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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

El síndrome Nodoyuna

Quienes desconfiamos de los nacionalismos, con frecuencia al extremo de carcajearnos a sus pueblerinas costillas, tenemos la ventaja de ser inmunes a las vergüenzas nacionales. Si fuera de otro modo, ahora mismo tendría que soslayar el tema de estas líneas, que a más de uno seguro le incomoda. Afortunadamente, no hay nación que se libre de estos patetismos, de modo que mal hace quien se sonroja por padecer un virus que a todos nos infecta. Aún así se cuentan por millones quienes van por la vida tratando de esquivar el bochorno de ver a sus compatriotas arrastrar la cobija del ridículo frente a los extranjeros, como si ellos pudieran vivir libres de soportar estigmas equivalentes.

Desde muy niño aprendí, gracias a la insistencia de mis mayores, que los políticos de mi país —por años amafiados en el mismo partido— son tan confiables como Pierre Nodoyuna, el villano tramposo de la serie Los autos locos. Y eso, hasta hoy se dice, es un motivo de vergüenza nacional, frecuentemente dramatizado por esos mexicanos que recorren el mundo con la certeza de ser más listos que nadie y adelantarse a todas las previsiones. Para no ir más lejos, la estrella del reciente Maratón de Berlín ha sido un emblemático político mexicano, conocido por marrullero y sintomáticamente prestigioso hacia dentro de su rancio partido.

Además de gobernador del estado de Tabasco, líder nacional del PRI y candidato a la presidencia, Roberto Madrazo se ha distinguido por su empeño como corredor, tal vez la única de las actividades que hasta hace poco tiempo no había sido cuestionada por sus incontables detractores. Pero he aquí que la semana anterior Madrazo resultó ganador absoluto de una de las categorías senior en Berlín, con un tiempo tan espectacular que reducía en una hora su marca anterior. No obstante, pocos días más tarde se sabía la verdad: el corredor se había saltado arteramente un trecho de quince kilómetros, razón más que bastante para quitarle el triunfo y descalificarlo para el año próximo.

La anécdota parecería extraordinaria si no conociera uno a su gentuza, pues cierto es que contamos con una ilimitada cantidad de tramposos de idéntica calaña, y que han sido ellos quienes nos gobernaron por una obscena cantidad de años, valiéndose de no menos burdas artimañas. ¿Tendría uno que ocultar esas cosas, igual que otros ladrones de provecho se cubren la carota ante las cámaras? Hasta donde recuerdo, nunca me he robado una elección, y en cuanto a maratones no soy capaz de correr a lo largo de más de cien metros sin un motivo muy poderoso adelante o atrás de mí —Joss Stone, la policía, qué sé yo—, todo lo cual me deja celebrar el incidente berlinés sin por ello ser víctima de sonrojo alguno.

Recién he visto a Madrazo el maratonista en la televisión: levantaba los brazos entre los alemanes igual que tantas veces hizo lo propio aquí, donde no había jueces habilitados para sancionarlo y exhibirlo. Y ahora, cuando esos jueces al fin existen y sancionan las elecciones debidamente, los cómplices, amigos y correligionarios de Madrazo, enquistados comodamente en el Congreso, se han encargado de inhabilitarlos, sin tantita vergüenza. Es por eso que en vez de avergonzarme por lo que ciertos mexicanos suelen hacer dentro y fuera de mi país, prefiero señalarlos y reírme con quien sea tan amable de acompañarme.

Hasta 1994, el presidente Carlos Salinas de Gortari corría un maratón en su pueblo natal, donde invariablemente llegaba en el primer lugar. No tenía que hacer trampa, pues de cualquier manera no había entre sus esbirros, familiares y amistades quien se atreviera a rebasarlo. ¿Qué tendría de extraño que entre esta clase de personajes abunden los nacionalistas recalcitrantes? ¿Debería abochornarme en consecuencia? Perdón, pero me sigue ganando la risa. Dejo en manos de los nacionalistas a ultranza la dosis de vergüenza que me toca. Disfrútenla hasta el fin, y que les aproveche.

[Publicado el 08/10/2007 a las 12:19]

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Comentarios (7)

  • Yo también vengo enterandome de las trampas de Madrazo con los alemanes en este blog. ¿Que tan desconectada estaré del mundo? Yo te acompaño en la risa. Saludos.

    Comentado por: Minerva o Atenea el 12/10/2007 a las 12:59

  • ....what a bear !

    Comentado por: Tamiris Lippl el 10/10/2007 a las 18:42

  • Bush dice que está ganando la guerra con los brazos en alto y eso a todo el mundo le parece natural.

    Comentado por: Azno el 10/10/2007 a las 09:55

  • cuando escuché 'la hazaña' de Madrazo por el radio me negé a creerlo, pensaba que era un mal chiste o que el día de los inocentes se había adelantado (aunque en mi interior algo me decía que todo era cierto).

    ya que lo constaté con mis propios ojos en las noticias, lo primero que hice fue reír como un imbecil. no sentí ni tantita pena por 'la quemada' que a nivel internacional aquel politoco nos estaba dando, al contrario, creo que calañas de ese tipo son las que tienen al mexicano como 'ingenioso' (aunque siempre, para cosas que poco valen la pena).

    como sea, la ciudadania se enteró que muchos de nuestros politicos son corruptos aun en sus ratos libres, y yo, sigo riendomé con una escena que parece sacada de un programa cómico en la tv.

    una vez más, la realidad superó a la ficción.

    Comentado por: gabriel revelo el 09/10/2007 a las 23:36

  • El nacionalismo jamás llegó a mí, ni cuando mi padre me señalaba por una ventana de la casa los aviones del ejército surcando los cielos, algún quince de septiembre, ni cuando osó llevarme sobre sus hombros al zócalo, uno o dos años después, a escuchar el grito de viva voz. Lo malo es que tampoco siento ese bochorno al saber de estas y otras historias (hace menos de un mes me enteré de las bonitas casas de Durazo y de las bonitas fiestas que hacía en ellas). Supongo que a veces me siento ajeno a eso, aunque no por eso dejo de repudiar tales actos. Creo que más que bochorno, se apodera de mí una risa sarcástica que raya en lo sardónica. Algo bastante triste es que sigamos viviendo (para bien o para mal), bajo la sombra de todos aquellos personajes que se hacen llamar notables (llamenese presidentes, funcionarios, actrices, vedettes, y demás fauna mediática) y que gustan de hacer estos ridículos a nivel internacional, creando una imagen falsa (¿será?) del mexicano.

    Comentado por: topo el 09/10/2007 a las 17:33

  • jajajajajjajajajajajajajaja no mames... me vengo enterando de todo ese show por este blog. Todos en la oficina están azotados...

    Joss Stone... adelante o detrás de uno? Mejor arriba! jajaja chale, Bobby Madrazo me produjo humor simplón.

    Comentado por: yorkperry el 09/10/2007 a las 16:18

  • Esas patrañas son inventos de estos alemanes envidiosos, capaces de inventar cualquier tipo de cosas con tal de no reconocer que un mexicano, si lo quiere, puede batir todas las marcas habidas y por haber. Es una vergüenza que no se acepte la participación deportiva de nuestro egregio amigo, teniendo en cuenta que, etc. Me cansé. Un par de líneas y me cansé. ¿Cómo harán esos que se dedican a escribir cosas así?

    Comentado por: HjorgeV el 09/10/2007 a las 11:41

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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