El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 9 de enero de 2009

 Blog de Xavier Velasco

El vicio de la virtud / I

I. Instinto pecador.

A las virtudes se les pierde el respeto en años muy tempranos, no bien se da uno cuenta que sus mayores rara vez las practican con la resolución que las predican. Luego toca enterarse que no es fácil, aun y más aún para quienes se lo proponen. Habemos, por ejemplo, quienes sólo logramos ser virtuosos cuando no hay otra opción en el menú, o bien cuando las otras opciones nos parecen inaceptables de raíz. Hay también quienes de las virtudes no ocupan otra cosa que las etiquetas; ello les da licencia e indulgencia para pasárselas por el arco del triunfo cada vez que su antojo lo haga menester. Somos la misma gente, pero vemos el tema con enfoques distintos; por eso pretendemos ser antípodas.

     A ver si ya me explico. No es que tenga algo  en contra de la virtud, es que su promoción me causa repelús. Cada vez que un político habla de honestidad, me llevo por instinto la mano a la cartera. En su momento, Britney Spears se complacía hablando de su virginidad y no eran pocos quienes se llevaban la mano a otra parte, seguramente también por instinto. Y es que el instinto poco sabe del mal llamado buen camino, como no sean los atajos precisos para evitárselo.

     Es también el instinto quien erosiona el poco sex appeal que de por sí les queda a las virtudes, a fuerza de tornarlas relativas. Justo cuando comienza uno a pensarse virtuoso, algo le dice que su pequeña hazaña puede ser contemplada desde más de un ángulo. ¿Cómo saber que la esperanza es esperanza, y no mera ambición desenfrenada? ¿Quién no ambiciona fama de caritativo? ¿Cuántos estafadores no persiguen la fama de desinteresados? Pocos vicios, no obstante, parecen tan baratos como el de aquellos socios de Narciso que encuentran su virtud en la ausencia ostensible de virtudes. Qué aburrido ha de ser pecar por pecar, cuando es tan lindo hacerlo por debilidad.

     Voy, pues, tras las virtudes cardinales, presa de la lujuria que inspiran los vicios. Si a alguna alcanzo, no será por virtuoso, como por imprudente, injusto, débil y destemplado. Pobrecillas virtudes, tan arrogantes. No aceptan que pueda uno reemplazarlas.

 

Mañana: II. Aquí no vive Prudencia.

[Publicado el 28/7/2008 a las 10:05]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (9)

  • Pues no se. Hata cierto punto estoy deacuerdo en la arrogancia de las vitudes, pero más bien lo arrogante para mi, es la manera de plantearlas, no las vitudes en si. Entiendo la muy importante labor del instinto para salvarnos de muchas y hacernos gozar otras cuantas; mas quizás, se extrañen esos tiempos de las películas del siglo XVIII, en que los ricos (por que los demás estaban por completo imposibilitados), se esforzaban por tener "virtudes" como por ejemplo, saber musica, montar a caballo, saber de literatura, etc..; ya que les daban estatus. Ahora el estatus lo da la lana, igal que antes, pero sin sus virtudes acompañantes. No puedo evitar pensar, como buen traumado, por los multiples planes de dominar al mundo en peliculas y caricaturas, en como la ignorancia esta en todos lados y en todos los estratos, y como todo lo de nuestro alrededor, nos lleva a evitar trabajar por lo "virtuoso" restándole todo mérito. Mejor deberiasmos inventarnos unos sinónimos mas mercadológicos para la "Vitud", con el significado que esta tenga, por que por ahi habrá como para todo, unos locos con su extraña vocación para luchar por alcanzar lo "VIRTUOSO".

    Saludos

    Comentado por: Victor Meza el 29/7/2008 a las 04:03

  • por eso lo mejor es evitar la arrogancia de presumir sobre las propias virtudes, toda vez que verlas obedece más a un caso que depende del punto de vista de cada persona.

    por más que lo pienso, ahora mismo soy incapaz de declararme virtuoso para algo, y que bueno: más pronto cae un hablador que un cojo...

    saludos!!!!


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 29/7/2008 a las 03:05

  • Nada es absoluto,todo es relativo. ¿Radica la victoria de la virtud en el hecho de abstenernos del instinto? la virtud gloriosa en uno mismo,a mi parecer, depende del ecuanimidad del grado de arraigo y repulsión hacia el instinto, el cual es parte nuestra humanidad. Muchos hacen parecer al instinto el hermano incomodo de la virtud cuando tantas veces esta ultima abofetea al ego sin compasión. Prefiero aferrarme al concepto de relatividad de tiempo y espacio, en el que la relatividad del significado de estos conceptos "maleables" está dada por una moral restringida-restringidora en la que paradójicamente no es problema el que no haya puntos de referencia, el problema es que hay demasiados. Y así entre el universo del instinto y el de la virtud, hay agujeros de gusano en los que ambos se conectan,en donde incluso, el tiempo se detiene. Señor Velasco,me dio en mi pata de palo...y yo que no quiero arrastrar más vicios! pero que bien se siente escabullirse en una maraña de conceptos sin más razón que desafiar el por qué!

    Comentado por: mita el 29/7/2008 a las 01:07

  • Cuando tenía unos doce años ví a un hombre de unos cincuenta y tantos años -que calculé aún no sé con qué baremo, quizás mi padre fuera la medida- semiderrumbado sobre la barra de un viejo bar portuario. Nunca se ha borrado de mi mente la imagen de ese hombre borracho, pero sobretodo triste, muy triste. Me pregunto si mi falta de afición a la bebida se debe no tanto a una familia enfermizamente abstenia (afortunadamente no llego a esos límites), como al recuerdo por la tristeza que le adjudiqué sin compasión. Pocos años después, en plena adolescencia, una amiga fugaz de la niñez, acomplejada en su gordura y axfisiada, supongo, por una madre enlutada y salida de la misma Casa de Bernarda de Alba, me disparó un saludo por la espalda, y al girarme no encontré aquella niña de rostro dulce sino un cádaver consumido por la heroína; ella que me llamó por mi nombre después de tantos años y a la que apenas respondí con un saludo escueto, ¡maldita virtud mía!. Y una podría seguir con esas 'aficiones' que desde una cierta medida moral se califican de vicios, incluído, cómo no, el vicio estrella, el del instinto carnal, que nadie nombra y en el que todos pensamos.
    Quizás, no tanto por virtud, sino por la tremenda tristeza que me provocaban esos 'clásicos vicios' que en mi entorno poco tenían de glamurosos y sí mucho de soledad y abandono, me embarqué poco a poco, sin saberlo, y a cuentagotas al vicio de esos niños de arriba que se asoman al mundo de los libros, a los que abandoné por temporadas y a los que siempre he vuelto. Vicio que concibo desde el placer, como buen vicio que se precie de serlo.

    Aún no me resigno a la luna, aunque suene arrogante y los años me hagan cambiar.

    Muchos besos.

    Comentado por: Guada el 29/7/2008 a las 00:26

  • El profesor Randy Pausch ( 49 años ) y Juan “N” ( 46 ) murieron ambos este mes con 10 días de diferencia; Randy murió de cáncer en su casa rodeado de su familia y Juan solo, en la calle, en un “ajuste de cuentas” del narcotráfico.

    Los dos tuvieron funeral privado; Randy porque era tal la muchedumbre que quería presentar sus respetos al profesor, que la familia decidió que seria mejor que la universidad donde trabajó le hiciera después un homenaje público. El sepelio de Juan fue privado porque los asesinos decapitaron el cadáver y la policía lo encontró tres días después; además de que seria muy impresionante verlo en ese estado y los parientes y amigos tenían miedo de que se fuera a armar la balacera en la funeraria.

    Randy trabajó honradamente ( LA VIRTUD ) y Juan prefirió venderle su alma al Diablo por la riqueza fácil ( EL VICIO ).

    Los dos están muertos en plena juventud, cuando tenían toda la vida por delante…

    ¿ Que van a contestar los hijos de Randy cuando les pregunten por el profesor ? Seguro estarán muy orgullosos del legado de su padre, quien ayudó a tantos jóvenes a alcanzar sus sueños.

    ¿ Y los hijos de Juan ?

    Piensenlo.

    Comentado por: Marce el 29/7/2008 a las 00:24

  • me declaro carente de virtudes debil de oficio y sin ganas de aguantarme las ganas

    Comentado por: chaviman el 28/7/2008 a las 23:07

  • Estoy convencida de que el afán por la virtud es un vicio deleznable.

    Comentado por: Celestina Terciopelo el 28/7/2008 a las 21:18

  • Ayer (o ya era hoy?) te vi en "Detrás de las ideas" y... caray!!! cómo va a ser imposible quererte?? Aquí habemos bastantes que te seguimos como Boris y Don Vittorio, tan cariñosos. Cómo no hacerlo leyendo estos instintos que te llevan la mano a otra parte, jeje.
    Un abrazo enorme!!

    Comentado por: Evelyn el 28/7/2008 a las 19:23

  • Sería excesivo querer ser virtuoso en todo aspecto, aunque hace falta haberlo sido en alguno para poder probar que el placer vive en ausencia de las virtudes.
    La diferencia, como siempre, está en el porque.

    Comentado por: kiddo el 28/7/2008 a las 18:37

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres