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Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Las 24 horas de la FIL

Gabriel García Márquez besa la mano a Álvaro Mutis

Gabriel García Márquez besa la mano a Álvaro Mutis en la Feria del Libro de Guadalajara.

Hace diecinueve horas que abrí los ojos, a regañadientes porque llevaba apenas cuatro de dormir y ya cruzaba el túnel negro que separa a la fiesta de la resaca. ¿O será que las une? Había que empezar temprano con la promoción: cita a las ocho treinta en una estación de radio. Dormito en el trayecto, en la sala de espera y ante el micrófono, al tiempo el corresponsal termina con alguna noticia previa. Luego, al salir, me enteraré que uno de los hombres de la estación le ha dicho a Miriam, que es la santa que me acompaña en estos menesteres, que el entrevistado se estaba durmiendo. "No", ha respondido ella, querúbica, "lo que pasa es que está pensando". De regreso, la risa me mantiene despierto. Me pregunto qué habría dicho Miriam si hubiera comenzado a roncar. "Es que así ruge él antes de las entrevistas."

La FIL de Guadalajara es el mejor ejemplo de que el placer y el trabajo son no únicamente compatibles, sino complementarios y hasta cómplices. Luego de un desayuno con poderes balsámicos, hay que correr de vuelta hacia la promoción, pero ya a esas alturas se ha juntado una buena reserva de adrenalina, bajo cuyos auspicios termino de una vez de cambiar fase y gozo ya de una exquisita euforia que en adelante sólo sabrá crecer. Una comida en Tlaquepaque, por ahí de las dos y media, contribuirá a la excitación nerviosa con antojitos, cerveza y ríos de tequila. Una comida estrictamente mexicana; es decir, de cuatro horas de duración. Esta vez entre cantos, gritos y mariachis.

El resto de la tarde y el principio de la noche se van entre presentaciones de libros y cocteles. De repente consigo escapar al cuarto y duermo diez minutos terapéuticos. Pienso: ¿y el blog? No hay tiempo, todavía. Cada año, el lunes se reserva para ir a bailar salsa en el Veracruz, donde el tequila sigue corriendo sin diques. Pero estoy en mis cinco. He evitado el exceso con el mismo rigor que me abrazo a la consistencia. Al volver al hotel, pasadas ya las tres de la mañana (las diez en Madrid, se me está haciendo tarde), advierto que no tengo ni sueño, y menos lo tendré cuando remate el post, lo suba y me recueste a escuchar música, tal vez no exactamente para deleite de mis vecinos.

Hace un año, las noches eran aún más extensas. Había abierto un club en mi habitación, a diario frecuentado por Santiago Roncagliolo e  Imma Turbau. De pronto casi nos amanecía entre música y risotadas. Cada noche, también, nos sorprendía el aguante del matrimonio Saramago, que intentaba dormir en el cuarto de enfrente, sin siquiera un amago de queja. Cosas que sólo pasan en la FIL, por eso no se debe dormir mucho. Quiere uno estar despierto veinticuatro horas, a sabiendas de que durante todas ellas hay cantidad de cosas por hacer. Con suerte, este año conseguiremos desvelar a Rubem Fonseca (tampoco logro imaginármelo llamando a la administración para quejarse).

Hace dos años, la concurrencia era más tupida y los donativos increíblemente generosos. No puedo hacer aquí una lista de la cantidad de donativos en especie que llegaron en manos de los visitantes, pero verdad es que imperó la abundancia. "Haz algo, por favor, que no quiero irme nunca de este lugar", me suplicaba Ronca el último día, con el físico destrozado pero el espíritu ejemplarmente en pie. Odia uno tener que largarse de aquí, no faltan ganas de secuestrar el Hilton a punta de pistola por tres semanas más, derogando cansancios y desafiando momios. ¿Aló, urgencias? Necesitamos ciento quince ambulancias y veinte equipos de terapia intensiva.

Adoro los efectos de la adrenalina. De pronto hace pensar que es uno inmortal. Me enferma, en cambio, el regreso a la vida citadina, cuyos primeros días pasaré tendido, no sé si descansando o aceptando la pérdida. Pero hoy empieza el martes, me quedan aún tres días de intensidad irreductible, donde cada ficción se hace realidad por pura voluntad mayoritaria. Por otra parte, son ya las cuatro y media. Y nada, que me faltan las ganas de dormir. Tiempo de sumergirse en un disco de Wim Mertens y esperar tres o cuatro horas de sueño. Ya lo dice el refrán: a descansar, los muertos.

[Publicado el 27/11/2007 a las 12:15]

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Comentarios (10)

  • Secuestrar el Hilton... secuestrar la noche... secuestrar al tiempo... la vida!.

    Comentado por: PNLP el 30/11/2007 a las 17:03

  • asi que te regresas mañana...no tienes que esperar a la proxima feria para regresar.... yo te ayudo a descubrir que otras cosas hay en este disney!

    Comentado por: Paulina el 30/11/2007 a las 02:10

  • Así como el de la bilirrubina es el amarillo, por lo menos ahora puedo imaginarme que el color de la adrenalina es el blanco. El de la buena, quiero decir.

    Comentado por: HjorgeV el 28/11/2007 a las 10:56

  • ah, saluda al roncagliolo... se extraña mucho su blog.

    http://filthdirt.blogspot.com

    Comentado por: -semigabriella el 28/11/2007 a las 03:30

  • Osh!! (de nuevo)
    Qué molestito es encontrarse con que hay quien, a diferencia total de uno, se desvela magnificamente y porta con orgullo las ojeras... en lugar de con el fastidio y dolor con el que las traigo yo.
    Jajaja

    En fin... que la envidia crece y crece y crece...

    http://filthdirt.blogspot.com

    Comentado por: -semigabriella el 28/11/2007 a las 03:28

  • uno no necesita descansar hasta que no se muere

    Comentado por: marce el 28/11/2007 a las 00:50

  • ¡y todavía hay quienes se atreven a decir que el mundo de las letras es aburrido!

    el centro del mundo hoy en día es Guadalajara, al menos por estos días esa ciudad tendrá las dos cosas que más quiero en éste mundo: los libros y al Atlante, que juega la semifinal contra Chivas el miércoles...

    saludos y que corra el tequila.

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 27/11/2007 a las 19:05

  • …“me quedan aún tres días de intensidad irreductible”, OSEA COMO!!?, se me regresa el viernes al DF???? ¡ No, por el amor de Dios!, yo llego el viernes y para mi mala suerte ya veo su aviòn despegando mientras yo hago el check in…

    ¿ Que voy a hacer en Disney si no està la botarga principal!!?...eh? a ver dìgame.. que voy a ver ahora?...... me dan ganas de arrancarme los ojos como Edipo.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 27/11/2007 a las 18:54

  • Ponerme los dientes largos es decir poco con tu post de hoy, y con toda esa compañia solidaria.... Dan ganas de liarse la manta a la cabeza, de perderla y de no encontrarla nunca, dan ganas.

    Que sigas emborrachándote de placer, mañana espero encontrarte por aquí.

    Besos, Xavier, tan lejos y tan cerca de una, y si aún te acompaña Santiago, tb. para él, y mi querido Saramago tan enamorado de Pilar.

    Comentado por: Guada el 27/11/2007 a las 18:09

  • Ahy madre mia, el absceso que era yo en el blog anterior se ha convertido hoy en tremendo crater profundo y corroido de purititas ganas.
    No me mandan a mi tambien una ambulancia? (pero trasatlantica y con escala en el Hilton)

    Comentado por: Farfalla el 27/11/2007 a las 14:32

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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