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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

Samba del helicóptero

Nunca había volado en helicóptero, ni imaginado verme cara a cara con el Cristo del Corcovado. Tenía por ahí una fotografía cándida del 2005, justo debajo de la estatua que hace algunas semanas fue electa como una de las siete nuevas maravillas del mundo, aunque entonces había sido un mero fetichismo de turista entusiasta. Pero esta vez fue diferente, tanto así que me atoro desde ahora en el empeño de narrar la experiencia sin traicionarla. Éramos sólo dos pasajeros: la princesa amazónica adelante, al lado del piloto; yo atrás, indeciso entre seguir tomándole la mano y abandonarme al vértigo glorioso de comprobar que nunca vi una ciudad a tal extremo cautivadora. Perdónenme París, Praga, Manhattan, Venecia, Barcelona, San Francisco: esto no puede hacerse con ladrillos.

Escribo desde el aire, por encima de nubes aburridas y rodeado de rostros rutinarios tras diez horas de vuelo, duermevela y una engorrosa conexión panameña. Pero tengo a Jobim metido en los audífonos y eso lo cambia todo, pues abordo de Wave, Tide y Stone Flower vuelvo a aquel helicóptero donde éramos los dos un solo mosco empeñado en robarle un gesto al Cristo, con ese estruendo de hélices que hacía a las palabras aún más prescindibles. Regreso a aquellos diez minutos de ojos saltones, quijadas caídas y exclamaciones meramente guturales, cuando el mundo era todo un solo paisaje y el paisaje era todo un solo asombro. ¿Y si la maravilla no fuera el puro Corcovado, sino aquel espejismo de ciudad que a decir de Carlos Drummond de Andrade estaba desde siempre escrita en el mar?

Si sólo caminar entre Leblon e Ipanema supone contagiarse de un estado de ánimo vecino de la plenitud, contemplar todo junto mientras se flota en el aire implica una intoxicación de los sentidos. Se contiene el aliento, se deja de pensar, se detiene hasta el mismo instinto de conservación en una rauda borrachera de cielo, tierra, viento y agua simultáneos, como si resonaran adentro Agua de beber, Insensatez, Samba de una sola nota, Desafinado, Cariñoso, Aguas de marzo, Samba de Soho, Corcovado, Dindi, Lamento, Capitán Bacardí, Fotografía… y el rugir de las aspas fuese una taquicardia celestial.

No sé si la impresión sea irreal o hiperrealista, mas el solo acto de sentarse a contarla trae de vuelta esos pálpitos incrédulos. Botafogo, Flamengo, Lapa, Copacabana, Gávea, Guanabara, Tijuca, São Conrado, y en medio la laguna Rodrigo de Freitas, nada que pueda uno acabar de creerse desde la perspectiva inenarrable de quien flota en el aire y en el tiempo, recobrando las dimensiones del universo mientras se deja devorar por él y se dice de nuevo que jamás asistió a algo similar. Me gustaría decir que dolió aterrizar, pero había una sensación de vibrante anestesia local recorriendo la piel y los huesos bajo el pasmo de un raro ritual iniciático, como esos sueños tercos de los que ni despierto regresa uno del todo.

—¿Tomaste alguna foto? —pregunté a la princesa amazónica, de vuelta en el funicular, todavía con las rodillas temblonas.

—No —respondió tras una larga pausa de mujer taciturna en trance de perplejidad sostenida—, ni siquiera podía pensar. Estaba tiesa, me comía la emoción, no podía moverme ni para acomodarme en el asiento.

Los boletos del viaje eran sendas tarjetas postales con una panorámica cenital tomada desde el mismo helicóptero, pero no hay una foto ni un video que reproduzca con fidelidad mínima la talla de este asombro con el que nada tienen que ver los aviones, y acaso se parece a la alegría propia de frenar por primera vez una caída libre con la apertura súbita del paracaídas. Se desea reír y llorar al mismo tiempo, y una vez en la tierra gana la urgencia de fundirse en un abrazo donde caben completos la plenitud, el pánico, el azoro y las ganas de abandonar el mundo para nunca salir de Rio de Janeiro. Poco rato más tarde, mientras el coche va rodeando la laguna, me brinca en la cabeza un pedazo de la entrañable letra de Vinicius y no puedo hacer menos que repetir, como un autómata hechizado: No quiero más de ese negocio de ti viviendo sin mí.

Vídeos de pie de página

João y Astrud Gilberto con Stan Getz: Corcovado.

João y Bebel Gilberto: Basta de Saudade.

Tom Jobim y Gal Costa: Corcovado.

 

 

[Publicado el 20/9/2007 a las 13:01]

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Comentarios (16)

  • Se costumas vir ao Brasil, não terás problemas com o português... Apesar de todo o lugar comum que cerca as maravilhas desta cidade em que vivo, sempre me comovo quando estrangeiros -- particularmente os inteligentes e sensíveis -- se encantam com o Rio. Prometo que lerei Diablo Guardián, e faço votos que voltes sempre.
    Beijos de uma carioca,
    Claudia

    Comentado por: Claudia el 30/11/2007 a las 01:28

  • dejad que los niños se acerquen a mi blog

    Comentado por: Jesucristo el 21/9/2007 a las 11:13

  • Quién firma XXOO? Ahora dejan entrar niños aqui o k?

    Comentado por: Ponciana M. el 21/9/2007 a las 10:04

  • Miren, pues, cobarde había sido el tal Ramón. Y eso de Yale: jajajajaja!

    Comentado por: El Santo el 21/9/2007 a las 09:43

  • Querido El Santo: No me fío de las personas con mascaras, ¡Atrévete, salte del closet!.
    Extraible Peor Peor: Claro que tengo cierta educacion (Yale) por eso llamo a todo mundo, sin excepcion, por su nombre...¡Ah, hola Don Antonio! Para mis adentros: (Pobre Diablo).
    Camello: No, no es razon suficiente.
    XX OO

    Comentado por: Námor Adenip el 21/9/2007 a las 04:29

  • Caray!!!! y uno a esas horas atorado en el tráfico del DF... ¡da igual! con tu relato viaje, aunque sea por unos momentos, por ese aire lleno de humedad y misticismo que de seguro tiene Río...

    pd. tú foto detras del Cristo esta bien original, tienes esa expresión en el rostro de niño en parque de diversiones.


    Saludos!!!

    Comentado por: gabriel revelo el 21/9/2007 a las 02:23

  • Velasco querido, un placer encontrar tu blog dando vueltas por la web. Quedé encantada con Diablo Guardián y voy por más... es difícil conseguir tus libros en el interior de mi país, pero tengo paciencia!
    Por lo pronto, te leo aquí.

    Saludos desde Argentina



    Comentado por: Paula el 21/9/2007 a las 02:15

  • Por mera curiosidad ¿eso no es razón suficiente?




    Comentado por: camello el 20/9/2007 a las 23:05

  • Tiene razón El Santo ese no sabe lo que es respeto. Eso se lo tienen que enseñar a uno de niño. sino es innorancia.

    Comentado por: Peor Peor el 20/9/2007 a las 22:15

  • Don Namor, usté justamente usté llamando "POBRE DIABLO" a nuestro entrañable La Rosa? No me diga! (Sige sin mostrar la mano después de haber arrojado la piedra y no dice a quiénes bitacoreros se refiere. asi es fácil: se acusa al aire.)

    Comentado por: El Santo el 20/9/2007 a las 21:55

  • me voy a nadar y no te puedo escribir más, rumio mucho todo lo que escribo y ahora no puedo hacerlo, quizás si subiera a un helicóptero vería los cosas con una cierta distancia y algo en mí cambiaría aunque fuera por dos minutos.

    Besos

    ps. sorprendida con tu foto

    Comentado por: guada el 20/9/2007 a las 19:50

  • que bonita foto, si no fuera por el Cristo de Corcovado pensarìa que te la tomaron en Transilvania..

    Comentado por: Tamiris Lippl el 20/9/2007 a las 19:44

  • Sí, sí, recuerdo al pobre diablo.
    XX OO.

    Comentado por: Namor Adenip el 20/9/2007 a las 18:17

  • Don Namor, para denunciarlos pues! Esas son bajezas que ningún bitacorero se debe permitir con nosotros los lectores. La libertd de exprección es algo intangible!Ya ve como desaparecieron a don La rrosa de aquí?

    Comentado por: El Santo el 20/9/2007 a las 17:40

  • Estimados El Santo, Camello y Consuelo V:
    ¿Por qué? y ¿Para qué?.

    Comentado por: Namor Adenip el 20/9/2007 a las 15:55

  • Hola XV.
    Todavia no logro imaginarmelo subido en un helicoptero paseando sobre una de las ciudades, acaso la mas, seductoras del mundo.
    ¿Què paso con su confesion de anacoreta hecha solo algunos años atras? o es que por aquellos dias aun no habia descubierto el placer de viajar y de enamorarse de una desconocida.
    Bueno, al final, el ser humano evoluciona dìa a dìa.
    Coincido con usted y con John Grisham, cuando dicen que Rio de Janeiro es una ciudad realmente cautivadora y lo mejor es que cuando la seleccion de futbol pierde, las garotas no abandonan la playa.
    XX OO

    Comentado por: Namor Adenip el 20/9/2007 a las 15:49

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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