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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

El desdén de París

Arribar a París a media lluvia revienta el optimismo de cualquiera, más todavía en lunes, de noche y a solas. Camino hacia la Plaza de la Concordia, sin distinguir aún el obelisco pero ya inquieto por algún resplandor vecino, que nada más llegar me abarata el paisaje tan esperado, pues justo atrás de la vistosa plaza se alza una gigantesca y refulgente rueda de la fortuna, por sí misma capaz de ridiculizar al obelisco. De modo que me acerco únicamente para comprobar que aún se trata de la misma plaza y el obelisco no ha cambiado de talla. Un empeño más bien deficitario, pues con el tiempo todo muda de talla, color y resplandor.

Dudo que exista quien pueda olvidar la primera vez que puso un pie sobre Campos Eliseos, con toda la alegría intempestiva que suele acompañar al evento. Me recuerdo con pocos dólares en la bolsa —¿treinta, cuarenta?—, sin perspectivas de dormir bajo techo esa noche o las próximas, brincoteando ante el Arco del Triunfo, al mando de un estado de felicidad que ninguna miseria empañaría. Era pleno verano, traía una canción del Clash en la cabeza y había decidido gastarme aquellos dólares en la renta de una bicicleta, que si bien no valdría para proporcionarme techo ni sustento, cuando menos me dejaría ir y venir por aquella ciudad maravillosa que yo quería comerme adoquín por adoquín. Había incluso un placer especial en gastarse hasta el último centavo y andar por esas calles ligero como un paria, sin otro tiempo que el presente perfecto.

Las noches son incomparablemente más largas para quienes duermen a la intemperie. Iba y venía entonces entre los andenes de la Gare du Nord, buscando alguna caja de cartón que pudiera servirme de cama; si además de eso conseguía una barra de chocolate, podría negociar varias horas de sueño, hasta que por ahí de las cinco y media me despertara la punta del zapato de alguno de los policías a cargo de limpiar de vagabundos el andén. Lo hacían suavemente la primera vez, luego ya daban patadas en forma. Hora de desatar la bicicleta e ir en busca de algún hotel en cuyo lobby pudiese acomodarme a dormitar hasta las siete u ocho. Para quien ha dormido a la intemperie, la salida del sol es motivo sobrado de alegría: la vida se renueva, todo puede pasar.

Tengo, por suerte, las manos bien grandes. Puedo esconder tras una sola de ellas cualquier objeto de doce o trece centímetros, con las puntas de las falanges dobladas. Que era el caso de las barras de chocolate que me llevaba de las tabaquerías sin despertar sospechas, cuatro o cinco por día para poder continuar pedaleando de lobby en lobby; limpiando las conciencias de los turistas que no tenían empacho en creerse los cuentos que les contaba para sacarles algo de dinero. Una existencia sórdida, vista ya desde aquí, pero que entonces era luminosa como un día de cumpleaños para un niño.

Escribo estas palabras en un cuarto de hotel, muy cerca de la Ópera, preguntándome si mañana habrá sol o tormenta. Supongo que hace años, cuando dormía en la estación de trenes, la sola idea de tener un cuarto con baño privado y poder remojarme completo en la tina me habría bastado para saltar de dicha, pero el hecho es que llueve y no tengo bicicleta y Chet Baker insiste en pintarme la noche de azul marino. Tampoco tengo ganas de meterme en la tina. Recuerdo así la vieja sensación de rechazo que lo hace a uno enamorarse de ciertas ciudades. Con tortuosa frecuencia, el amor se alimenta del desdén.

No puedo soportar que París me dé la espalda, luego de haberme seducido por medios incontables y quizás infinitos. Tengo que ir y buscarle la cara, como haría con una mujer entrañable a cuyas lágrimas temo más que a las mías. Tengo también que darle la razón a Chet Baker: se necesita suerte para amar así.

[Publicado el 30/10/2007 a las 12:56]

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Comentarios (20)

  • El París que siempre añoro, me lo has enviado de regreso.
    Sin duda vale la pena buscar su cara , más aún cuando ésta ha sido citada y traída por el azar.


    Permítame hablarle de Usted.

    Comentado por: Bárbara el 08/11/2007 a las 08:57

  • Cuando yo llegué a París, estaba escuchando música, venía de Praga y sólo fueron 45 min. no me dió tiempo ni de ponerme el cinturón de seguridad cuando me di cuenta de que ya habíamos llegado. Grité merde! porque quería ver la ciudad desde el cielo y no pude por perderme en la música. En el trayecto del aeropuerto a la ciudad me volví a perder por estar escuchando más música y antes de darme cuenta, acabé yo en Lyon. Perdí todo el día en volver de Lyon a París y encontrar un lugar donde dormir.

    Comentado por: Jorge el 01/11/2007 a las 10:31

  • Et, à la nuit...
    http://www.youtube.com/watch?v=ZK7G67_LBJI

    ¿Ajá?

    Comentado por: escarola el 31/10/2007 a las 09:52

  • Xavierito, si mi vida sentimental fuera tan chunga como dicen por ahí o mi vida laboral tan aburrida como la de tu ángel de la guarda, seguro que me iba contigo a París, a tocar juntos las campanas y el órgano de Nôtre Dame. Podíamos instalarnos allí a vivir si no tienes inconveniente, siempre y cuando bajaras todas las mañanas a robarme unos croissants calentitos a la pastelería más cercana.
    http://www.youtube.com/watch?v=dsMipvkpMMs

    Comentado por: escarola el 31/10/2007 a las 09:37

  • ¿Aló? ¿Aló?
    Tut, tut, tut, tut, tut.
    Qué raro, me pareció sentir una voz como de ultratumba.

    Comentado por: Anónimo Parisiense el 31/10/2007 a las 08:37

  • la bas...tout est neuf et tout est sauvage.

    http://youtube.com/watch?v=MaP7mofpTak

    Comentado por: jjg el 31/10/2007 a las 05:37

  • No sé por qué este post me recordó esta canción http://youtube.com/watch?v=jwkSxk68ack... Nada que ver, pero en fin... Saludos =)

    Comentado por: Elena el 31/10/2007 a las 04:19

  • ¿En serio? ¿Por qué?

    Comentado por: Námor Adenip el 31/10/2007 a las 03:46

  • Me olvidé decirlo: me gustó mucho la entrada de hoy. Aunque lo de los chocolates me resulte un poco difícil de creer.

    Comentado por: HjorgeV el 31/10/2007 a las 02:39

  • Hoy 31 Oct.
    Se estrena LA RÊVE DE CASSANDRA ( la ùltima de Woody )
    http://www.youtube.com/watch?v=303AeXmUchY

    la estàn pasando cerca de su hotel en Hall Napoléon ( Museè du Louvre ). ( imagino que ya viò los espectaculares )..


    Comentado por: Tamiris Lippl el 31/10/2007 a las 01:51

  • aproveché que en el Distrito Federal el clima está irreconocible (un frío gélido que en la noche te cala los huesos) para ambientarme más en tu recorrido en París... y ahí estaba yo, en Campos Eliseos, en esas calles tan diferentes y emblematicas.

    busca a tu vieja (de antigua eh) París Xavier, en algún punto de esa negra noche te está esperando con nuevas armas para seducirte y nuevos relatos que regalarte.

    ¿qué más te digo? disfruta

    Comentado por: gabriel revelo el 31/10/2007 a las 00:44

  • ya no, ya no quiero esos amores. sobretodo me quiero a mi mismo. y no es una mala base si lo que se deja escapar en la intimidad es dulzura.

    Comentado por: AC el 31/10/2007 a las 00:42

  • les recordara algo ----------dulce------------ que permanece difuso en algún lugar de su memória.

    Comentado por: AB el 31/10/2007 a las 00:39

  • Te escribo recien acabada mi jornada, que hoy ha sido excepcionalmente larga, rodeada de papeles que no me cuentan ni con diferencia cuentos como los tuyos, mis papeles están llenos de palabras muertas, que no lloran, ni rien, ni se enfadan, ... por eso, me río yo por ellos. Mis compañeros ya conocen el sonido de mi risa que les llega antes de que me vean y, salvo algunos amargados de la vida que no tienen solución, creo, por la expresión de sus rostros,les alegra ese sonido espontaneo como si él (y no yo) les recordara algo dulce que permanece difuso en algún lugar de su memória.
    Volviéndo a tu precioso cuento, no sé si el amor se alimenta de desdén con demasiada frecuencia, pero sí sé, que no quiero un amor desdeñoso, eso de que 'no te vendan un amor sin espinas', y todas esas letras de las que se alimentan muchas canciones, muchas de ellas, para mí, muy queridas, están bien para tararearlas, pero en la realidad, ya empiezan a pesar mucho, ya no, ya no quiero esos amores.
    Búscale la cara a esa ciudad que un día te enamoró porque seguro que si se lo pides suavecito la volverás a ver, y a la mujer entrañable, también.
    Mañana habrá sol. Bone nuit, dulce Xavier.

    Besos

    Comentado por: Guada el 30/10/2007 a las 21:20

  • A veces hay que cansarse mucho para descansar.

    Comentado por: S el 30/10/2007 a las 20:36

  • tú no juegas mucho al póker ¿no? tengo otra obra titulada el desdén con el desdén pero si tu les dices que el desdén con el amor se paga, pues eso, tío, te van a dar.

    Comentado por: lopedelapega el 30/10/2007 a las 19:45

  • Comentado por: lope de pega el 30/10/2007 a las 19:40

  • Mon amour:--->( tranquilas güilas )

    Paris desde mi punto de vista es para vivirla de noche y dormila durante el dìa.

    Pero como yo no sè escribir bien; mejor le dedico estas palabras en boca de Cortazar para compartirle la transformaciòn que he sufrido ( y gozado ) en esta mitica ciudad..

    ...." estado ambulatorio, en el que en un momento dado dejamos de pertenecer al mundo ordinario "...

    http://www.youtube.com/watch?v=JDfYG0BIsjA




    Comentado por: Tamiris Lippl el 30/10/2007 a las 19:28

  • Hell yeah!

    Yo tuve un epísodio similar el jueves, pero en lugar de París era mi vieja secundaria...

    Todo era más pequeño

    Comentado por: yorkperry el 30/10/2007 a las 17:21

  • Ah, París, París. Monstruo bello, amorfo, duro y fascinante.

    Comentado por: HjV el 30/10/2007 a las 14:13

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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