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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Basta de saudade

La imagen que antecede a estas palabras -tomada hace unas horas, ya de noche, a no más de cincuenta metros de la línea ecuatorial- corresponde a la última orilla de la ilusión. Cada una de las ciudades brasileñas alberga otras así, por el momento. Son los cadáveres del carnaval, restos de carros alegóricos que agonizan al sol, en los suburbios de cada sambódromo. He volado de Rio de Janeiro a Macapá poco después del Miércoles de Ceniza, cuando del carnaval queda sólo el recuerdo y hay que arrancar de cero con un nuevo año.

     Llámenlo fetichismo imberbe o sentimentalismo barato, pero ya desde niño me conmovía la visión de las piñatas rotas en el basurero, con la expresión a medias extinta de una ilusión que ya cesó de ser. Ahora bien, el rostro roto y con el cuello quebrado que encabeza los restos de este carro alegórico -no es alto en realidad, medirá con trabajos cinco o seis metros- parece menos hecho para la fiesta que para su final. Cuesta algo de trabajo imaginar esta expresión como parte del esplendor carnavalesco, incluso acompañada de una legión de jíbaras en paños refulgentes y muy menores. Ignoro, pues, qué tan decorativa sería en su momento, pero sigo pensando que fue construida sólo para ilustrar la melancolía propia del fin de fiesta; o en su caso, quizá, la certidumbre de que toda alegría -más aún si es intensa- encuentra su final en un abismo nunca menos triste y añorante que la imagen de una piñata reventada.

     Ahora, mientras escribo, la contemplo a la orilla de la pantalla y no puedo evitar que cada nueva línea se contagie de su extraña saudade selvática. Una técnica vieja, muy socorrida por los novelistas a la hora de recrear un sentimiento ajeno y distante, pues verdad es que ahora y aquí, en la mitad del mundo, el universo entero me parece tan lindo que no entiendo bien a bien la tristeza y necesito de una muñeca rota para evocarla. Nadie duda que la alegría, cuando llega, tiende a ser epidémica, pero ya quiero ver quién le saca la vuelta con éxito al imán del abismo seductor.

     "Acabó nuestro carnaval", escribió alguna vez Vinicius de Moraes sobre la melodía de Carlos Lyra en la Marcha del Miércoles de Ceniza, no exactamente en torno al fin de fiesta sino al advenimiento de una dictadura, mas ahora que el gorilato es historia vieja permanece en aquella canción el humor lánguido y remotamente esperanzado propio del día más hueco del Brasil.

     "Pero eso ya pasó", reaccioné de repente, ya de vuelta en el coche, con la fotografía triste dentro de la cámara y de nuevo la mano sobre el hombro de la Princesa Amazónica que metía primera, segunda, tercera por la calle bordeada de graderíos que apenas la semana pasada fungía como pista del sambódromo en el único carnaval que sucede entre dos hemisferios. Medio minuto más tarde, fugazmente en América del Norte, la memoria completa del carnaval se había disuelto. Llegando a la luz roja del semáforo, ante el guiño flotante de la luna flaca, miré de nuevo al lado y bastó el beso largo de sus ojos para traer de vuelta al carnaval. "La tristeza no tiene fin, la felicidad sí", sentencia la canción de Tom y Vinicius, pero esta misma noche dos luces verdes me han jurado lo contrario. Y yo les he creo, no faltaba más.

 

[Publicado el 11/2/2008 a las 07:12]

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Comentarios (9)

  • lo único malo de una gran alegría es esa melancolía añorante que ni siquiera sabemos de dónde viene, pero que seguramente nace del miedo a no volver a sentirnos plenos.

    esa imagen verde de carnaval sin embargo también nos habla de los ciclos y su tendencia a repetirse una y otra vez.

    como siempre, un placer leerte.


    http:gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 12/2/2008 a las 03:36

  • Me gusta lo del fetichismo imberbe, me recuerda algunas fotos infantiles donde de la mano de algun primo colgaba la cabeza de la pequeña Lulu. Pero eso ya paso bien dices...
    Saludotes.

    Comentado por: Dulce Geisha el 12/2/2008 a las 02:13

  • Xavier:

    He andado en joda..
    Pero no me quiero ir en blanco, asì que vengo de visita de doctor a decirte ANIMO!

    un abrazo reparador.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 12/2/2008 a las 01:55

  • Para ilustrar la melancolía propia del fin de fiesta…
    No se si llegare a estar a la altura de un contrincante de copas.
    Siempre a todas las “reuniones escolares” que organizaba cierto sector de la celda en que nos encontrábamos yo y una treintena de infantes más, después de cumplir la condena prevista, nos reuníamos a compartir los numerosos recuerdos insultantes y vergüenzas cada vez que nos veíamos sorprendidos para ser reprendidos por maestros y representantes de la entidad escolarizada estatal. Sobraban las excesivas proezas llenas de desconfianza por los intelectualoides y franqueza por los que no tenían nada que perder de hacer cualquier cantidad de juegos insípidos para formarnos más duros hacia una condena en donde los de más colmillo nos ganarían con facilidad: jugártela pegadas espalda con espalda a recibir un buen golpe por el sexo femenino o darle un beso en los labios qué creías que solamente en un sueño húmedo seria realidad, o los juegos de cartas en donde se veían inmiscuidas las ropas puestas y resignarse a perder los pudorosos hábitos éticos y morales labrados por la voz del cura de la parroquia, pero fue un solo juego que quedo grabado en nuestra memoria colectiva videográfica en donde estaban incluidos dos vasos de pequeñas proporciones (que solamente había visto por casualidad en las entrañas de una vitrina familiar donde se guarecían los objetos de cristal cortado de una ínfima boda pasajera) y una botella recia de liquido amarillento volátil al paladar de los inexpertos púberes que se encontraban frente a frente a ella. Nos fuimos por orden alfabético de los que estaban presentes y dispuestos a jugar: el aburrido H idolátrico a la imagen televisiva y a las letras vs. La vecina I dispuesta a tomar el papel protagónico en DEEP THROAT gracias a la suavidad de piel y a la firmeza de sus curvas. Comenzaron con la primer ronda: H quedo aturdido y su garganta quería gritar tras sentir el liquido bajar lentamente. I bajo de un golpe el vaso haciéndolo resonar en todos los oídos presentes. H pidió otra tras ver su orgullo caer e I pidió la tercera después de escuchar el mismo golpe descender de la mano contraria… pasaron a la décima con los parpados cerrados, las neuronas intoxicadas y el habla extranjerizado, hasta que la flaqueza de H quedo abatida por los suelos como si los puños de un Ali hubieran caído sobre su humanidad, e I durmió placidamente sin importarle en el lugar donde se encontraba.
    No se si llegare a estar a la altura de un contrincante de copas.

    Comentado por: arros el 11/2/2008 a las 21:42

  • No me alcanzan las palabras para entregarte la crítica constructivista, ni tampoco para alagarte en cuento a lo que escribes. Solo puedo decir que cuando te leo es transportarme hasta ese lugar desde que lo escribes.

    Saludos
    "La tristeza no tiene fin, la felicidad sí" http://zoch.blogspot.com/

    Comentado por: Zoch... el 11/2/2008 a las 19:34

  • Como esa escena del Ferrari en Perfume de mujer, pero con alguien más sexy y menos ciego que Al Pacino...

    Lease en absoluto sentido retórico man

    Comentado por: yorkperry el 11/2/2008 a las 17:24

  • A veces uno tiene que escribir como quien nos saluda sin pararse, tirándonos dos besos al aire, un gesto que aunque apresurado, si va acompañado del correspondiente entusiasmo, quizá cumpla el objetivo de llegarnos a la piel. Así escribo ahora. Creer en el juramento de esas dos luces verdes es apostar por la vida. Hay un tiempo para creer, pero 'Deza' te preguntaría ¿hay un tiempo para no creer?.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 11/2/2008 a las 14:58

  • "Máteme, si no me mata es ud. un asesino", le dijo Kafka al último médico que le atendió.

    Comentado por: escarola el 11/2/2008 a las 13:52

  • pues, yo pienso que todos siempre estamos tristes and we try to supress that sadness with moments of felicidad. Maybe, by seeing a a friend that makes you happy. Cuando hablo con mi mejor amigo me pongo muy feliz y me olvido de todo.. perhaps, the picture could relay to you.. on how your looking for something to fulfill your life to seek that happyness. Y para los que estaban en el festival que por ver tantas sonrisas y booties hehe.. creen que la vida esta perfecta pero eso solo es un momento.. pues, al final la vida son nadamas momentos, memorias.. y la felidad... en mi perspectiva no es alcanzable.creemos que hemos alcanzado la felicidad cuando talvez la vida nos da un buen momento pero luego venimos a la realidad que tenemos otros desires que tenemos que alcanzar para alcanzar la felicidad.. well at the end of it all it's all artificial happyness... eeks.. i think iv'e been indulging in too mucc cheap philosophies that make sense.. and yet, sound cheesy because even if you have a great moment in life.. remembering over and over again of that moment sure, has to make you ultimately happy over and over again...

    Comentado por: Of Lillies and Remains el 11/2/2008 a las 08:20

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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