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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 20 de noviembre de 2008

Blog de Xavier Velasco

Escape de Nahualópolis / IV

IV. En el fondo están las formas.

Cuentan que la rutina no tiene fondo, y que sus formas son un tanto difusas. Aseguran que uno se diluye en ella como el veneno en los flujos vitales, y que más tarda en ser uno con ella que en darse a corromperla sin mas tregua o recato que el oficial cuidado de las formas. Cada vez que uno ingresa en nuevos cautiverios, se le informa de cuán estrictas son allí las rutinas: patrañas, casi siempre. El fantasma de la rutina no soló es corruptible, sino también profundamente corruptor. Uno acaba amafiándose con la rutina no porque sea obediente ni disciplinado, como porque no tarda en volverla su compinche, tapadera y secuaz. Ella acepta torcerse un poco a mi medida si yo convengo en moderar mis caprichos. Un tráfico penoso, según la experiencia. 

     Nadie que sea tan permisivo como Miss Ruth puede aspirar a disciplinar a quien sea, y todavía menos a quienes, aun armados de los mejores propósitos, vivimos gobernados por una minoría, de modo que sacar adelante un proyecto nos obliga no exactamente a moderar, sino a atender, privilegiar e inclusive mimar a los caprichos, esos parlamentarios independentísimos -más de uno entre ellos inflamado por cierta vocación de autócrata insular- que en muy rara ocasión reconocen otra soberanía que la suya y ejercen un letal poder de seducción sobre la voluntad, cuya fuerza de pronto se alimenta de ellos. ¿Cómo es que los soldados de la voluntad abandonan las filas de la rutina para unirse a las tropas mercenarias del primer capricho dispuesto a sobornarlas? Nada que no se explique si se toma en cuenta que a doña Ruth le basta con soltarse las fajas para perder las formas, y al propio tiempo hacérselas perder a sus adeptos. Lerda, tragona y burocratizada, el hada ofrece a sus seguidores un menú de compensaciones a largo plazo que incluyen sendas versiones económicas de paz de espíritu y estabilidad emocional. Una oferta atractiva para quien vive libre de caprichos mayores.

     Ser mediador entre rutina y capricho es tener que enseñarse a pelear cuerpo a cuerpo con la culpa, y después seducirla, envilecerla, anularla. Imposible ignorar la dosis de barbarie atrabiliaria requerida para tan arduos menesteres, pero ya en el transcurso de esta guerra descubrí que entre mis caprichos abundaba esa clase de caballero incorruptible que a ninguno se vende, pero a todos compra. ¿Quién me creía el hada de la rutina para esperar que moderara las exigencias de aquellos barones, afectados de formas especialmente rígidas y nada transigentes? No pretendo justificar mi actitud posterior, ni aligerar las culpas consecuentes con una confesión a destiempo, pero es verdad que la rutina fomentó, antes que combatir, un estado de anarquía licenciosa que acabó alimentando el caos imperante. ¿Está bien que una sosa como Miss Ruth, con tal de ya no ser tachada de rígida, baile en cueros encima de la mesa, en perjuicio del apetito de la tropa? ¿Qué moral de combate va a conservar un soldado de la voluntad cuando combate por una causa sin fondo, ni fondos, ni forma, ni formas? ¿Cómo seguir al mando de esta guerra sin antes dar la espalda a la rutina y volver a aquel puesto, todavía vacante y bien pagado, de ejecutivo de los propios caprichos?

     Quieren los obedientes y sus comandantes que a los deberes los veamos como ángeles y a los caprichos igual que a demonios, pero hasta donde alcanzo a distinguir unos y otros están dotados de alas, cola y sendos cuernos paralelos. En cuanto a demonología íntima, nada parece menos democrático que asignar a deberes y caprichos valores diferentes, con el pretexto amargo de que unos aportan los recursos y otros sólo se encargan de derrocharlos. Antes que obedecer al gobierno corrupto de la rutina, me entrego a los demonios del deber y el capricho, de forma que éste alcance el noble rango de aquél; y el deber, por su parte, despliegue el sex appeal del capricho. Ignoro si la fórmula funcione, por ahora me basta para escapar de los brazos del hada de la rutina. La veo venir lenta tras de mí, profiriendo amenazas y maldiciones. Al final saca cheques a mi nombre, me ofrece que sea yo quien ponga los ceros. Me grita que sin ella nunca voy a ganar la guerra contra el caos. Me da un poco de lástima, verla tan deformada y desfondada. Y todo, pobrecita, por no saber bailar.

 

     ¿Qué vale más, un demonio expedito o un hada burocrática?

     ¿Quién, que tenga caprichos insatisfechos, va a contentarse con el deber cumplido?

     ¿Cuál es el precio de formar pandilla con el demonio de los antojos?

     Próximamente: V. Trínchame a tu capricho.

[Publicado el 20/6/2008 a las 08:20]

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Comentarios (11)

  • Un beso


    Tahania

    Comentado por: Tania Velasquez Galindo el 26/6/2008 a las 17:28

  • Xavier:
    ¿algún email al cual escribirte?

    Green is the colour of her kind...

    Comentado por: Space Oddity el 26/6/2008 a las 05:49

  • Creo que me tomaría el camino demoniaco ya que sigue el sendero libre de culpas, estorbos o cualquier montaña de escombros laborales plantados por doquier, sin embargo, con la petulancia de la rigidez que desempeña la labor de miss lady Ruth de tratar de desempeñar y emular las laborales demoniacas de un ángel que esta para respaldarte y acudir a tu auxilio cuando más lo necesitas.
    ¿Qué pensarían los soplones de la mafia cuando estaban delatando a sus compañeros de parranda, bautizos, cumpleaños, navidades y demás fiestas ante el FBI, cuando sabían de ante mano que el abogado, el juez y demás camaradas los había salvado una y otra vez de que entrarán en las mazmorras de la cárcel federal?
    ¿Por qué una trabajadora social pretende de meterse en los tacones de docente de la pasarela y el tubo para hacerte entrar en razón con la epifanía del altruismo?

    Comentado por: arros el 24/6/2008 a las 17:18

  • Holis! Cómo va La Novela? Saludos a Don V y al joven B.
    http://www.youtube.com/watch?v=qCe_uphNlmw

    Comentado por: Ana Valesmil el 24/6/2008 a las 04:31

  • asdasd

    Comentado por: a el 23/6/2008 a las 09:44

  • Ver a Miss Ruth en ese estado lamentable en el que nos la muestras me ha dejado pensativa, ya que si bien a ella no le importa hacer cualquier cosa, incluido enseñar su cuerpo feo y fofo y sus despendolados pechos caídos para carcajada burlona de gentes de poco corazón (y, querido Xavier, esto último lo digo sin ánimo de parecer Santa, las crucifijos pesan demasiado para llevarlos como equipaje), con tal de vender su peligroso producto rutinario, creo que de alguna forma se tiene la posibilidad de no hacerle caso, y así, si uno quiere, atender y dar culto a esos caprichos necesarios y esos deberes llenos de una potente carga erótica de los que hablas. Por qué entonces ensañarse con esa Señora corrompida y corruptora a la que uno no tiene porqué obedecer, y por supuesto, tampoco tiene que elegirla como pareja de baile.

    Ya sé lo que trincharía, ¿lo adivinas?, aparte de eso ...

    Muchos muás.

    Comentado por: Guada el 22/6/2008 a las 21:57

  • Javier: Me ha encantado leer tu fantástico, fantasmagórico y feliz litigio con los demonios del deber y el capricho. Vivo en ese litigio. Si entras a mi casa no lo notas en la forma de un yogurt vencido entre papeles y cables. Es más complicado, tienes que entrar a mi ánimo que está así desde hace tanto tiempo que me he habituado al caos y, con los años, empiezo a hablar a contragolpes, porque las botellas de yogurt y los cables andan tirados entre frases que se interrumpen entre sí. Y me está sucediendo algo inexplicable: una forma de la serenidad se ha metido en mi caos, una forma de tal modo cuántica que a veces se confunde con la rutina. Un beso, Angeles Mastretta

    Comentado por: Angeles Mastretta el 22/6/2008 a las 21:43

  • Buenisimo Xavier, sigue asi.....y a todo esto donde queda Mr. Art y su latigo atormentador? ,estoy segura que el es mucho peor que dona Ruth ,no tiene compacion ,despues de la poetisa que te mete, no queda mas remedio que seguirlo a sus infiernos y lo peor es que ni siquiera te promete NADA, es un dictador.

    Comentado por: Lilith el 21/6/2008 a las 19:46

  • Perdón, Xavier.

    Comentado por: cada cual con su quimera el 21/6/2008 a las 02:43

  • Javier, ya te estas volviendo muy intrincado, prefiero los textos más aterrizados. Sinceramente.

    Comentado por: cada cual con su quimera el 21/6/2008 a las 02:42

  • 1. Las hadas nunca han valido más que los demonios, por más alta que tengan la vara (mágica).
    2. Los caprichos siempre se llaman así porque son prioritarios, el deber cumplido no produce el mismo placer que un capricho arrebatado.
    3. Siempre que sé forma pandilla con un demonio, el resultado que se puede esperar es el mismo: "Caprichos satisfechos, el remordimiento, es por cuenta de la casa"

    Comentado por: Kiddo el 20/6/2008 a las 17:42

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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