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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Objetos entrañables: la regadera

 

Todos la llaman ducha, pero aquí le decimos regadera. "Voy a darme un regaderazo", anunciamos, si la idea es hacerlo en un par de minutos. No obstante, para algunos, los momentos pasados bajo el chorro se cuentan entre los más importantes del día. No es casual que la escena más recordada de Hitchcock -la más copiada, también- sea la de la mano con el cuchillo penetrando el espacio sagrado de la ducha, donde la gente canta y habla sola porque se sabe o cree saberse libre de testigos. Si al cabo han de llegar a asesinarme, por lo menos espero que tengan la decencia de agarrarme vestido, seco y lejos del oráculo húmedo. Pues habemos quienes creemos que en el interior de ese entrañable mecanismo residen todas las respuestas que importan. Iré por partes.

     Fue desde siempre un sitio fundamental. De muy niño, recuerdo que escribí mis primeras palabrotas con el dedo, sobre uno de los cristales opacos a los que cada noche el vapor convertía en pizarrón. Y lo recuerdo porque al día siguiente a mi padre le dio por preguntar quién había escrito cabrón, puto y pendejo en el baño. Allí también jugaba a inventar las personas y aventuras que al día siguiente, ya en el salón de clases, invadirían con fruición secreta mis cuadernos. Todo empezaba debajo del agua, en ese espacio impune y decisivo donde uno se hacía muchos, y nadie nunca lo iba a saber. No imaginaba entonces lo poco que los años cambiarían de aquellos rituales.

     Cuando una persona concibe fácilmente ideas atractivas y peligrosas, se dice que es una cabeza caliente. Y bien, que a mí nadie me quita de la cabeza la idea de que el solo hecho de estar bajo la regadera calienta las neuronas y hace posibles pensamientos raudos e inspirados. ¿O será acaso que la libertad íntima de la que uno disfruta en ese reducto permite a la cabeza sobrevolar latitudes imaginarias insospechadas? En cualquier caso, encuentro que el espacio de la regadera es un vibrante punto de introspección. Acudo a ella, a veces, craneando ya una agenda de invenciones que me devuelve a la niñez y la tina, cuando chapoteaba uno entre patos y otros muñecos de goma que hacían de la hora del baño un carnaval privado. Es posible que todavía sea el momento cumbre del día.

 

     Ha cambiado el horario, por supuesto. Mojarse de mañana es emerger alerta del reino del cuerpo para integrarse al mundo con la frescura que la cama desconoce, plantar una frontera entre sueño y vigilia e instalar una aduana capaz de distinguir posibles de imposibles. Por eso a veces trato de conducir los pensamientos sólo por los carriles que me interesan, pero la regadera no me lo permite. Le vienen mal la disciplina y las órdenes; lo suyo es distraer, divagar, distender. Con frecuencia, por tanto, dejo la regadera con la cabeza llena de entusiasmos desconectados de lo que previamente a la inmersión eran mis intereses inmediatos.

     No vayamos más lejos: hoy mismo entré a bañarme con el coco totalmente ocupado por la voz de Quincy Coleman y salí con la idea, extraña en un principio, de escribir justamente sobre el impostergable tema de la regadera. Y ahora que lo recuerdo, me ha pasado allá adentro lo mismo que a lo largo de estos párrafos: olvidé por completo el tema del jabón

[Publicado el 17/1/2008 a las 20:26]

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Comentarios (18)

  • Si puedo evitarlo (y vaya q hago mi mayor esfuerzo) no me baño los domingos, pero el lunes llega el terrible castigo, NO SOLO ES LUNES!!!! , si no que hay q bañarse. Terribles lunes. En los días de escuela, las ceremonias, la revisión de la tarea dejada los viernes, ahhhh!!! y mañana es LUNES!!!!

    Comentado por: Hildebranda el 21/1/2008 a las 04:29

  • …Ni tiempo de charlar. Se lo reanimé también con la boca. En un 69 de película, comenzó a juguetear con mi cola. Eso me excitó. No aguanté y me monté. Con todo el miembro dentro de mi culo, me levantó y me puso en cuatro. Al final, quería acabarme en la boca otra vez. Acepté. El CD llegó a su fin casi al mismo tiempo que nuestra segunda vuelta. Game over. El fin del CD indica que el turno terminó. Si quiere, puede darse un baño, pagar lo que arreglamos por teléfono y…

    -hasta pronto.
    Sin resentimientos. Y así se va moviendo la fila. Servicio prestado, pago realizado (y verificado, discretamente, sin que se dé cuenta, claro). Ése fue el primer cliente del día. Tengo cinco más. Con menos de una hora y un baño entre un cliente y otro, casi no tengo tiempo de recomponerme…

    Texto sacado de: Surfistinha, Bruna; O Doce Veneno do Escorpião: O diário de uma garota de programa.

    Comentado por: arros el 20/1/2008 a las 06:33

  • La regadera tiene la culpa de todas y cada una de las veces que uno llega tarde a cualquier lugar y es que como puede uno dejarla? eso no se hace, sería tan cruel como dejar a un amigo solitario y ebrio cantar "mujeres divinas" se tiene que quedar uno a cantar con el para no caer en pecado

    Comentado por: Manuelillo el 19/1/2008 a las 03:05

  • Se me ocurre un servicio para la regadera justo ahora, agua fria para bajar borrachera en horas de trabajo :-(.
    Bujuju

    Comentado por: Dulce Geisha el 19/1/2008 a las 01:57

  • Ultimamente con los tiempos dificiles, me es mas facil llorar bajo el agua...

    Comentado por: Yo soy yo el 19/1/2008 a las 01:27

  • Ahora he podido ver tus enlaces. Desde luego, hay para todos los gustos, me llama la atención el look de los que cantan 'Singing in the shower', con ese aire de music hall, tan pintados y acompañados siempre por un cierto aire de decadencia y perversión, o así, por lo menos, es como los percibo. Como si quisieran mostrar sin pudor el lado más descarnado de la vida, como si te escupieran a la cara que realmente la máscara la lleva el que se viste, se peina y se maquilla dentro de los límites socialmente admitidos.
    Después nos deleitas con la tierna canción Calling your name (el inglés mi asignatura pendiente, entre otras muchas, menos mal que le pongo imaginación y con tres palabras ya me monto yo sola el resto). Y por último, el toque sexy de Babado novo, si todas la chicas brasileñas son así, no me extraña tu amor por Brasil, yo, si algún día tengo la suerte de darme un paseo por esos lugares, diré que de joven era alta, rubia y con unas medidas de infarto, a lo mejor cuela ... pero creo que lo único que me puede salvar es que alguien, por el chico del vídeo no estaría mal empezar, me viese como un ave exótica que de puro no existir en su país resulta enormemente atractiva, y sobretodo ponerle mucha, mucha imaginación y sentido del humor.

    Un placer entrar en el fin de semana con el regaderazo que nos has dado, pura frescura para el alma.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 18/1/2008 a las 21:35

  • Es horrible: no puede una detener las divagaciones y al salir del baño ya se hizo tarde, y los gatos maúllan porque tienen hambre y una quiere empezar a hacer las cosas divagó mientras se bañaba... ¡aahhh!

    Comentado por: Celestina Terciopelo el 18/1/2008 a las 21:14

  • Cuando era niña, moría de miedo cuando era momento de bañarme. Siempre pensaba que al recorrer la cortina, iba a aparecer el mismísimo diablo, para cobrarme la cantidad de cosas malas que había hecho y que tenia escritas en un cuaderno, que en su pasta, con letras doradas decía: Cuadernillo de las Cosas que Hay que Cobrarle a Anahí.

    Comentado por: rana el 18/1/2008 a las 19:31

  • Alicedd, yo mas bien me imaginaba chateando con Claudinha, que ahora al chat y al blog le dedico un buen numero de minutos al día; y no me dejaría enjabonar por el muchacho, no es lo mío, ja.
    Saludos y gracias por el comentario

    Comentado por: Rob el 18/1/2008 a las 18:54

  • Sí, Rob, el video. No suelo hacer este tipo de comentarios, pero vaya, que me dejaría enjabonar por ese muchacho... U a u, así, despacito. Sin embargo, mirando sus ojos, me ha dado por imaginar que si fuese una película, haría de malo, en algún comando terrorista poniendo una bomba, y de secundario. En fin, menos mal que chatear es cosa individual, no de pareja. Saludos.

    Comentado por: alicedd el 18/1/2008 a las 15:27

  • Ahora sé de dónde viene la expresión “estar como una regadera”, porque, vamos a ver, si no viene de ahí ¿de dónde? ¿Qué sucedió históricamente con las regaderas para que tengan tan mala fama? Estar como una regadera, poniendonos etimo-lógicos es perder agua, como también se dice lo de perder aceite. ¿Perder aceite es perder el juicio porque las neuronas se quedan sin lubricante? Pues yo diría que es al contrario, que los locos tienen muy bien lubricadas las neuronas. Así que, en conclusión, conviene mojarse. ¿Lo de “dar jabón” lo dejamos para otro día?

    Comentado por: cordelia el 18/1/2008 a las 10:34

  • Recien leo tu post de ayer. Para mí, de primera hora de hoy, comienza mi jornada laboral, que acabará pronto. Hace acá un día lindo de preprimavera, a pesar de las fechas que corren ..., no puedo ver los enlaces con los que nos deleitas entre líneas pero la ducha con la que he comenzado este día me permite andar soñando hasta la noche.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 18/1/2008 a las 08:39

  • Hoy es día de regaderas... regaderas van y vienen. Hay un modelo llamado "the serpentine" que es una regadera para exteriores ganadora de un premio alemán y diseñada por un Belga: Tomde Vrieze.
    Con el detalle que no garantiza un baño caliente para que Xavier niño siga escribiendo en las puertas con el vapor...

    Comentado por: León El Africano el 18/1/2008 a las 04:58

  • Me acorde de que cuando estaba morrilla me lavaba el pelo con un jabón espantoso que mi papa usaba, nórdico, me fascinaba el olor entre olivo y vato supongo. Mi mama me regañaba porque el pelo se me volvía un lío. Ahora no se, entre los diez rituales que abarca el baño me gusta cantar y hacerle gestos a un espejito que tengo colgado en la ducha.

    ♪♫Cantando en el baño me acuerdo mucho de ti ♪♫

    Comentado por: Dulce Geisha el 18/1/2008 a las 02:01

  • Etapas.
    En la etapa infantil de mi vida siempre me veía como gato: saltando con agilidad y destreza sobre las bardas que bordeaban un lugar prohibido y peligroso para un infante, bañándome en sudor todo el día junto con mis amigos en varios de nuestros juegos y llegando a casa escuchando siempre la voz colérica de mi padre obligándome a tomar el camino fácil hacia el baño y por si no obedecía un cinturón de cuero iba directo hacia mis partes traseras y/o la parte del cuerpo que alcanzara con el golpe volando sobre el aire. Ya entrado en años febriles y con uniformados a cada lado nuestro, tocábamos el agua fría en compañía de una decena de jóvenes con sus nuevas carreras de buscadores de tesoros, sin la tranquilidad de tener un espacio para lavar bien a bien esas partes que estaban a la vista de todos. Ya sin muchos movimientos de los que presumía con facilidad y ahora contando historias entre sueños una pesadilla se me hacia realidad: una femme FATal llegaba en compañía de un palo con un trapo a cada lado de su corta distancia solo para dejarme reluciente por la paga que depositaban unas personas que ya no reconocía.

    Comentado por: arros el 18/1/2008 a las 00:22

  • Xavier:

    Me gustarìa escribirte que soy tan sexy y cool como la inexistente de la Leite, o que por lo menos tengo buena voz para cantar bajo las burbujas del baño, sin embargo como bien describes, la regadera es templo personal donde afloran todas esas mañas involuntarias que a uno le brotan estando encuerado y en privado.

    Una de mis gracias era la imitar voces de caricaturas y la que mejor desempeñè por muchos años fuè la de Alvin y las ardillas….
    Hasta hace aproximadamente seis meses, que me topè con un vecino quien en tono burlòn e irònico me preguntò:

    ¿“Oye, tienes pericos en tu casa o QUE es lo que escucho todas las mañanas “?.

    Desde entonces, mi aseo personal no es el mismo.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 18/1/2008 a las 00:12

  • Después de ver a Babado Novo, también olvidé el jabón, y creo que ahora el mejor momento del día no fue en la regadera justo hoy que estrené un artefacto donde colocar el shampoo y el jabón que evitará que me agache hasta el suelo por ellos.
    Si, este video ha sido el mejor momento.

    Comentado por: Rob el 17/1/2008 a las 22:33

  • Jo, qué tarde.

    Comentado por: jo el 17/1/2008 a las 21:49

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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