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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

El patín del diablo (y otras estrategias monstruicidas)

De los diablos sabemos que no toleran escuchar su nombre. De los monstruos, que no son tan abstractos para no alborotarse con la luna llena. Los unos son cobardes, los otros animales (y esto último lo certifico en los míos, que son unos cabrones bien hechos). Debe de haber cientos de formas de arrinconarlos, e incluso de meterlos en cintura. Cualquier cosa con tal de no tener que pelear contra unos y otros al mismo tiempo, corriendo incluso el riesgo de que se amafien.

     Pastorear a los monstruos es quizás el trabajo más ingrato en el oficio de la escritura. Ha dicho José Emilio Pacheco que el bloqueo no consiste en no poder escribir, sino en no poder sentarse a escribir. Es decir que los monstruos no se están quietos, finalmente cualquier animalito se harta de que lo traigan dándole vueltas a la noria de la nada. No es socialmente higiénico sacarlos a pasear, pero tampoco es mentalmente sano pasar el día entero jugando al gladiador con ellos. Y aquí es donde interviene el patín del diablo.

     Me gustaría que fuera menos ruidoso, pero al diablo no siempre le gusta ser discreto, menos aún si sale a patinar impulsado por un motor de podadora. Es, visto de muy cerca, la clase de aparato que tendría que avergonzar a quien lo conduce, pero lo cierto es que genera tantas simpatías como extrañezas. Los automovilistas tardan en reponerse de la visión de un cuerpo firme y vertical acercándose por el retrovisor. Nunca muy rápido, con trabajos cuarenta kilómetros por hora. Pero quienes tuvimos un patín del diablo y gastamos decenas de suelas impulsándolo, sabemos lo que vale la idea de volar con él a una velocidad impensable para cualquier juguete doméstico.

     No he olvidado la tarde en que se me ocurrió amarrar a mi chucho -un afgano veloz e impetuoso- al tubo del manubrio del patín del diablo. Pasearía como un rey, sería la envidia de muchos otros niños... Funcionó media cuadra, hasta que el perro vio a una hembra al otro lado de la calle y se soltó corriendo como un caballo flaco. Luego se paró en seco, no bien el patín del diablo y su dueño se estrellaron de frente contra un árbol. Tampoco olvido, aunque esto sucedió hará pocos años, que en mi primera tarde con un patín del diablo motorizado me di de frente contra una reja, de lo cual aún conservo un hueso de la mano ligeramente chueco y salido.

     Recuerdo ambas anécdotas con un cierto deleite, toda vez que una y otra le confieren a mi patín motorizado algo del sex appeal propio de los vehículos autodestructivos. No mucho, pues. Puede que sea el .04 %, pero al menos hasta hoy ha arrasado con varias especies de monstruos. Algo tiene el patín, que revientan después de un rato de ir tras él. Vuelvo entonces a casa libre de alimañas, me atrevería a decir que los he visto desprenderse de mí, no bien sintieron la vibración del manubrio. Estaciono el patín con una excitación similar a la de un día de feria. Recorrer, finalmente, la ciudad de México abordo de un patín motorizado, vale por tres montañas rusas en hilera.

     Aliarse con los diablos para mejor pelear contra los monstruos parece una estrategia comprometida. No sabe uno los cobros que vendrán después, los muchachos del trinche conocen infinitas artimañas, pero a ver quién prefiere vivir montando a pelo al monstruerío en pleno jaripeo de esperpentos. Al fin al mando de la situación, levanto la libreta, tomo la pluma y sin pensarlo más se la clavo en el pecho al demonio que me trajo hasta acá. Perdona la molestia, me disculpo, pero es que tengo que ponerme a trabajar. Digo entonces su nombre y el diablo moribundo se arrastra con premura hacia el infierno que lo parió. Tengo que comenzar de una vez con el párrafo.

[Publicado el 18/3/2008 a las 18:34]

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Comentarios (5)

  • Cuando tengo algun proyecto en puerta me pasa que antes de sentarme, limpio completa la casa la oficina, archivo lo acumulado, ordeno zapatos y clips por colores y materiales, luego viene el primer trazo, me iria en psico patin con mi demonio encarnado en un judas que rescate una semana santa chilanga, pero no se ni andar en bicicleta.
    Espero estas vacaciones aprender a lidiar con esos, o acaso hacer una fiesta a los pies de la cruz.

    Comentado por: Dulce Geisha el 19/3/2008 a las 08:33

  • "es como el dios de la Biblia, que no ama, es incapaz de amar. Exige que le amen, pero es incapaz de amar, porque al ser omnipresente y todopoderoso, nunca se ha desglosado de sí mismo, no se ha enajenado de sí mismo, y por tanto no reconoce el sentimiento de separación, por tanto no tiene la nostalgia fundamental que exige el amor y la hospitalidad. No lo tiene, es una especie de monstruosa máquina autogenerante y autoreproductiva, pero incapaz de amar." Rafael Argullol Murgadas [Publicado el 18/3/2008 a las 09:00]http://www.elboomeran.com/blog/2/rafael-argullol/
    -Que onda se ponen de acuerdo?, ja, No se porque recordé esa saga de anime japonés del 95, “Evangelion”. Y cambiando un poco de tema, el texto es bien interesante, toda esa caída, al pasado, y del patín, además de caer en la cuenta de cómo una banda de moebius donde queda el diablo, lo monstruoso, y el ser, tiempo lleva eso de entender pastorear monstruos.
    Pero bueno, todo con medida y nada con exceso, y el conocimiento de eso es importante.

    Comentado por: Hug000 Sanchex el 19/3/2008 a las 07:40

  • Los demonios persisten, y si hay que agradecerles algo, es que al final, les sobrevives, inevitablemente.
    Sabes de sobra que no pueden matarte, aunque hay cosas peores que pueden hacerte.
    Me escudo entonces diciendo que por hoy no tengo nada importante que escribir. Pero en el fondo sé, que de este modo le saco la vuelta a los demonios que se aproximaran apenas vean esa hoja en blanco.

    Comentado por: Kiddo el 18/3/2008 a las 23:33

  • yo escapaba de mi mismo con mi carrito tonka(siempre quise una avalancha chabeloide) fabricaba lanchitas con los motores de las videocaseteras y los abanicos de las secadoras, podia no dormir cual leonardo da vinci con su hombre de vitruvio, entonces, escapada mi mi propio mounstro desafiando la vida y negando la muerte trepado en mi carrito tonka. Me dejaba ir por una pendiente rocosa de un cerro de aca del norte de sonora. Varias choyas me llevaba en el trayecto y muchas reprimidas en la meta.

    Comentado por: abrome el 18/3/2008 a las 22:21

  • Jajaja
    Haz visto Reign Over Me?
    El personaje principal también se pasea con un patín motorizado...

    Cuando yo aprendí a andar en bicicleta mi primera lección sobre "frenado" fue estrellándome contra un muro...

    (Lección para mi viejo: Nunca nunca nunca pongas los frenos sólo en la llanta delantera)

    Comentado por: yorkperry el 18/3/2008 a las 20:11

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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