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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Úsese antes de la expresión “je-je”

Si los diminutivos pudieran venderse, una buena campaña publicitaria tendría que poner énfasis en su exclusivo efecto suavizante. Y eso en México todos lo sabemos: sin el auxilio de los diminutivos, hasta una conversación amigable nos suena áspera, mandona, desafiante. “¿Qué le pasa a este güey?”, se interroga uno, dudando ya en cambiar las interrogaciones por interjecciones sólo porque al sujeto no acaban de salirle los diminutivos. “¡Nada más no me grite!”, lo provoca uno, sobre todo si no estaba gritando. Cuando por fin lo haga, tendrá uno los elementos suficientes para enviarlo al carajo, por majadero. Si los diminutivos fueran en realidad objetos de compra-venta, este país sería uno de sus mercados más generosos. Ya imagino el eslogan: Más que un suavizante verbal, una contraseña a la gentileza.

Todavía mejor: una contraseñita. Siempre que un mexicano debe justificarse y no encuentra cómo, echa mano de los diminutivos. “Estoy en una reunioncita”, murmura en el teléfono el estudiante, cuidándose de no delatar la clase de bacanal en que se mira inmerso, y así de paso se disculpa tácitamente, impostando ese falso delirio de pequeñez que dará un leve toque de humildad a su ligereza. Vamos, un toquecito. No se gozan los privilegios de vivir en uno de los países más tolerantes del mundo si no se aprende antes a manejar el sutil abretesésamo de los diminutivos.

A ninguno nos gusta hacer favores, pero es preciso ser un infame para negarle al prójimo un favorcito. A nadie le sobran los momentos, aunque los momentitos están siempre a la mano. El que llega después peca de impuntual, no así quien sólo llega despuesito. Es decir que nuestros diminutivos no están allí para empequeñecer al sustantivo, sino para absolver al verbo. ¿Cómo iba uno a atropellar sucesivamente los derechos del prójimo y salirse una y otra vez con la suya sin el porfavorcito, el compermisito y el nomás un ratito? Uno queda completamente desarmado cuando le anuncian que algo estará listo en un-ra-ti-ti-to, cuya medida equivale a un ratito —esto es, un rato quizás largo y de seguro impune— de dimensiones incomparablemente más inciertas. ¿Para qué entonces agregamos uno o dos nuevos “ti” al diminutivo ratito? Para pedir perdón por anticipado. Cualquiera sabe que un ratitititito es más largo que un rato, y hasta que un ratote. Pero nadie te va a pedir que esperes un ratote. Sería un cinismo, una descortesía y una ordinariez.

Sólo la humildad propia del diminutivo reivindica la impunidad del abusivo. Si un policía nos detiene en un estado etílico lindante con el coma, reconocemos que nos tomamos unas copitas. En una fiestecita. Con unas amiguitas. Luego, cuando el uniformado nos haya recitado la cadena de multas y castigos a los que nos hicimos acreedores, procederemos a suplicarle que nos eche una manita. Porfavorcito, pues. Claro que no trae uno el dinero bastante para salir del trance frente al juez, pero seguro carga una lanita. Y eso lo arregla todo, porque antes que de la cartera del infractor, los policías locales se alimentan de la humildad ajena. Les reconforta ver al ciudadano totalmente rendido a los diminutivos. Es decir, puestecito para negociar.

Miente, no obstante, quien atribuye sólo hipocresía al pago de indulgencias con diminutivos, ya que éstos también sirven para expresar con toda honestidad cierto deseo carnal y al propio tiempo disculparse por cuanto pueda ocurrir a resultas. Ma-ma-ci-ta, rumia y babea el fogoso callejero, con la mandíbula cerrada y la mirada torva, rechinando las muelas de antojo visceral, y aun si la homenajeada tiembla de miedo por el solo talante del troglodita, ambos saben que al fondo de ese diminutivo pringoso late el signo fatal de lo irrefrenable. “¿Qué tanto es un tantito?”, insinúa el agresor, estirando los límites de la tolerancia mediante uno más de esos diminutivos lúbricos que con alguna galanura adicional le ayudarían tal vez a hacerse perdonar. Aunque fuera un tantito.

¡Cinco minutitos!, le imploraba a mi madre mañana con mañana (cuando era chiquito), esperando una gracia de cuando menos quince minutos de verdad. Reloj en mano, me despertaba al cuarto para las siete y me hacía levantarme a las siete en punto, con suerte siete y cinco. Desde entonces entiendo que un minutito vale por un promedio de tres minutos con treinta segundos. Es decir que con la sola aplicación del diminutivo puedo comprar un margen de tolerancia del 250 %. Un tantito, por tanto, es igual a un (1) tanto multiplicado por 3.5. Según los otros, eso es demasiado. Según nosotros, solamente un poquito.

[Publicado el 17/10/2007 a las 11:51]

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Comentarios (27)

  • Yo me pregunto ¿Xavier leerá todos y cada unos de mis comentarios?

    Comentado por: Ana el 23/10/2007 a las 06:34

  • Una vez, antes de conquistarla, le hablé de mi sobrino recién nacido, y en esa plática usé muchos diminutivos. Le encantó.

    Comentado por: Fernando González el 22/10/2007 a las 19:48

  • Este joven XV nos ha dejado abandonados, eso siempre pasa por esperar un "ratito"

    Comentado por: sak el 21/10/2007 a las 19:29

  • Bienvenido al Perú profundo Xavier Velasco

    Sólo los ricos y famosos creen tener...
    LICENCIA PARA INSULTAR
    Escribe: Dante Castro Arrasco

    En la sesión de incorporación de Mario Vargas Llosa a la Academia Peruana de la Lengua, del 24 de agosto de 1977, el reciente "incorporado" presentó un discurso extenso, no de su propia obra, no de su línea narrativa o política, sino sobre José María Arguedas. Ese discurso se intituló: "José María Arguedas entre sapos y halcones". La campaña de cuestionamiento a la verosimilitud de la obra de Arguedas ha pasado desde entonces por diferentes etapas de agudización, explicitándose mejor en "El pez en el agua" (1993) hasta alcanzar su climax enfermizo con "La utopía arcaica" (1996).

    En las páginas 344 a 346 de "El pez en el agua", los lectores pueden verificar el odio de Varguitas contra la literatura telúrica, 'de la tierra', indigenista, andina, popular o comprometida. El clan Vargas Llosa odia, isulta, ridiculiza y desmerece públicamente todo aquello que se opone a la prédica neoliberal en las letras y en otras disciplinas del saber. Tienen "licencia para insultar" porque quienes les contesten carcen del nivel necesario para compararse con ellos o presuntamente obran movidos por la envidia, el afan de protagonismo u otras bajezas morales.

    Papá Varguitas acepta sus iras nada sanctas:


    "En la reseña, algo feroz, no me contenté con criticar al libro, sino deslicé frases durísimas contra los escritores peruanos en general, los telúricos, indigenistas, regionalistas y costumbristas..." (El pez en el agua, pág.404)

    Y el mismo "papi riqui" insulta y ridiculiza a cuanto poeta o escritor le haya salido al paso para atajar sus arbitrarios juicios a la literatura peruana:

    "...el poeta Francisco Bendezú, gran promotor de la huachafería en la literatura y en la vida..." (ob.cit. p.404)

    Y así como ésas, hay muchas más que podríamos citar. Haríamos un libro de agravios vargasllosistas, queridísimos sobones del famoso escribidor. Bryce, Thais, Ampuero, Cisneros, etc., son magisters y doctores del agravio zahiriente. La derecha no sólo insulta, sino que agrede, mata, desaparece, tortura y viola, como los presidentes más admirados por Varguitas en 1977: Pinochet y Videla. Sabemos de sobra que en los 80 se rectificó farisaicamente de estos juicios, enjuagándose la boca con la palabra democracia.

    No me parece justa la ley del embudo. El jarjacha Alvarito se atreve a insultar mundialmente a los izquierdistas en general, a los populistas-paternalistas-estatistas sin distinción de etiquetas partidarias, con un libraco hecho a seis manos, nada menos que en complicidad de Plinio Apuleyo Mendoza y el agente de la CIA Carlos Alberto Montaner: EL PERFECTO IDIOTA LATINOAMERICANO. Este libelo vio la luz en épocas favorables al discurso de Fukuyama, de la muerte de la historia, del fracaso de las ideologías, del arrasamiento de los derechos laborales y sociales, etc. Los IDIOTAS son aquellos que persisten en frenar las ruedas del avance arrollador del capitalismo con discursos populistas, con castrismo ayer ...y sería con chavismo ahora. O sea, querido lector de izquierda, nos rotulan IDIOTAS y deberíamos hacer lo mismo que el chinito cuando le volaron su casa: mirar y tragar saliva.

    Pero los perfectos IMBÉCILES no se parecen a nosotros los IDIOTAS populistas-estatistas-socialistas-comunistas. Por lo menos a los idiotas que persistimos en la rebelión de los oprimidos nos han dedicado un libro (malísimo). Un perfecto IMBÉCIL es aquel que justifica los crímenes de los de arriba y denosta la rebelión de los de abajo. Otro IMBÉCIL de mejor catadura es aquel que dice. "no vamos a caer en el mismo juego porque insultar a los grandes, es malo". El IMBÉCIL tiene su más remoto antepasado en FELIPILLO y por más que reclame su orígen popular y hasta progresista, se parecerá siempre a su otro antecesor: PUMACAHUA cuando combatía a Túpac Amaru II en nombre de la cordura y el sano equilibrio o convivencia pacífica con los colonizadores.

    ¿Donde estaban los perfectos IMBÉCILES cuando los escritores vargasllosistas parodiaban a los narradores andinos recomendándoles que se pusieran las polleras de Dina Páucar?... No desmerezco la significación cultural de una cantante del pueblo, sino que demando que no sea ridiculizada para ridiculizar a su vez a otros artistas. La comparación, hecha por Ampuero y Thais, es un insulto para la cantante como para los escritores aludidos.

    ¿Dónde se escondieron, PERFECTOS IMBÉCILES, cuando el miraflorino Antonio Cisneros llamó llorón y melancólico a César Vallejo, diciendo que su poesía debería servir para música chicha?

    Los hoy defensores de la honorabilidad de Álvaro Vargas Llosa callaron a todas voces o susurraron cobardemente sus rencores cuando se insultaba o ridiculizaba a los poetas, escritores, dramaturgos, cantantes, y artistas de nuestro pueblo. Creen que sólo los de arriba tienen derecho a patear, herir, aporrear a los de abajo. Estos defensores serviles y rastreros, no saben más que gimotear por la honorabilidad de los opresores y así también descalificarán mañana o más tarde el derecho a rebelarse de los pobres, de los que fueron representados por Mariátegui, Vallejo y Arguedas.

    No se trata de que el buen gusto de los "sensibles y moderados" haya sido herido por mis palabras. Se trata de poner en cuestión a quién lo dice, (la clásica interrogante: ¿y éste quién se cree?), porque si viene el insulto de arriba, no lo criticarán: lo celebrarán como una 'genial ocurrencia'. Otros de "aquisito" nomás aprovecharán su hipócrita "llamado a la decencia" para enmascarar rencores personales guardados, olvidándose cuál es la contradicción principal y cuál es el aspecto principal de la contradicción.

    ¿Se han preguntado acaso si el incesto aludido es de índole cultural? Eso fue lo que debatimos en el congreso de escritores en Madrid y lo hemos vuelto a poner sobre el tapete en el encuentro de escritores de Huanchaco, anteayer, octubre de 2007. Y si por casualidad tiene consonancia con sus anomalías mentales.. bueno pues...

    Quien insulta periódicamente a Vallejo, a Mariátegui, a Arguedas, no merece mi humilde respeto, mi insignificante reconocimiento, mi microscópica tolerancia. Les devuelvo la cortesía en nombre de grandes prohombres de nuestra historia que no les pueden responder. Denostarlos es tan fácil como manchar el monumento "El ojo que llora" o como ofender por internet, a la distancia o desde la ventanilla de una combi en plena marcha.

    No es preocupante el ataque de los felipillos. Es bueno que nos ataquen. Era, de antemano, un riesgo previsible dada nuestra inisgnificancia frente a Vargas Llosa. Asumiremos los riesgos de esta polémica por un medio tan impersonal como internet, aplicando dialécticamente la máxima de un gran revolucionario:

    "Sostengo que para nosotros es malo si una persona, partido, ejército o escuela no es atacado por el enemigo, porque eso significa que ha descendido al mismo nivel del enemigo. Es bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud, porque eso demuestra que no sólo hemos deslindado los campos con él, sino que hemos alcanzado notables éxitos en nuestro trabajo"
    (Mao Tse Tung)

    Comentado por: COMUNICADO el 20/10/2007 a las 17:44

  • ¿Qué pasa Xavierito? ¿Tomándote un descansito? ¿Te fuiste por una horita no más? ¿Te devoraron tus fans en la feria esa del libro?
    Vuelve, please. O pongo más vídeos de Doris Day:
    http://www.youtube.com/watch?v=Dir-zlWP8Qk

    Comentado por: escarola( Doris play again) el 20/10/2007 a las 17:17

  • @terra:

    ¡Muy bueno, coterráneo! (¿O conviviente?)

    Saludos desde Colonia

    Comentado por: HjorgeV el 20/10/2007 a las 10:44

  • Jorge V:
    Cometí el descuido de contar el final,por lo tanto el chiste queda destruído.
    Vivo también en ALemania, así que ambos tenemos contacto con un humor bastante extranio.
    Igual no te quiero dejar con una intriga que el chiste, bastante malo, no merece.
    Se trata de un hombre que va a un restaurante, hace venir 20 veces al mozo para pedirle mil diferentes cosas en diminutivo.Hasta tal punto vuelve loco al trabajador, que éste le dice, mostrándole un cuchillo: si me vuelve a pedir algo en diminutivo, se lo clavo.
    El cliente queda consternado, y cuando el mozo vuelve para traerle el plato, le contesta con la frase que mencioné.
    Lo siento.No me tires con tomates.

    Comentado por: terra el 20/10/2007 a las 07:02

  • Diosito Santito!
    ¿Como puedes tu creer que usamos tanto diminutivo?
    ¿No logras ver que el español mexicanito,
    es el idioma mas facilito
    y perfectito
    de este mundo pequeñito?




    Si, lo se, me pase de mamón un poco; pero no me resisti.
    Saludos.
    Felicitaciones por su libros y su bloq,
    ambos me hacen reir hasta morir,
    y al mismo tiempo no...
    ¿Extraño no?

    Comentado por: Sergito el 20/10/2007 a las 00:20

  • Mención aparte requiere el "ahorita". Es el limbo.

    Comentado por: gdagar el 19/10/2007 a las 23:55

  • Ya no? es un post por día....

    Comentado por: Ana el 19/10/2007 a las 22:52

  • Mis papacitos son payitos: mamita de oaxaquita y papacito de san Luisito Potosí.Manuelito, o sea yo su hijito, ya nacì en Mexiquito. Si vieras que bonito. De chiquito yo era muy bien portadito. Aunque fuí el priemmerito de mi familita luego nacieron muy pronto mis hermanitos. Once. Cico hombrecitos y seis mujercitas. Todos vivitos y coleando. Mis papacitos todavìa viven y aunque estan viejitos estan bien gracias a Papà Diosito. Los que reniegan de los diminutivos como Xaviercito es porque han de ser muy cabroncitos. Los conozco. Se sienten los muy bonitos y puede que hasta sean putitos. Pobrecitos. Pero ya mejor termino estos escrititos. No vaya a ser los diablitos guardiancitos.

    Comentado por: Manuel Yrízar el 19/10/2007 a las 21:32

  • @terra:

    No conozco ese chiste. Ya que el 'profe' está tardando, cuéntalo, por favor.

    Comentado por: HjorgeV el 19/10/2007 a las 14:33

  • Me volvieron loca con tanto diminutivo.
    Conocen el chiste que termina:
    "No, gracias, no tengo apeto"?.

    Comentado por: terra el 19/10/2007 a las 10:03

  • tuve que leer este post para darme cuenta de la sobredosis que sufro de diminutivos, los cuales, como figura decorativa suelen estar bien, pero el abuso puede perjudicar seriamente la salud de una oración...

    aun así, es mejor atenuar todo, y no abusar de la seriedad que en otras partes del mundo tiene el habla de forma tan intrinseca.

    bueno, eso digo yo.

    ya me voy a ver mi comedia.

    Comentado por: gabriel revelo el 18/10/2007 a las 23:15

  • Y siempre somos los mismitos que leemos? que tontito es todo eso. No me gusto nadita.
    espero la proxima

    Comentado por: sak el 18/10/2007 a las 19:28

  • Mmmm..es como decir "Nomas la puntita"?
    Por que claro que si dices nomas la punta, hasta suena a violación.

    Si dices Negro es discriminación pero no si dices negrito..chaparrito...gordito...y todo lo que termine en ito/ita.

    Mas que un pais de diminutivos, somos un pais de eufemismos.

    Saludos

    Comentado por: Medina el 18/10/2007 a las 18:36

  • Ayer

    Publicado por: antonio larr7osa diaz | 18/10/2007 13:42:56

    Hoy
    http://www.antoniolarrosa.com

    Publicado por: antonio larr7osa diaz | 18/10/2007 13:44:47

    Mañana.
    http://www.antoniolarrosa.com

    Publicado por: antonio larr7osa diaz | 18/10/2007 13:45:36

    Siempre.
    http://www.antoniolarrosa.com

    Publicado por: antonio larr7osa diaz | 18/10/2007 13:46:53

    Comentado por: antonio larr7osa diaz el 18/10/2007 a las 13:48

  • Lolichka:

    Te cuento que tengo una vecina bastante mayor que tuvo que ser hospitalizada, así es que para animarla un poco la visito de vez en cuando ahora en su casa.

    Como hacía tiempo que no tenía mucho contacto así tan cercano con los alemanes -salvo con mi esposa y su familia- me volví a asombrar del uso de los diminutivos en esta región, algo excepcional en este país. Es real. ¡Casi como en el Perú! (Es una exageración, claro.)

    Saludos (jamás podría escribir 'saluditos', qué curioso)

    Comentado por: HjorgeV el 18/10/2007 a las 07:49

  • Man, esto se va poniendo bueno...

    Imagino tu blog como una pelota de tenis. Y cada post que escribes como cabezas de fosforos que vas metiendo dentro de la pelota...

    Tus lectores (y comentaristas) se encargan de agitarla...


    Comentado por: yorkperry el 18/10/2007 a las 07:09

  • Ah que flojeraza me da leer a la Guada (que aquí obviamiente no sería ni Guada ni Guadita, sino Lupita.

    Vale, un saludón y un abrazote

    Comentado por: - vntsngrs el 18/10/2007 a las 02:02

  • vaya! está cheverita esta notita cariñosa. el diminutivo es mal de toda américa latina, es parte de nuestra identidad, aunque por ahíveo que dicen que también en una región de ¡Alemania! también son frecuentes. la verdad, me cuesta mucho la sola idea. los duros alemanes con sutilezas, dónde se ha visto? ;)

    Comentado por: lolichka el 18/10/2007 a las 01:48

  • Hmm, que me ha hecho reir. Buena esa

    Comentado por: malvisto el 17/10/2007 a las 22:15

  • Hace poco, me pasó, que se dirigieron a mí llamándome Guadita, la primera vez no dije nada, la segunda vez tampoco, pero a la tercera vez no aguanté más y, de la forma más sutíl que pude o que sé, le dije: 'aunque sé que me llamas así cariñosamente, tengo por costumbre que mi nombre sea Guada, a secas'(¿suena sutíl?), tal apunte junto a otros, me valió el calificativo de 'amiga dura', aunque, eso sí, indultó mi corazón. Así pues, podría decirse que soy de lengua áspera y corazón de terciopelo, pero a veces, mis papeles se invierten, mi lengua se vuelve sedosa y mi corazón se cubre de acero.

    Si tuviera que asociar la palabra diminutivo con alguien, ese, indudablemente sería mi madre. Si se hubiera dedicado a la política, seguro, sería de un partidito diminuto, tal es su fervor por el uso de los diminutivos, para ella, hasta el mismísimo Kilimanjaro es una 'montañita'. Su especialidad se centra en el círculo de los alimentos y culinario, sí te dijera '¿quieres una manzanita?', de seguro, Xavier, no te dejes engañar, la manzana pesará entorno a 1,5 KG, y así podemos ir sumando: arrocito, sopita, pechuguita, patatita, pimientito, etc. En cambio, mi padre, es como si los hubiera desterrado de su habla cotidiana, sospecho que no tanto por su falta de cariño hacia dichos términos, sino porque en su pueblito natal, el uso abusivo de estos delataba pobreza en formación académica y por ende económico-social, y él, hombre orgulloso, privado de tal formación por estar en la lista negra del régimen franquista (a pesar de ser un niño), creo, mostraba su dignidad de esta forma.

    Por acá tenemos un hablar más seco, más parco, aunque hay excepciones, por ejemplo, la lengua gallega y asturiana es suavecita, te tienen que dar una buena regañina y hacer muchos aspavientos para saber que están realmente enfadados.

    Y finalmente, yo soy un híbrido entre mi padre y mi madre, los diminutivos los reservo para mostrar cariño, y por supuesto, para que los demás sean más indulgentes con mis pecados. Aquí, en la escritura, dificilmente me salen, pero hoy haré una excepción:

    Besitos y arrumaquitos

    Comentado por: Guada el 17/10/2007 a las 20:57

  • Con lo que me encantan los diminutivos...

    Tu carita Xavier, Tus manitas, Tus ojitos...

    bah! que los odio a cada uno de ellos. Me zurro en los diminutivos.

    Pero con todas tus letritas me hacen una excepcioncita.

    Comentado por: Ana el 17/10/2007 a las 19:46

  • Yo soy de esas que cuando quieren un poco de conversación inteligente, van a la peluquería. Para mí que un buen peluquero es siempre una persona inteligente, que sin ser por supuesto un intelectual desarrolla en el constante conversar y divagar ligado a su oficio, una vena filosófica. Pues bien, ayer me comentaba el mío su último viaje a Cuba, y me decía que lo que buscaban los occidentales allí, era algo que habíamos perdido aquí, esa forma de ser cariñosa y suavecita, afectiva y cálida en el trato y las maneras: para ilustrarlo me sobó un poco, pero bueno, es mi peluquero. No sé si alguna vez se dio realmente aquí en España (él me indicaba que en el sur todavía existe), no he vivido tanto. Es cierto que nosotros tenemos otro sentido de las relaciones humanas, por eso en lugar de practicar con los diminutivos nos esforzamos en crear insultos nuevos. Si acaso lo aplicamos al euro, en euritos contamos a veces, para suavizar las facturas.

    Comentado por: escarola el 17/10/2007 a las 19:33

  • de poquito en poquito... se llena el botecito

    Comentado por: marce el 17/10/2007 a las 18:52

  • ¡Qué exageradito! Y yo que pensaba que los únicos que se escudaban en los diminutivos eran mis compatriotas.
    Curiosamente, esta región de Alemania no solo es conocida por sus coimas -sobre todo a nivel estatal-, también por el uso de los diminutivos como expresión de cariño.

    Comentado por: HjorgeV el 17/10/2007 a las 14:00

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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