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El blog literario latinoamericano

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sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

Un tal Draco / I

Hay ideas que no pueden sostenerse de día, pero es noche cerrada y de pronto son ellas las que me sostienen. Si quisieras ahora venir y acabar de una vez con mi vida… yo te lo pido blanca mujer, que me lleves a tu eterna guarida, repta aún la canción bajo la piel, como lo ha hecho por años sin que intente ni acepte parar de escucharla. Es uno de esos himnos secretos que se esconden detrás de las sonrisas cotidianas para no develar lo que no deben, como se ocultaría un verso de Panero durante una lección de catecismo. Si fuera mediodía, intentaría tal vez la aritmética básica para que dos más dos me dieran cuatro, y así iría por partes, ordenadamente. Me abstendría, por ejemplo, de soltar aquí mismo, intempestivamente y sin motivo, unos versos de Leopoldo María Panero, pero no es hora de renunciar a nada.

  te mataré mañana cuando la luna salga

  y el primer somormujo me diga su palabra

  y en el pico me traiga la orden de tu muerte

  que será como beso o como acción de gracias

  o como una oración porque el día no salga

  te mataré mañana cuando la luna salga

  y ladre el tercer perro en la hora novena

  en el décimo árbol sin hojas ya ni savia

  que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra

Guardo toneladas de poesía explosiva junto a mi cama y una pistola cargada de miedo bajo mi almohada, dispara otra canción del mismo álbum, en medio de una intensa y cíclica acidez que proscribe la indiferencia de un solo tajo. Son ya más de las tres de la mañana, me sobran las licencias para pasar por alto el tema de estas líneas y liberar a un par de diablos otrora retenidos (me temo que la única manera de abordar nuestro tema es seguir eludiéndolo, y entonces subrayándolo). Qué más da el tema, pues. Vámonos de regreso con Panero para mejor entrar en Vagabundo.

  te mataré mañana cuando caiga la hoja

  decimotercera al suelo de miseria

  y serás tú una hoja o algún tordo pálido

  que vuelve en el secreto remoto de la tarde

  te mataré mañana, y pedirás perdón

  por esa carne obscena, por ese sexo oscuro

  que va a tener por falo el brillo de este hierro

  que va a tener por beso el sepulcro, el olvido

No es la primera vez que intento transmitir esta humedad del alma. Puedo incluso querer o malquerer a una desconocida de acuerdo a su reacción a estos sonidos, que al paso de los años me han dejado la entraña poblada de crecientes plenilunios y las manos peludas como a los de mi especie cuando es hora de aullar a dichoso destiempo. Morir es olvidar, ser olvidado, refugiarse desnudo en el discreto calor de Dios, cita un tal Draco a un tal Sabines y hay un aroma largo de panteón subiendo con el fuego fatuo de la madrugada. (No te quiebres, Panero, que no hemos terminado.)

  te mataré mañana cuando la luna salga

  y verás cómo eres de bella cuando muerta

  toda llena de flores, y los brazos cruzados

  y los labios cerrados como cuando rezabas

  o cuando me implorabas otra vez la palabra

  te mataré mañana cuando la luna salga,

  y así desde aquel cielo que dicen las leyendas

  pedirás ya mañana por mí y mi salvación

(...)

[Publicado el 04/10/2007 a las 11:33]

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Comentarios (10)

  • Le leo a diario, jamás he dejado un comentario, pero vea, usted escribe sobre ésto precisamente hoy, cuando yo no quiero matar a alguien sino que ese alguien muera por mí...hoy que mi sonrisa ha enmascarado, mal, lo sé, la humedad de mis ojos. Así que, se lo dejo para decirle que es mejor que ella muera por usted, no lo dude.

    Comentado por: Lucía el 05/10/2007 a las 04:28

  • Mexicano y violencia doméstica. Eso es de la edad de piedra, mano. y aquí ninguna se queja.

    Comentado por: M. Del Mar el 04/10/2007 a las 23:20

  • Disparas a matar, y me pregunto si sabes cual es el objetivo de tu bala. Si ficticiamente fuese yo, cosa improbable, me sentiría tranquila, pues sé que tu disparo me mataría a la primera.Tu pulso es firme a altas horas de la noche y el orificio de entrada y salida sería un circulo perfecto del que apenas brotaría sangre, como si la muerte hubiera pasado de largo. Tan sólo existe un problema, ¿que pasa si el objetivo se rebela?, yo lo haría, no quiero ser un bonito cadáver, te hipnotizaría hasta que tu aullido diera paso al silencio del sueño y, después con un sentimiento de derrota triunfal te dejaría vivo para que no me olvidaras. Y colorín, colorado, este cuento se ha terminado.
    Hace unos días ví una película y alguien decía "nunca pasa lo que imaginamos, o van las cosas mejor o van las cosas peor" ... (Jeremy Irons está mejor que nunca, y Patricia Kaas tiene una voz increíble).

    Besos

    ps. No la mates mañana y verás como es de bella sin flores que la cubran.

    Comentado por: guada el 04/10/2007 a las 20:25

  • Ya estamos festejando el jalogüin en èste blog? ...

    p.d:. desde el corazòn de las tinieblas.
    http://www.youtube.com/watch?v=AGosYIlXdmU&mode=related&search=

    Comentado por: Tamiris Lippl el 04/10/2007 a las 18:51

  • y es que ¿quién no ha tenido noches así, encadenado en la penumbra un recuerdo y viviendo tan solo por los debiles latidos de una canción que de tanto oirla se antoja eterna y a la vez indispensable para respirar?--

    de día puedo ser el más divertido, el más racional, el más fuerte... en la noche me convierto en un fantasma capaz de cualquier cosa.

    que agotador, pero a la vez que humano vivir así---

    saludos XV

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 04/10/2007 a las 18:46

  • Si entonces eligieras una bala, Carlos López Degregori tiene la receta ideal...



    Bala


    Tengo esta bala de helada plata para ti.

    Anoche la preparé con sucia, infalible, dulce sangre. Recé horas con ella. La acompañé con velas y las más secretas jaculatorias.

    Primero la cegué porque una bala nunca debe ver el aire ominoso ni el cuerpo que encontrará. Después la ensordecí para que no escuche los gritos ni las amenazas ni la música de la carne y los huesos partiéndose.

    Sólo le dejé los labios para que pudiera silbar.

    Entiéndeme:

    los silbidos son las palabras de las balas: son sus besos últimos y desaforados adentrándose en la lisura de la noche: su extrañeza, su ruego, su respiración.

    Comentado por: Marlis el 04/10/2007 a las 18:05

  • Comentado por: -- el 04/10/2007 a las 14:54

  • ¿mUERTes?
    vAN 680 mIL eN iRAk

    Comentado por: Azno el 04/10/2007 a las 13:59

  • Comentado por: la unión el 04/10/2007 a las 13:43

  • No es la primera vez que me salgo en medio de la película del cine.

    Comentado por: HjorgeV el 04/10/2007 a las 13:10

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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