El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
martes, 13 de mayo de 2008
Para una arquitectura del destino

"Estoy completamente a favor de mantener las armas peligrosas más allá del alcance de los idiotas", aseguraba Frank Lloyd Wright, y en seguida proponía: "Empecemos por las máquinas de escribir." Por su parte, mi padre opina que si los idiotas volaran no veríamos la luz del sol. ¿Cómo puede uno estar seguro, al momento de sentarse a escribir, de que no hará el papel de idiota? De ninguna manera; esa es precisamente la gracia de intentarlo. Jugarse la autoestima en cada frase, temer que a la primera línea irregular se vendrá abajo todo el edificio. Un pavor que es directamente proporcional al número de líneas involucrado, que en el caso de una novela de talla mediana sumarían algo menos de diez mil. Más que un asunto de mero lenguaje, un problemón en términos de arquitectura narrativa. Ahora, si como bien decía Lloyd Wright el doctor entierra sus errores y el arquitecto sólo puede recomendar a sus clientes plantar enredaderas, el narrador vive aterrado de morir con la fama de idiota. O sin fama ninguna, que es todavía peor.
"Encárgate de los lujos, ya las necesidades se harán cargo de sí mismas", aconsejaba Le Corbusier. Y efectivamente, uno se lanza a poner los primeros ladrillos y ya está trabajando en los acabados, sin pensar demasiado en varillas, castillos, cimientos y planos. Es decir, sin pensar conscientemente, o también: pensando con la zona trasera del cerebro. Porque lo cierto es que esa angustia crece y estresa sin que uno se permita acreditarla, entre otras cosas porque no tiene tiempo ni paciencia para enfrentar las ñáñaras de temerse arquitecto fallido. Dedica uno tanto tiempo a los lujos que luego hasta dormido se preocupa por las necesidades. No pocas veces se despierta a media madrugada con alguna cuestión estructural resuelta, y ello es de gran consuelo para quien lleva meses construyendo un pent-house sin haber ni pensado en los cimientos.
"Buscamos cualquier modo de armonía entre dos intangibles: una forma que aún no hemos diseñado y un contexto que propiamente no podemos describir", decía Christopher Alexander. Afortunadamente, la arquitectura narrativa permite asumir varios de los retos eclécticos que al constructor de un edificio lo enviarían a la ruina o a la cárcel. Puede uno comenzar en cualquier piso, eventualmente los cimientos van creciendo hacia abajo como raíces, mientras que las varillas suelen aparecer de semana en semana, por obra de esa angustia que jamás se da tregua, pues carece de todo plano arquitectónico y duda todo el tiempo si lo que quiere hacer tiene acaso algún nexo con lo que está haciendo. Nada del otro mundo, claro está. Quienes saben de amor ya conocen de sobra esos insomnios.
Para Nietzsche, la arquitectura es "música congelada". Cuando uno se propone acometer sus primeros proyectos narrativos, cree ingenuamente que con mostrar un par de cuartillas a quien se deje conseguirá librarse del terror al derrumbe que suele acompañar durante todo el camino al sufrido y feliz constructor de ficciones. ¿Cómo explicar qué hacen exactamente todas esas cuartillas en una historia que no ha sido escrita, ni todavía lo bastante pensada para hacerse existir, y de la cual no existe representación gráfica alguna, como no sean los dibujos y mapas rudimentarios que uno se va inventando como puede, aunque sea para no terminar de perderse? El árbol genealógico que une a determinados personajes, el trazo de la distribución de cierta casa que hubo que inventar, y a partir de ahí un mapa de posibilidades. Para suerte de todos, la arquitectura narrativa no busca la comodidad de los residentes. Y es más, prefiere uno que estén incómodos. Esas cosas lubrican la rueda del destino.
No se enseña la arquitectura narrativa. Parecería que es el sentido común quien nos da sus lecciones principales, pero antes interviene el instinto animal; si bien no deja uno de preguntarse si de acuerdo al común de los mortales su edificio podría tener sentido. Frank Lloyd Wright, que se veía a sí mismo como un honesto arrogante, no quiso dejar dudar a este respecto: Nada hay menos común que el sentido común.
[Publicado el 14/4/2008 a las 14:43]
El escritor teme que al escribir cada vez parezca mas idiota; el lector cree que con leer se le quitara la cara de idiota... El editor, al editar, permanece siempre en el papel del mas idiota alcahueteando a uno y otro...
Comentado por: Mother Duck el 16/4/2008 a las 04:59
¿Quién construye castillos sobre los cielos contaminados nacionales? ¿Quién osa descubrir el cielo estrellado sobre la densa capa toxica celeste? Eso mi buen amigo lo hacen los románticos histriónicos de corazón, aquellos que están en la búsqueda de un tesoro casi extinguido, catalogado entre las mejores maravillas del mundo terrenal: el himen. Ese repliegue membranoso, elástico como un dólar o un billete de cien intercambiado después de recibir una suntuosa palabrería plagada de deseos incontrolables, historias fehacientes que dan cuenta de que el protagonista de la historia no ha pasado por ninguna abertura femenina (no digamos masculinas u animal), todas las acciones que tuvo que pasar para luchar contra esa bestia llamada lujuria, casi siempre apropiándose de ropas ajustadas, abundante busto y la capacidad de llamar su atención y este negándose a obedecer sus impulsos sexuales para llegar a su tesoro anhelado. Ellos crean y recrean sus historias al momento de contarlas a la poseedora de esa “tela”, siempre usando el lenguaje de la seducción…
Comentado por: arros el 16/4/2008 a las 02:47
uno de los encantos de la escritura radica en que por más que se le ponga tiempo y dedicación a los planos de nuestra conversación narrativa, esta, desobediente como el demonio, va a terminar con una forma muy diferente de la planeada originalmente.
en ese 'no saber para dónde van las cosas, ni si los cimientos nos aguantarán para tamaña desviación" radica no de los inumerables encantos de las letras.
bueno, eso creo yo, que batallo para construir a penas un pequeño cuartito.
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 15/4/2008 a las 02:38
Gracias al cielo no existe un código Hammurabi para los arquitectos de la narrativa, así que no te preocupes que a fin de cuentas la obra se tendrá que terminar, por razones aun desconocidas la obra y hablo de una obra con entresijos y albañiles de esos que a las 12 en punto paran labores, siempre sale, corta de dinero, larga de tiempo y con varias vísceras estalladas en el camino.
Me gusto mucho lo de Nietzche, hace poco alguien me lo dijo también, hablando de música congelada y de Construcción, es curioso como algunos de tus post simplemente lo desarman a uno, muy temprano antes de largarme a mi recorrido de supervisión de los lunes precisamente a la obra, te leí y me quede pensando en todo lo que dices. En las constantes en tus palabras y otras palabras que también admiro. Es curioso como es el mundo no?
Cuando estudiaba amaba a Lloyd W… Con el transcurso de mi vida me voy dando cuenta que esto es mas parecido a la obra de Frank Gehry.
Un fuerte abrazo Sr.
Comentado por: Dulce Geisha el 14/4/2008 a las 23:48
Por cierto, la casa con la que ilustras tu escrito no me gusta, tiene una puerta muy pequeña y las ventanas parecen como si tuevieran rejas, pobres habitantes, como si fueran unos prisioneros, y tambien son muy pequeñas y no hay terraza, y la altura entre un escalón y otro es excesiva, en fin, lo dicho que no me gusta.
Pero el escrito es de lujo.
Comentado por: Guada el 14/4/2008 a las 22:38
Mi instinto animal me lleva que ante ciertas palabras, o como tú dices, arquitectura narrativa tenga ganas de llorar o de reír o de pegar una buena colleja o de hundir mi cara en el centro de algún pecho abierto y refugiarme en él, pero lo cierto es que no lo hago, o lo hago en una intimidad altamente íntima, si se me permite redundar. Uno quiere calcular siempre dejando muy poco margen al error cuando en realidad siempre fue un pésimo estudiante de matemáticas quizás porque su mente no era lógica, pero se empeña en que lo sea. Se resiste a no calcular bien los pasos. Todo mentira, idiotez al cuadrado.
Hay personas capaces de ver aún a través de una minúscula rendija, algo que no tiene que ver con mentes milimétricamente estructuradas, sino más bien todo lo contrario.
Observa y escucha uno desde un rincón del aula, y aunque parezca estar lejos de allí, desviada su mirada en esas dos siluetas fundidas tras la cortina, está atento, ingénuamente atento.
Besos.
Comentado por: Guada el 14/4/2008 a las 22:29
Y hay universidades de EUA que "enseñan" a escribir. Qué ilusos. También hay (principalmente en Latinoamérica) escuelas de arquitectura llenas de ilusos, que sólo copian a sus profesores y compañeros de clase. En ambos ejemplos, es pura pose. Frank Lloyd Right los pasaba (a los estudiantes) por un cedazo. Entonces se preparaba a enseñarles arquitectura. El candidato a escritor ni siquiera tiene esta suerte. Lo que Professor Right no entendía es que no todos podemos ser genios. Gracias a Dios que contamos con Alfaguara.
Comentado por: María Elena el 14/4/2008 a las 21:02
Profundamente humano. A veces el escritor es alguien lejano, de épocas pasadas, que consulta uno a través de biografías, de reseñas, de análisis críticos, pero este Xavier es de carne y hueso. Y hace rato nos estás queriendo hablar de tu próxima novela, tal vez?. Estoy segura que será igualmente espléndida que las anteriores. Y sí, una nueva casa, en nuestra mente, en nuestra vida, en nuestros recuerdos y pensamientos. Ánimo.
Comentado por: Cada cual con su quimera el 14/4/2008 a las 21:01
Comentado por: yorkperry el 14/4/2008 a las 19:13
Comentado por: yosoyyo el 14/4/2008 a las 18:25
Comentado por: yorkperry el 14/4/2008 a las 16:33
13/5/2008 08:31
Publicado por: Guada
13/5/2008 03:36
Espero que no muchos la lleven,...
Publicado por: Luna
13/5/2008 02:57
Hola Xavier, soy Victoria, nos...
Publicado por: Victoria Meza
13/5/2008 01:53
Publicado por: arros
13/5/2008 00:53
Publicado por: yorkperry
13/5/2008 00:50
Publicado por: yorkperry
13/5/2008 00:08
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12/5/2008 21:48
Publicado por: Brissa
12/5/2008 19:29
La frase Zsa Zsa Zsu me resultan...
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Publicado por: osiris
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