El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
martes, 13 de mayo de 2008
Una por Don Vittorio

Don Vittorio no ladra, ni llora, ni gime siquiera. Me mira fijamente y jadea. Hace una hora que entra y sale de aquí, sólo que cada vez se queda más tiempo. Si lo acaricio se me va pegando, en un descuido se me acurruca. Quiere algo, por supuesto, pero aún no consigo imaginarme qué. Amparado por la ley del menor esfuerzo, vuelvo al texto del blog, que sigo sin poder empezar, y me digo que debe de ser el calor. Me levanto y encuentro el plato lleno de agua. Vuelvo al texto pensando que tengo que calmarme, acaricio al muchacho con la derecha y recorro el teclado con la izquierda. ¿De qué me dije que iba a tratar el post?
No me ha dado la gana todavía reconocer que tengo los nervios de punta. Trato de concentrarme en la pantalla y a un lado se aparecen los ojos achinados de Vittorio. Un momento. Él no tiene los ojos achinados. Me le acerco, lo miro de frente. Nunca le había visto esa mirada. En realidad es una mirada extrañísima. Miro a Boris, después a Vittorio. Claro que son los mismos, pero esos ojos chinos me desconciertan. Parecería que estamos en el principio de una pesadilla, cuando la realidad comienza a torcerse. Una hora y media de verlo entrar y salir, con ese frenesí en la mirada, más el jadeo que sube a cada rato de intensidad, y ya no puedo ni ver la pantalla.
Miro el reloj. Son ya casi las dos de la madrugada. Me acerco a mi muchacho, le palpo las costillas y por fin gime. Palpo de nuevo: esa hinchazón no estaba ahí hace rato. Miro otra vez sus ojos, y hasta entonces entiendo que se le han puesto chinos por el dolor. Todavía no lo sé, y afortunadamente no tardaré en saberlo, que hace una hora y media que Vittorio me ruega que le salve la vida. Pero ya vamos los dos hacia el coche. Me doy cuenta que apenas puede caminar, lo cargo como puedo y en un par de minutos estamos en la calle.
Don Vittorio conoce los quirófanos. Sabe que de ahí se sale mejor que como se entra. No bien llegamos, casi se arrastra hasta el pie de la mesa. Está desesperado, ha ido perdiendo fuerza en cosa de minutos. El médico de guardia lo toca, mueve la cabeza. La hinchazón es enorme, preocupante. Me dice que por suerte lo he traído rápido, de otro modo se habría quedado en el trance. Le pincha el esternón, la barriga comienza a desinflarse. Lo acaricio, lo rasco, le hablo quedo al oído. Su mandíbula sigue tensa de dolor. Son ya las dos y media de la mañana, tenemos puestas sendas batas antirradiaciones. Si la radiografía lo confirma, va a ser precisa la cirugía mayor.
Hace unas horas lo miraba correr, ahora lo van a abrir en canal. Pasa un rato, llegan los dos doctores que esperábamos y entre los tres lo suben a una distinta mesa, entre el coro de aullidos de los otros enfermos, a sus espaldas. A estas alturas, Don Vittorio está totalmente dopado. Uno de los doctores se me acerca: tiene el estómago torcido, no saben todavía si gangrenado. Van a hacer lo que puedan por salvarlo. Dicho esto, se lo llevan al quirófano.
(No hace mucho, me topé con un par de líneas de Javier Marías donde el narrador habla de lo mucho que duele perder a quien queremos, y más aún perder a quien nos quiere.)
Pienso en el joven Boris, que se quedó chillando como un endemoniado. Pienso en cualquier idea que me saque de la cabeza esta ansiedad. Hago cuentas estúpidas con el calendario. Me pregunto de nuevo de qué diablos iba a tratar el post de hoy y nada, lo olvidé por completo. Pasan ya de las cuatro cuando veo salir a los doctores. Hasta ahora, me dicen, todo ha ido bien. Hay que esperar a que se recupere. Cuarenta y ocho horas, por lo menos.
Vuelvo a la casa, Boris se me abalanza. Descubro entonces que no soy el único que se ha quedado con los nervios de punta. Abro de vuelta la computadora, sin importarme más de que me dije que iba a tratar el post. Recuerdo al muchachote con la sonda metida hasta el estómago, derrumbado sobre la mesa de operaciones. Me digo que está vivo. De milagro. Hago rewind mental: qué noche intensa. Son ya casi las cinco de la mañana cuando por fin consigo la primera línea. Asumo desde ya que hoy no podré escribir sobre otra cosa. En un par de horas más, la noche habrá acabado de capitular.
[Publicado el 23/4/2008 a las 13:37]
tuve tantos deseos de ser perro...los gemidos. los saridos de Don Vitto, la mirada extraña convertida y endulzada por ti en palaras, en imagenes en dulzura en emoción, tienen una enorme suerte de estar juntos, por que doleria perder por ambos lados.. besos... muchos, ah... y me encantas... me encantas
Comentado por: Brissa el 12/5/2008 a las 21:48
Comentado por: rana el 28/4/2008 a las 16:08
Querido Xavier:
Tan hermoso tu relato, que tuve que llorar. Nunca había leído algo parecido y nunca me habían mostrado un alma tan bella en las líneas de un blog. Eres magnífico, muchas gracias por el sentimiento que experimenté.
¡Ánimo Don Vittorio!
Afectuosamente, Gualu.
Comentado por: Gualu el 27/4/2008 a las 18:15
Día de perros.
Cuando pienso en perros me hace recordar la imagen de aquel domingo después de haber llegado de una fiesta a las tres de la mañana y con el ánimo de dormir como un muerto en su ataúd, pero mi perra preñada sintió mi presencia y fue a buscarme: primero rasco fuertemente la puerta con sus dos patas y empezó a ladrar para que le abriera, la deje pasar para tener un poco de compañía. Después de unos minutos con los ojos cerrados escuche el sonido de unas uñas rascando el vitropiso de mi recamara y los ladridos hacia donde yo estaba, abrí los ojos para ver que pasaba y la perra estaba jadeando como si tuviera sed, pero todo lo contrario. Eran las tres y media y la perra no me dejaba dormir, así que la saque de mi cuarto y la mande a su cama: un sillón olvidado por la familia y destrozado por un gato (macota anterior a la perra) pero unos minutos después volvió a rascar la puerta y a ladrar con mayor fuerza para que la dejase entrar le abrí de nuevo y comenzó de nuevo con el ritual de rascar para hacer un hoyo en donde nunca se podría hacer. Pasaban de las cuatro de la mañana: yo sin dormir y la perra sin dejarme dormir, hasta que se quedo quieta y empezó a lamerse y a sacar cachorros de sus entrañas.
Comentado por: arros el 25/4/2008 a las 21:25
Comentado por: Ana Valesmil el 25/4/2008 a las 09:47
Comentado por: Guada el 25/4/2008 a las 08:42
Chucho, mis patas no son largas, pero sí muy flexibles ;) qué falta de imaginación. En cuanto a llenarme de pelos, yo tengo dos mascotas en casa, creeme que no me afecta, al contrario. Sigo mandando buenos deseos a Don Vittorio.
Comentado por: camello el 25/4/2008 a las 06:07
Pues mayores muestras de solidaridad no podrás pedir Xavier. Creo que es uno de los post que más comentarios ha tenido últimamente. Igualmente deseando que todo esté mejor con Don Vittorio.
Comentado por: Cada cual con su quimera el 25/4/2008 a las 00:55
Camello, menos mal que tiene las patas largas porque los perritos no son chiguaguas. Iba a apostar a que se ha llenado de pelos, pero como ya venía así de fábrica...
Comentado por: Chucho el 24/4/2008 a las 21:49
Comentado por: camello el 24/4/2008 a las 20:15
¿Y como sigue nuestro amiguito?
Xavier creo que vas a tener que hacer un "post- POST", para contarnos de la convalecencia de Don Vittorio, ya que todos tus lectores estamos preocupados.
Besos fraternales.
Comentado por: Tamiris Lippl el 24/4/2008 a las 17:47
Comentado por: yorkperry el 24/4/2008 a las 16:42
ya mi patsy-hermana relató lo que pasó con margarito nuestro perro, y como al final todo salió bien.
te comprendo más de lo que crees. quienes hemos tenido (y amado) a un perro sabemos lo que sus ojos y actitudes pueden decirnos. dale tiempo y verás como con tus animos y cuidados saldrá adelante.
suerte para ti, y más para vittorio.
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 24/4/2008 a las 16:33
Hay que ver lo bien que le ha sentado su amor por los animales, porque la verdad es que están la mar de guapos los dos. ...¡ No, si al final la liaré!
Comentado por: Chuchísimo el 24/4/2008 a las 11:45
Comentado por: chucho el 24/4/2008 a las 11:38
Vaya, no solo le gustan las motos, también ama a los perros ¡Qué buena noticia! Acaba de ganar 4 puntos.
Es guapísimo su perro. Suerte para los tres.
Comentado por: chucho el 24/4/2008 a las 11:36
Hace casi 24 h que leí este post, y espero que esa hermosa cabeza que se asoma por aquí arriba esté mucho mejor y haya salido ya de ese agujero negro al que cualquiera puede llegar en un visto y no visto, sin previo aviso. Se nota a leguas tu amor por Vittorio ¿por el actor? y Boris ¿por el tenista?, no hay más que leer esos cuatro datos que destacan bajo tu foto. Nunca tuve perro y no siento esa cercanía para con ellos, no porque no me gusten sino quizás porque siempre estuvieron en la otra acera. Pero cómo no entender ese dolor del que habla J. Marías y que subrayas tú con tus palabras cuando tememos o hemos perdido a alguien al que queremos y más si ese alguien sabemos que nos quiere.
Esas entradas y salidas de Vittorio eran su forma de decirte que necesitaba ayuda, que se moría, y creo firmemente, que uno siempre sabe, aunque tarde algo en adivinarlo, cuando el ser querido está en las últimas, sólo hay que pararse y mirarlo hasta el fondo, como hiciste tú.
Ójala tu ansiedad se haya calmado. Besos para tí y los tuyos.
Comentado por: Guada el 24/4/2008 a las 09:12
Un caso sumamente parecido nos ocurrió a penas el mes pasado (a mi viejo Tomás y a mí),difícil en verdad controlar las ansias, pero bueno, Don Vittorio sabe mejor que nadie que de esos lugares se sale mejor que como se entra.
Comentado por: Gheorghe el 24/4/2008 a las 09:04
Comentado por: Dulce Geisha el 24/4/2008 a las 06:20
Hube regresado nada más para decirle que desde el Magreb le hemos puesto una velita-sirio al "paciente" para que se componga pronto y no se duela de sus costuras.
A usted le viene bien una dormitada buena para que siga escribiendo "con otra pluma".
Parabienes mayores al amo de Xavier.
Comentado por: León El Africano el 24/4/2008 a las 05:39
Comentado por: Yeyo VC el 24/4/2008 a las 03:01
Uy, que pena, pobre don Vitto. Deseo que todo salga bien, en verdad, y a ti te envío un gran abrazo, con farmacia y con aguante,para que sane lo más importante.
Comentado por: Juan Medrano el 24/4/2008 a las 02:07
Comentado por: escarola el 23/4/2008 a las 23:33
Hay pobrecito.. como sigue el pequeño
:(... pero como pudo pasarle eso tan repentimante tan feliz q era.
Me recuerda cuando atropellaron a mi perrito y no podia ni siquiera caminar lo llevamos al veterinario y parecia un trapo viejo, parecia que estaba muerto.
Despues estuvo en la casa pero se veia bien triste y apenas nos veia con sus ojos cristalinos.
Despues de la operacion parecia que se estaba recuperando pero una noche se le infecto la herida que le habian echo asi que lo llevamos de nueva cuenta al veterinario y dijo la doctora que podia morir :(... lo rehabilito y despues estubo mejor.
Ahora ya esta como si nada parece que no le paso nada, espero que lo mismo pase con vittorio, que cuando veas ya este como si nada dandote lata y avalanzandote.
Suerte peace and love
Comentado por: Patsy el 23/4/2008 a las 21:36
Comentado por: A.A. Reyes el 23/4/2008 a las 20:47
Ojalá se recupere pronto! Si yo me puse triste nada+ d leer el post, ya me imagino como estás tu!
Espero que todo salga bien, Saludos a Boris!
Comentado por: Ana Valesmil el 23/4/2008 a las 20:01
A veces pienso que la pèrdida o enfermedad de una mascota es màs punzante que la de un ser humano, ya que el animalito depende completamente de nosotros y esa relaciòn “maternal” que nos conecta con ellos nos hace sensibles a sus cambios de comportamiento, ya que no tienen otra forma de cómo comunicarnos que se sienten mal.
A Don Vittorio le deseo que se recupere pronto y a tì Xavier te felicito por estar tan compenetrado con tus hijos.
Te mando un abrazo con mucho cariño.
Comentado por: Tamiris Lippl el 23/4/2008 a las 17:41
Caray, que terrible!!! Sin darnos cuenta y muchas veces sin quererlo, los perros se converten en nuestra familia. Lo aprendì y comprobè cuando dejè de vivir en la casa de mis padres y me fui a otra ciudad, pues extrañaba mas mi perra Dobermann que a mi familia...
Deseo de todo corazòn que las cosas se compongan pronto en casa de la familia Velasco: que a Boris se le tranquilicen los nervios, que Don Vittorio se recupere ipsofactamente y que a ustè se le sane el sustazo...
Con mucho cariño a los tres
Dèmina Demiana
Comentado por: Dèmina Demiana el 23/4/2008 a las 17:27
Que bueno que a tiempo te aviso de sus males. Desde luego alguien que te ama es quién más merece que le dediques un post. Que siga vivo y se recupere pronto. Un abrazo fuertisimo.
Comentado por: Kiddo el 23/4/2008 a las 16:40
Comentado por: Pablo el 23/4/2008 a las 15:55
Cierro los ojos fuerte y me concentro..(dicen que si se puede, asi es que pruebo..)Con tanta injundia mental le mando a DOn vittorio toooodas las buenas vibras habidas y por haber, para que se mejore y salga todo ok...Un abrazo fuerte a Boris.
Comentado por: farfalla el 23/4/2008 a las 14:18
Comentado por: yosoyyo el 23/4/2008 a las 13:59
13/5/2008 08:31
Publicado por: Guada
13/5/2008 03:36
Espero que no muchos la lleven,...
Publicado por: Luna
13/5/2008 02:57
Hola Xavier, soy Victoria, nos...
Publicado por: Victoria Meza
13/5/2008 01:53
Publicado por: arros
13/5/2008 00:53
Publicado por: yorkperry
13/5/2008 00:50
Publicado por: yorkperry
13/5/2008 00:08
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12/5/2008 21:48
Publicado por: Brissa
12/5/2008 19:29
La frase Zsa Zsa Zsu me resultan...
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