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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Del lunes y los otros

La tarde del domingo seduce a los suicidas y ensombrece a los niños que detestan la escuela. Por oscuros motivos emparentados con el equilibrio cósmico, la mañana del lunes tiene un peso específico mayor sobre los hombros del terrícola promedio. La del jueves es noche de cómplices, nadie quiere contar lo que hizo en esas horas de hedonismo traidor. En un miércoles cabe cualquier cosa, los buenos viernes comienzan en miércoles. Ni el mediodía de un lunes asfixiante pesa tanto como una noche de sábado a solas. El primer lunes de cada año se llega hasta la noche con piolet o muletas. Contra lo que los tristes prefieren asumir, la del domingo suele ser la mejor noche de la semana, sólo que uno la desperdicia durmiendo. Ciertos martes el universo amanece inflado de una rara ligereza. El jueves tiene un magnetismo especial sobre los malamados intrépidos. Aun si nadie lo cree, hay pervertidos que van al supermercado en plena madrugada del sábado. Pocas fiestas ocurren durante la noche del lunes al martes; si alguna se prolonga, nadie la olvidará. Cada tarde de viernes se parece a una fuga masiva, sólo un sino fatal explica que estén todos de vuelta para el lunes. Morir durante el fin de semana supone una salida triunfal, aunque estorbosa para el elenco vivo. Hay quienes creen que las personas felices son aquellas que se desvelan en miércoles. Existe cierta dosis de vanidad hedionda en esa extravagante propensión de los virtuosos a desmañanarse cada día festivo. Por regla general, los lunes de diciembre contienen más pimienta que los viernes de enero. El encuentro casual entre un domingo y un lunes feriado produce la impresión de doble o triple domingo seguida por un martes con sabor de lunes. Los licántropos tímidos experimentan culpa cuando vuelven a casa al comienzo de un martes y encuentran al vecino realizando ejercicios matutinos: Se me murió una tía, declaran con las gafas recién puestas. Si la revisa uno escrupulosamente, descubrirá que en la mañana del viernes caben varios minutos de quince segundos. Matemáticamente es improbable que un lunes pueda ser el mejor día en la vida de nadie, pero a más de uno le ha sucedido y cuentan que creían flotar en uno de esos sábados jupiterianos cuyas noche se extienden igual que las caricias de un fantasma invocado intensamente. Por lo demás, las matemáticas trabajan poco en lunes: las variables tienen su día de asueto y las constantes no se dan abasto (¿será que aquella rara luminosidad que tienen ciertos martes se explica solamente a partir del retorno de las variables a las horas hábiles?). Un suicida que llega vivo al martes probablemente sea un chantajista. Un niño que se finge muy enfermo para no ir a la escuela tiene el poder de transformar al lunes en unas vacaciones de verano. Que los días de la semana tengan su nombre propio e intransferible nos hace inevitablemente supersticiosos. Puede uno llegar lejos con una mujer a la que conoció en viernes, pero sólo hasta ciertas alturas del sábado. Es decir que de haberse conocido en la aridez oceánica de un lunes, seguramente nunca se habrían dejado.

[Publicado el 31/3/2008 a las 12:03]

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Comentarios (21)

  • saludos.... ojala visite pronto oaxaca

    Comentado por: ricardo santiago de la rosa el 19/4/2008 a las 21:56

  • hey distinguisimo escritor, estoy por leer su nuevo libro este que vez., y espero que ojala visites pronto oaxaca.

    Comentado por: ricardo santiago de la rosa el 19/4/2008 a las 21:54

  • El jueves comienza la semana para los enamorados del amor destilado en barracas escocesas y empieza la cuenta regresiva en que un oficinista pierde su esencia, su calidad de vivo, su existencia al verse alejado del escritorio que lo ve nacer cada lunes de la semana. Para el noctámbulo empedernido su semana se ve reducida a setenta y dos horas hábiles entre el naufragio en barras y caricias efímeras de quimeras a la demanda, el sábado/domingo es el día de santo descanso para los familiarizados en visitar las bibliotecas escolares, buscador de notas estrambóticas que van directo a un currículo escolar para no ser olvidado por universidad de renombre y con la virginidad encarnada a sus genitales y berruecos en los ojos salidos por un pezón de papel, mientras los adulterados de la pureza y fervientes admiradores de la aristocracia prostibularia se ven inmersos en el prodigio de amar el precio de la adrenalina acogedora y los olores de jabones de paso. Las mallgirls sales de sus escondites para ser vistas con sus bolsas salidas de Gucci, Etro o Louis Vuitton y dando pasarelas las noches de viernes, sábado y domingo, comparado al mortal que no tiene una American Express para presentarse como el cosmopolita del momento o el socialité imprescindible…

    Comentado por: arros el 03/4/2008 a las 18:18

  • aventaran* duuhhh

    Comentado por: M.I. el 03/4/2008 a las 01:52

  • Jaja, este texto fue como si con las manos mojadas avientaran gotitas de agua, me divirtió y ya me estaba quedando dormida en la oficina... nice pic...

    Comentado por: Martha Ibañez el 03/4/2008 a las 01:51

  • Por momentos sea el dia que sea...me lamento de seguir viva y ver llegar de nuevo otro dia...estoy depre...

    Comentado por: Yo soy yo el 01/4/2008 a las 20:28

  • Ah, y la foto nueva, muy bonita!

    Comentado por: Mayté el 01/4/2008 a las 16:57

  • Qué texto tan brillante, redondo, resplandeciente, como mañana de domingo en la playa en que uno no entiende por que se despierta mas temprano que nunca en la vida aunque se haya acostado tarde, muy tarde, como si quisiera comerse la mañana entera con una pizca sal y mucha de pimienta.

    Comentado por: Mayté el 01/4/2008 a las 16:54

  • no sé por qué intuyo que el texto de éste lunes está lleno de claves... (bueno, ¿y que escrito no lo está?)...

    como la gran mayoría coincido en que los jueves tienen su especial encanto... saberse a las puertas de dos días en los que cualquier cosa puede pasar siempre renueva a uno. de los domingos en la tarde, ni hablar, a cualquiera se le podría romper el corazón.

    saludos!

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 01/4/2008 a las 03:04

  • Definitivamente el mejor día para comenzar el fin de semana y poder aguantar el interludio sabatino de visita obligada en la facultad es San Jueves.
    Pues talvez sea el influjo de Zeus, o mejor dicho de su hijo Dionisos, que hacen al jueves el día ideal para darse una vueltecita por los parajes de El Cielo y comenzar ahí, desde muy temprano, con los excesos dionisíacos que, además de todo, son al 2X1.

    Comentado por: Bere el 01/4/2008 a las 01:36

  • Pues yo los divido en soleados y nublados. Y por supuesto prefiero los soleados. Aquí nadie funciona cuando está nublado. La noche, eso sí es otra cosa...

    Comentado por: Cada cual con su quimera el 01/4/2008 a las 01:30

  • Sobre el artìculo de Milenio:

    Creo que la gran diferencia entre los juegos olìmpicos de Berlin 1936 y los de Mèxico 1968; es que èstos ùltimos no tuvieron a una Leni Riefenstahl....

    Comentado por: Tamiris Lippl el 01/4/2008 a las 01:10

  • Hoy me recordo usted algo, los lunes no me gustan porque siempre ando en el sol, me gustan los viernes que el dia es corto y hay luchas en vivo, los jueves de desvelada en cama ajena, los miercoles no porque todo es dos por uno. Y a mi me gusta de uno en uno.
    Me voy que me dieron ganas de llorar, ando de jota bujuju.

    Comentado por: Dulce Geisha el 01/4/2008 a las 01:07

  • Juebebes , bebiernes , sabado de gloria , pomingo y sanlunes. Martes y miercoles: a trabajar.....atte,. la chilanga reventada como tu comprenderas.

    Comentado por: redmoooon el 01/4/2008 a las 00:30

  • por eso es que no voy a la escuela los lunes ni los viernes... woooh.. for me.. ahaha

    Comentado por: of lillies and remains el 31/3/2008 a las 23:14

  • Por acá, llevamos dos semanas con lunes feriados, y es como un milagro, no porque me entristezcan la tardes de domingo, sino porque ese día extra es un océano que a una le permite empezar la semana de trabajo (remunerado) con otro ritmo, es decir, si comienzo a trabajar en lunes me muevo a ritmo de vals, al menos, los dos primeros días, para llegar sana y salva al viernes, y si ,como es el caso de esta semana, comienzo en martes, me permito inagurar la semana laboral a ritmo de samba. Y no es que tenga nada contra el vals, al contrario, un poco cursi quizás, pero que sería del romanticismo sin ese baile.

    Mi día especial, al menos, en los años de instituto, era el viernes, ese día me 'ponía guapa', me maquillaba, me engominaba el pelo, me ponía mis mejores galas y allá que me iba, a clase toda puesta. Era un rito, no para encontrar a un príncipe azul a la salida del instituto, era mejor que eso, era para dar la bienvenida a esas horas próximas que me liberaban de un corsé invisible.

    Lo último de tu escrito me ha hecho mucha gracia, tendré que ir pensando en que cuando quiera un novio para toda la vida le daré cita en lunes.

    Besos feriados.

    Comentado por: Guada el 31/3/2008 a las 22:40

  • quise decir P E N S A S T E.

    atte
    Miris Nodoyuna.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 31/3/2008 a las 20:58

  • y si a eso le agregas que te levantaste una hora antes por que pensanse que ya era horario de verano...
    ( ya ni la chingo, verdad ? )..

    Comentado por: Tamiris Lippl el 31/3/2008 a las 20:56

  • que fresco esta el dia, le dijo un gallego a otro, y éste otro le contesto: si es que es de hoy.

    Cuando asistes a la universidad (notese que no dije estudiar) los dias pierden ese peso cosmicosimbolicorutinariolaborioso, para hacerse sólo una busqueda incansable de alcohol, sexo, musica y diversion, es decir, hacer todo lo que se te antoje antes de que entres a la edad del laburo.

    Hay tribus que de jueves a sabado salen de sus cuevas para buscar interactuar con sus personas bañadas en alcohol, otras tribus que cansadas del alcohol regresan a su engrane estructural para olvidarse de hipocresia de las noches de boda, alcohol y humo, y dicen, "buenos dias jefe", "como amanecio hoy" con una sonrisa que sólo dura el tiempo en que se cruzan las caras el locutor y el interlocutor. Esas tribus andan del tingo al tango entre una y otra y nunca se cansan del titingo.

    En la uni desayunaba papas con chorizo y coñac, pasaba sabados acómpañado de mi otra soledad y eran dias muy dionisiacos,porque la soledad tambien puede ser una llama, jojo!

    Comentado por: abrome el 31/3/2008 a las 20:10

  • Los relojes avanzan más lentos los domingos.

    Los lunes todo me parece tapizado por puntos suspensivos, el socialité está por los suelos.

    De un tiempo para acá los miercoles se han vuelto especialmente complices.
    Igual que vuestro blog.

    Un abrazo man

    Comentado por: yorkperry el 31/3/2008 a las 18:04

  • Hola Quince:
    Pos fijate que yo tengo una debilidad obsesiva por los dias Lunes. En Segundo lugar por las mañanas frescas de los sabados. En tercer lugar la noche solitaria, aunque llena de actividades, del mismo sabado por la noche, mas bien a partir de las 5 de la tade cuando llego a mi libreria favorita a descubrir algo. En cuarto lugar las noches literarias de los Jueves en "Paradiso" el mejor cafe de esta pinche ciudad y en quinto y ultimo lugar las noches de domingo con las que semanalmente me bato en duelo de muerte por infinitos motivos. Creo que para mi los Lunes son tan significativos pues suponen, aunque de forma simbolica, un nuevo comienzo, tu sabes, te vuelves a afeitar, la ducha es mas prolongada y minuciosa que la del domingo, tu ropa huele a limpio y esta recien planchada, ¿la vida vuelve a su curso normal?, el cafe es fresco y caliente, el pan es igual de fresco y caliente y el dia en si es luminoso y brillante.

    Comentado por: Namor Adenip el 31/3/2008 a las 16:24

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Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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