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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 8 de agosto de 2008

Blog de Xavier Velasco

Por un ramo de mandrágoras

Afrodita soñada,

Cuando tus ojos caigan en estas líneas ya no estaré a tu lado, y ni siquiera cerca de ti. Creerás tal vez que soy un pusilánime y hasta me llamarás “cobarde” a la distancia, que de cualquier manera no te escribo para justificarme. Soy, propia y formalmente, un fugitivo. Huyo de tus encantos, eso es cierto, mas no porque me acose el miedo a ti, sino a los adefesios que juntos engendramos.

Temo profundamente a la realidad en que se ha convertido nuestra ficción, y todavía más que eso me intimida y me aterra la idea de mirar agonizar al fuego que hasta ayer mismo nos acercaba: un paisaje que está a la vuelta de la esquina y al cual no quiero ver ni en la imaginación. Por eso corro, Afro. Pienso en aquellos lúcidos judíos alemanes que dejaron Berlín antes del ’36, o en esos berlineses que pudieron cruzar la cortina de hierro antes de que les levantaran el muro. ¿Exagero, quizás? Un poco, por supuesto; apenas lo bastante para recordarte que todo aquél que huye busca la libertad, con coartada o sin ella.

Si he de soltar verdad, no tengo más coartada que tus ojos. Sería tan osado como romántico quedarme aquí, a tu lado, pretendiendo que no ha pasado nada y bebiendo —como los tigres del poema— sueño en esos ojos, pero sigo con esta idea terca de matarte. Tú, que al igual que yo practicas un oficio carnicero, sabes bien que las rosas no florecen al pie del patíbulo.

Las rosas, dice la vieja canción de Cartola, exhalan el perfume que roban de ti, y eso es tan peligroso que tengo que matarte y sepultarte antes de que ese aroma me envenene y no me atreva más a hacer lo que tengo que hacer. ¿Recuerdas la primera entrega de este blog, cuando aún no llegabas y yo peleaba solo con mis personajes, hasta el extremo de amenazarlos de muerte? Pues tal cual, Afrodita. A diferencia de la realidad, donde el asesinato es visto con horror y repugnancia, en el terreno que tú y yo frecuentamos se trata de un asunto sanitario.

Antes, cuando a falta de musa profesional habilitaba a una y otra amateur, matarlas era cosa más o menos sencilla. Y ellas ni se enteraban, puesto que a sus espaldas las había convertido en etéreas y mis cuchillos nunca llegaban a su piel. Una vez que dejaban de moverse en mi cráneo, podía tranquilamente toparlas en la calle y saludarlas con respeto distante, igual que algunos píos se santiguan cuando pasan de largo ante un camposanto. ¿Sirve de algo añadir que huyo de ti guardando luto riguroso?

No espero que me creas esto último, pero tampoco voy a ocultarme. Ahora, mientras lees, voy volando camino a Panamá y dos horas después tomaré un nuevo avión hacia Río de Janeiro, que es la ciudad ideal para quitarse duelos y congojas. Nunca creí del todo que hubieras trabajado con ese “Alberto” que a decir tuyo se apellidaba Camus, pero es sólo verdad que su fantasma se alza entre nosotros y ha llegado el momento de recurrir a él: yo también necesito saber si es posible vivir sin apelación. Y hace tiempo, Afrodita, que no puedo hacer nada que me importe sin apelar a ti. Por eso necesito decir “no”.

Te aclaro que no voy tras La Felicidad, un concepto que encuentro ñoño, rebuscado y, como dirías tú, improductivo. Creo, junto a legiones de condenados a muerte, que la felicidad consiste en existir, y lo demás es puro Corín Tellado. ¿Volveremos a vernos? Eso tú lo sabrás mejor que yo, pero mientras ocurre tu resurrección yo echaré carretadas de tierra sobre tu fosa, como lo haría con cualquier personaje cuya vida ha dejado de tener sentido.

Hay quienes, no sin cierta festiva procacidad, llaman “matar” al acto de amar. En nuestro caso el término es exacto: hemos matado juntos al misterio, y algo así, en nuestro reino, carece de perdón. Por eso te suplico que a tu vez me asesines y me entierres, pero antes que llevarme rosas a la tumba dejes ahí un modesto ramo de mandrágoras. Hasta donde yo sé, son las únicas flores que consiguen crecer al pie de los patíbulos.

Justo antes de morir guillotinado, Dantón pidió al verdugo que alzara su cabeza en alto frente al pueblo. “Vale la pena”, remató. Ahora mismo, Afrodita, levanto tu cabeza con la sangre escurriendo y me pongo en el sitio de Robespierre, que no tardó en correr la misma suerte. Más que como un adiós, entiéndelo como un pacto suicida. Descansa en paz, mi amor, que yo te enterraré en el Ipanema.

Vídeos de pie de página:

Shirley Carvalho: Las rosas no hablan.

Ney Matogrosso: Rosa de Hiroshima.

Alcione con Waldemar Bastos: Las rosas no hablan.

[Publicado el 11/9/2007 a las 11:30]

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Comentarios (13)

  • Por lo menos la mandanga que se cuece en el froslán encintado.

    Comentado por: retoc el 12/9/2007 a las 23:19

  • Por lo menos la seriedad a la que no se le escapa la risa. La seriedad hace sonreir a la gente, no le amarga los dulces.

    Comentado por: toc toc hola qué tal el 12/9/2007 a las 23:15

  • La tragedia es lo más cómico de la vida, o por lo menos lo que proporciona los recuerdos con los que uno se ve más cómico.
    El amor es otra cosa. La seriedad y el amor no casan.

    Comentado por: toc toc, su hermana de fiesta: la muerte el 12/9/2007 a las 23:02

  • Tendría un mal momento. Eso le pasa a cualquiera.
    Esta manera de amar y desamar es poco seria, disculpen.

    Comentado por: toc toc, la vida el 12/9/2007 a las 22:57

  • Diría Rosario Castellanos: "Matamos lo que amamos, lo demás no ha estado vivo nunca"

    Comentado por: car el 12/9/2007 a las 19:03

  • La tragedia apenas comienza.

    Perseo le cortò la cabeza a Medusa pero su siguiente tarea fuè luchar contra CETUS para rescatar a Andrómeda,… La "Afro" està decapitada pero seguramente en esa latitud a donde nuestro escritor se dirige sobre su equino volador, encontrará un nuevo suplicio..


    Comentado por: Tamiris Lippl el 12/9/2007 a las 01:22

  • Podras escapar de una musa, pero no decirle adiós para siempre... en dado caso, será ella, y no tú, quién decida ponerle el punto final cuando y dónde a ella se le antoje...

    Afro tiene su orgullo y más rapido volveras tú a buscarla, que ella a pedirte comprensión. Así son ellas (las musas y las mujeres)...

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 12/9/2007 a las 01:18

  • Hola Mayte.
    Tengo en casa una asistente domestica a la cual, un buen dia encontre prendida del televisor, viendo entretenidamente una telenovela, en una hora en la que supuestamente deberia de estar haciendo algo. Yo la increpe airado y sabe lo que me contesto: "Y que? Que tiene de malo? Usted por su lado que ha estado haciendo?.
    Gracias Mayte por traer a mi memoria tan agradable episodio.
    VIVAN LAS BLOCNOVELAS. (Y las Tele, pues tambien.)

    Comentado por: Namor Adenip el 11/9/2007 a las 18:33

  • Y que? no lo es? Qué has estado leyendo tú?

    Comentado por: Mayté/Palas el 11/9/2007 a las 18:27

  • Queridas damas:
    No convirtais esto en una novela de Corin Tellado, en un melodrama venezolano, en este caso mejicano.

    Comentado por: Namor Adenip el 11/9/2007 a las 18:14

  • Típico de los hombres: finalmente conseguiste acostarte con ella luego de llorarle durante meses, para abandonarla a la mañana siguiente.

    Al menos ahora los hombres que hagan lo mismo tendrán esta carta para dejársela a su examadaamoreterno en la mesita del velador.

    :-)


    Comentado por: Fátima el 11/9/2007 a las 16:43

  • ¡Ya quiero leer lo que tendrá que decir Afrodita del Carmen!!! Como dice mi amigo Ludo: "me lleno de temor"...

    Comentado por: Mayté/Palas el 11/9/2007 a las 16:20

  • Monólogos de ultratumba:

    -A decir verdad, Camús no se suicidó, pero eso sí, le proporcionó buenos argumentos a los demás. Pavese, ese sí que fue coherente con su discurso.

    -Pues sí, le suministré doble dosis de realidad y mire lo que pasó, señor policía.

    - En fín, son las peores acusaciones que he oído nunca desde una tumba. No, nos las suyas, sr. Policía, las del sr. Velasco.

    -Entonces,¿Pavese y Brel me estaban esperando? ¿Contrato para la eternidad? Qué horror.



    Pasen y dejen sus condolencias, y que sean sentidas. Eso sí, Velasco, ni se le ocurra resucitarme.

    Comentado por: escarola el 11/9/2007 a las 13:59

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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