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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Presente, profesor

Siempre es más fácil imantar lo peor, especialmente cuando está en el recuerdo. Olvida uno lo que le hacía bien, no así las cosas que le fastidiaron, acaso porque aún le habitan en secreto y hasta se han hecho parte de su carácter. Somos antes moldeados por nuestros enemigos que por quienes nos quieren; con frecuencia termina uno por parecerse a lo que más detesta, o a lo que puso enjundia en evadir. Luego lo rememora con aborrecimiento renovado, como si ya con eso lograra exorcizar al demonio que un día se le incrustó en el alma y la manchó de bilis y amargura. Lo de menos es si era para tanto, pues el rencor antiguo no quiere licitud, ni pretende justicia; su función es buscar una revancha íntima que le permita a uno considerarse mejor persona que aquél que le agravió, tal vez nunca a propósito. Como es el caso, a veces, de los profesores.

     Con alguna frecuencia me divierto lanzando maldiciones contra esos profesores que parecían deleitarse más en repartir castigos que enseñanzas, e incluso se ufanaban de zorrajar más ceros que ningún otro. El día que uno de ellos me presentó ante dos centenares de alumnos, y luego ante mi madre, como el peor alumno en la historia de su jodida escuela, debí haber entendido que el fracaso era suyo. Aunque ya lo difícil habría sido convencer a mi indignada madre (que me obsequiaba con pellizcos indiscretos en tanto el profesor abundaba en detalles sobre el caso perdido que era yo) de una tesis así de novedosa. Hasta hoy, sin embargo, recuerdo a aquellos profesores lasallistas, que se decían estrictos sólo por disparar los ceros a mansalva, como unos fracasados y unos sinvergüenzas.

     "Un escritor conformista muy probablemente es un bandido, y con seguridad es un mal escritor", escribió alguna vez Gabriel García Márquez. Si reemplazamos "escritor" con "profesor", la máxima funciona con igual contundencia. De ahí, quiero pensar, que recuerde más fácil a los bandidos, cuando lo procedente sería mostrar alguna gratitud hacia quienes tomaron como propio el desafío de quitarme lo burro, y quién sabe si no habrán considerado derrotas personales cada uno de aquellos exámenes vacíos de respuestas que los forzaban a plantarme un cero. Que lo eran, al final. De ahí que un profesor que encuentra orgullo personal en reprobar a multitudes de alumnos sea con toda certeza un fracasado supino y debiera ser echado a la calle.

     Fracasa siempre quien detesta lo que hace, y a algunos se les nota desde lejos. Podemos verlos siempre en busca de culpables, ávidos de revancha, y es así que de pronto ya no son ellos, sino uno mismo quien se da a enarbolar vicariamente aquellas frustraciones, igual que el exorcista que vuelve en sí con el demonio adentro. ¿Cómo culparlos, tantos años después, por el cochambre que uno mismo se ha esmerado en alimentar? Pienso en esos colegios pedagógicamente correctos donde aún los escuincles endemoniados son tiranuelos cargados de razón y todo adulto es un torturador implícito, entonces me horrorizo más aún ante la perspectiva de soportar a semejantes monstruos autoritarios. Tal vez la gratitud del ex alumno consista solamente en sobrevivir a la clase de horma que le tocó, si de uno u otro modo no hay horma que acomode.

     No incurriré, por cierto, en la cursilería de agradecer a aquellos desdeñosos padrastros matinales la cantidad de obstáculos que me impusieron en el camino que hasta acá me trajo, pero si veo las cosas con alguna frialdad no me habría gustado estar en su pellejo. Debieron de sufrir a edad temprana el acoso de profesores seguramente más rígidos que ellos, y quién sabe si no, ya en el trabajo, la presión inclemente de un director malamado, de cuyo veredicto dependería su puesto o su salario. ¿Quién sino uno, al fin, conoció tan de cerca sus debilidades, su mezquindad secreta, su miedo a parecer irrespetables? ¿Cómo saber si la mayor lección en literatura alguna vez recibida consistió en reprobar la materia y darse el lujo de enorgullecerse?

     Se cuenta que una vez dos de los integrantes de The Clash se acercaron al viejo gurú Pete Townshend para solicitarle consejo y bendiciones, y él por toda respuesta los envió sin escalas al carajo, arguyendo que su deber moral -esto es, la única forma de gratitud aceptable- no era idolatrarlo, sino escupirle. Vaya, pues, esta escupitina cariñosa para los malos, y dos para los buenos, que bien merecen parrafadas aparte. Ya la canción lo dice: I'm not down.

[Publicado el 19/2/2008 a las 20:42]

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Comentarios (15)

  • Será? Tal vez se necesiten algunas clases

    Comentado por: yorkperry el 21/2/2008 a las 16:36

  • Creo que nunca hablarás bien de los maestros. Ni modo. Hay unos horrendos. Pero otros están bien padres (y me gusta pensar que yo formo parte del segundo grupo).

    Comentado por: Celestina Terciopelo el 21/2/2008 a las 00:53

  • ¿A poco la ùnica burra aquí soy yo? A todos los veo con una infancia muy desenvueltita. Yo no, mi problema fuè que necesitaba lentes y me fuì dando cuenta hasta sexto de primaria.. ( me aventè toda la infancia fuera de foco ).

    Hoy en dìa ya veo bien; pero se me quedo eso de no ver lo que digo, y creo que por eso la vida ahora me percibe a mí distorsionada, ( algo asì como el efecto que le puso Xavier a la comadre de allà arriba ).

    Comentado por: Tamiris Lippl el 21/2/2008 a las 00:27

  • Lo peor no es haber pasado por la escuela, creyendo haberla librado, sino tener que regresar a ella cuando tienes hijos...
    En lo que respecta a mi educación todavía no me explico cómo fui avanzando de grados de 1° a 6° y tornóse peor la situación de 1° a 3° de secundaria (grado que me gustó tanto, que hasta lo repetí tres veces).
    Cuando mi hija iba a entrar a kinder (por cuestión de cercanía) pues recurrí al mismo colegio en el que tan bien me conocían, pensando que el único que me reconocería era el Padre Jesuita, director de toda la vida, pero ohh sorpresa! exactamente en la entrada estaban las que (afanosa y sufridamente) habían sido mis profesoras de historia y biología.
    En menos de dos segundos recordaron con enojo todavía (delante de mi hija, por supuesto) un resumen de todas mis fechorías, acordeones, etc.
    No me quedó mas remedio que agradecerles su paciencia y disculparme por sentirme cómplice y culpable por al menos un tercio de sus múltiples canas que ya presumían sin miss clairol.
    Ellas dijeron que al fin la vida las había recompenzado en algo... una disculpa de un exalumno consciente pero cuales brujas de "La Bella Durmiente" lanzaron sus maleficios diciendo: ojalá que esta guerita tan bonita no vaya a ser igual que tu, pero si si, pues la vida te cobrará las que hiciste....
    En serio? No podría quedar a deber?
    Todavía no sé cómo va mi deuda con el profesorado porque apenas va en 5° de primaria, pero desde luego ha sido terrible en otro plano tener que lidiar de nuevo con el aprendizaje, y el prepotente poder de los maestros.

    Comentado por: Démina Demiana el 20/2/2008 a las 21:33

  • Xavier;
    Fui profesora de instituto en los EE.UU. durante doce años y se lo aseguro: es muy difícil impartir clases y mantener el ideal. ¿Debemos culpar a la adolescencia?No me gusta esta excusa fácil. El 80% de los estudiantes carece de "attention span" (no se concentran), son malcriados, irrespetuosos, engreídos, creen que le están haciendo un favor a la escuela y al profesor; y definitivamente, ni siquiera se les puede gritar porque se hacen la víctima. Mis mejores estudiantes eran los que llegaban de Europa oriental o los cambodianos y coreanos. Tenían hambre de aprender y pertenecen a ese 20% que me permitió sobrevivir. ¿Fui mediocre? Lo dudo.

    Comentado por: Carmen el 20/2/2008 a las 19:57

  • Profesores estrictos he tenido más bien pocos en mi currículum estudiantil y, para cuando estos llegaron, alguno bastante light en la adolescencia y más de un idiota en la universidad, pues, como digo,para entonces estaba demasiado crecida como para que me alcanzaran sus martillazos, los veía como caricaturas de sí mismos, peleados consigo mismos. Mis primeros pasos en el colegio los dí de la mano de jovenes profesores que llegaban con hambre de libertad y eso sí se agradece, más, cuando el silencio era el reino de una. Lo hubiera pasado mal con los otros, con los malos.

    Un y mil escupitinas de lo más cariñosas para mi profesora L., que me alcanzó (no precisamente con martillazos) aún sin darse cuenta ella ni darme cuenta yo.

    Para tí, Besos.

    Comentado por: Guada el 20/2/2008 a las 19:46

  • De pequeños, mi hermano iba en el Cristóbal Colón, escuela de niños y lasallista y putamadre de católica y para hacer contraste, yo iba en el Centro Escolar del Paseo, escuela de niñas, putamadre católica, pero era del Opus Dei, como sea, no hay mucha diferencia.
    Rezábamos por las mañanas, por las tardes tomábamos nuestro “lunch” leíamos la biblia, y al final del ciclo escolar, yo siempre esperaba que me dieran mi carta de reinscripción… y es que mi mala conducta no lo permitía, ¡que diría Dios de una niña como yo!
    Yo no se bien, que opine Dios de las niñas como yo, que para saber a que sabían las hostias, mentíamos diciendo que ya habíamos echo la primera comunión y comulgábamos, o que cuando nos íbamos a confesar íbamos a contarle cuentos de hormigas al padre, el cual seguramente se quedaba dormidísimo.
    Como sea, estaba divertidísimo esquivar los gises que lanzaba la maestra de música, para que le hiciera caso, o ver la pared de la esquina durante toda la clase de Ética, para que aprendiera como se comportan las Señoritas. (Como Dios manda).
    Yo no se por que yo la pasaba tan mal en aquella escuela, pero cuando me he encontrado con otras niñas que estudiaban ahí, dicen que era increíble… creo que era a lo mejor por que yo deseaba escribir, deseaba colgarme de cabeza en los pasamanos (aunque la falda se me fuera hasta la cabeza), y mojarme en los bebederos, en vez de sentarme a la hora del recreo, en el pasto, a comer mi lunch como Dios manda.
    Después, deje esa escuela y crecí y entre a la universidad, y el verano pasado fue un alivio leer Este que Ves, por que de alguna manera, me di cuenta de que respecto a aquellos sentimientos lasallistas, o Opusdeistas, no estaba sola.

    Comentado por: rana el 20/2/2008 a las 19:18

  • Elogio del maestro

    Sin embargo, con lo que hay que desasnar hoy en día penita me dan los profes.....los nenes vienen de casa hechos unas sabandijas y ¡hala!, ahí está el maestro para "desfacer el entuerto"...y todo culpa tuya si no aciertas a la primera...¡triste oficio entre los más tristes!...como dice mi sobrino: ¡es que hay que ser masoquista para dedicarse a esto!....razón que lleva el chamaquito.

    Comentado por: Mamá Lupe el 20/2/2008 a las 16:20

  • Yo la neta si tengo buenos recuedos de varios maestros. No tantos. Pero mi enfoque es algo ditinto porque mi madre fue docente por 35 años. Era el tipo de maestra a la que sus alumnos de 6to de primaria, la invitaban a su boda. O sea, cuando ya eran adultos. No recuerdo a un solo alumno que le tirará mal pedo a mi mamá. Vieron la sociedad de los poetas muertos? Bueno, no es para tanto, pero todos la querían. Haciendo cuentas el fin de semana pasado, casualmente, pasaron por su aula, aproximadamente, 1260 alumnos de nivel primaria. Amazing!

    Cuando estudiaba la secundaria, en el lasallista Colegio Simón Bolivar (muy cerquita de una menos notable escuela llamada Tepeyac del Valle, jeje), recuerdo a un profesor de física que se aventó el siguiente pasaje:
    Ibamos en primero de secundaria, o sea teníamos algo asi como 13 años en promedio. El colegio era de puros hombres, y hey! ya eramos grandes, ya estabamos en secundaria. Ahí, pues todos se llamaban por el apellido, podías llamarle por su nombre a algunos profesores y decir alguna grosería, pues era "normal", esas son cosas de hombres. El citado maestro de física daba su incomprensible clase... "bla, bla, bla", (muy a la homero simpson), entonces Chagoya (seguro tenía nombre de pila pero no lo recuerdo) estaba muy platicador y dicharachero. El profe se dió cuenta, camino muy despacio, colocó sus 2 manos en el pupitre de Chagoya y dijo: "Señor, me parece que no está poniendo atención. Déjeme decirle que si no le interesa mi clase se puede ir mucho a chingar a su pinche madre." Asi de huevos. El profe, que rondaba en los cuarenta y pocos, se incorporó y siguió dando su clase de lo más normal. Chagoya, ya no volvió a hablar.

    En retrospectiva, imagino el placer que le debe haber dado al profe, mandar olímpicamente a chingar a su madre a un chavito de 13 años. Aunque dudo mucho que eso le haya ayudado a pagar su tarjeta de crédito, a recuperar su matrimonio, o a comprarse un mejor traje. Canalizó su frustración en el pobre morrito, que por un momento lo hizo sentirse mejor. "Gracias mi Chagoyita...gracias. Y saludos a tu jefecita santa".

    Otro profe le aventó a un compañero, en la mera jeta, el borrador por estar haciéndole ruiditos mientras escribía. El maestro de música no tomó muy bien que le aventaramos monedas cuando empezaba a tocar la flauta.

    Si por un minuto supieramos los pedos que trae la gente, quizás, cerraríamos nuestra bocota. Frustado, Endeudado, Cornamentado, Abandonado... aún asi tengo que pararme frente a estos niños, pero eso si... al primero que hable, no lo repruebo, lo mando a chingar a su madre.

    salu2

    Comentado por: Mauligno el 20/2/2008 a las 05:34

  • Yo quiero dar clases de historia de la arquitectura pero de aguantar chamacos que no saben a donde van incluso pasados los 18, la pienso. En la vida de la gente hay otra que pasa y afecta para siempre a esta, a mi me paso con una maestra en la universidad y de ahí tengo la inquietud de dar clases, creo tenazmente que en la universidades los maestros deben ser casi sabios en lo referente a sus campos y tener trabajo en el mundo real. Supongo que entre el kinder y la secundaria no se necesita mucho para enseñarle a uno a leer, escribir, sumar y restar, y es que a veces así suena la educación. Y estoy casi segura que la morrita esta no estaba poseída, si solo era una adolescente con síndrome premenstrual.

    Comentado por: Dulce Geisha el 20/2/2008 a las 02:08

  • Yo quiero dar clases de historia de la arquitectura pero de aguantar chamacos que no saben a donde van incluso pasados los 18, la pienso. En la vida de la gente hay otra que pasa y afecta para siempre a esta, a mi me paso con una maestra en la universidad y de ahí tengo la inquietud de dar clases, creo tenazmente que en la universidades los maestros deben ser casi sabios en lo referente a sus campos y tener trabajo en el mundo real. Supongo que entre el kinder y la secundaria no se necesita mucho para enseñarle a uno a leer, escribir, sumar y restar, y es que a veces así suena la educación. Y estoy casi segura que la morrita esta no estaba poseída, si solo era una adolescente con síndrome premenstrual.

    Comentado por: Dulce Geisha el 20/2/2008 a las 02:08

  • ¿Inquieto? ¿Yo?, por favor…

    Alguna vez en las oficinas subordinadas a la del director donde habitaba ese reptil en peligro de extinción llamada subdirectora godzilla (nombre acreedor de una semana de trabajo en la cafetería escolar ya que fue escuchado detrás nuestras espaldas) nos encontrábamos tres maestros con malestares presénciales ya que solamente podrían dar quejas de uno y no reprender a muchos otros, una madre compasiva en terreno publico y un alumno sin argumentos fidedignos: hablaron por gran lapso de tiempo de la clase de persona que era dentro y fuera de el salón de clases, con y sin mis compañeros y que una persona como yo no debería de estar en el lugar prolífico en el que me encontraba por un mejor futuro para mi ya que había muchos otros que querían tener el lugar en el que yo me encontraba, mis faltas mas graves solían decir con fe suicida: bajo aprovechamiento, distracciones continuas, faltas morales y cívicas…entre algunas mas, el director todavía no hacia su entrada triunfal y tardía cuando terminaron de hablar de la baraja de posibilidades de acciones que tomarían en cuenta hacia mi persona, la piel arrugada y áspera de la cara de la subdirectora me pregunto que qué tenia que decir en mi defensa: es que escucho voces… mi madre iracunda me advirtió con una sola mirada lo que pasaría al llegar a casa, los maestros querían hacer una caza de brujas y eliminar todo ente que llegara a parecerse a mi y la subdirectora lo tomo tan enserio que le dio a mi madre varios números telefónicos apuntados en un papel de varios psiquiatras que conocía para que me ayudaran a tratar el problema con las voces. Ya en la casa me regañaron alzando la voz como si estuviéramos en un partido de futbol mexicano profesional, anularon todo el contacto con la televisión y atribuyeron mis delirios a la imagen sonora de jim morrison, elvis presley y john lennon también quitándome mi colección de cd´s. estuve tendido en el diván varios meses hablando de “mis voces” embusteras y ficticias que me habían salvado de una expulsión sin derecho a certificado con una mujer que le quitaba todo sentido a la sensualidad femenina y que estaba emparentada con la subdirectora godzilla por ser hija única…

    Comentado por: arros el 20/2/2008 a las 01:30

  • i never had mean teachers.. well, only one mean teacher... in 9th grade.. la maestra de arte... she was a real sour prick... todos los estudiantes would say... that she needed a fuck... ahaha... well, who knows but she was mean.. tenia reputacion con todos en la escuela de nunca tomar su clase de arte... we all had to take an art class in order to graduate... but, many never took her class... i could sadly say, i took her class not wanting to belive everyone else.. pero como siempre i was wrong.. she ended um giving me an F o un zero por ese semestre... it got too serious .. she scheduled a meeting with my mom... ms.rydberg ells se hacia llamar... le dijo a mi mama que yo siempre llegaba 30 minutos tarde a su clase... mentira... y que hablaba mucho.. mentira por que soy bien timida y era una freshman era una escuela nueva para mi... no conocia a casi nadia.. ni hablaba con nadie en esa clase.. mi mama estaba de mi lado porque nunca en mi vida escolar le habian llamado mas de una vez que yo tenia mal conducta... ... en el segundo grado, cuando con mi lapiz i stabbed the girl next to me in her hand .. with all the powers i had... she started crying... and i had realized what i had done.. and i felt really guilty however, i have to admit i liked to se eher cry... por que no see... still have to find out why.. and why i did it.. who knows... i can't really recall the cause.. at the end of it all.. yo pienso que ms. rydberg queria verme sufrir .. me queria ver llorar en frente de la directora y mi mama... i have to admit i really did want to cry to supress her lies... pero no.. no se salio con la suya .. i didn't cry.. ppl tend to have a lot of pride.. de alli en fuera todos mis maestros han sido agradables.. i even recall that in 3rd grade i had a an odd teacher... mr. romero.. we rarely did work in that clas.. however we did make a lot of props we would always do plays... and other classes woud come as the spectators... and when the state exams came around... he gave us all the awnsers... hahaha tambien recuerdo que un dia nos srprendio a todos vino a clase sin cejas y bald.. y no bigote ... he sure was character...

    however, the best teacher i had was my art hist. teacher... la clase nada mas era de 10 estudianted todos le tenian miedo a esa clase... era mucho trabajao... well, it was a lot of work.. however, at th eend of it all we learned a lot from his class both for life as chessy as it sounds and academically... y fun fact, all the girls in the class wer'e secretly in love with him... ahaha... incluyiendo yo!..

    well.. si.. you are also a teacher.. everyone is in many aspects... from the big brother or sister all the younger ones look up to... or that band member you idolize ...

    y tambien aqui.... el maestro no es bien pagado.. y simpre tenien un resto de trabajo.. gradin papers... etc... iv'e been lucky most, of my teachers loved what they did... recuerdo que otros maestros en mi high school sort of envied the ap eng teacher Mr. Chavez... because he loved his job ... and even if the pay was bad and still is bad.. he loved what he did... and he went to Harvard.. oOoOoOo ahaha... si tambien mucho nos decian que eran maestros porque cundo estaban chicos ellos no eran los mas buenos de los estudiantes... academically... they had bad grades... and they tought being a teacher was the easiest.. hmmm


    byeee... cambio y fuera!

    lily!

    Comentado por: Of Lillies and Remains el 20/2/2008 a las 01:23

  • Xavier:


    Inmediatamente al ver a Linda Blair ( no es irònico que se llame Linda, una de las actrices que ha dado vida a una de las criaturas màs horrorosas del cine? ). Me vino a la mente una frase de Schiller : “ es un fenómeno comùn en nuestra naturaleza humana que lo que es triste, terrible, incluso horrendo nos atrae con fascinación irresistible; que las escenas de dolor y de terror nos provocan a la vez rechazo y una fuerte atracción”.

    A mi, que me encanta andar con los pelos de punta me ha gustado sufrir con lecturas còmo “El castillo de Otranto”, “Drácula” “Los mitos del Cthulu” “El monje” .. pura literatura horrorosa llena de castillos embrujados, subterràneos terrorìficos, delitos sangrientos, fantasmas, monstruos y cuerpecillos en descomposición.

    Todo dotado de una tenebrosa belleza. Y pienso.

    “¡ Que hermosa es tambièn la fealdad ¡

    Un abrazo.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 20/2/2008 a las 00:13

  • Eso de ser maestro no es cosa fácil. En México se hacían maestros quienes tenían menos recursos, pues era la carrera más corta y barata. Así que de buenas a primeras se encuentran en un salón de clases con por lo menos 30 chamacos ávidos de desmadre, los cuales por supuesto no son capaces de controlar. Y aun así había quien ya estando en el ruedo le entraba al toro y salía airoso cortando orejas y rabo. Había otros más que solo cortaban orejas, la de sus dicipulos, que tenían que corregir a como diera lugar.
    Si, son mis recuerdos infantiles de una escuela pública, y ni hablar. Por lo menos sé que la cosa pudo ser peor.

    Comentado por: Kiddo el 19/2/2008 a las 21:19

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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