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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Proceda, Mr. Pro

Así como la mayoría de los inquilinos de la cárcel jura que es inocente, afuera casi todos aseguramos ser profesionales. Y si no que le prueben a uno lo contrario. Para suerte de pícaros, buscavidas y fantoches, el diccionario ofrece notable manga ancha en alguna de sus definiciones de la palabra 'profesional': Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive. Una vez aceptada en el club de los pros semejante legión de legiones, el diccionario acaba de premiarlos con la última acepción de la palabra: Persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación.

     No es por error ni azar que el diccionario abre a felones y cacos las puertas del reconocimiento profesional, si ya la policía se encarga de orillarlos a hacer lo suyo con relevante capacidad y aplicación, amén de que muy pocos oficios castigan el error con tal severidad. Si otros toman la senda del profesionalismo por cariño, ambición o desafío, el que roba o estafa lo hace básicamente pensando en evitarse la calamidad de pasarse los próximos quince años encerrado entre puros aficionados. Ser, en este sentido, profesional, es conocer el precio del amateurismo y a partir de ese punto darse a perder el sueño afinando el control de calidad. ¿Qué malandro no busca ejercer un control a prueba de sabuesos sobre todas y cada una de las variables propias de cada lance, si ya todos sabemos que en el arte de sorprender al prójimo no hay constantes que valgan y sus únicas leyes pertenecen al código de Murphy?

     Acción y efecto de profesar, define el diccionario el término ‘profesión'. En lo tocante al verbo ‘profesar', la Academia establece, entre otras acepciones no tan pertinentes, que consiste en "sentir algún afecto, inclinación o interés, y perseverar voluntariamente en ellos". En caso, pues, de duda, bastaría con averiguar si el prospecto de pro en realidad profesa al proceder. Cosa nada difícil, pues la presencia del afecto, la inclinación o el interés suele advertirse pronto, aunque no tanto como su escandalosa ausencia. Por más que los románticos abismales insistan en no ver el desdén del objeto de sus ansias, uno en el fondo sabe quién lo quiere y quién no. Uno prende la tele y advierte, sin tener que aplicarse mayormente, que el monigote que está ahí cantando no lo hace por cariño ni por gusto ni por mínimas ganas de profesar, y acaso, de poder, elegiría estar en otra parte.

     Nada irrita y estorba más al conformismo propio que el profesionalismo ajeno. Y viceversa. Una vez que los sentimientos se involucran en un cierto proyecto, se desarrolla un miedo visceral a fracasar en el querido empeño, hasta el extremo de equipararse involuntariamente al criminal, que tampoco se atreve a contemplar la posibilidad nefasta de ver frustrado el plan. Corrijo: El Plan. Profesar es poner en la mira al desafío soñado, ir hacia allá y prender fuego a las naves. No es que el profesional sepa más que los otros, sino que se ha prohibido fracasar, de modo que lo que uno menos terco juzgaría un fracaso parece, a los ojos obsesos de nuestro personaje, nunca más que una curva en el camino. Que es lo que le sucede al ladrón que ya trae tres patrullas detrás pero conserva viva la certeza de que los aguafiestas de azul van a acabar pelándole los dientes, y eso cuando menos.

     Keith Richards, otro pro con escasas simpatías entre los de uniforme, ha dicho alguna vez que un músico profesional no es el que hace rugir a un estadio repleto, sino el que puede llegar a un restaurante con su guitarra, proceder a lo suyo y lograr que le sirvan un plato de comida. Joderte alegremente por lo que amas, qué otra cosa al final es profesar.

[Publicado el 04/4/2008 a las 12:46]

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Comentarios (21)

  • Ah no, es que lo que es Profesional soy!. Ya muy frita estaría si en cima en mi proceso de "renuncio-me buscaré un nuevo empleo" no me creyera yo toda un profesional. Ya el cuento de entrar a ver en que es largo...
    (Quemar las naves: matar la vaca -que no es lo mismo a esperar que te la maten-)
    Uy, lo que un trago de bacanora haría por mi en estos momentos. Bendito-el-cielo que en mi alacena no hay porque se vería suspendida mi muy profesional búsqueda de empleo.

    Comentado por: PNLP el 07/4/2008 a las 20:04

  • ‘Prorrogar’ según el diccionario de ‘la Real’ es continuar, dilatar, extender una cosa por un tiempo determinado. Así, y jodiéndome alegremente este final de domingo, procedo a la prórroga de mi escueto comentario que nada por los fondos marinos de este lugar.
    Siempre anduve confusa cuando de pequeña me preguntaban que qué quería ser de mayor, que venía a ser lo mismo que preguntarme que qué profesión ejercería, ‘prostituta’, tenía que haber contestado, pero esa respuesta no traspasaba la puerta de mi boca pues era pequeña pero no tonta y seguro que más de un niño idiota y algún adulto proxeneta no hubieran entendido la ironía de mi respuesta tomándosela al pie de la letra, cuando en realidad el mensaje subliminal era: ‘y a tí qué te importa, déjame en paz’. En su lugar, y después de unos segundos de dudas, optaba por alguna profesión de las consideradas femeninas, como enfermera, azafata, etc, más que nada para acallar bocas. Y es que siempre ha estado mejor visto y ha despertado menos desconfianza aquel que desde corta edad ha sabido dónde iban sus pasos vitales ‘profesionales’, lo cual no niego que sea una gran ventaja, pero sin duda el mayor grupo de todos es el de los desorientados que acaban disfrazándose por el camino. Dicho así, tienen razón los que desconfían de los desorientados porque detrás de su disfraz se puede esconder cualquier cosa menos el personaje que representan, pero se olvida quizás una cosa, que detrás de una parte de esos desorientados se esconde un gran instinto de supervivencia y un grado de inconformismo que difícilmente se ve por qué lo que se ve y da seguridad es la definición cristalina y pulcra de uno. Vamos a por la siguiente curva.

    Besos de una profesional 'desorientada'.

    Comentado por: Guada el 06/4/2008 a las 21:46

  • Fulanita es una profesional !....ahh.. esas profesionales que hay en los tugurios que te encantan.......

    Comentado por: redmoooon el 05/4/2008 a las 19:14

  • Noliace que sea bacanora?? uyyy recuerdo que la primera vez que me meti un sorbo desa madre le eche como 5 cucharadas de azucar(tenia menos de 13) y ni asi lo soporte, creo que hasta ahora agarro el sabor de las cucharadas porque hasta dulce me sabe, tu.
    me invita al porkis?... aunque llegue en baica y no en la harley?

    Comentado por: abrome el 05/4/2008 a las 10:20

  • todo el que vive en mentirolandia es profesional de la mentira, yo soy de mentirolandia!, entonces yo soy mentiroso...

    Comentado por: Rosa salvaje el 05/4/2008 a las 10:02

  • http://mx.youtube.com/watch?v=gFZvbcWFH_g

    Comentado por: http://mx.youtube.com/watch?v=gFZvbcWFH_g el 05/4/2008 a las 10:00

  • http://mx.youtube.com/watch?v=Mz88JOy9sBg

    Comentado por: ogny el 05/4/2008 a las 09:44

  • 8.1

    Comentado por: ovny el 05/4/2008 a las 09:43

  • Un plato de comida o un par de tragos? Yo le profeso un cariñote a varios musicos pro's..Ya me ando enredando.
    Abrazo a usted y todos los vecinitos de comentario, ese de Sonora pongase con el bacanora pa' la trasnochada.Tamiris, me pintaste una carcajada con lo de los piojos de los changuitos sin quehacer!

    Comentado por: Dulce Geisha el 05/4/2008 a las 09:12

  • jajajaja! cerebro trasnochado!! se sintio aludida? se ofendio? cerebro trasnochado, alcoholizado, choro, tecolino, güarumo, tocado, foquemon, cerebro etcetero...

    Comentado por: abrome el 05/4/2008 a las 05:48

  • El fracasado profesional tiene la rapidez de entrar en las estadísticas post mortem ocasionadas por el complot que se fraguo entre la mano y el cerebro para atacar a la yugular, siempre a causa de un trabajo mal ejecutado (o alguna mala erección que hace que su mujer se vaya con el amigo homosexual, las risas del patrón y el personal de oficina cuando ven en el un indicio de esquizofrenia o que el vagabundo de la calle le tire unas monedas por su aspecto físico deteriorado por las compras sin sentido), mientras el ladrón amateur (próximo a convertirse profesionista del chantaje y las violaciones. Siempre con el lema: el desprecio al derecho ajeno its so nice.) Tiene que pasar por la máxima casa de estudios en donde Ávila moro, el mocha orejas o el chapo pasó sus exámenes de licenciatura para titularse en el trafico de estupefacientes y el manejo de armas de fuego, y después de salir de las celdas aspirar a la gerencia o un cargo mas allá de un lambiscón común y obtener el respeto (o temor) de los que están a su cargo.


    Por cierto en la revista letras libres de México en la sección de libros anuncian la próxima venta de un libro de tu teacher Hugo Gola.

    Comentado por: arros el 05/4/2008 a las 04:56

  • O ser pariente de Topo Gigio!

    Comentado por: Dèmina Demiana el 05/4/2008 a las 02:16

  • Habrá que tener un cerebro trasnochado, como para recordar los gorros de dormir.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 05/4/2008 a las 02:11

  • Hambrienta si.... pero no de orgànicos correctores, pseudointelectuales vegetales e intemporales...

    Comentado por: Dèmina Demiana el 05/4/2008 a las 01:21

  • Cuando sea grande...quiero ser profesional...

    Comentado por: Yo soy yo el 04/4/2008 a las 22:58

  • Amén de prorrogar el presente comentario, profesar es leer un texto y saltarse las costumbres propias que no están escritas en ninguna parte más que en el epicentro de algún órgano vital, como desajustarse el corsé y hacerse invisible los viernes, y por un momento dibujar la silueta cuanto apenas y asentir una y otra vez.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 04/4/2008 a las 22:13

  • intelectual organico vestido de impersonalidad. vanguardista, carne de cañon.
    en fin...
    estupidos y aburridos como gorros de dormir.

    Comentado por: abrome el 04/4/2008 a las 22:01

  • Yo soy una profesional del sarao.

    Comentado por: Sara O. el 04/4/2008 a las 21:29

  • Retomado al Sr. Richards como ejemplo, ser Pro es una actidud que se refleja y no cualidaes que encajen en una definción y lo tengas que decir en voz alta para los demás lo sepan.

    Comentado por: guanabana dulce el 04/4/2008 a las 21:12

  • Ya de entrada al fulano que se autodenomina “profesional”, lo veo con la misma incredulidad que me reservo para los Ovnis. Pareciera que el vestir un traje les otorga de entrada el titulo de cacota grande y es cómico verlos luego por la noche perdiendo la corbata en algún Hooters.

    Que pesaditos son esos sabuesos profesionales que van oliéndole el trasero al de adelante para detectar la primera cagada que cometa y enseguida con aires de expertos ponerse a corregir, (no precisamente para hacerle un favor al errado), si no para lucir sus conocimientos de “PRO`s”.

    Leo en comentarios anteriores que ya tenemos un “Umbertito Ego” aquí dentro del blog, y no me extraña que me ande hurgando ahora mismo la ortografìa, como la changa madre que despioja a sus crías por que no tienen otra cosa mejor que hacer.

    Así es que, sólo me resta decirle: “Proceda Mr. Pro”

    Comentado por: Tamiris Lippl el 04/4/2008 a las 19:52

  • Eso man, tener las bolas de quemar las naves...

    En eso estamos.

    Comentado por: yorkperry el 04/4/2008 a las 17:38

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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