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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

La lista de las listas de las cosas que nunca sirvieron de gran cosa

1. La de invitados. La verdadera gracia no es figurar en una de sus páginas, sino aceptar el reto de verse excluido de ella y entrar de todas formas al evento. Según recuerdo, y pocas de esas cosas alguna vez se olvidan, los mejores festines siempre fueron aquellos a los que uno llegó sin boleto.

2. La de espera. Mal lugar para pesimistas y desesperables. Desde el momento mismo en que acepta mirarse allí enumerado, queda uno sometido a reglamentos nunca escritos cuya elasticidad no puede controlar. Saber que está uno en-lista-de-espera es recibir la bienvenida a un limbo que bien puede hacerse purgatorio. No se entiende por qué no hay todavía una lista especial para los impacientes.

3. La de buenos propósitos. Sólo quien es dos veces ingenuo se aventura a ponerla por escrito. ¿Qué es un contrato, al fin, sino un conjunto de buenos propósitos? En su modalidad puramente verbal, estas listas son verdaderos cañonazos de anticuerpos contra el complejo de culpa. Lo más satisfactorio no es cumplirlas, sino dejar bien claras las buenas intenciones.

4. La de granujas. Escribe estas palabras un delator frustrado. Nunca, durante los años escolares, logré que un profesor me pidiera apuntar a los malportados. Suponían, tal vez, que un cliente frecuente de esas listas tendría cuentas pendientes con sus acusadores, y ello habría equivalido a apuntar al noventa por ciento de los compañeros. ¿Quién habría creído, además, en una lista de granujas sin mí?

5. La de agravios. Quienes sufren despecho gustan de releerlas cada día, para evitar así llamarle al ser odiado y ponerse a sus pies, como quisieran. Esto, no obstante, deja entre las membranas emocionales un sedimento al que podría llamarse cáncer sentimental, más una larga y agria sed de revancha. De ahí al sarcoma físico median, quizá, no muchas relecturas.

6. La de deseos (a.k.a. wishlist). Muy rara vez termino comprando un objeto que duerme entre mi wishlist. La realidad es que los pongo allí como una forma de no comprarlos, así como otros logran dormir tranquilos luego de hacer la lista de pendientes que de cualquier manera no van a atender. Los caprichos no son cosa de juego: hay que cumplirlos pronto, u olvidarlos.

7. La de sospechosos. Siempre que se me ocurre matar a un cristiano, dejo el trabajo en manos de un personaje. Ser narrador es la única coartada que lo libra a uno de toda sospecha. Si acaso me preguntan, los asesinos son los lectores.

8. La de amigos. La llevé de los nueve a los doce años, hasta que ya no pude con los constantes altibajos. Intempestivamente sucedía que quien era el primer lugar de hoy despertaba mañana fuera de la lista, y al cabo ya la única razón para llevarla era creer que había lo que más faltaba.

9. La de amores difuntos. Solamente las almas malamadas se atreven a atacar un sagrado sepulcro para calmar su sed de pasiones. Hay quienes aconsejan quedar siempre a deber un buen dinero, de manera que cualquier esperanza de reconciliación se revele de entrada incosteable.

10. La negra. Es un halago figurar en ellas, en la medida que uno tenga vacía la propia (para más datos, remitirse al número 5). Alguna vez, poco antes de su muerte, Parménides García Saldaña me dio la bienvenida a la literatura a través de un kōan que aquel día juzgué intimidatorio: "¿Tú qué preferirías, estar en la lista negra del Playboy, o en la de los que están en la lista negra del Playboy?". Aun sin una respuesta satisfactoria, pienso que si yo fuera Hugh Hefner, difícilmente me quedaría tiempo para llevar cualquier clase de lista. Y negra menos, claro.

[Publicado el 13/5/2008 a las 00:36]

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Comentarios (13)

  • A mi me gustan las de regalos. Es cierto lo que dices. La de amigos la cargo en una mano y la de amores la volvi aretes del lado izquierdo.
    Shhh.
    Quisiera ser sospechosa de algo de lo que sea.
    Besotes y abrazote de repegon.

    Comentado por: Dulce Geisha el 15/5/2008 a las 08:07

  • Como las listas son para las tontas, y yo no encajo en ese rango, todo lo que deberìa escribir en una lista lo cargo directito a mi memoria, asì se deshecha prontito y sin ningùn remordimiento....
    Aunque no hacer por lo menos la del super, si puede salir muy caro.

    Saludos

    P.D. Còmo sigue el Vitto? Saludos a toda la familia Velasco.

    Comentado por: Dèmina Demiana el 14/5/2008 a las 01:40

  • Yo no hago ningun tipo de listas, que comúnmente son ridículas. Pero tengo una que todavía la llevo y se llama "Lo mejor que he leído de X. Velasco."

    Comentado por: Mariela Alatriste el 13/5/2008 a las 20:06

  • Hoy, trece de mayo, a las diez y media de la noche, Documentos TV ofrecerá un reportaje sobre FIBROMIALGIA Y FATIGA CRÓNICA

    Comentado por: kdj el 13/5/2008 a las 20:04

  • Yo hago listas de todo: outfits, bolsos favoritos, rencores superados, nombres hipotéticos para mis gatos, hallazgos estéticos, besos memorables, preguntas que no plantearé nunca, libros para leer, libros que debería leer pero que no se me antojan nadita... Listas, listas, listas.

    Comentado por: Celestina Terciopelo el 13/5/2008 a las 18:15

  • Yo solo he podido hacer la lista del super...las demas...me deprimen...

    Comentado por: yosoyyo el 13/5/2008 a las 17:52

  • ja ja... creo que en diversos puntos de mi vida yo he tendio que hacer todas las que mencionaste. yo agregaría una que siempre hago y que jamás me funciona: la de viaje. siempre apunto todo lo necesario antes de salir y siempre me doy cuenta, ya que es demasiado tarde, que olvidé algo.

    saludos!!!

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 13/5/2008 a las 17:08

  • Sin argumentos. Xapó! no me queda otra que quitarme el sombrero.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 13/5/2008 a las 08:31

  • Espero que no muchos la lleven, pero entre las que enumeraste faltó la de LAS COSAS QUE DEBÍ HABER DICHO, y viene la maldita reacción Newtoniana: la lista de LAS COSAS QUE NUNCA DEBÍ HABER DICHO...

    Comentado por: Luna el 13/5/2008 a las 03:36

  • Hola Xavier, soy Victoria, nos hemos conocido un par de veces... te quería pedir un pequeño favor en relación a una investigación que estoy haciendo acerca de la "ley del libro", el mail que tenía tuyo al parecer ya está desactivado, me gustaría ponerme en contacto contigo. ¿Será posible? gracias!

    Comentado por: Victoria Meza el 13/5/2008 a las 02:57

  • ¿Dónde queda la lista de objetos por comprar en el supermercado? ¿O la lista de números telefónicos con su respectivo nombre etiquetado (agenda) donde entraron personas que nunca volverías a tener contacto? … para que necesitemos una lista si muy pocas veces le haremos caso o simplemente la voltearemos a ver por casualidad cuando buscamos algo extraviado y la hoja donde se escribió vuelve a el laberinto de escritos donde al principio fue a parar, además también quien se jacta en enorgullecerse de tachar cada uno de los puntos preestablecidos que se escribió por falta de tener una vida social activa…..

    Comentado por: arros el 13/5/2008 a las 01:53

  • Claro, la de buenos propósitos por lo general es olímpicamente ignorada.

    Comentado por: yorkperry el 13/5/2008 a las 00:53

  • jajajajajajajajjajaja lo más serio es que tengo cuidadosamente confeccionadas TODAS las listas que mencionas.

    Comentado por: yorkperry el 13/5/2008 a las 00:50

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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