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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Ufanas aguas negras

Lo peor de guarecerse en manías gaznápiras es tener que sacar la cara por ellas, y hacerlo hasta el extremo de enorgullecerse. Sobran quienes se ufanan de ser intolerantes compulsivos, perezosos tenaces o frígidos del alma y reflejarlo en una larga lista de tics hechos en casa, que de acuerdo a una lógica comodina y mediocre resaltan lo que llaman su individualidad. Vamos, no es que se sienta uno libre de todo ello; si consigo advertirlo con facilidad es porque soy también anfitrión de numerosas y muy cretinas supersticiones. Nada desquicia tanto de los otros como que osen tener manías similares. Cosas que uno consigue perdonarse más fácilmente luego de haberlas condenado en el prójimo.

     He conocido a tipos que se envanecen de nunca haber leído un libro. No tienen tiempo, dicen, para gastarlo en estupideces. Ya bastante se cansan pensando en el trabajo para tener que hacerlo fuera de él, como si los quehaceres neuronales fuesen un sacrificio y no un placer. Uno de ellos dejó de ser mi amigo el día que lo cité para un café en una librería. "Esos pinches lugares me agreden con su cultura", se excusó, y no pude evitar responderle qué tan beligerante me parecía su pinche ignorancia, cuando tal vez lo único procedente habría sido carcajerme en el auricular. Pero había que golpearlo, no tanto para hacerlo sentir mal como para atacar mis íntimos malestares, pues desde siempre siento que he leído y leeré menos libros de los que debería. Tachar, pues, de ignorante a mi amigo el palurdo me relevaba de la preocupación de temerme mucho menos sabihondo de lo que aquel silvestre imaginó.

     Hasta hace poco me ufanaba de beber cuando menos seis Coca-Colas diarias. De otro modo, afirmaba con vanidad vestida de resignación, no puedo ni escribir. Cuando lo único cierto es que para sentarse a empujar las ficciones no se precisa más que un par de cucharadas de osadía y varios kilos de fe en uno mismo. Aquí y ahora, en mitad de la Amazonia, he cambiado las seis Coca-Colas por dos latas al día de Guaraná Antarctica y un poderoso plato de açaí, sin que por ello se me traben los párrafos o la tinta se niegue a fluir. Solía decir, también, que la escritura de una novela me exigía la familiaridad del espacio casero, de manera que sólo en mi hogar y a una hora del día podía hacer lo mío como Dios manda, cual si la Causa Primera No Causada se entretuviera en ordenar estupideces.

     ¿Cómo he sabido que toda esa teoría de la escritura sedentaria no era más que otra de mis manías idiotas? Desde el momento en que me vi orillado a elegir entre la mujer de mi vida y la novela en turno, que era como tener que decidirse entre llevar adentro corazón o pulmones. Reinaldo Arenas debió escribir tres veces la misma novela, no en un estudio bien acondicionado sino en una mazmorra infame, donde no había pretexto para el conformismo. ¿Y qué decir de esa manía antipática de encerrarme dos horas en un cuarto de hotel antes de proceder a la presentación de un libro? Pues nada, que hasta hoy no consigo quitármela, aun si más de una vez -o más de veinte, para ser sincero- he llegado hasta el escenario sin putísima idea de qué voy a decir, y una vez sometido a la presión del momento el asunto funciona como si hubiera habido un guión escrupuloso.

     Detrás de cada manía suele ocultarse algún temor sin nombre. Nada que no sea fácil de ver en los demás y pasar totalmente por alto en uno mismo. Manías que limitan y acomplejan, que se alían con la peor parte de uno sólo para tranquilizar a sus zonas mediocres con la certeza bemba de que nunca ha podido, ni puede, ni podrá: un argumento irrebatible, según quienes envidian en secreto al maniático y prefieren que siga encariñado con sus limitaciones postizas. Claro que es imposible vencerlas a todas, pero de ahí a llevarlas por bandera existe cuando menos tanta distancia como la que separa a la compulsión del deseo. Y ahora, si no les importa, voy a empujarme la primera Coca-Cola de este mes. ¡Bebida inmunda, cuánto la extrañaba!

[Publicado el 12/2/2008 a las 07:35]

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Comentarios (19)

  • ooohh! Corazón o pulmones! Got it! Kinda...got it!

    Comentado por: yorkperry el 13/2/2008 a las 16:49

  • prefiero el juguito de manzana... me conserva joven he infantil.

    Comentado por: rana el 13/2/2008 a las 16:41

  • Lo peor es cuando somos tan adictos a la coca, y nos levantamos pasando medianoche a tomarnos una...

    Comentado por: Cesar el 13/2/2008 a las 06:25

  • las costumbres como la coca cola lo obtengo de mi familia.. todos incluyendo a los que viven en puebla tienen que tener su coke de dos.cinco litros.. la familiar... aqui es de dos litros... en mexico hasta nos dan mas..ahaha y es familiar... que ironia no?... la familia, la religion... todo por tu dinero.. pero te agrada su sabor.. mi reciente costumbre es leer este blog.. nunca me habia interesados los blogs hasta ahora. cada que llego de la escuela o llego a puebla tengo que leer.. o sino mi dia no ah terminado.. o mi noche,,, haha.... y lo de tu amigo... me recuerda de tu libro.. Este que Ves... childhood all over again... in the aspect of your friend shitting on culture.. also this song comes up to mind ..
    http://youtube.com/watch?v=O01f2PTunqo


    buenas noches a todos... y detesto el cafe... starbucks.. why don't you guys rebel against that shit.. i know you have it in mexico too... I hate that place ... es como entrar a otro mundo adonde tines que ser "cool" have some sort of status ... flip flops, pony tail, y big funky glasses.. ewww... y el italian cofee company... if it wants to stand to it's nake they should atleast selll gelato...
    or get rid of the italian part

    byeee, lily!

    Comentado por: Of Lillies and Remains el 13/2/2008 a las 05:52

  • diablos!!! (guardianes) , a mi me encanta la coca cola, aunque soy consciente de que tendré que ir dejandola poco a poco si quiero llegar a viejo.

    es que es tan deliciosa la desgracia, que con hielos en un día caluroso no tiene comparación.

    he visto a xavier en unas cinco conferencias, charlas literarias y presentaciones de libro (creo que a todas llegó rayandosé por el tiempo), me preguntó en cuales habrá llegado sin tener nada preparado. qué ni falta hace, pues todas esas platicas han sido memorables.

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 13/2/2008 a las 02:52

  • Escarola: pusiste el dedo en mi llagota. Podrías contactarme para informarme en donde puedo localizar esa información?
    Sería de valiosísima ayuda para mi supervivencia, salud mental y emocional.

    Agradecidamente, anticipadamente

    La Demiana

    cyberviuda@hotmail.com

    Comentado por: Démina Demiana el 13/2/2008 a las 02:30

  • Lost paradise…

    Después de sentir el síndrome abstinencia en carnes impropias en la sala de un hospital suicida y ver reflejado toda la zalamería que emanaba de la garganta de un familiar cercano cuando yo apenas era un chico emancipado a la tutoría de elmos y abelardos en compañía de latas prohibidas con contenido dispuesto a disolver mi dentadura. Me llevaron ver sin mi consentimiento a la aspiradora (ya que escuche en la sala de espera a dos personas con parentesco lejano a mí ser que el encamado había aspirado todo lo que se encontraba en su casa) en la entrada del santuario de gasas y jeringas vi un altar de la empresa favorita por excelencia que acompaña en toda hora a los alimentos de las familias mexicanas, hice toda acción legal para tratar de conseguir una: me tire al piso a nadar de pecho, rogué cientos de veces y lo único que conseguí fue una charla con el palurdo doctor de bata blanca y certificados colgados de las paredes como si fueran trofeos de caza hablándome de lo maléfico que puede ser el organismo de liquido negro en el cuerpo de un infante, tuve que sacrificar mi ira y maquillarla con pasmosa tranquilidad para dejar de escuchar al pusilánime trabajador social y salir de allí lo mas rápido posible. Al llegar de nuevo a mis dominios tome la única lata que estaba disponible en el refrigerador y regrese a ver a “mis amigos” reunidos en la plaza, ellos jugando sin importar lo que sucediera y yo saboreando el néctar de líquido negro dispuesto a disolver mi dentadura: al cabo ya habían inventado las dentaduras postizas ¿o no?


    No se si puedas ayudarme con tú punto de vista acerca de que piensas de la política cultural mexicana en la actualidad, te lo agradecería demasiado sin llegar a la lambisconería pueril. Tus comentarios pueden ser enviados a mi correo arros_23@hotmail.com gracias.

    Comentado por: arros el 13/2/2008 a las 01:21

  • Ouch¡ esa pedrada me descalabró, porque yo soy intolerante compulsiva, perezoza tenaz y frígida del alma (nunca me he enamorado, más que de tus novelas) Y para acabarla de amolar soy una maniatica a todas luces.
    Y ya que citas eso de la lectura, ahí te va una pregunta filosófica: ¿Por qué lees? Si los ignorantes mentecatos te preguntarán ¿Por qué hay que leer? ¿Qué les contestarías?

    Comentado por: Niña Problema el 13/2/2008 a las 01:07

  • Me acorde de cuando estudiaba, me avente toda la carrera, una por cierto caracterizada por desvelos atroces, madrugando, casi abrazada de la coca cola, ahora casi no la tomo porque la vesícula esta a punto de salir corriendo, desde el otro día que hablaste de esas latas me imagino una coca cola de modelo antiguo con una fruta exótica en vez de las onditas de la coca.
    Siempre hay que tomar el riesgo, pues algunas cosas son inamovibles? Yo mejor quiero un café.

    Comentado por: Dulce Geisha el 13/2/2008 a las 00:47

  • UYY SIII, AHORA TODOS TOMAN COKE!

    Puès a mì no me gusta la CACA COLA, por que hace que me lloren los ojos con el gas, me procovan gases guturales, ( odio la palabra "eructo" ) no me quita la sed, me empazona y para el caso; si quiero un pantone especial para mis riñones, opto por la chaparrita de uva.

    saludos y besos !

    Comentado por: Tamiris Lippl el 13/2/2008 a las 00:28

  • Lo que yo sé es que desde que vi a esa pelinegra con su sonrisita pintada y su vaso de cocacola helada con hielo y las burbujitas aun saltando, de tan recien servida que está me muero de las ganas de un vaso tamaño litro!!!!

    Ves, Xavier? Las manias tambien son contagiosas. Y bueno, lo de la cocacola no es mania, es sencillamente adicción.

    Permiso, me voy a comprar una al frente.

    Comentado por: Mayté el 12/2/2008 a las 23:48

  • Sí, Guada. Se pueden conciliar varios amores. El otro día oí hablar o leí un estudio de esos que llaman científicos pero que podría habersele ocurrido a cualquiera, según el cual distintos amores ocupan diferentes áreas cerebrales. Por ejemplo, el área del amor pasional sería distinto al del amor "de larga duración" y, por eso en la cabeza no interfieren. Así que puedes querer a varios a la vez y no estar loca, siempre y cuando sean amores lo bastante diferentes. No sé si este estudio persigue proporcionar una base científica a la infidelidad, pero parece lógico. Lo que ya me resulta más difícil concebir es que una persona dude entre dos amores pasionales diferentes.

    Comentado por: escarola el 12/2/2008 a las 22:40

  • Feliz de nuevo por reencontrarme con esa simpática mujercita que nos has colgado y que con un gesto entre educado y travieso mantiene su invitación de compartir la Coca Cola huerfana de dueño.

    No me resisto a su invitación y me siento a su lado, cuando sin comerlo, y sobretodo, sin haber bebido aún ni un sorbito, me dice sin perder su sonrisa de dentrífico:
    - Has llegado tarde, lo sabes, ¿no?
    - Pues ..., sí, es cierto, pero es fácil adivinar que por tu aspecto debes haber permanecido en esta postura por muchos años, así que, unas horas más de espera no creo que acabe con tu paciencia.
    - No te esperaba a tí, chica arrogante, y aunque lleve muchos años en postura permanente, más de cuarenta, y con problemas circulatorios por este cruce de piernas -nunca me han permitido descruzarlas-, no quiere decir que una esté disponible a los caprichos de cualquier niñata.
    - Bueno, qué, ¿nos tomamos la Coca Cola o prefieres seguir con el rapapolvo?
    - Que sea la última vez!
    - Tan sólo quería saber si ha pasado un hombre que ha conciliado dos amores.
    - Pasa por aquí mucha gente, si hubiera pasado por aquí alguien de esas características, créeme, me acordaría. No abundan, pero existir existen, me lo contó una amiga que lo tiene peor que yo, lleva más de cincuenta años haciéndo el pino, y viniendo de ella, me lo creo a pies juntillas, nunca me ha dado motivos para no hacerlo ni yo los he buscado.
    - Eres muy parlanchina.
    - Y tú muy tardona.
    - Y tú muy ...
    - Y tú muy ...
    - Mejor nos dejamos de joder y nos tomamos tranquilamente la Coca Cola. Al hombre del que te hablo le gustaba mucho este refresco inmundo, ¿no te suena?
    - Oye, porqué no lo dejas.
    - Vale.

    Pero no sabe uno porqué, las cosas que lleva adentro no le sueltan tan fácilmente, y afortunadamente.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 12/2/2008 a las 21:21

  • Esas manías. Excusas perfectas para darle algo de "sentido" a lo que haces. Podría ser una especia de ritual que te afirma como persona. Que te da identidad.

    Trabajé con un ilustrador que era maniaco (o mañoso) como la chingada. Él, religiosamente todas las mañanas llegaba con su periódico Metro bajo el brazo. Iba a la cocina, se servía un café (siempre en la misma taza) y le daba vueltas a la cuchara sólo hasta llegar a su lugar. Acomodaba una servilleta a un lado. Se levantaba, llenaba su "pepsilindro" con 1 lt de agua y lo ponía a la izquierda de su computadora. Iba al baño y siempre salía secándose las manos con el papel, para tirarlo en su cesto de basura. Se ponía los audifonos y escuchaba siempre el mismo programa de radio. Asi, se ponía a trabajar. Nunca lo dijo, pero yo sabía que si algo es su pequeña rutina cambiara, él no podría trabajar.

    Un día le escondí su pinche taza.

    9:10 A.M.
    "Oigan, no han visto la taza azulita con letras rojas? Estaba aquí ayer, no la agarraron?"

    10:30
    "Dónde está mi pinche taza? Carajo!"

    No fue al baño, ni llenó el pepsilindro de agua, ni escuchó su programa de radio. Eran las 11 y no podía trabajar por que su pequeño mundo rutinario, había sido alterado. La neta me dió mucha risa. Era impresionante como un cambio insignificante, para algunas personas puede ser tan complicado.

    Yo digo. Adáptate o muere. Lucha por lo que quieres y acepta lo que no puedes cambiar.

    Otro día un colega del trabajo tomó por error la taza azulita con letras rojas y se preparó un café. Pero esa es otra historia.

    Comentado por: Mauligno el 12/2/2008 a las 17:45

  • ¿De verdad no quieres? ¿O ya estás mintiendo?

    Comentado por: pregunto el 12/2/2008 a las 16:47

  • Pues yo hoy tengo una terrible angustia, tengo que recurrir de nuevo a mi mania de mentir, juro que no queria hacerlo de nuevo, pero tengo que, y de verdad no quiero...

    Comentado por: Yo soy yo el 12/2/2008 a las 15:47

  • Imagino que cuando Javier Marías y tú os juntáis os pondréis ciegos a coca-colas. Bueno, yo también fui adicta a la coca a la coca-cola, incluso, en la fase final de mi adicción, lo confieso, tomaba pepsi. Pero lo dejé, en la cumbre, cuando ya iba por el litro y pico diario, lo dejé por el café que es un vicio que ocupa mucho menos lugar en la nevera, y menos pesado de transportar. Eso sí, llevar 5 kilos de cafetera de un lado para otro también se las trae. Porque cuando el viaje dura más de dos días, yo no viajo sin ella. Los vicios son nuestros síntomas, muletas en las que nos apoyamos, por lo tanto declararlos es mostrar nuestra invalidez, nuestra fragilidad, una demanda de cariño y búsqueda de solidaridad.

    Comentado por: escarola el 12/2/2008 a las 12:02

  • Una buena carcajada de buena mañana es lo que me arrancado este post con el que he comenzado el día. En unas horas sacaré tiempo de dónde sea para escribir, incluso me sentaré con ese encanto de mujercita que nos has colocado bajo el lema 'Have a coke', aunque preferiría compartir una Coca Cola contigo.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 12/2/2008 a las 11:03

  • O lo que es lo mismo: jalan más dos cabellos de mujer que un par de bueyes. En corto, tira más un pelo de pubis que una yunta de bueyes.

    Comentado por: Miguel Ángel el 12/2/2008 a las 10:27

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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