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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Trabajos indeseables: publicista

 

 

Que tire la primera licencia sanitaria quien nunca haya intentado prostituirse. Y claro que se puede, pero es aún más cansado que pelear por dinero. Vende uno lo único que realmente le importa y le pagan con una minoría de papeles a los que encima trata como a sexosiervas. Hace años, cuando alguna señora mojigata hablaba con desdén de "las mujeres de la vida fácil", mi padre la contradecía con un cuestionamiento incontestable: ¿Fácil? ¡A ver, póngase usted!

No evita uno prostituirse porque sea decente, sino porque después sale más caro el caldo que las albóndigas. Hay una perversión autodenigratoria en la manía de menospreciar el propio trabajo, pero asimismo existe algún consuelo en derrochar lo que con él se gana. Durante el tiempo en que me prostituí haciendo comerciales, el dinero se fue siempre más pronto de lo que llegó. Además no cobraba salario, sino indemnización. Como si cada mes me atropellaran, o mi alma trabajara de cobaya en un laboratorio de esclavos freelance. Para ser mercenario, estaba en el hoyo.

No es fácil terminar de corromperse, pero así lo parece. Media un cinismo arduo en el apremio por deshacerse de los propios proyectos para venderle el resto del espíritu al diablo, por eso acaba uno contrayendo otra forma de cara dura, que consiste en fingir un profundo interés en las explicaciones del cliente. Los deja uno hablar y entusiasmarse, luego les dice lo que quieren oír, tan convincentemente como puede porque lo que más le urge es cobrar el dinero que ya se gastó. Cuando al fin está lista la campaña, le aligera pensar que nada es suyo, ni tiene otra importancia que la sobreviviencia. El cliente hace cambios que dan al traste con el concepto entero, pero uno igual se empeña en mostrar entusiasmo porque piensa que así llegará antes el cheque.

Otros se enorgullecen de sus campañas, tanto que las defienden y anhelan ser premiados en Nueva York, pero no era mi caso. Temía hasta la médula convertirme en un publicista exitoso, como se teme emparentar con Don Sata. Incluso hallaba una torcida satisfacción en perder un cliente, cual si al acontecer el desaguisado se abriera una ventana de esperanza. Si ya decidió uno vivir de prostituto por un tiempo, desea al menos no salir triunfante, ir por la calle y escuchar a los hijos de vecino murmurar: "Mira a ese publicista de tercera". Pero el fracaso peca de relativo, siempre llega la hora en que el cheque lo echa todo a perder.

Teóricamente es un oficio divertido, sobre todo si sueña uno con comerciales. Pero hacer comerciales y soñar con novelas es como descubrir los ojos de la ninfa y optar por las legañas de la bruja. Un despropósito ruidoso y preocupante para quien tiene escasa vocación de mercenario y la mala conciencia de sospecharse traidor a su causa. Suponiendo, eso sí, que tras tantos eslóganes malparidos aún quede vivo algo remotamente similar a una causa, un proyecto, una historia impaciente por ser contada.

Mal puedo arrepentirme, sin embargo. No hay mejores aliados para un narrador que los grandes obstáculos en el camino, aunque eso entonces no lo supiera. Prefería flagelarme, asumiendo que apenas un milagro me sacaría de ese trabajo prostibulario en el que me aterraba tanto destacar como encontrar cualquier forma de orgullo. Cada vez que un cliente me exigía cambiar a su gusto un nuevo párrafo, me miraba al espejo como una hetaira complaciente y más pronto que tarde me desentendía, puede que sólo para convencerme de que lo mío era la vida fácil.

Cuando junté la fuerza para salir de allí, me prometí solemnemente que nunca más haría un eslogan para un cliente. De ahí que ahora me sienta insultado cada que alguien me llama publicista, o siquiera ex publicista. ¿Quién, que no fuera un legendario forajido, querría ser por siempre reconocido de acuerdo a sus antecedentes judiciales? Una cosa es ser puta y otra que te reputen por las calles. Con el trabajo que cuesta quemar las naves, o en fin, prender fuego al burdel. Por eso luego digo entre colmillos, no sin algún aliento de beatitud reciente:¡Publicista, tu madre! Con todo mi respeto y un buen sueldo mediante.

 

[Publicado el 10/12/2007 a las 11:39]

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Comentarios (10)

  • Del grandísimo Chuck Palahniuk unas líneas de la pelicula Fight Club que vienen mucho al caso con el rollo publicitario.

    "We're consumers. We are by-products of a lifestyle obsession. Murder, crime, poverty, these things don't concern me. What concerns me are celebrity magazines, television with 500 channels, some guy's name on my underwear"

    "Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy sh*t we don't need. ... We've all been raised on television to believe that one day we'd all be millionaires, and movie gods, and rock stars. But we won't. And we're slowly learning that fact. And we're very, very pissed off."

    Amen

    Comentado por: Mauligno el 20/12/2007 a las 00:26

  • Del mundillo prostituto del que hablas, a mí me toca la parte más interesante: intuir por qué la gente prefiere la marca x a la marca y, qué piensan de las promociones; si les guesta un concepto y lo entienden; si el cliente está acertando y si los pendejos de mis compañeros creativos, son lo suficientemente lúcidos como para concretar una idea que cale. O sea, yo me prostituyo siendo planificadora estratégica y haciendo investigación de mercados. Los clientes no aterrizan jamás, les digas lo que les digas. Peor si les cuentas que su marca esta jodida y que ellos también, por ende.
    Espero el fin de mes con ansias (el sueldo, ya ves) y la suerte de poder viajar a otros países, a comprobar que el consumidor es por lo gener igual, con algunos matices, claro está, pero con la compensanción de por medio, de conocer otros sitios, otras personas y probar otros elíxires espirituosos que tal vez en algún momento del puto día, me toca probar para desemputecerme y volver a soñar que soy escritora y poeta.
    Un saludo cordial.

    Comentado por: Camila el 17/12/2007 a las 15:36

  • He oído a muchos colegas quejarse de la publicidad, de las agencias, de los anunciantes y de su santísima madre, pero de todos los trabajos de mierda (remunerados) en los que me he empleado, el menos mierda de todos ha sido el de redactora publicitaria. Y de lejos.

    www.unabohemia.blogspot.es

    Comentado por: UB el 16/12/2007 a las 23:44

  • @ rana:

    ¿Y qué cueva es?

    Comentado por: HjorgeV el 11/12/2007 a las 08:44

  • Al consumismo, el pilar fundamental de nuestras sociedades y la razón de ser de la publicidad, lo veo así:

    Se trabaja duro para alcanzar determinados bienes, cierta subjetiva posición social y familiar, y, cuando se han alcanzado esas metas, sobreviene un vacío o saturación por exceso (consciente o no) que obliga a continuar consumiendo y acumulando compulsivamente, como quien empieza de cero, aunque no se sepa a ciencia cierta por qué se hace, ni si eso es lo que realmente uno quiere hacer y sin preguntarse por si nos satisface realmente o no.

    El publicista se encarga de seguir deslumbrando al Mono. El especialista en mercadotecnia, de desplumarlo.

    http://hjorgev.wordpress.com/

    Comentado por: HjorgeV el 11/12/2007 a las 08:41

  • DÌGAMELO A MI!!!!

    Xavier:

    Yo pertenezco al nivel màs hondo del Hades publicitario, digamos que yo soy la bruja - piruja de los creativos, trabajo en ese ùltimo caldero que tiene que desarrollar las marihuandas de estos seres despreciables, por que una cosa es soñar idioteces y otra proyectarlas en un display, un stand, un promo, y hacer que funcione o por lo menos que se sostenga por sì mismo.. Crèame hay dìas que me brota lo Caìn, ( y aquì entre "NOS" a veces sueño que los empalo ) ……

    Comentado por: Tamiris Lippl el 10/12/2007 a las 19:25

  • Ja!, me encanta como escribes, siempre aciertas. See you space cowboy!

    Comentado por: Michel el 10/12/2007 a las 18:49

  • Me aventurè a echarme un clavado en el mundo de un publicista. El trampolin es de bolsillo y se llama "99francs"
    Ahora, despues de 298 paginas quiero salir del agua...o del fango mugroso...y vomitar...

    "Yo soy publicista, y si, yo contamino el universo. Yo soy el tipo que les vende mierda, que los hace sonar cosas que no tendran jamas. Cielos siempre azules, mujeres siempre bellas, una felicidad perfecta retocada en fotoshop...En mi profesion, ninguno desea tu felicidad, por que las personas felices non consumen"

    "Yo vivo en tu hemisferio derecho. Tus deseos ya no te pertenecen: Yo te impongo los mios"

    ....y ahora quien podra defendernos??

    Comentado por: farfalla el 10/12/2007 a las 18:15

  • Trabajo indeseable: abogado.
    “Estudia lo que quieras, pero si quieres que nosotros te apoyemos o paguemos la escuela, no estudies filosofía” Que absurdo cuando mis padres me obligaron a punta de esa frase a encontrarme en medio de las filas de los queridísimos abogados.

    Comparto ese sentimiento de sentirse prostituido todos los días, mientras se va a la oficina, mientras se esta en ella y mientras se huye de ella.
    Pero el mundo exige demasiado de lo que para ellos son mediocres.
    Es como la puta violada, que camina de la escuela de abogados, a la oficina de abogados y por las noches, sueña como cuando era niña, en tomar su mochila, unos samwiches y un refresco, he irse a buscar una nueva realidad al bosque de a un lado de su casa.

    Como serán las cosas, que hasta ya sabia en que cueva iba a vivir.

    Comentado por: rana el 10/12/2007 a las 17:07

  • ¿Los títulos de los libros no son sus eslóganes publicitarios?

    Comentado por: fun class el 10/12/2007 a las 12:38

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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