El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 9 de enero de 2009

 Blog de Xavier Velasco

Malandros 1, Aventureros 0

El anuncio en el lobby del hotel Windsor Barra es tentador como un secreto a medias: Flamengo vs. Cruzeiro, miércoles por la noche en Maracaná. Se ofrece un recorrido en autobús, especial para aquellos turistas que temen al entorno del estadio. “Una zona muy pobre y peligrosa”, nos previene asimismo el anuncio. Por sólo ciento cuarenta reales —algo más de cincuenta euros u ochocientos pesos mexicanos— uno puede mezclarse con la plebe y volver sano y salvo al hotel. Toda una aventura, pero sin aventura.

Afortunadamente traigo un pequeño Chevrolet rentado, de modo que me lanzo hacia el estadio con la emoción bullendo en cada acelerón. Hay un placer nervioso y terminante tras la idea de entrar en la boca de lobo sin experiencia previa, ni compañía, ni ayuda. Una hora más tarde, ya pasadas las ocho, avanzo lerdamente en torno del estadio, esquivando peatones con playeras de franjas rojinegras y preguntándome dónde dejaré el coche, hasta que un ángel disfrazado de acomodador me ofrece por diez reales un sitio en una esquina. Diez minutos después, un boleto de veinticinco reales me pone en la sección blanca del estadio, que a decir de más de uno es la preferible. No soy fan futbolero, pero sí fetichista y esto es Maracaná. Traduzco: Qué emoción…

La primera impresión es poco menos que ensordecedora. Somos, según informará más tarde la pizarra, algo menos de diecisiete mil espectadores, pero el clamor cundido de batucadas semeja el de una Copa Mundial. ¿Dónde está, pues, el resto de los treinta y cinco millones de torcedores del Flamengo? Seguramente ante el televisor, ya que ahora mismo arranca, en Estados Unidos, un partido amistoso entre México y Brasil. Nada que los locales quieran perderse, de modo que a Maracaná sólo llegan los hinchas duros del Flamengo, más una minoría que está con el Cruzeiro y con muchos trabajos se hace oír.

Perderse de verdad entre la turba no es cosa fácil para un recién llegado a Rio, cuya piel entre blanca y amarilla constata su encerrada extranjería, pero igual vale la pena intentarlo. Hasta que a un policía se le ocurre llamarme la atención en inglés. Stand back, please!, me pide cuando ve que me asomo hacia el túnel. De manera que se jodió la estrategia: no vengo en autobús ni traigo cámara, pero alguien dentro grita que soy turista. Todo lo cual no impide que salte con el gentío cuando Leo Moura anota el primer gol y los presentes gritan, cantan, bailan. Flamengo 1, Cruzeiro 0.

Detrás de mí hay un hombre al lado de su nieto. Mientras aquél no cesa de vociferar, entre desesperado y furioso, cada vez que el Flamengo pierde la pelota, éste mira a la cancha enfurruñado, si bien de pronto grita más que el abuelo, uno y otro soltando porras y caralhos. (Los miro de reojo, sorbiendo la cerveza de marca Itaipava con la cual me propongo integrarme al gentío sin que me encuentren cara de gringo.) Llega el segundo gol en los pies de Rodrigo de Souza y la celebración arranca en serio. Gritos, cantos, aplausos desmedidos: ya es el segundo tiempo, quedan treinta minutos para sacar provecho de esos reales. Hasta que entra el primer gol del equipo de Minas Gerais y el silencio —roto sólo por los tambores de guerra locales— se ensancha en la tribuna.

Obina, llaman todos a Manuel de Brito Filho, que con el tercer gol pone al Flamengo a salvo y devuelve el festín a los presentes (abuelo y nieto saltan, se abrazan y por fin sonríen). Diez minutos más tarde, terminado el partido, recibo el primer gol: la grúa se ha llevado mi carro y el "acomodador" ya desapareció. ¿Quién más, sino un turista con pinta angloparlante, convoca el interés de los malandros y encima los confunde con angelitos? Luego de interrogar a cuatro vendedores y un par de policías, subo a un taxi soltando carajos mexicanos y pido que me lleve a la comisaría.

  —¿Mexicano? —pregunta el delegado, luego de confirmarme que sólo hasta mañana me darán el coche, si es que ellos fueron quienes se lo llevaron, y al instante me informa que el juego con Brasil está empatado a uno.

  —No es mi día —me digo en voz bien baja, y media hora más tarde el taxista confirma mi sospecha: el equipo de México perdió 3 - 1. De vuelta en el hotel, alcanzo a consolarme recordando que tengo a quienes contarle mi estúpida aventura aventurera. Recuerdo entonces al niño furioso que sufría el partido al lado del abuelo y repito con ellos, a la distancia: Porra! Caralho! Puta que pariu!

Vídeo de pie de página:

Chico Buarque: Homenagem ao malandro.

[Publicado el 13/9/2007 a las 10:30]

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Comentarios (6)

  • hola nesesito jugar juegos de policias y malandros nunca los e jugado

    Comentado por: dylan el 07/1/2009 a las 23:28

  • Tres a uno: el acomodador, tu aspecto extranjero y tú, contra los lectores.

    Hasta luego; volveré por queso fresco.

    Comentado por: Caletri el 14/9/2007 a las 08:53

  • que bueno que te acuerdas de nosotros... ( es la primera vez que alguien me menciona en un blog ).

    Cuìdate por el amor de Dios!


    Comentado por: Tamiris Lippl el 14/9/2007 a las 02:20

  • Si, Valqui ya la hemos leido.
    Queeee sueñoooooo,ooooooo.

    Comentado por: Námor Adenip el 14/9/2007 a las 01:36

  • Uno de mis sueños es, justamente, pelotear con 'brasucos' en la playa de Copacabana.

    Aquí mi pobre intento de ver un partido y escribir la crónica a la vez. Si a algún balompédico le interesa.

    http://hjorgev.wordpress.com/2007/09/09/640/

    Comentado por: HjV el 14/9/2007 a las 00:26

  • un post futbolero!!! gracias Xavier, a pesar de tus continuos viajes a Brasil rara vez tocas el tema... y que mejor que ahora, justo cuando México perdió 3-1 con los Brasileños y tú... bueno, tú perdiste el auto...

    como decimos en México, en todos lados se cuecen habas, quién te manda a tener pinta de extranjero. Mi abuela te vió cuando fui a la presentación de 'Éste que ves' y dijo que parecias alemán.

    Espero recperes el auto, y de nuevo gracias por contarnos tus 'estupidas aventuras aventureras'... las cosas materiales vienen y van, pero las experiencias de éste tipo deben aprovecharse...

    Saludos desde México...

    pd. una pregunta: ¿quién se queda con Boris y Vittorio cuando sales del país?


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 14/9/2007 a las 00:19

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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