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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

De transilvanos dominios

La escritura nocturna y la diurna son bichos diferentes, y con frecuencia hostiles entre sí. En mi caso, los tengo en diferentes jaulas, aunque al final sean ellos quienes se dividen mi tiempo sin preguntar. Algunos entre mis seres queridos piensan que debería encontrar una manera de repartir el día entre ambas fieras y consagrar la noche a otros empeños, como sería el caso de conseguir dormir a horas decentes, pero siempre que intento no solamente no logro conciliarlas, sino que hasta las enemisto más. La novela se aferra a sus horas de sol, mientras el blog espera hasta la media noche para enseñar las garras y pelar los colmillos. No hay que tomarlo mal; así nos entendemos.

Cualquiera sabe que pasar noches leyendo o escribiendo difícilmente es una costumbre sana, como no sea para la bestia nocturna que se alimenta de este desvarío. Especialmente si la consigna es tóxica como la canción: Mucho para mí es tan poco… y poco no quiero más. Alguna vez oí a Chavela Vargas excomulgar a los que duermen de noche, pero justo es decir que lo hago menos por virtud que por vicio. Aunque eso sí, detesto hacerlo a solas. Hay en la noche demasiados cómplices para rondarla solo como cualquier coyote malcomido. Hoy mismo, por ejemplo, me he valido de cómplices como Astrud Gilberto y Elis Regina para ayudarme a creer que su noche es la nuestra y es preciso pasarla en intensa vigilia.

Hay una deliciosa sensación de derroche en la escritura nocturna. Sobra el tiempo, los límites se olvidan pasada cierta hora en la que uno se torna clínicamente inútil para apagar la luz. Porque incluso parando de escribir lo que menos se tiene son ganas de dormir. Es como si la fiera nocturna se regocijara robándole las horas a la diurna. O como si una y otra se las arreglaran para encerrarme entre ambas obsesiones, como lo harían dos amantes paranoides y además coordinadas. ¿Quién, no obstante, que viva entre los arrumacos de una amante nocturna y otra diurna puede sensatamente considerarse menos que privilegiado?

Escribir noche y día es también habituarse a vivir bajo una sensación de insuficiencia tardía. Nunca parece demasiado tarde, pero siempre podría ser más temprano. Pasa uno el tiempo en deuda consigo mismo, y todavía más con el juego de locos al que pomposamente llama trabajo. Todo lo cual no impide, por decir algo, hacer crecer la deuda invocando a Bebel Gilberto o Paula Lima y jugando un ratito a que es de día. Si de noche no hay reglas y todo se vale, ¿cómo no va uno a querer escribir a esas horas? ¿Es justo, inteligente, sano, beneficioso padecer de insomnio, cuando hay tantos caminos para disfrutarlo?

No tengo claro si debería seguir con el final de un concierto de Tony Bennett o el principio de uno de Hedwig and The Angry Inch. Afortunadamente la noche es lo bastante hospitalaria para que todo pueda caber en sus recovecos, y esa es otra ventaja para las palabras, que por algún motivo parecen más creíbles durante la parranda: ese tiempo que toma uno prestado sabiendo de antemano que no habrá de pagarlo. Lo bueno es que de noche cobra sentido lo que nunca lo tuvo; por eso no queremos que termine, tanto que hasta acudimos a quien sea con tal de estirarla. Y aquí estoy, estirándola, en compañía de Tom y Paula, que tampoco parecen tener sueño. Si ven a la novela, díganle que hace horas me fui a dormir.

[Publicado el 24/10/2007 a las 12:27]

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Comentarios (13)

  • Hola... primer comentario que escribo por estos rumbos.
    No sé que será que tiene la noche... yo por lo menos disfruto de mi insomnio desde hace años, y la verdad, por más que me lo digan no es algo que pretenda cambiar. No es sano, tal vez, pero depende eso del concepto de sanidad de las personas... para mi no hay nada más sano que estas horas que me robo y que son sólo para mis debrayes.
    La noche se presta, te da una libertad que se hace adictiva, y si, le da otro sentido a las cosas, por que en la noche no hay nadie que adivine lo que piensas, lo que ves, lo que oyes, lo que escribes y el subconsciente se libera poco a poquito...
    Yo por lo menos, prefiero conservar mi insomnio, aunque de día a veces vea lucecitas de colores y no logre despertar del todo... total, llega la noche y yo despierto.
    Saludos =)

    Comentado por: Elena el 28/10/2007 a las 09:05

  • ¿Y este otro de Bennett a dúo con Stevie Wonder-ful?

    http://www.youtube.com/watch?v=LMStRERJNsM

    ¡Con auriculares, por favor!

    Comentado por: HjV For once in my life el 25/10/2007 a las 12:28

  • Ayer traté en vano de pensar una contestación para tu post. El problema me decía, es el exceso de horas de sueño, este estado de máxima lucidez que me permitía hablar con tanta soltura como desconocimiento de psicología microbiológica o de las tesis de Planck era el mismo que me imposibilitaba para sumergirme en una escritura abisal. Porque esto es lo primero que me salió:
    “Oscura como una copa de vino derramada en un mantel, el alma resbala en la inmensidad del tiempo, retumba nuestro corazón entre las paredes, escucha el latido insomne de los muebles del salón, dormita la regadera, hundido su cuello verde en las entrañas de la tierra. Blando blanco frescor de un paraíso aún intacto, el cálido abrazo del sueño nos convence, el amanecer que vigila con los ojos legañosos de su despertar.”
    No sabía si reir o llorar: Lo arrojo al éter o se lo pongo?No pasa nada, me dije, tengo la solución, incubaré un insomnio durante toda la noche, aunque cómodamente echada la cama: seguro que al llegar la madrugada mis luces se apagan y entro en uno de esos estados de inconsciencia total y creativa, pero nada, no pasaron diez minutos y me quedé dormida como un tronco. Lo siento, Xavieriro, me hubiera gustado acompañarte en tus insomnios. Pero te dejo con la novia de Fernando Alonso, con la que al menos tengo una cosa en común: http://www.youtube.com/watch?v=m74WFUhNQgc

    Comentado por: escarola el 25/10/2007 a las 10:14

  • Iguales.

    No sé cómo me atrevo a postear este comentario.

    Hola, hola.

    Comentado por: Lilián el 25/10/2007 a las 10:03

  • Qué carajos tiene la noche? A pesar que el sueño me aqueja creo, escribo y retoco imagenes en Photoshop de noche. Y el resultado es mucho mejor al que realizo en el día totalmente descansado. La verdad, no entendería esta columna si la leyera en el día. Pero así como la bestia de la noche tiene su fuerza, ésta rezalta toda su magia cuando ha pasado de la mitad. Entonces ya no sería noche sino madrugada.

    Comentado por: Erik Espinosa el 25/10/2007 a las 06:41

  • Insomnes que siempre quieren exprimir un segundo más de la noche, sin abandonar los placeres visuales que regala la mañana soleada...¡Cuidado con ellos! (Suelen estar al acecho de cualquier ingenuo dispuesto a regalarnos los segundos de su noche)

    Comentado por: Yuriria el 25/10/2007 a las 05:25

  • Es dificil leerte en un principio
    Mi primera vez, contigo, fue mi encuentro con Violeta, mi prima =)
    Yo vivi en Guadalajara, cuatro años y dos de ellos, sin pensarlo y dejando todo de lado, acudi a la feria del libro a verte, una presentando tu libro y otra, presentando el de un colega, Rocangliolo...
    Desde entonces, no he dejado de leerte
    saludos ahora desde Sonora, Mexico

    Comentado por: Monica Valdivia el 25/10/2007 a las 04:41

  • ¿qué sería del oficio de narrador sin la noche? ¿de dónde se hurtarían esos deseos de aferrarse a la vida a pesar de estarla retando cada cinco minutos?

    la novela sabe de tus parrandas con las letras del blog, y sabes, en el fondo lo consciente... es como esa amante que es capaz de aguantar las ausencias de su pareja, a sabiendas de que este llegará un poco más instruido en las artes amatorias.

    sigue jugando con ellas mientras tu cuerpo aguante... la existencia de una le hace mucho bien a la otra.

    saludos xavier.


    Comentado por: gabriel revelo el 25/10/2007 a las 00:43

  • Y a mí me pasa al revés... para mi dormir es lo mejor de la vida, y probablemente no me pierda de ningún amante nocturno porque siempre tengo un poco sueño guardado para las tardes o las mañanas antes de levantarme de la cama, con la sensación perpetua de querer volver a ella, y los desvelos se actualizan continuamente.

    Pero bueno, con el calibre de acompañantes tuyos quizá yo también me quedaría despierta

    Comentado por: - vntsngrs el 24/10/2007 a las 21:11

  • No me extraña que no quieras dormir, te rodeas de 'buenisimas compañias'. Mientras escribo esto no dejo de escuchar a Maria Rita, me emocionan cada una de las canciones que nos has regalado hoy. Te echaré de menos cuando te despidas de este blog, es curioso, al principio no te entendía y ahora, leo tus 'cuentos'-como a mí me gusta llamar a tus post- sin perderme uno, te escriba o no te escriba comentario alguno. Volviendo a tu 'cuento', dejando a un lado la melancolía, y escuchando a Maria Rita, Paula y tantas otras 'hermosas mujeres' a las que nos has ido presentando, ahora entiendo tu amor por Brasil. Y no quiero despedirme hoy sin agradecer a mi querida Chavela -que sin duda me excomulgaría-'Sus simples cosas', .
    Son las 20:40 h, llueve en Valencia. Esta noche se presenta acogedora, algo tiene sentido, aunque sea hasta que llegue el día.

    Besos

    Comentado por: Guada el 24/10/2007 a las 20:42

  • No, puès que buenos reventones se maneja en las noches, con razòn no duerme.

    .. ¿ Y echa a andar la IPOD y vàmonos a que toque lo que se le pegue la gana o esa selecciòn fuè por que usted se parò a cambiar los viniles ?

    Comentado por: Tamiris Lippl el 24/10/2007 a las 18:10

  • Eso de antes no era mío, Velasco. Estaba tratando de urdir un post, pero me salió la vena poética, y en estos casos aprovecho para sacarme un poco de sangre.

    Comentado por: escarola el 24/10/2007 a las 17:59

  • Buenas noches.

    Comentado por: Alonsoyescarola el 24/10/2007 a las 16:51

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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