El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 9 de enero de 2009
El vicio de la virtud / IV

IV. Más fuerte es el bouquet.
Recuerdo la primera vez que entré en una alberca. Para evitar un round de rudeza innecesaria, mi padre me compró un flotador con la forma de una rana sonriente, que yo tomé como un seguro de vida. A partir de ese día -tendría tres, cuatro años- me acostumbré a pasar largas horas chapoteando en el agua. Luego, en la escuela, nada me hacía sentir más poderoso que ver a algunos de los bravucones tiritar de pavor ante a la perspectiva de un mínimo clavado. Cada semana, durante una hora, la clase de natación me hacía sentir fuerte y valeroso. Por eso pronto conseguí destacar entre los que jugaban caballazos.
Era muy mal jinete. Perdía el equilibrio y me tiraban rápido, pésimas credenciales para un juego donde ganaban los que quedaban en pie. Como caballo, sin embargo, era casi invencible. Soportaba al jinete sobre mis hombros con una suerte de estoicismo arrollador. No conocía artimañas para tirar a nadie, pero tampoco lograban rendirme. Imaginaba, durante la batalla, que los participantes reconocerían mi incalculable resistencia al castigo, pero al final era siempre el jinete quien se ganaba la fama de fuerte.
Cuentan, quienes han visto a Arnold Schwarzenegger participar en fotos grupales, que poco antes del click se le ve dar un paso hacia adelante. De esa forma, el gobernador de California luce siempre más fuerte y alto que los demás. Tiene que demostrarlo todo el tiempo, no puede darse el lujo de no verse espectacular ante una cámara. ¿Existe acaso debilidad más angustiante que obligarse a ser fuerte en toda circunstancia, como cuando tenía uno nueve años y no podía mostrar sus puntos flacos?
Hoy todavía pienso en la fortaleza no como la capacidad de derribar al otro, sino como la decisión de no ser derribado, pase lo que pase. Porque nada hay más fuerte que el olor a renuncia. Un hedor asqueroso, donde los haya. No admiro a los jinetes que conquistan reinos y corazones, como al caballo que muere reventado sin haber ni pensado en capitular. Si he de elegir equipo, juego en el de esa clase de niño que se encierra en el baño dispuesto a resistir todo el peso del mundo, incluyendo la fama de alfeñique invencible que jamás le dará prestigio de héroe. Fuerte, al fin, es aquel que no se ahoga.
Mañana: V. Déjenme destemplar.
[Publicado el 31/7/2008 a las 09:32]
Me estreno como tu lectora con este texto, y no podia ser mejor.
La fortaleza la hacemos a base de enfrentar o esconder nuestros miedos, y en la infancia era de las gandallas que se aprovechaban de los miedos ajenos para sobresalir, ahora es momento de quitar esa máscara.
Comentado por: Viridiana Castillo el 04/8/2008 a las 19:45
Justo ayer tuve reunión con algunas compañeras de la primaria y con ese orgullo estóico confieso que nunca fuí popular, era del sector ignorado. Pertenecía a la pulpa de la ñoñez y lo naif.
Me divierte saberme así, por que en buena medida muchas de las virtudes nacen recalcitrantes cómo la mala hierba despuès del incendio.
Comentado por: Tamiris Lippl el 01/8/2008 a las 18:51
Yo a veces me conformo con flotar en una camara de llanta, de esos flotadores negros, dejo caer mi trasero y me rio. Aunque procuro siempre dar el paso pa' la foto...
Comentado por: Dulce Geisha el 01/8/2008 a las 17:44
Hablando de fortaleza, que oportuno lo que haz escrito hoy, pues el Gobernador de california pretende bajar a salario minimo a todos los empleados del estado por falta de presupuesto, se siente tan fuerte! y sin embargo los fuertes son los que siguen a pesar del las carencias y los recortes continuos de personal y presupuesto.
Y que hay de la voluntad? La mantiene en pie a la fortaleza cuando flaquea.
Comentado por: Saida el 01/8/2008 a las 05:52
Comentado por: Rosa María Campos el 01/8/2008 a las 03:05
Hoy vemos al caballo, y el caballo nos emociona. Disculpa, pero no puedo añadir más, se me quiebran las palabras, las mismas que no se rinden.
Un abrazo y besos.
Comentado por: Guada el 01/8/2008 a las 00:09
Justo en un momento de transición, leer cosas tan bonitas y tan sinceras me da mas fuerza para seguir...
GRACIAS =)
P.D. T AMOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!! jiji!! =)
Comentado por: Gabriela el 31/7/2008 a las 20:47
Qué bonito!! No ser de esos "bravucones" que van derribando por la vida, pero eso sí, nunca ser derribado. Quién es más fuerte??
Comentado por: Evelyn el 31/7/2008 a las 20:38
A veces fortaleza es simplemente obligarte a tí mismo a levantarte de la cama cada mañana para ir a la misma oficina en donde has estado durante 20 años y aguantarle al jefe sus excentricidades porque no te puedes dar el lujo de vivir sin trabajar.
Comentado por: Marce el 31/7/2008 a las 19:40
De entrada que quilombo aparentar ser Terminator, (Bigger, Stronger, Faster), pero que meeeega quilombo ser el Gobernador de California y no saber que parte del cyborg se debe utilizar…¿La medio organica o la medio mecanica? Pufff medio queee???? Medio-cridad……
No soy debil pero prefiero mil, encerrarme en el baño vomitando mi fortaleza si se asemeja aunque sea ligeramente a la del obtuso gober de California.
Comentado por: nomsa el 31/7/2008 a las 19:21
Fortaleza?... Si, se que es, también se que no existe una receta, me gusta la idea de verla como una desición para no ser derribada, pase lo que pase!... me encanta tu forma de explicarlo, hace mucho que no me sentía tan identificada con una forma de ver la vida...
Comentado por: Erika el 31/7/2008 a las 19:12
'soportar estoicamente el peso del mundo', pocas veces lo veo así, y sin embargo hoy tiene todo el sentido necesario.
yo que me he sentido asì comprendo ese sentido heroico que se retroalimenta y carga con tu escrito de hoy.
saludos y gracias
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel_rgg@hotmail.com el 31/7/2008 a las 18:10
Comentado por: rana el 31/7/2008 a las 16:42
Es cierto, la mayoría de las veces en que me he sentido más fuerte, es justamente después de una gran derrota. Después del fallecimiento de mi madre, recuerdo que creía que nada en la vida podía ser más difícil, era una niña ingenua. Sobreviví y viví varios años bajo el resguardo de ese pensamiento, hasta que a los 16 fue también la muerte quien me enseño a evolucionar, de ser amiga a convertirme en hermana. Y a partir de entonces, ha sido ella quien me ha dado varias de las mejores oportunidades para probar mi fortaleza...Y aunque puede parecer algo egoista me enorgullece decir que la muerte me ha tomado a cuenta varias vidas, que si bien aun duelen, me han valido mucho de lo, –bueno- que hay en mi ahora. Después de cada tormenta ya no me pregunto si tendré que enfrentar “algo” más difícil, porque sé de antemano la respuesta. Izo mi bandera, me ajusto el sombrero, y tomo el timón desafiando al destino, en mi nave puede leer: *De la escuela de la guerra de la vida, lo que no me mata, me hace más fuerte*
Comentado por: mita el 31/7/2008 a las 16:30
Comentado por: yorkperry el 31/7/2008 a las 16:20
Dentro de un rato me voy a estudiar las demás a ver como te las has ingeniado.
Un saludo y gracias por el esfuerzo
Comentado por: ycia el 31/7/2008 a las 16:03
Comentado por: Rafa el 31/7/2008 a las 15:36
Comentado por: pruden el 31/7/2008 a las 11:41
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