurando que no se desaten de aquí a tres siglos. Después buscas un río, un lago, el mar, tú sabrás qué te deja más tranquilo. Y a gozar de la vida, que se acaba.

     De regreso en el coche, ya sin Morazán, Segismundo comprende que el trabajo pendiente no podrá realizarlo más que en el motel, luego de haber comprado los debidos adminículos. Ya entrado en previsiones, supone que podría sustituir las piedras por cadenas y usar bolsas de plástico más grueso. Esto le tranquiliza. A la hora de la hora, filosofa, uno entiende que está en asuntos turbios cuando se topa con el primer cadáver, pero no bien descubre el segundo sabe también que está en un negocio serio. No puede darse el lujo de perder la cabeza.

Mañana en FLOR DE LOTTO: Cárgalos a mi cuenta.

[Publicado el 20/8/2008 a las 07:48]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (5)

  • Sí, los fiambres, als bolsas, el agua...¿Y para qué hizo todo este show La Corleonetta?

    Nos juegas trucos, Xavier.
    Si Guada dice la verdad; entonces, sigue prefieriendo los infiernos.

    Comentado por: Scarlett Sholén el 21/8/2008 a las 05:03

  • Ah ya me acordé que no venían las cabezas en la cajuela..

    Bueno, la tiene más fácil..

    ( Fíjate, como las mujeres somos más participativas en pensar como se las va arreglar "Segis", para desaparecer los cuerpos..)

    No te damos ñañaras?

    Comentado por: Tamiris Lippl el 20/8/2008 a las 23:13

  • Que deje a los chicos en la cajuela y le prenda fuego al coche; al fin que no es de él. O que lo desbarranque en el Desierto de los Leones... ( Igualito que en la vida real )

    Qué poca ma%&#$ de la Corleonetta de cargarle dos muertitos a Anderson. Casi te
    puedo asegurar que la muy p#$@& le mandó a los judiciales al motel...

    Comentado por: Marce el 20/8/2008 a las 22:56

  • Pobre Andersón... Me ha criado en el corazón una suerte de ternura y compasión.

    Sólo espero que se haga buen cargo de los cuerpos y les arranque los dientes y corte los dedos para que no haya forma alguna de identificarlos.... Uno nuca sabe, luego el destino le termina poniendo el pie a los futuros criminales y se acabó el crimen perfecto.

    Y digo "futuro criminal" por que ¿si se va a echar a Castro verdad"?

    Vámos, este cuento tiene que tener un final feliz.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 20/8/2008 a las 22:38

  • Te diría que eres un cielo sino fuera porque prefieres los infiernos.


    Segismundo Andersón no sólo va a tener que agradecer el haberse cruzado con un facilitador como Mauricio, sino que el agradecimiento debería ir acompañado con un acto generoso, cederle el botín, pues facilitadores así no abundan.

    El panorama de Andersón es esperanzador, no sólo se ha librado de la cajuela sino que además ha comenzado a darse friegas de agua helada sobre su cabeza acorchada, y los resultados son evidentes. Si completa su trabajo como es debido recobrará el respeto para consigo mismo. Otra cosa es que le encuentre el gusto y se vuelva sepulturero de profesión.

    Para mi gusto, los pedacitos los echaría al mar, que es más amplio y profundo y hasta pueden darse un viajecito que otro, cambiar de aguas ...

    Muchos besos.

    Comentado por: Guada el 20/8/2008 a las 21:07

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres