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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

Arrímense, sirenas

Uno sabe que estuvo en el infierno cuando la sola idea de dar un paso atrás le provoca un horror a prueba de plegarias. Hay quien piensa que vale ser compasivo para con ciertos monstruos del pasado, pero lo cierto es que éstos desconocen la compasión. En su novela El vuelo de la ceniza, Alonso Cueto cita a un personaje que da cuenta de otro pensando en "corregir al mundo de su presencia". No sé si sea lo ideal apoyarme en las divagaciones siniestras del doctor Boris Gelman, a quien Cueto presenta como un psicópata cobarde, pacato y gazmoño; pero el hecho es que el loco me ha dado ideas, y no puedo por menos de implementarlas.

Cuando llamé a la puerta del nefando cazador de brujas Fray Severo Himmler-Hopkins, sabía que corría el riesgo de despertar engendros peligrosos y puede que invencibles, pero me dominaba un frenesí comparable al que lleva pendiente abajo a los personajes de Howard Phillips Lovecraft, sólo que ahora no pretendía hacerme con los secretos últimos del Necronomicon, sino apenas echar de mi vida a un monstruo pernicioso que en mala hora habíase vestido de musa y hasta fingía irse, para mejor quedarse. A pesar de que creo, con Camus, que en cualquier caso deben ser los medios los que justifiquen al fin, y jamás al contrario, esta vez me aquejaba una rara premura por recibir la bendición del diablo.

Para quien vive de contar historias, sólo hay lugar para una clase de culpa, proveniente de la esterilidad. No escribir a lo largo de un día completo lo deja a uno con la conciencia untada de cochambre; una calamidad contra la cual el blog presenta propiedades analgésicas y enervantes. A la larga, no obstante, la suciedad se va acumulando en el fondo de la marmita y ya no basta el blog para desprenderla. Cuando intenté volver a la novela en ciernes, de espaldas a la ausencia de la falsa musa, su fantasma se alzó, resuelto a interponerse entre el proyecto y mi espada: la queridísima Mont Blanc Nautilus que poco o nada entiende de piedad. Así, con ella en mano, acudí a Fray Severo.

  —Nada me gustaría más que ayudarte, hijo mío, pero antes debes entregarme tu Excalibur —ironizó de entrada el chozno de Matthew Hopkins, rodeado por ese halo de mentirosa devoción que hace tan peligrosos a ciertos clérigos.

¿Qué se hace en estos casos? Lovecraft, que era en el fondo un beato pusilánime, tal vez habría corrido por un crucifijo, pero yo dije que iba a vivir sin apelación. Por eso le encajé la espada en el vientre a Fray Severo, luego al fantasma terco, que había llegado intempestivamente a felicitarme, y acto seguido me moví de la escena, comprendiendo de pronto que en este oficio no hay bendición que sirva, por maldita que pueda parecer. Pues lo que más se quiere y se requiere no es salvarse, sino acceder a la condena plenaria. ¿Había para ello camino más seguro que liquidar tanto a la bruja como a su cazador?

Nada le hace mejor a la escritura como traer una patrulla detrás, de preferencia con la sirena prendida. Cuando los personajes de la novela en proceso me vieron llegar, espada en mano y con una hilera de patrullas en mi rauda procura, lo celebraron disparando misiles al aire; ninguno como ellos entiende el daño que hacen las bendiciones a quien ya se propuso corregir al destino espada en mano. Que corra, pues, la hemoglobina de monstruos y fantasmas. Es momento de acelerar a fondo y atropellar a todo cuanto se interponga. Nada le haría peor a la escritura como ser rebasada por las patrullas y verlas convertidas en escoltas.

Que me reviente un rayo a media tempestad si añoro los avernos de la falsa musa. Atrás, supersticiones agachonas. Vade retro, nostalgia chantajista. Detente, sombra de mi bien esquivo. Por estricta disposición del administrador, a partir de este punto se prohíbe la entrada a las musas, falsas o verdaderas, etéreas o concretas, repelentes o hermosas. Toda infracción será castigada con mínima piedad y extrema sevicia. Y ahora a correr, que ahí vienen las patrullas.

[Publicado el 24/9/2007 a las 10:52]

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Comentarios (5)

  • Sr. Velazco:
    Deje a Fray Severo y a los personajes hacer lo suyo en el escenario de papel, y usted váyase silbando bajito a sentarse a la platea.Luego hace el reporte de lo que ve, cargando un poco las tintas,y eso será la novela.

    Comentado por: terra el 25/9/2007 a las 02:50

  • A poco no es rico cambiar de piel?. Un ejercicio individual y que es implìcito realizarlo en soledad, de ahì el carácter providencial de la serpiente … reinventarse a si mismo y aprender de los errores…

    ( Bueno, como ya se me acabaron los klischees por decir ), mejor te dejo algo de Marcel Marceau…..

    p.d: por que “ una imagen vale màs que mil palabras”

    http://www.youtube.com/watch?v=zNqskkKMkFQ&mode=related&search=

    Comentado por: Tamiris Lippl el 24/9/2007 a las 18:52

  • Por fin, te vuelvo a escribir, en realidad mi comentario de hoy hace más referencia a tu post anterior, el de la musaraña, pero por circunstancias se me ha acumulado. Así que empezaré por el 1 y continuaré por el 2. La tardanza, a veces, no viene mal, y así, ayer, como cada domingo (o casi), compré El País y en la portada de la revista adjunta (El País semanal)aparecía la foto de Javier Marías en plena faena: escribiendo, bajo su nombre se podía leer "Escribir para Ver", "Genial y polémico. La mirada de un eterno adolescente". La entrevista escondída entre las páginas giraba en torno y bajo la escusa de su última novela "Tu rostro mañana" (hoy sale a la venta en España, te la enviaría pero me faltan datos). No he leído los dos novelas anteriores que conforman la trilogía, aunque reconozco que lo que contaba de ella me despertó la curiosidad hasta que llegué a la línea en que leí lo ss: 1600 páginas!!!, mis ojos se salieron de las órbitas, me tuve que acercar y alejar varias veces para creer lo que estaba viendo. En seguida pensé "soy una corredora de corto o como mucho de medio fondo, aunque a lo mejor ha llegado la hora de correr un maratón", en fin, no sé, he leído libros largos de entre 900-1000 pág. pero los menos. Como sufro una amnesia crónica para recordar los nombres, creía no haber leído nada de él salvo sus artículos de El País, pero el reportaje me recordó que sí, leí hace algunos años su novela "Corazón tan blanco", y me llegó ahí, a ese lugar dónde a veces crecen árboles, a veces llueve, a veces nieva, ... bueno, acortando - aunque no mucho, la verdad - que me quedé con una frase que dijiste sobre él y su escritura "una vez escrita una página la da por sucedida"; quizás he interpretado tu frase torpermente y de una forma muy literal, es decir, que Javier M. no toca ni un acento de cada frase que escribe, pero en este reportaje aparece una foto de él corrigiendo a mano una página una de sus novelas. Menos mal,Javier M. es humano, !aleluya!, eso me tranquiliza, porque a los dioses "humanos" no los aguanto, la idea de dios la asocio con la dualidad poder-sumisión.

    Sobre tu foto y el Cristo de Rio,tan sólo decirte que !ERES INCREIBLEMENTE BLANCO!, no tiene nada de malo, claro, pero no dejó de sorprenderme, quizás por la foto del blog, dónde tu tez es ligeremente más oscura. Del Cristo de Rio ..., comparto lo que dice Javier M. en su último artículo, es espantoso. Sí, espectacular en su tamaño, pero bonito, lo que se dice bonito, para mí no, desde luego, además de que la humildad se la han dejado en la cuneta de la carretera.

    Mientras leía la entrevista a Javier M. en un banco de mi ciudad, sonaba a mis espaldas una música de piano, que provenía de una casa semiruinosa, hubo un momento que me giré y miré a una de sus ventanas imaginando que la persona que allí habitaba era alguien que estaba despidiéndose de la vida con una bella melodía, aquella que le recordaba que había vivido como quiso vivir.

    Xavier, te he contado el 1, el 2 lo dejamos para Tu rostro mañana.

    Besos

    ps Mucho mejor sin la musa(raña). Congratulations

    Comentado por: guada el 24/9/2007 a las 17:50

  • ¿y la musaraña? nada queda de ella....

    Comentado por: camello el 24/9/2007 a las 17:10

  • Oflodur Námzug:
    Que lástima.
    XX OO

    Comentado por: Námor Adenip el 24/9/2007 a las 14:59

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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