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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

Muchos genios, pocas lámparas

“La mayoría de los escritores”, observó alguna vez Yukio Mishima, de seguro mordiéndose la lengua, “son personas normales que se conducen socialmente como perturbados; y yo, que me comporto como una persona normal, estoy enfermo del alma”. Más allá de lo que el perturbado samurai suicida se atreviese a juzgar normal, sus palabras apuntan hacia miles y miles de trepadores dispuestos a cualquier ridiculez con tal de parecer estrambóticos. No estoy en posición de dudar que la normalidad, tal como uno supone conocerla, apesta más que un camarón rancio, pero afanarse a ultranza en huir de sus garras es un empeño contraproducente. Nada hay más ordinario que un hijo de vecino disfrazado de freak para significarse entre la turba.

Un verdadero freak suele serlo contra sus intenciones. En el fondo, Mishima habría querido ser uno más, pero el monstruo interior no le daba esa opción. Sus manías, complejos y egolatrías varias podían más que la necesidad de discreción propia de los quehaceres narrativos, acaso porque al mismo tiempo albergaba la urgencia, literaria en extremo, de obligar a la vida a asemejarse peligrosamente a la ficción, hasta fundir a la una con la otra sin reversión posible. ¿Se habría cortado las vísceras el autor de Caballos desbocados si hubiese vislumbrado un final preferible, o en su caso tantito menos anormal? Es allí donde empiezo a diferir con tantos burroughcillos, bukowsketes y mishimoides de ocasión, prestos siempre a enfundarse el kimono, aunque no a practicarse el hara-kiri.

En su película Hara-Kiri, Masaki Kobayashi cuenta la historia de Hanshiro Tsugumo, un samurai caído en desgracia que arriba al feudo de Señor Lyi suplicando su apoyo para cortarse el vientre y ser decapitado de acuerdo al ritual clásico del seppuku. Enfrentado al escepticismo de sus anfitriones, que lo confunden con uno de los tantos impostores que van de feudo en feudo amenazando con suicidarse para obtener alguna limosna, Hanshiro es empujado a cumplir con su palabra, y ello desata una gran matazón. Un artista impostor no es muy distinto de un pordiosero camuflado: intenta convencernos de su anormalidad para obtener un crédito que, calcula, lo salvará de ser un ordinario más. ¿Cómo es que nadie todavía se ha ingeniado algún método para obligar al autodestructivo dudoso a pasar por la prueba del ácido?

La colonia Condesa es el barrio de la ciudad de México que alberga por encima de los tres freaks por metro cuadrado, aunque muy pocos puedan comprobar su solvencia como auténticos weirdos. Se diría que basta con cruzar sus fronteras y saludar a un par entre sus personajes típicos, igual que en Disneylandia los niños dan la mano al Pato Donald, para ser parte activa de la rareza dizque reinante. Hay, además, tal cantidad de restaurantes y cantinas ad hoc que hasta el más anodino de los mortales pasa por personaje interesante, cuando menos delante de la aduana tenaz de su autoestima. Más que de simples calles, avenidas, tiendas, galerías de arte y sitios de reunión, la Condesa está llena de pasarelas: cada hijo de vecino es una estrella y el espectáculo jamás termina.

En términos estrictos, no se trata de un rumbo cosmopolita, sino justo al contrario. ¿Dónde, sino en un triste pueblo endogámico se vive obsesionado por la opinión ajena? Pueblerinos del mundo, quienes se ostentan como condesos prototípicos no están menos pendientes del qué dirán que cualquier beata en misa de siete a.m. Y esto lo sé porque, como sucede a tantos hijos de vecino, tengo una incalculable cantidad de amigos residentes o asiduos de aquel rumbo; si bien, fuereño al fin, trato de frecuentarlos en algún territorio neutral donde aún se disfrute del privilegio de pasar por persona común y corriente, más afecta a observar que a ser observada.

“Cuando creces en un pueblito, sabes ya que decreces en un pueblito”, cantaba Reed con Cale acerca de Andy Warhol, quien según Gore Vidal era el único genio con un cociente intelectual de sesenta puntitos. No obstante, en la Condesa abundan hoy quienes creen que el albino de Pittsburgh no está solo.

Lou Reed y John Cale: Small Town.

Hara-Kiri (trailer de la película de 1962).

[Publicado el 27/9/2007 a las 11:05]

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Comentarios (12)

  • Ya decía yo que no podía ser posible que la audiencia se quedara callada en la sala solo porque se había cortado la luz...

    Comentado por: HjorgeV el 30/9/2007 a las 19:50

  • ¿Pero de qué censuran hablan? No me sean paranoicos, que aquí lo que existe con toda seguridad no es más que un cruce de cables o problema técnico. Que redireccionen la página de comentarios, please.
    Me parece terra, que en tu postdata das en el clavo. ¿Y con qué confianza presento yo ahora mi tesis, Velasco?

    Comentado por: opss el 29/9/2007 a las 17:51

  • Bueno, ya que no hay cambios escribo mi idea antes de que se esfume.
    Comprendo perfectamente el bochorno que nos dan hoy nuestros trabajos de juventud.En ese sentido agregaría con gusto el triturador a la brigada del incinerador.
    Pero...qué orgullo nos dio entonces vender nuestras primeras piezas,o publicar los primeros escritos aún balbuceantes!
    Creo que seguimos siendo lo que fuimos entonces.Y en realidad mirando esas primeras obras, podemos valorar más el camino recorrido

    P.S.:Mmmmmmmmmm;no será todo un truco de Narciso para decir que han tomado tu obra como tema de tesis?















    Comentado por: terra el 29/9/2007 a las 17:09

  • Mister Velasco, cómo vamos a decir algo si nos es censurada la libertad de comentar?
    digo, por el mensaje que sigue

    Comentado por: terra el 29/9/2007 a las 15:45

  • Sobre " Opps I shat it again "...

    entiendo que uno deba tener ese pudor tan necesario por aquellas primeras letras entusiastas pero inmaduras que seguramente todos los que gustamos de escribir hemos sentido alguna vez...

    sin embargo, sobre esas cosas publicadas que con el tiempo se ven con arrepentimiento alguna vez en un chat dijiste que: lo olvidas y ya, ni que fuera para tanto...

    es como esa foto propia que se mira a la distancia y en la que con cierta incredulidad uno se pregunta: ¿por qué me vestía así?...

    felicidades, por lo menos puedes presumir que alguien ha hecho una tesis sobre tu persona.


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 29/9/2007 a las 06:53

  • Don Xavi:

    Tampoco està jalando su apartado de comentarios del dìa de hoy ( viernes ) o que ? ya nos vetò?...

    Con respecto a " Opps I shat it again "..

    Acaso el blog, ¿ no es como un diario personal, pero sin candadito y llave ?

    Hace unos dìas, le percibì cierto malestar con ese conflicto de “ To blog, or not to blog ?”,

    Creo que el mejor ejercicio del escritor es que le valga gorro el exhibirse.

    Uno tiene que empezar a encuerarse, asì como la Violetta le bailaba a su vecinito. Esos pininos la llevaron a las grandes ligas.

    Opino que no debe ganarle a usted la güengüencha.

    Ahora resulta que se nos muerde el reboso?? Me gustaba pa`mas eh.

    Le deseo muy buen fin de semana, sin tapujos.


    Comentado por: Tamiris Lippl el 28/9/2007 a las 23:47

  • ¿Y el post de hoy???????

    ¡Eso pasa por dormir hasta tarde!

    Comentado por: Fátima el 28/9/2007 a las 16:47

  • Deberia de ir la CONDECHI_KILL a arrancarles los ojos a esa mafia de asesinos de la escencia de la sencillez...

    saludos desde xochimilco, aca pa que vean si hay escencia hasta olor a canal jaja.



    Comentado por: antonio el 28/9/2007 a las 07:43

  • lo genial de la Condesa es que casi todo mundo actua al llegar a ese rumbo. yo mismo lo veo cuando llegó a salir con mis amigos a esos rumbos y de verdad cambian de actitud (igual y hasta yo lo hago)... no sé, es como un gran laboratorio de actuación que nada le pide al CEA.

    pero... si todos son estrellas, ¿qué clase de luminarias tienen problemas para encontrar un lugar 'decente' para estacionarse?. ahí es cuando uno cae de golpe a la realidad.

    Saludos Xavier.

    Comentado por: gabriel revelo el 28/9/2007 a las 01:47

  • El listón lo pones alto, ¿y a mí entre quienes me incluirías, entre los genios o entre las lámparas?, teníendo en cuenta que los genios salen de las lámparas, no sé, creo que me apunto a ser candil, quizás porque en casa de mis abuelos paternos había un par y ellos eran los que nos alumbraban en las noches de tormenta en un pequeño pueblo que hace muchos años no frecuento.

    Me siento tantas veces impostora por no renunciar a un trabajo que sé que no es mi vida, no me reporta unos ingresos como para tirar fuegos artificiales, me permite ir tirando y además me ocupa gran parte del día, y entonces ¿qué?, ¿me lanzo a la bohemia y canto a los cuatro vientos que lo mío es divagar?, mi cuenta corriente ha temblado tantas veces, que verás, Xavier, quizás no merezca tu adminiración pero tampoco me voy a hacer el hara-kiri por eso. Quizás sólo me atreva a ponerme un kimono pero lo llevo con dignidad, con aquella que muchos hara-kiris no han sabido mantener, han optado por la vía fácil y espectacular: desaparecer, porque han pérdido la complicidad con lo cotidiano.

    De todas formas, comparto lo de los freaks al 100%, por acà tambien abundan, la falsedad es algo que termina saliendo a la superficie como los peces muertos. No problem, be happy!

    Últimamente te lo montas muy bien. Felicidades.

    Besos

    Comentado por: guada el 27/9/2007 a las 20:48

  • Cierto. Los condesos o samurais “Yoshi Fumo Mota” , les gusta pensarse viviendo en Soho.

    A mi me gana la risa.

    Te dejo un video con unos "gallos japoneses" de esa regiòn.

    http://www.youtube.com/watch?v=_xpizpE_rqA

    Comentado por: Tamiris Lippl el 27/9/2007 a las 18:37

  • Dado que hace más de un año me encuentro voluntariamente exiliada en Querétaro, tu entrada de hoy me dejó un poco nostálgica, evitaré hacer cualquier tipo de crítica. Saludos!



    Comentado por: camello el 27/9/2007 a las 17:11

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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