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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

La autopsia de San Simón

Una de las grandes ventajas de los muertos es que puede matárseles tantas veces como convenga. En años escolares, cuando aún mi familia tenía la costumbre de visitar semanalmente el camposanto, me gustaba adentrarme entre sepulcros, primero para leer epitafios, más tarde en busca de huesos tirados, que llevaba a mi casa de contrabando y a la escuela como un souvenir exótico. Fémures, húmeros, mandíbulas, clavículas, sabría el diablo de quiénes y de cuándo. Cuando menos pensaba, ya jugaba con otro compañero a los espadazos, armados de sendos fémures que acababan despedazados en el patio, para horror de los más morigerados.

     Ventaja número dos: los fiambres no tienen dueño. Eso lo sabe tanto quien se apropia de sus huesos -ya sea con fines científicos, lúdicos o meramente decorativos- como quien aprovecha para hablar en su nombre. Lo de menos es quién haya sido el sujeto en vida y cuál fuera su forma de pensar, puesto que ya no está para contradecir a quien le cambia el gesto, la figura y el habla. Los muertos son de todos, menos de sí mismos. Llegado el caso, le pertenecen a quien se los encuentra. Si llegamos a hablar de "sus" huesos nos referimos a una procedencia, no a una pertenencia porque un cadáver nada posee. Y es allí donde estriba la tercera ventaja...

     Si queremos que un muerto tenga un collar, bastará con ponérselo en el cuello. Si precisa una historia, podemos inventarla, y si la que ya tiene nos estorba nada impide que la modifiquemos. Con frecuencia, los descendientes suman a la memoria de sus ancestros encantos y virtudes que nadie en vida les conoció. Por no hablar de esos evidentes maleantes metidos a políticos o altos jerifaltes que sólo tienen que estirar la pata para ser ensalzados como grandes filántropos, sin que suela escucharse una sola protesta porque al cabo el maldito ya está muerto, no puede aprovechar el maquillaje. Es sólo el maquillista quien capitaliza: si los muertos nada pueden poseer, todo cuanto uno tenga a bien otorgarles terminará engrosando los propios haberes. Si proclamo que el muerto era un honesto, habrá quien crea que hablo honestamente.

     Cuando el cadáver en cuestión corresponde a un cobarde, nada hay más fácil que promoverlo al rango de héroe. Y si pasa que es héroe o lo parece, lo procedente es darle el upgrade al altar. Bástenos recordar las sinuosas andanzas del coronel Carlos Eugenio de Moori Koenig, tal como lo recrea Tomás Eloy Martínez en Santa Evita, cohabitando con el cadáver de Eva Perón al extremo de un día atreverse a mearlo, sin rozar una línea de su hagiografía. Mientras uno, lector, ya espera sin desearlo, en puro honor al morbo, que el cadáver de Evita realice un milagro, el autor resucita al coronel necrófilo y lo viste de acuerdo al capricho soberano de la novela. Es la mera demencia del uno lo que lleva a creer en la santidad de la otra.

     Luego de varios años de colgar toda suerte de adornos disonantes sobre el cadáver del libertador Simón Bolívar, Hugo Chávez recién ha ordenado que le practiquen una autopsia. A algo menos de 180 años de su muerte. Y es que le urge saber no sólo si en realidad murió de tuberculosis, sino de paso si ésos son sus auténticos restos. Es decir, los de Chávez, que se ha posesionado del cadáver para rehacerlo a su imagen y semejanza, tal vez sin los talentos de Tomás Eloy, pero con la patente ya en la mano. A estas honduras, Simón Bolívar redivivo sería menos bolivariano que el presidente Chávez. Pero ahí está la cuarta ventaja de los cadáveres: carecen de opiniones. Se diría que todo les da igual.

 

     No le gustan a Chávez las opiniones disímbolas, razón más que bastante para asociarse con un cadáver. En Por un puñado de dólares, Clint Eastwood usa los cadáveres de un par de soldados como señuelos contra sus enemigos, y acto seguido les dispara a placer. No pueden delatarlo, ni hacer memoria, ni volver a morirse. Prácticamente le pertenecen, igual que el hueso al niño que lo usa como espada. ¿Qué puede hacer ya el pobre libertador para evitar que un militar necrófago termine por habilitar su calavera como pisapapeles? ¿Qué quedará de su memoria original después de tantas distorsiones, aureolas y milagros ajenos? Mudo en medio de tanta metafísica, por hoy me basta con imaginar la cara de la esposa del forense cuando escuche al marido confesarle que viene de hacerle la autopsia a Simón Bolívar.

[Publicado el 21/12/2007 a las 12:15]

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Comentarios (8)

  • Querido Xavier te deseo que pases una muy feliz navidad y te agradezco los regalos que todos los días das a mis neuronas y a mis hormonas y a las neuronas de medio mundo que sigue tu blog.
    Después de leerte hoy 24 de Dic en milenio entiendo que tenderás una navidark obscurecida por el regalito navideño, pero entonces también te dieron pretexto para celebraral menos el echo de ser hijo único. Ya hasta miedo me da irme a celebrar la navidad "en familia".

    Me dí de regalo de navidad dos libros tuyos: materialismo y Luna llena, así siquiera si podré celebrar contigo.

    Feliz Navidad y abrazos para ti, para Alicia y para Xavier.

    Comentado por: Démina Demiana el 24/12/2007 a las 21:09

  • PARA XAVIER Y SUS LECTORES:

    Aqui les dejo un regalo ( no es ningùn video anònimo envuelto en rojo )...
    Quizà algo que nos ayude a entender y proteger nuestro planeta.

    Un abrazo.
    http://www.youtube.com/watch?v=q71J--5ZZ04&watch_response

    Comentado por: Tamiris Lippl el 24/12/2007 a las 19:20

  • Xavier, te invito a leer un post que escribí precisamente sobre este tema http://fatimaifigenia.wordpress.com/2007/12/20/la-cia-lo-mato

    Pero el real motivo de mi visita es para desearte que pases una feliz nochebuena en unión de tu familia (yo sigo esperando el ajedrez de Asterix), pásala muy bien.

    Un abrazo.

    Comentado por: Fátima el 24/12/2007 a las 18:25

  • No entiendo cómo casi la única alternativa al modelo caciquil tan extendido en latinoamérica, sea el de revolucionario pasado de moda,populista, adicto a la buena vida y al trono, por los siglos de los siglos amén, aunque, eso sí, proclamador de austeridad y pensamiento uniforme entre sus súbditos. Siempre que oigo el nombre de Chávez, lo asocio con la palabra chavacano. La nueva genial idea del presidente venezolano sobre la autopsia a Simón Bolivar no me ha sorprendido. Un personaje como él y a los que él considera de su palo, no puede admitir morir de una neumonía común, un tumor cerebral o de un macetazo fortuito, no, él no es un mortal cualquiera, él es el salvador de los desheredados, desprotegidos, destartalados, pero eso sí, con licencia para quebrantar todo los póstulados que con tanto fervor ensalza.
    Con este tipo de pollo pardo no comulgo, su diferancia sí es una gran desventaja. Ya ves, Xavier, las afirmaciones rara vez son absolutas.

    Feliz Navidad. Muá!(Besos).

    Comentado por: Guada el 23/12/2007 a las 23:30

  • Lo que yo creo es que se descubrirá casualmente, gracias al adn, que Chávez es descendiente indirecto de Bolívar.

    Comentado por: Al d. el 22/12/2007 a las 16:50

  • A mi me dijeron de chiquita que los muertos vendrian a jalarme los pies en la noche si me seguia portando mal.
    Pobre Chavez, por que ademas de estar en constante conflicto con la realidad, le vendra a jalar los pies Simon Bolivar.
    wa

    Comentado por: rana el 22/12/2007 a las 02:43

  • Es mundialmente conocido que Chavez no se destaca precisamente por ser un genio, lo que me preocupa es toda esa marabunta que le hace caso a èste mico de culo rojo.

    Suponiendo que si; muriò asesinado Bolivar….
    ¿Pensarà Chavez ( es un decir ) que cambiarà la historia? , Lo vì, realmente preocupado diciendo: “ ¡Ojalá sean los de Bolívar! ¡Ojalá! Pero hay dudas. Hay dudas sobre la autopsia' “..

    Ojalà que traiga premio ese cadàver y se cobre con una maldiciòn mortal al estilo egipcio.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 21/12/2007 a las 20:13

  • si gano me muero... parece que le hubiese tocado la lotería del niño... A ver lo que van a hacer luego con usted/ttigo - qué brusco suena, en italiano es un poco más dulce - a veces he pensado en ello, la muerte es, parece, el estado de indefensión más absoluto, casi como una plantita, a merced de los demás; me horroriza pensar que me desnudan, me limpian, me visten, me maquillan, obturan orificios y me ponen mona para las últimas visitas mientras bromean indiferentes; no es que me quite el sueño pero casi que me da vergüenza ajena. Prefiero un funeral crematorio, alejarse en el mar, solo, en una barca en llamas, eso sí tiene belleza y dignidad y naturalidad y serenidad. (Y evita futuras autopsias). Digo parece, estado de indefensión, porque en realidad es de suponer que, por mucho que digan, no se la hacen a Simón Bolívar, que hace tiempo que se fue. Su historia de los huesos me ha recordado algo que me contaron, sucedió en un cementerio. Iban a enterrar a la abuela, junto al abuelo, en el nicho vecino y por un error mágico de esos que a veces ocurren, abrieron el nicho del abuelo mismo, de tal modo, además, que los huesos de éste cayeron afuera entre los llorosos familiares compungidos, atónitos y felizmente en estado de doble shock emocional. A lo que iba, el robo no se produce tan sólo en muerte, también en vida te reinterpretan del modo que sea para hacerte decir y ser aquello con lo que nunca has siquiera soñado. La mayor diferencia es que muerto no te enteras y no te dan ese disgusto ni sientes inútiles inclinaciones pasajeras de defenderte.

    Comentado por: Alice d. el 21/12/2007 a las 13:17

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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