Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Síndrome de Bergerac

Tenemos héroes y no los entendemos. No dejamos siquiera que sean quienes son, pues más nos acomoda que se ajusten a nuestra expectativa. Al enemigo, en cambio, se le dedica más respeto y atención, no sea que nos agarre desprevenidos. ¿Qué tiene, pues, de extraño que al momento de presentar batalla nos comportemos antes como el enemigo que como el prócer que oficialmente nos inspira? Deforma uno a sus héroes para poder meterlos en los propios zapatos. ¿Para qué voy a parecerme al héroe, cuando es tan cómodo hacerlo a él a mi exacta medida?

Cuando sin darme cuenta lo adopté como héroe romántico, dejé pasar en él lo que en un enemigo habría advertido al vuelo: primero que romántico, duelista, seductor o poeta, Cyrano de Bergerac es un acomplejado. Y amén de acomplejado es un cobarde. Seguir a un heróe así, me digo ahora, es hacer un enorme favor a tus enemigos, que no tendrán más que asomarse a la ventana para ver el color de tu ataúd. Pero eso no me lo imaginaba cuando creía que amor y escritura se atraían natural e irresistiblemente.

Soñaba así con escribir cartas definitivas, por cuya influencia el alma de la mujer querida caería en mis manos por puro efecto de gravedad. Cartas plenas de urgencia, pavor y sobresalto, que aguardarían en mi cajón durante meses o años antes de osar enviarlas a su destinataria. Al final lo hice menos de lo que lo planeé, con resultados que en su hora oscilaron entre la indiferencia y la catástrofe. Pero eso no fue todo, pues la influencia nefanda del necio narigudo me dió todas las armas para volverme un negro sentimental.

Se ha hecho ya un poco tarde para tratar el tema, borroso a estas alturas, pero luego de tres noches seguidas de bucear en oficios infumables, advierto en cada uno la sombra de unas napias. Hay alguien ahí dentro que le tiene pavor a las apuestas y encuentra confortable perder por elección, con la coartada del romanticismo. Al igual que su héroe pusilánime, no se atreve a apostar por sus pasiones. Al menos no en su nombre, ni a la luz del día.

Había pensado escribir estas líneas disfrazado de negro literario, hablando por los labios de un personaje que, a su vez, trabaja como negro literario. Odio decirlo así, pero es un personaje acomplejado. Su fuerza, incluso, nace de esos complejos. Si lo ponía a escribir en mi lugar, tal vez entendería un poco mejor el oficio frustrante de negro literario, y hasta la poca o nula vergüenza del negrero: ese fantoche guapo que paga, pone su nombre y se lanza a dar pláticas y entrevistas, sin siquiera temor a meter la pata. Pero no ha funcionado, mi personaje sufre de un complejo que de entrada le impide dar la cara en un blog. Mientras yo acabo de entender a mi héroe, sospecho que él prefiere ser negro entre los negros.

Si el auténtico autor es un "negro", ¿cómo cabría entonces llamar al falso? ¿"Blanco" literario? Eso sí que tendría que ocasionar complejos espantosos en el dueño oficial de las regalías. Quiero decir que yo me sentiría un imbécil, y encima de eso un mierda. Me vería en el espejo demasiado barato para creer algún día en mis palabras, y entonces me tendría por gentuza. No digo que así sean necesariamente los blancos literarios, pero mi apuesta está del otro lado de la mesa. Derrotar al Cyrano interior es tan fácil o tan difícil como apostar por la propia nariz, aun y en especial si en el espejo luce podrida y rebosante de mocos.

Una ficción que no osa apostar por sí misma no merece ni el rango de mentira. De ahí que aborrezcamos a esos escarabajos que se confortan remitiendo anónimos. No merecen un papel en la historia. Cualquier día, no obstante, desperta uno allí, convertido en la imagen viva de su peor enemigo. No hay que olvidar que el viejo héroe de la historia es un espadachín osado y avezado, por eso nunca acaba uno de vencerlo. Quiero decir que sabe que fue mi héroe, nunca va a perdonarme que lo haya convertido en mi enemigo, y desde entonces le siga los pasos como a todo villano en forma y regla.

No entiende uno a sus héroes. No queda tiempo, pues.

[Publicado el 12/12/2007 a las 10:13]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (9)

  • los héroes y los villanos... ¿por qué siempre envidiamos tener a los segundos en nuestro bando?...

    lo malo es cuando a nuestro héroe le da por diferenciarse o pronunciarse ajeno a nuestro gusto, entonces lo encontramos más humano y por lo mismo, con más defectos.

    me encantaría ser siempre un villano, por desgracia tengo vocación de héroe.


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 12/12/2007 a las 23:52

  • Guada, espero que no lo digas por mí:
    http://www.elboomeran.com/blog-post/11/2819/vicente-verdu/la-compania-sucedanea/#comentarios
    Un beso.

    Comentado por: escarola el 12/12/2007 a las 21:28

  • Guada;

    He descubierto que lo rico de èste blog es que cada quien dice lo que se le infla su voluntariosa gana y todos nos andamos despepitando en perfecta armonìa. ( Los que antes se subìan al tren de los pleitos ya se largaron )

    Si hay alguien que tiene autoridad para juzgarnos es acà su satànica majestad dueño y deidad absoluta de este blog. ( creo yo )

    Por cierto! acà en Mèxico estamos festejando a la Guadas. Recibe un abrazo de mi parte.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 12/12/2007 a las 19:56

  • "Me cansa pensarme", esta frase sujeta el nombre de Miguel Delibes en la íntima entrevista realizada por Juan Cruz en el último "El País Semanal", que leí hace apenas cuatro días y releo con gusto. En ella me he colgado estos últimos días, transformándola, en mi caso, en "me cansa enfadarme". He leído todos tus post desde aquel día amargo en que un personaje perdedor, victimista y manipulador, si bien nunca identificado claramente, fue "blanco" o ¿debería decir "negro"? de este blog. Acto vitoreado cual espectáculo taurino por alguno/s de tus incondicionales seguidores. Me he autoimpuesto el papel de Abogado del Diablo, ya que aunque el reo quizás cometió el asesinato, no hay pena que supere la que lleva uno dentro. Mi defensa de este "personaje" es porque si reniego de él, renegaría de mí, una narcisista y victimista de mierda. En todo caso, amén de las críticas que me puedan llover por tus diablos guardianes, decir ciertas cosas en este blog resulta fácil y barato para ambas partes.
    "Mi silencio es mío", le dijo a Juan su padre, y yo estos días ausentes lo he hecho mío, tan posesiva siempre. Me gusta leerte, lo he hecho y lo seguiré haciendo porque en este rincón tuyo la vida guarda cierta felicidad (se me acomodan de nuevo las palabras de Juan Cruz). Me gustaría seguir escribiendote aunque no nos ajustemos a nuestras expectativas.

    "No era una tachadura de la memoria la que imploraba despues del incidente, era una metáfora de sí mismo la que actuaba en aquel instante: él quería que no hubiera sucedido lo maldito, estaba en el mundo para que nada se rompiera".

    Besos de una prostituta de la vida.

    ps. Siempre se ha de dar la cara aunque sea para que te la partan.

    Comentado por: Guada el 12/12/2007 a las 19:22

  • Ese negrito sandia me huele a Otelo, … ( O telo aclimatas o telo aclichingas ), ¿que màs negro acomplejado que el celoso consentido de Shakespeare?...

    Ni pintado el personaje! no hay mejor cabida para la pasiòn mi estimado Xavier que un hèroe “de color” ->como les llaman los que no quieren rasgar susceptibilidades.

    Esperemos que la Desdèmona no le resulte muy brusca.

    Fìejese que, casi todos mis hèroes son negros ahora que me pongo a pensar:
    Billie Holliday, Thelonius Monk, Lou Amstrong, Josephine Baker por mencionar algunos…
    Esa novela me va a saber a Chocolate amargo ( mi colaciòn favorita ).
    No quiero presionar pero espero que pronto salga del horno su historia (ya me la empiezo a saborear ).

    Comentado por: Tamiris Lippl el 12/12/2007 a las 17:41

  • Yo, todavía, suelo apostar por mis pasiones. Que cursi verdad?.
    Heroes dejé de tenerlos hace un rato, si no es que en realidad nunca los he tenido.
    Los villanos?, esos abundan!. No se si admirados, invitados o intrusos.
    Quizá es solo que a mi me gusta mas tener villanos. Al menos son honestos.

    Comentado por: PNLP el 12/12/2007 a las 17:36

  • ci-rana?

    Comentado por: ci-rana? el 12/12/2007 a las 16:38

  • rebosante de mocos jajaja.
    Wa.

    Comentado por: rana el 12/12/2007 a las 16:32

  • " Hay alguien ahí dentro que le tiene pavor a las apuestas y encuentra confortable perder por elección, con la coartada del romanticismo. Al igual que su héroe pusilánime, no se atreve a apostar por sus pasiones. Al menos no en su nombre, ni a la luz del día."

    Otra vez me iba a atormentar, pensando que tengo dentro un Cyrano, pero no. Esta vez me doy varias excusas:

    1. La vocación de servicio. No soy una perdedora. Tengo vocación de servicio.

    2. El respeto a mí misma. Me sé cambiante, sé que lo que hoy me apasiona, mañana no lo hará. Si respeto mi volubilidad, no puedo salir a la luz. Cambio constantemente de sobrenombre.

    3. Verdadera humildad: No tengo necesidad de pasar a la historia, porque no viviré el futuro (y además perder no es confortable)

    Qué bueno, Xavier. No he leído aún ningún libro suyo, pero no tardaré en hacerlo. Me lo regalaré esta Navidad, así que tómese un trago a mi salud. De momento, tiene otra amiga del blog.

    Comentado por: Celine el 12/12/2007 a las 15:55

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres