El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Astérix en Disneylandia
Al anunciar el lanzamiento de la serie Futurama, Matt Groening decidió apostar fuerte. “Cuando menos dará para un parque temático”, declaró a la revista Wired el legítimo padre de Homero Simpson, seguramente presa de la misma lógica que años antes le llevó a creer que sería Bart, antes que Homero, quien alcanzara fama planetaria. Pero el futuro casi nunca es como lo pintan, amén de que no siempre se antoja ir hacia allá. ¿Qué tendría que haber en un parque temático dedicado a Futurama que no decepcionase a sus visitantes? Y he ahí el problema con los parques temáticos, que en esencia son todos iguales, amén de requerir cantidades industriales de niños para operar como una verdadera fábrica de dinero.
“Niños, propios o disecados”, reza el viejo refrán, que según la opinión de varios terminantes incluye especialmente a los adultos prestos a aniñarse a la menor provocación. Es tarde, sin embargo, para disecarme. Nada más poner pie en el Parque Astérix, treinta kilómetros al norte de París, me toma por asalto una comezón que temo comparable a la de aquellos galos irreductibles que resisten ahora y siempre al invasor, al punto de creer que lo que Julio César hizo durante los primeros años de la era cristiana es nada comparado con lo que Mickey Mouse ha hecho durante el último medio siglo. No muy lejos de aquí, Eurodisney ataca por cielo, mar y tierra, y ello es otra razón para pelear.
Quienes hasta hoy somos adeptos entusiastas a las andanzas de los galos irreductibles, encontramos en ellos un humorismo fino del que Disney, Inc. parece entender poco, aun si más de una vez sus guionistas han llegado a copiarlo desfachatadamente. Nada parece ser lo suficientemente grave en Astérix para desbaratar la sonrisa de sus lectores, empezando por las peleas bíblicas que entablan sus protagonistas contra los invasores romanos, en las cuales jamás ha habido un solo muerto, y menos una gota de sangre. Proliferan, en cambio, los hematomas, y ello da a los guerreros un especial placer en partirle la crisma al enemigo, al cual derrotarán inopinadamente, con o sin la poción mágica del druida Panoramix. Y ahí está la cuestión, basta que un seguidor del trabajo de Uderzo y Goscinny toque el tema de Astérix o Lucky Luke para que en su cabeza crezca un parque temático y no pare de hablar sobre el apasionante asunto.
Dormir en el Hotel de los tres buhos, justo al lado del parque temático, es hacerse un poquito a la idea de que se ha penetrado en la historieta. Camina uno entre niños armados con cascos, espadas y escudos que corretean por cada rincón, y más que verdaderos deseos de disecarlos se sienten ganas de alcanzar de regreso su tamaño y lanzarse a pelear por Tutatis y Belenos. En especial si viene uno del parque y trae cargando un par de kilos de mercancía cuya compra no supo ni quiso resistir. ¿Cómo va uno a dejar en el estante el juego de ajedrez donde ya no pelean blancas contra negras, sino galos irreductibles versus romanos arrogantes? ¿Quién, que se haya metido en la historieta, querría salir de ahí sin una camiseta de Obélix?
Por más montañas rusas que ostente, un parque dedicado a Astérix siempre se quedará corto frente a las aventuras que lo inspiran, pero de pronto a uno le basta con los guiños, que aquí son pródigos y cariñosos. Territorio fanático, se entiende, pero es lo que se espera a partir de la recreación de un mundillo ilustrado con atención estricta a los detalles (¿cómo, de otra manera, podrían hacer frente a Mickey Mouse?) Es verdad que una visita entera al parque de Astérix no logra superar a un solo capítulo de la serie, básicamente porque el trabajo de Uderzo y Goscinny peca de insuperable, pero uno se contenta con estar ahí, envidiando su infancia, pujando inútilmente por recobrarla, quemándose los euros en chucherías tan inútiles como tentadoras y yendo como un niño por la aldea que tantas veces visitó en el papel.
Es posible que todos los parques temáticos sean la misma cosa, y que baste poner a Homero en el sitio de Mickey para que Disneyland se torne Simpsonworld, pues finalmente es uno quien pone de su parte para hacer que el engaño gane cuerpo y espíritu. Perpetro, en todo caso, estas palabras por el puro placer de resistir ahora y siempre al invasor, y con el solo miedo de que el cielo me caiga encima. Tómenlo como un guiño, galos honorarios.
[Publicado el 02/11/2007 a las 11:57]
¡Yo no sabía que existía esa maravilla!!!! ¡Me encantaría estar ahí con mis hijos!
La llegada de las revistas a mi vida familiar cuando era una niña fue conmocionante. Mi hijo empezó a interesarse en Asterix cuando le mostré que los galos que aparecían en las revistas se vestían como los que aparecían en los documentales históricos de la TV, cuando descubrió que el Julio César de revista era el mismo de la vida real, cuando vio que las famosas escuadras romanas, cohortes, tropas de élite y demás eran completamente reales.
Yo todavía no puedo saber si me gusta más El Combate de los Jefes, Asterix y los Normandos o Asterix Legionario.
Quiero ir a Paris, pero si no puedo, no importa. Finalmente, lo único que debe preocuparme es que el cielo no caiga sobre mi cabeza. Y eso no ha de pasar hoy . . .
Comentado por: Fátima el 06/11/2007 a las 20:01
Lunes 5 Nov.
Xavieržko:
.... ¿Ahora en tierra de Kulàn Mindera??
Por que se trata tan mal?, que no se quiere?....
Me gustò mucho su pronòstico de hoy, acerca de la identidad. ( aplicable no sòlo a los habitantes Checos ).
Y ?... Cuando nos va a dar de comer por acà, ya traigo la tripa literaria muy pegada a la costumbre.
Comentado por: Tamiris Lippl el 05/11/2007 a las 19:00
Yo siempre quise tener el pelo y un vestido como los de Falbalá, y pelearme tirando pescadazos por todos lados. ¿Puedes hacer eso en ese parque temático? Supongo que si.
Que envidia gigante te tengo, Xavierito.
Comentado por: - vntsngrs el 03/11/2007 a las 05:24
Por mis manos han pasado las historias de Astérix pero de forma discontínua. Cuando era pequeña no había tantas bibliotecas como hay ahora, y mi gran momento de que pasará por mis manos un tebeo, cómic o similar era, salvo alguna rara excepción en otra época del año, el día que partía de viaje al pueblo de mis abuelos para pasar tres ociosos meses de verano. Ese día lo esperaba como agua de mayo, por fin, caería en mis pequeñas manos nuevas historias de Mortadelo y filemón, Zipi y Zape, El capitán trueno, y cualesquiera otras aventuras y desventuras. Con ellos me pasaba todo el verano y parte del resto del año, básicamente releyendo, claro. Quizás, por ello, no sea una lectora de cantidades ingentes de libros sino de sus relecturas.
Es envidiable poder estar dónde tú te encuentras, al menos, por un día. Los guiños al alma del niño que llevamos dentro siempre sientan bien; te lo dice una que de pequeña era como una abuelita en miniatura y que conforme va creciendo se ha vuelto del revés.
Y dice una canción:
"Dónde están todas esas cosas
que sin envolverlas ya eran preciosas.
dónde está ese color que un día me enamoró,
se ha fugado con algún talonario
¿Dónde se fueron los sueños
que de bajitos nos persiguieron?
Se han puesto lentejuelas y marcan cadera,
no tengo ni idea.
¿Dónde está el amor?
Saltando de colchón a colchón.
Pero si vas por la calle resuelta,
de pronto un guiñito, un saludo,
despierta lo mejor que hay en tí,
lo peor que hay en tí.
¿Dónde está la soltura?
¿Dónde está la aventura?
Que no se vayan las ganas de travesura."
Y colorín colorado el fin de semana ha llegado.
Besos, Xavier, que el cielo de París te cuente bellas historias.
Comentado por: Guada el 02/11/2007 a las 19:19
En México cada cementerio es un parque temático, el recorrido es aflorado, colorido y etéreo. Entre las tumbas y velas se reflejan de noche los fuegos fatuos que dan más vida que las explosiones artificiales...
La muerte es divertida... no en vano los franceses al orgasmo lo llaman "la petit mort"
Feliz día de muertos. http://www.youtube.com/watch?v=7fTySU0FxNA
Comentado por: Tamiris Lippl el 02/11/2007 a las 17:41
escarola | 02/11/2007 13:51:22
—Por todos los druidas druídicos, jesuita espantoso, sube ya, que desde aquí se observa un Panoramix histórico color de moco verde.
...Introibo Ad Altare Dei.
Comentado por: ok el 02/11/2007 a las 16:41
Comentado por: SPQR el 02/11/2007 a las 16:32
Comentado por: Ícaro el 02/11/2007 a las 16:31
—Por todos los druidas druídicos, jesuita espantoso, sube ya, que desde aquí se observa un Panoramix histórico color de moco verde.
...Introibo Ad Altare Dei.
Comentado por: Mulligan el 02/11/2007 a las 16:30
La verdad es que me asombras Velasco, nunca te hubiera imaginado en un parque temático que no fuera el de las catacumbas de París. La verdad es que hoy en día todo circuito turístico incluido el cultural se convierte en un parque temático: planificado, acomodado, esquematizado, masticado y guiado. Vean el parque temático del Museo del Prado recién inaugurado. Vean el parque temático del Guggenheim. Vean el parque temático de Xavier Velasco. Por cierto que sin haber pisado jamás un auténtico parque temático, en una ocasión me mandaron diseñar uno ¿de qué harían uds un parque temático?
Comentado por: escarola el 02/11/2007 a las 13:51
17/5/2008 01:47
Contestando a lo que dice rana,...
Publicado por: Dèmina Demiana
16/5/2008 20:24
Pues yo no puedo leer tu blogg...
Publicado por: Kiddo
16/5/2008 18:18
Publicado por: Zarema
16/5/2008 18:06
Dicen que Dios los hace, y ellos...
Publicado por: rana
16/5/2008 18:02
Publicado por: Fátima
16/5/2008 16:59
Yum-Yumbina.......Cuantas y de a...
Publicado por: Lilith
16/5/2008 16:52
Publicado por: Víctor
16/5/2008 05:18
Publicado por: ¨Goofy¨
16/5/2008 02:46
Publicado por: arros
16/5/2008 01:22
Oye por cierto, no quieres ser...
Publicado por: Dulce Geisha
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