El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
El asesino era el diccionario

Aquél era uno de esos restaurantes cuyo menú destaca por el ingenio de quien lo concibió. Los platillos tenían nombres de novelas y las bebidas de personajes. A cada sugerencia la acompañaba, además, una descripción que habría sido muy divertida de no cojear del único pie del cual un texto literario no puede darse el lujo de estar chueco. La ortografía, claro. Incluso los errores de sintaxis consiguen hacerse pasar por descuidos, y en ciertos casos por vanguardia pura, pero un cajón escrito con ‘g' incinera ipso facto el respeto ajeno. Llamé, pues, al mesero, preocupado por presunta la calidad de unos platillos de ínfulas literarias que se anunciaban con mala ortografía. Diez minutos después, ya tenía a la dueña disculpándose. Yo lo entiendo, añadió, luego de prometer que mandaría imprimir un menú sin errores, duelen los ojos de leer el español así.
Hasta donde recuerdo, mi mayor mérito académico en la infancia entera fue sacudirme las faltas de ortografía, bajo el atormentado celo de mi madre. Hasta entonces yo no me daba cuenta, ni entendía por qué pedirle a Santa Claus una bisicleta y barios cochesitos podía ocasionarle a mi mamá punzadas en la córneas e insuficiencias crónicas en la autoestima. Hay quien dice que los errores ortográficos no impiden que el mensaje se transmita, pero equivale a pronunciar un discurso con un frijol a medio colmillo. ¿Cuál es, a todo esto, el mérito de quien nos habla sin delatar qué fue lo que comió? Ninguno, por supuesto. La gente espera que uno intente hablar con la boca vacía, de ser posible sin un solo eructo. Detalles que uno aprecia, pero tampoco es cosa de aplaudirlos. Cuando al fin consiguió que no la avergonzara -al menos por escrito, que ya era algo- mi madre conoció no la satisfacción del que se anota un mérito, sino la paz de espíritu de quien al fin cumplió con cierto requisito.
Complace a los infieles que uno crea con ellos que ser fiel es un mérito, del mismo modo que el mal escritor se solaza escuchando que su última novela está muy bien escrita. A una persona honrada no le cuesta trabajo la honradez, ni espera premios, halagos u ovaciones por ejercer el acto reflejo de la decencia. Nunca he visto que condecoren a un empleado por no robarse nada en cuarenta años. Tampoco sé de un grupo de ladrones que se premie entre sí por no haberse dejado agarrar. Un libro mal escrito se parece a una de esas mentiras mal contadas que causan extrañeza primero e indignación después -¿cree acaso el narrador que es uno imbécil?-, cuando no indiferencia desde el principio.
Curiosamente, al narrador sin otro mérito que el cumplimiento estricto del requisito básico no solamente se le perdonan los despropósitos que llevarían a un cirujano a la cárcel, sino que hay quien lo premia y lo cubre de encomios almibarados por ese libro tan bien escrito. Para quienes leemos por placer, un libro mal escrito ni siquiera existe. No se le ve, y de leerlo ni hablar. Pasa lo mismo con cantidad de textos muy bien escritos que no tienen más que eso. O sea nada de nada. Escribir bien no es deslumbrar a punta de palabras, sino hacerse invisible detrás de ellas, y de pronto evitar esa frase tan bien escrita que se bastaría sola para darse un balazo en el centro del crédito. Escribir bien incluye, si se hiciera preciso, la posibilidad de escribir mal. Ojalá que a propósito.
Está muy bien escrita, me asegura un amigo luego de preguntarle por cierta novela. Por la neutralidad de su tono de voz, que evidencia total ausencia de entusiasmo, creo entender cuál es el mérito del libro de marras: carece de una sola falta de ortografía.
[Publicado el 02/4/2008 a las 10:03]
hambrienta, demina demiana? eso mero me ponia elmer homero, un maestro que tuve en la primaria cuando confundia la be con la de y comia letras como comer duvalines.
habriento Sr. Rocha? cuando escribia pajarilo sarniento.
Comentado por: abrome el 04/4/2008 a las 10:24
Qurida Duce Geisha, querido abrome y querido justiciero:
Con entradas como esta realmente nos hacen el dìa.
Saludos y muchas gracias.
Comentado por: Dèmina Demiana el 04/4/2008 a las 06:11
Comentado por: abrome el 04/4/2008 a las 04:24
Por criticona!…Me alcanzo el brazo justiciero. Pero Sr. a Xavier lo leo desde que escribía en una revista hace un buen y el otro don, no me gusto. Me pondré a hacer planas de “Tengo que leer Este que vez”. O es Ves? Jojojo.
Y no me regañe que ando sensible.
Comentado por: Dulce Geisha el 03/4/2008 a las 19:29
¿Te pagan por bloggear?? mi querido Xavier.. (bloggear, no está en le diccionario), mm sólo las palabras olvidadas están ahí, o jamás recordadas, en fin.. espero que no censuren antiartista.blogspot.com
Comentado por: Juan XXIII el 03/4/2008 a las 10:51
Jajajajaj iban tan bien, se rompió el encanto...
Aquí en Guadalajara hay un bar donde los cócteles tienen nombre de los grandes del rock.
Todo va bien hasta que pruebas el Rolling Stone y te das cuenta que es vil rompope con helado...
O el The Doors, con jugo de naranja y licor de durazno...
chaz!
Comentado por: yorkperry el 03/4/2008 a las 05:39
Comentado por: peon negro el 03/4/2008 a las 05:38
sino fueramos, tal vez haiga, la bayonesa, habeces, eqceteras cafeces los pieses... todo es culpa del postmodernismo!! a mi me vale un pinche pepino o una tarta horadada. jojo!!
cierta vez, en una libreria, la incauta dependienta escribio mi nombre con ache, siendo mi nombre abel, escribio asi: habel. Entonces, indignado le recorde que abel no lleva ache, ella se rie apenada y me dice: perdon!! igual la ache es muda y no dira nada.
Comentado por: abrome el 03/4/2008 a las 03:55
¿Escribir es un acto heroico? –Palabras de un maestro inmerso entre letras que formaron frases y frases que creaban oraciones y oraciones que hacen la existencia de cuentos, novelas, etc.- lo afirmaba con una convicción hedonista y aullidos ensordecedores que retumbaban en el tímpano. Cada vez que entrábamos a las aulas después de unas vacaciones sacralizadas por unas pocas semanas al año, nos entregaba una hoja en blanco para hacer la narración de las hazañas y andanzas que tuvimos al lado de nuestros mas cercanos familiares –que por cierto valía la mitad de la calificación del curso- ¿Qué escribir sobre dos semanas que no tuvieron relevancia en la vida de un muchacho de posibilidades económicas extremadamente malas? ¿Mentir sobre un paraíso acuático? ¿Relatar la regresión a la vida natural? ¿O plasmar lo que en verdad sucedió? Para ahorrarme risas sobre mí persona escribí una reseña exhaustiva de programas infantiles vistos por varias horas del día vacacional sin percatarme en mis faltas de ortografía ya que eran fatales, claro me reprendió el profesor otorgándome una baja calificación pero contar la verdad era cometer un suicidio voluntario algo así como lanzarme a las fauces de los leones.
Comentado por: arros el 03/4/2008 a las 02:19
Hoy tus palabras han sido como un dardo en el centro de la diana, creo que no hay casi ningún comentario que no me haya pillado en falta (de ortografía). Pero frente al escándalo, y aseguro que he sido la primera que después de cometido el delito me he preguntado en qué estaría pensando y por qué me pasa con tantísima frecuencia, voy a poner el freno de mano. A ver, no hay excusa alguna ante tanta falta cuando los conocimientos ligüísticos son más que suficientes, y es cierto que daña los ojos, en mi caso me esfuerzo por desterrar de mi escritura tales atentados, pero me da la sensación después de convivir conmigo tantos años que seguiré dudando ante la escritura de ciertas palabras, igual que mi memoria flaquea en recordar nombres no nombrados una vez sino cientos de veces, por qué, pues aún estoy en busca de la respuesta.
Pero de todo lo que has escrito, lo que más me ha inquietado no es lo referente a faltas de ortografía sino lo de los escritos bien escritos pero sin entrañas que aprovechar, es decir, vacios, huecos o similar, y en el supuesto de que las cuatro palabras que escribo fueran sólo palabras bonitas bien agradecería que alguien llamara a mi puerta, me nombrara con nombre y apellidos y me dijera sin miramientos, 'estás expulsada del paraíso'.
Y volviendo a las 'faltas', mis progenitores cometen numerosas faltas de ortografía, mi madre menos pues escribe apenas su lindo nombre con mano temblona y mi padre tan ducho en números y teniendo una letra preciosa - no heredada por mí- ganaría un concurso de 'faltas' sin esfuerzo ni empeño. Cierto es que ellos parten con desventaja, pero con el tiempo y frente a la incomodidad mía adolescente sus 'faltas ortográficas' me han enseñado a verlos como son, a no incomodarme y a darme una información muy valiosa que no se aprende en ningún libro.
Vesos (en la obertura de la V los besos son más libres que en los círculos cerrados de la B).
Comentado por: Guada el 02/4/2008 a las 22:07
Bueno, de vez en cuando hay que romper la sintaxis y darle una patada a la gramática, para hacer justicia a la poesía, justiciero.
Comentado por: escarola justiciera el 02/4/2008 a las 21:29
Me recordaste un letrero que leì en un pueblo, cuyo nombre no puedo recordar.
Rezaba lo siguiente:
" Se hasen cagas y cagones para muertos de palo ".
.. no es una belleza?
Comentado por: Tamiris Lippl el 02/4/2008 a las 21:25
¿Con qué cara puede Dulce Geisha quejarse de la forma de hablar de alguien? Mientras tengas faltas de ortografía aguántate las ganas de quejarte. Se escribe "EN VEZ" (que significa en lugar de).
Te recomiendo que leas más Velasco y menos Paulo Coelho.
Comentado por: EL JUSTICIERO el 02/4/2008 a las 20:49
Te contare algo que me paso a razón de la ortografía o la expresión verbal correcta, digamos lo del fríjol entre los colmillos, sentada yo en el malecón de cierto puerto perdido de la Baja California, veo un ejemplar de esos que me gustan, carilindo con moto incluida, brazotes y todo el asunto, venir hacia mi y sentarse sonriente a mi lado. Mi lujuria y mi sentido del chisme me han obligado a escuchar la plática que mantenía con su amigo, con intenciones de ver si podía responder a tanta sonrisa y amabilidad. Pero sorpresas aterradoras que da la vida, en plena charla en ves de decir vuelta dice güelta, si sr, así como lo lee, casi sentía su dedo en el hombro al levantarme como resorte alegando un malestar estomacal. En realidad si me dolió la barriga y me quede pensando en una vieja lista que tenia para encontrar marido, que no hable-escriba con faltas de ortografía y al menos hubiera leído tres libros. Condorito no cuenta como edición económica.
Un fuerte abrazo.
Los puntos y comas siempre me andan bailando bujuju.
Comentado por: Dulce Geisha el 02/4/2008 a las 19:48
Comentado por: escarola el 02/4/2008 a las 17:05
Monterroso no decía que cada día escribía mejor?? y no es acaso aquel cuento del corrector de imprenta de cien años de soledad, uno de los mejores cuentos que he tenido la oportunidad de leer.
Comentado por: Piero San el 02/4/2008 a las 16:41
17/5/2008 01:47
Contestando a lo que dice rana,...
Publicado por: Dèmina Demiana
16/5/2008 20:24
Pues yo no puedo leer tu blogg...
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Dicen que Dios los hace, y ellos...
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