El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Santísimas caipirinhas

"Vistoso" es uno de los calificativos más comunes para el Carnaval de Rio de Janeiro. Estoy al fin, me digo, no sin emoción, en el Sambódromo. Esto es Sapucaí. Debe de haber al menos tres cámaras por metro cuadrado entre el graderío, basta con asomarse a uno y otro visor para advertir que toman casi todas la misma foto. A la mía la traje de paseo: recién llego descubro que la pila está muerta y eso en algún sentido me tranquiliza. Al final prefiere uno vivir las cosas que pasarse las horas fotografiándolas. Más todavía, no se desea ser espectador del Carnaval sino parte de él, en lo posible.
Lo posible, no obstante, tiene sus límites. Un boleto allá abajo, o allá enfrente, en los palcos, flota entre mil quinientos y tres mil dólares. El mío, de gayola, con trabajos costó doscientos cincuenta, y he aquí que la Princesa Amazónica, por cuya compañía aúllo desde mi graderío, está allá enfrente, en el palco, dueña de una esplendente entrada de cortesía. Nos hemos separado por las próximas horas, que no serán pocas, y tengo la encomienda más bien espinosa de divertirme a solas durante todas ellas. Cosa que por principio no consigo ni moviendo las piernas al son de la canción de la primera escuela de samba de la noche: Mocidade.
Mira uno y no lo duda: es todo tan vistoso como un desfile celestial. Tomo el teléfono para hacer un apunte y desisto tan pronto como empiezo, pero igual continúo pensando de la misma manera. Buscando las palabras en la cabeza, definiendo, distinguiendo, ejercitando inútilmente las neuronas para ver si así abarco cuanto miro. No me doy cuenta aún, y no me la daré durante el paso de las tres próximas escuelas -Unidos da Tijuca, Imperatriz Leopoldinense y Vila Isabel- que semejante forma de ordeñar la ocasión supone el ejercicio de la triste y torcida profesión de crítico de fiesta: ese pobre infeliz que está siempre a la orilla del baile, felicitándose de no ser jamás él quien hace los ridículos.
Pasado el desfile de la cuarta escuela -cada una se toma poco más de una hora, son más de cuatro mil danzantes por escuela- desfallezco en las gradas y al fin salgo a pasear por un rato, en la esperanza de que la Princesa Amazónica se halle al menos igual de aburrida y me pida que nos vayamos de una vez. Le llamo en medio del escándalo y he aquí que está feliz. "¡Ya viene lo mejor!", me anima, pero sólo consigue emocionarme la idea de que lo mejor es también el final, que según nuestros cálculos sucederá poco antes del amanecer. En el camino se me cruza un ángel. "¿Caipirinha?", pregunta. Descubro entonces que son varios los ángeles y las regalan a todo el que pasa...
Cuatro caipirinhas más tarde, los colores del mundo han cambiado. Se diría que estamos en high definition. Vuelvo a la gradería en el comienzo del quinto desfile. La escuela Grande Rio ha llegado partiendo leña y ya en las gradas se multiplica la danza. Ni siquiera lo pienso, llego a mi sitio y ya estoy brincoteando, con la letra en la mano y el coro en los labios:
Com todo gás vou te dar amor
Com muito amor vem me dar paixão
É tão brilhante nossa chama que clareia
Incendeia o meu coração.
Hay un gozo que sube piernas arriba, un deseo interior de darlo todo aquí, ahora mismo, excederse bailando hasta que los pies duelan insoportablemente, pero esto último no se halla ni cerca. Hace un rato, cuando estaba de pie, sólo mirando, me torturaban de punzada en punzada, y ahora saltan sin freno ni pausa ni el mínimo deseo de reposar. En medio de todo eso, los colores y el esplendor reinante hacen que toda esta gigantesca extravagancia rebote en los sentidos como un milagro.
Grande Rio vem cantar
Minha escola é o gás da Sapucaí
Se a lição é preservar
Meu grito é verde, Amazonas, Coarí.
Bailamos muchos, cantamos casi todos. Cuando la escuela de Grande Rio se va, salgo por una nueva caipirinha, entre el público y las bailarinas que vienen de regreso. Rodeada por ocho hombres de seguridad con las manos tomadas, camina oronda la reina de la batería, entre decenas de ojos caníbales. Pero uno tiene prisa por volver, allá adentro ya suenan los tambores de Beija-Flor, la escuela que ha sido campeona en cinco de los últimos seis carnavales. Una vez en las gradas, ya con el combustible en su lugar, me lanzo cuesta abajo hacia otros setenta minutos de baile ininterrumpido y frenético, bajo esa sensación más bien hambrienta de que hay que vivir mucho en poco tiempo, no sea la de malas que después se nos caiga el mundo encima.
O meu valor me faz brilhar
Iluminar o meu estado de amor
Comunidade impõe respeito
Bate no peito eu sou Beija-Flor.
Hace un rato, cuando aún contemplaba impasible la fiesta, esperaba con ansia el paso de los trescientos o cuatrocientos tambores, pero ahora ni cuenta alcanzo a darme. El contagio es tenaz. Bailo entre un alemán y una carioca con los que solamente intercambio sonrisas, que no obstante son más que suficientes porque apenas hay tiempo para otra cosa. Entiendo ya que estoy en la fiesta más grande del mundo, que quizás nunca vuelva a estar en otra igual, que ahí vienen ya los últimos carros y la música habrá de terminarse. Mierda, hay que aprovechar.
Tras los últimos miembros del desfile, camina una vez más el equipo de limpieza, cuya estrella es un hombre que baila mientras barre y recibe tantos o más aplausos que las estrellas. Hasta que en un momento la música para, se hace el silencio y es hora de salir, con la sonrisa impresa y el cuerpo agradecido (los pies, cosa rarísima, todavía no duelen). Son ya casi las seis de la mañana, tomo el teléfono y ahí está la Princesa Amazónica. "¿Nos vamos a la playa?", me sugiere, y al instante comprendo que ahora mismo el cielo de los cielos tiene que estar allí, en las rocas de Arpoador, a pocos metros de la de Ipanema, donde pronto veremos al sol salir.
Afortunadamente hay multitud de taxis. "Al edén", por favor, le pediré al chofer, fingiendo mal que aún no estoy ahí.
[Publicado el 06/2/2008 a las 11:37]
E Beija-Flor é novamente campeã, e a moçada vai toda voltar ao Sambódromo sábado, pro desfile das campeãs!!!!!
Quem não puder ir pode ver pela TV, devidamente paramentado com seu "pijama de bolinhas" (http://www.youtube.com/watch?v=xoC7jmpl5Jc)!!!!!!!
Comentado por: Claudia el 07/2/2008 a las 05:21
Sucede a menudo que los sentimientos se contagian de la gente que uno quiere.
Solo de leerte tan contento, me siento pirotécnicamente colorida de alegría.
Gracias por llevarnos de paseo y de la mano contigo (como haciendo coleadas) desde el Carnaval de Río hasta tu felicidad.
La Demiana
P.D. A todos: Nos tomamos de las manos?
Comentado por: Démina Demiana el 07/2/2008 a las 04:33
xavier,no soy mucho de carnavales ni celebraciones de éste tipo, pero con tus letras me has contagiado el entusiasmo por algún día tener la fortuna de estar bailando y saltando con miles de personas. el colorido, la música, la gente... verdaderamente debe ser la celebración más grande del mundo!
que bien que la viviste de esa manera y la compartiste con nosotros... y a todo esto ¿cómo van las ampollas de los pies?
saludos!
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 07/2/2008 a las 01:34
reading your passage of the moments now memories youv'e experienced makes me want to go to rio ... " al fin salgo a pasear por un rato, en la esperanza de que la Princesa Amazónica se halle al menos igual de aburrida y me pida que nos vayamos de una vez. " I cite because it's my favorite hope you found your princess... loved the links listening to the music in the background while finishing your passage made this reading more surreal
Comentado por: Of Lillies and Remains el 06/2/2008 a las 23:11
Comentado por: Cesar el 06/2/2008 a las 23:02
Caipirinhas me suena a aspirina! Pero aspirina seguramente es lo que anda buscando ahorita me imagino.
Un taxi al eden, eso me gusto. Bien por el amanecer con los pies adoloridos. Y el corazon contento.
Comentado por: Dulce Geisha el 06/2/2008 a las 22:38
Fantástico!. Buen término el de "Vistoso", yo no lo habría definido mejor, me suena el término ... aunque hecho en falta en las grabaciones caseras con las que nos endulzas el post unas imágenes más nítidas, pero con tus palabras, la música de fondo, el ruido de los pertardos y el colorido de los fuegos artificiales -tan familiares para mí- una se puede sumergir perfectamente en el ambiente brasileiro con el que a uno se le van los pies y las caderas sin esfuerzo. Y, claro, no puede faltar una historia de amor "vistosa" o, quién sabe, a lo mejor has llegado a las profundidades que es dónde el vértigo hace honor a su significado y, a su vez, se alcanza el "edén".
Xavier, bendito post el tuyo. Las ausencias merecen la pena.
Muá, muá! (=besos)
Comentado por: Guada el 06/2/2008 a las 22:08
¡Dale a tu cuerpo alegrìa Macareno!
¿Que darìa yo por saber zangolotear los “cachetes “ como esas mujeres emplumadas?.
Pero tengo tan mal ritmo que si me metiera unas 10 caipirinhas, a lo mucho proporcionaría un espectáculo como el de Bambi dando sus primeros pasos.
Comentado por: Tamiris Lippl el 06/2/2008 a las 21:53
Envidia. A mí sólo me dio pa llegar a Veracruz pero no estuvo nada mal. Un día iré al de Rio, por mientras en lugar de Caipirinhas, caguamas de 25 varos con efectos idéntikos.
Saludos
Comentado por: CHAVIMAN el 06/2/2008 a las 20:45
Sólo he visto el rito de cuarenta días gloriosos, de exuberantes fiestas artificiales y un mar de vaginas con sentido, envueltos de plumas postradas sobre la cabeza y ropas ultrajadas por la vista, por las imágenes que nos llegan a la santísima pantalla televisiva en los noticiarios pseudo-intelectuales y las inmaculadas paginas ciberespaciales que presentan videos de los acontecimientos mundiales.
Comentado por: arros el 06/2/2008 a las 19:44
17/5/2008 01:47
Contestando a lo que dice rana,...
Publicado por: Dèmina Demiana
16/5/2008 20:24
Pues yo no puedo leer tu blogg...
Publicado por: Kiddo
16/5/2008 18:18
Publicado por: Zarema
16/5/2008 18:06
Dicen que Dios los hace, y ellos...
Publicado por: rana
16/5/2008 18:02
Publicado por: Fátima
16/5/2008 16:59
Yum-Yumbina.......Cuantas y de a...
Publicado por: Lilith
16/5/2008 16:52
Publicado por: Víctor
16/5/2008 05:18
Publicado por: ¨Goofy¨
16/5/2008 02:46
Publicado por: arros
16/5/2008 01:22
Oye por cierto, no quieres ser...
Publicado por: Dulce Geisha
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