El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
jueves, 20 de noviembre de 2008
Escape de Nahualópolis / III

III. Apuntes de alpinismo emocional.
Hasta donde se ve, las rutinas sirven menos para alcanzar las alturas que para abandonar los agujeros. No es extraño, por tanto, que a la larga echen mano de las maternalistas artes del chantaje. Es costumbre, entre sus obedientes devotos, rendirse a su capricho redentor con tan avasallada sumisión que ya la mera idea de incubar por ahí un caprichillo propio que contradiga sus precisos dicterios parece poco menos que una traición de sangre. O poco más, quién sabe.
Para mejor mandar en nuestros actos, la rutina crea la percepción de un precipicio negro que se abre más allá de sus fronteras. Se supone que basta con saltarse esas trancas una vez para correr el riesgo de nunca regresar, pero no están las cosas para supersticiones. Si he venido tras ella, poseído por este arrojo abochornado, no es pensando en subir piedras a la montaña, empeño meritorio, loable y decorativo, sino apenas sacarlas del agujero, quehacer a todas luces más sufrido y menos fotogénico. Según recuerdo, una de las promesas de campaña del demonio del caos rezaba: No se admiten rutinas.
-El caos -exclamó Lady Ruth, con la vista en los cielos, como si se apiadase de mi candor- es también una rutina. La rutina del limbo, cuando las horas pasan como autobuses y sabes que a ninguno vas a subirte y las semanas se confunden con los meses y los años parecen estaciones. La rutina de los días idénticos que se sientan contigo a esperar el colapso, igual que otros esperan por sus trenes. La rutina de no enterarte qué pasa y esperar que por eso no pase nada. Aunque de menos te queda el orgullo de comer cada vez a una hora distinta, y si te da la gana quedarte sin comer. Eso es lo que proteges de mí, ¿no es cierto? Tu sagrado derecho a malograrte.
-Perdona -interrumpí, ligeramente demasiado tarde-, pero tienes mala fama. Son demasiados los que se quejan de ti. Como si algo muy dentro se quebrara en el instante que uno recurre a tus auspicios. Lo que llaman venderle el alma al diablo.
-Déjame adivinar. Tienes miedo de que te lleve a un lugar confortable del que podrías nunca querer salir.
-Adivinaste. Menos miedo me da la zona roja que la de confort.
-¿Y dónde estás ahora, zopenco? Hay quienes piensan que el gobierno despótico del caos otorga las mayores libertades. Puede que sea verdad, en un principio. Luego, cuando más cómodos están, se enseñan a creer que lo más natural es jamás tener tiempo ni espacio para nada, como no sea para crear más caos, y todavía osan preguntarle a una si trae prisa, que es lo que menos tiene quien trabaja conmigo. ¿No te da algo de pena describirme con el semblante de un himen y además los esfínteres apretados? ¿Pedir mi ayuda y caracterizarme con la caricatura de una guarra encuerada, peluda y adiposa?
-Las hadas nunca son como son -me defendí, sin gran convencimiento- sino como las vemos. No cuenta lo que creen, como lo que uno cree.
-La última vez que te propuse un trato -el desdén rencoroso de sus ojos me insinuaba el despecho mudo y, ay, rutinario que persigue a los labios malbesados- me dijiste que podías arreglártelas sin mi humilde respaldo.
-Mea culpa -me di un golpe en el pecho, teatralmente-, creía que el infierno estaba hecho de rutinas, y aun ahora siento que necesito realizar un esfuerzo constante para no rechazarte con la primera excusa que se me atraviesa. Me preocupa, además, que puedan vernos juntos. Podrían pensar cosas, tú me entiendes. ¿Te importa si te niego, cuando se ofrezca?
-Solamente si lo haces por triplicado y antes de que ponga el gallo -me desafió, con esa megalomanía evangélica de la que tanto abusan a los aparecidos. Reparé sólo entonces en que ya era de noche. Me era imposible verla, pero podía sentir el latir burocrático de sus ventrículos, y acto seguido relamerme los bigotes calculando hasta dónde la rutinaria dama esperaría de mí respeto absoluto, o tal vez lo contrario, por ventura.
-Una cosa es negarte, y otra sería negarme -me rendí, ya en sus brazos pegajosos. ¿Quién sabría si no trepando por aquellas laderas escarpadas encontraba la piedra y la montaña?
¿Entiende Lady Ruth la sutil diferencia entre alcoba y mortaja, clímax y catalepsia, santos óleos y sacras secreciones?
¿Es un hada tan rígida como se cuenta, o tan flexible como será preciso?
¿Hay vida humana en el seno de la rutina?
Próximamente: IV. En el fondo están las formas.
[Publicado el 17/6/2008 a las 11:33]
Dicen que las fronteras son peligrosas, la de la rutina es directamente proporcional con la de su antípoda acostumbrada a la novedad, qué pensaría Dante al toparse en compañía de Virgilio con en una frontera llena de demonios acostumbrados al desdén de no hacer algo por cambiar la sacra ruralidad de sus costumbres por las endemoniadas y fácticas civilizaciones urbanas, viendo directamente a Lady Ruth y con la vehemencia de querer alejarse de ella porque tiene la plaga humana de la pereza…
Comentado por: arros el 21/6/2008 a las 04:44
Rutina, Diciplina, casi que son lo mismo no ? y Quien dijo; 10% de inspiracion y 90% de diciplina es la clave del exito? .....quien haya sido.....si no fueras TU diciplinado , ya te hubieramos perdido en algun tugurio yo creo (a causa de las otras rutinas que tienes) , bendita rutina o diciplina, la de los grandes artistas (como tu) que con su trabajo nos aligeran la pesadez de esta terrible vida. GRACIAS.
Comentado por: Lilith el 20/6/2008 a las 02:51
Comentado por: Ana Valesmil el 19/6/2008 a las 19:49
Siento la repetición del'uno, uno, uno'. Hay muchos 'unos', infinitos 'unos', horroroso, ¿dónde irá a parar mi premio Pulitzer?...
Comentado por: Guada el 19/6/2008 a las 19:07
'Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas', así, reza la definición literal de la palabra rutina en el diccionario de la Real, que siendo corta, lo cierto es que casi se duerme uno antes de llegar a su final, pero cuántas veces no se ha aferrado uno a la rutina no para morir sino, precisamente para no morir, para salir de esa ola que un día le cubrió de pleno y frente a la que sería un craso error echar a correr porque no te va a dejar ir tan fácilmente, así que, uno se concentra y empieza a casi no moverse, a no pensar mucho y quizá por ello disminuyen hasta las ganas de conversar, los días transcurren en una especie de aparente letargo, lentos y repetitivos en los actos, pero ay! del día que la ola no tiene más que decir, ese día es fiesta y qué descansado sale uno. Claro, ha estado uno tan parado que cómo va a estar cansado. Y entonces con la ligereza propia de los que lo han perdido todo se empieza uno de nuevo a liar, y se vuelve a cuestionar los hábitos y los cambia, o no los cambia, o se va a un concierto, como es el caso de esta madame, que comienza en apenas tres horas, y de camino canturrearé 'Por eso no estés triste amor, por eso no estés triste ...Antes que la tristeza ser suela de zapato. Humildad y camino o letra de abecedario...Por eso no estés triste amor, por eso no estés triste' (de Manolo García, un nombre muy poco fashion pero de lo más auténtico).
Xavier, la rutina es flexible, hay restos de humanidad en ella y a veces, sólo por un tiempo, puede ser una buena alcoba. Pero podría reformular el argumento y dar otro enfoque, en 'el fondo están las formas' ...
Muchos besos.
Comentado por: Guada el 19/6/2008 a las 19:01
Comentado por: yosoyyo el 18/6/2008 a las 02:42
Si con ésta misma lucidez se debatiera en nuestro prostituto Senado de la República para atender a la violada reforma energètica..... otro pinche gallo nos cantaría.
Comentado por: Tamiris Lippl el 17/6/2008 a las 20:37
Chin!!!!!!
yo que pensaba vivir en el caos más absoluto y ahora viene Ruth a decirme que vivía medio engañado y que en realidad habito un rutina disfrazada de rebeldía...
ahora que la rutina es una peste y termina por contagiar todo, le ruego a Ruth que me salve de ella... si alguien tiene las armas y secretos para salir de tal situación es ella, lo malo es que dudo que quiera ayudarme. quién sabe, tú la conoces mejor.
saludos
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 17/6/2008 a las 19:51
Comentado por: Kiddo el 17/6/2008 a las 18:19
20/11/2008 03:12
HOLA XAVIER! Recientemente,...
Publicado por: Gregorio
19/11/2008 05:32
Somos unos hijos de la chingada,...
Publicado por: vanes
19/11/2008 00:08
Publicado por: Guada
18/11/2008 18:25
supongo que todos hemos padecido...
Publicado por: gabriel revelo
18/11/2008 18:20
Supongo que lo prohibido nos...
Publicado por: Natividad
18/11/2008 14:39
Publicado por: Tamiris Lippl
18/11/2008 09:19
Publicado por: enfind
18/11/2008 03:51
...hemos salido de nuestro hogar...
Publicado por: arros
18/11/2008 01:16
Publicado por: gabriel revelo
17/11/2008 10:15
Publicado por: Pablos
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